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¿De qué va mi nueva novela? Sinopsis.: Dagas de venganza: sinopsis y su lugar en la saga.

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Dagas de venganza: sinopsis y su lugar en la saga.

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Como te contaba la semana pasada, mi nueva novela está a punto de salir.

Y, como te contaba también, es una parte más del universo que he creado con las otras cuatro.

Es decir, sigue la línea temporal y la historia que empezaron las otras.

Con Jack T.R. empezábamos a descubrir un mundo mágico oculto en las mismas narices de los humanos y una sociedad secreta que quería eliminarlos.

Con Kamelot 2.0 aumentábamos ese mundo, descubriendo más criaturas mágicas y más planes ocultos.

Con El juego de Schrödinger veíamos las conspiraciones de esa sociedad secreta y sus intentos por destruir el mundo mágico desde dentro a la vez que intentaban exponerlos al mundo.

Y, con El Guardián, empezamos a descubrir un plan… ¿qué clase de plan? Nada bueno, eso seguro.

En Dagas de venganza seguimos descubriendo más planes, más conspiraciones y más personajes que formaran parte de este universo.

De los personajes te hablaré más adelante, pero si puedo decirte que son muy especiales.

Astrid, la protagonista, es medio humana, medio gorgona. Las gorgonas eran criaturas con forma humana pero con la piel de serpiente, verde y con escamas, los ojos de pupilas rasgadas, lengua de serpiente y cuyo cabello está formado por numerosas serpientes vivas que sisean y se mueven.

Vamos, la Medusa de la mitología griega.

Pero, al contrario que su antepasada, ella se ha criado en Irlanda, muy lejos del sol de Grecia. Y no ha recibido una educación muy normal.

Eso y lo que le sucede después, la han convertido en una persona muy peculiar. Rara, por decir algo suave.

Alec, sin embargo, es humano, sin una pizca de magia en su cuerpo. El como acaba metido en todo ese lio es parte de la historia. Pero algo si debes tener claro. Es de las pocas personas en este mundo que aun cree en la justicia.

Y no cree en nada de todo eso, también.

Juntos van a hacer un equipo bastante especial.

La novela será una parte más de toda la saga. Aun queda para el final, aunque se acerca.

Su sinopsis (aun en proceso) sería:

Astrid llega a Nueva Orleans persiguiendo al asesino de su familia, buscando venganza. Sin embargo, acabará metida en mitad de la guerra entre La Orden y la Comunidad Mágica cuando salve a Alec, un patrullero humano, de los matones de la organización.

¿Qué planea La Orden en esta ocasión?

¿Podrá vengarse Astrid? ¿Encontrará al asesino de su familia?

¿Qué conspiraciones tendrán que evitar entre Astrid y Alec para salvar al mundo?

¡Ven a leer esta nueva aventura de thriller sobrenatural!

¿Quieres ver el booktrailer?

¡Recuerda que la novela saldrá a la venta el 20 de diciembre!

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¡Capítulo final! : Relato: El juego de La Orden. Capítulo 7.

juego

Relato: El juego de La Orden.

Capítulo 7. Final.

juego

–  ¡Tenemos que volver a por Patrice!

–  ¿Por qué?

Para Will  eso no tenía mucho sentido. Si los asesinos habían decidido fijar su mira en él, debía mantenerse lo más alejado que pudiera de la chica. Tenía que evitar ponerla en peligro hasta que pudiera quitarse el problema de encima.

Charles parecía pensar de manera diferente.

–  ¡Porque van a ir a por ella! Ese disparo ha sido un aviso.

El lobo le detuvo, cogiéndole del brazo. No podían ir hasta Patrice. Tal vez el disparo fue una trampa para asustarles y llevarles hacia la chica.

–  Razón de más para no guiarles a ella. – el ex policía negó con la cabeza.

–  Estos tíos son peligrosos porque no dejan nada al azar. Lo estudian todo al milímetro. Lo que significa que ya saben todo, absolutamente todo de ti. No van a conformarse con matarte, Will. Primero eliminaran todo lo que quieres y ahí entra mi hermana.

–  ¡Mierda!

A pesar de lo rápido que se desplazaron hacia el apartamento de Will, donde seguía escondida Patrice, no la encontraron allí. Lo que si encontraron fue que alguien había reventado la puerta y revuelto todo. Presumiblemente, los asesinos tenían a la chica.

Charles revisó el apartamento, frenético, buscando alguna pista. En la pantalla del televisor encontró un postit pegado con un corto mensaje a Will.

Tenían a Patrice y quería a que el lobo y él se reunieran con ellos en el mismo parque donde habían matado a Jordan. Tenían una hora.

–  Tenías razón… – cuando Charles le miró interrogante, Will suspiró y continuó. – La pongo en peligro innecesariamente.

–  Ya… pero tú también tenías razón en una cosa. Es su decisión, por mucho que me joda. Ahora, vamos a centrarnos en rescatarla antes de que esos dos desgraciados le hagan algo.

Will olfateó el aire, nervioso cuando llegaron al parque, casi a la hora acordaba. No olía a sangre, lo cual era buena señal. Pero tampoco podía oler a Patrice.

El parque olía a demasiadas cosas. Flores, animales, personas, comida, contaminación… Intentar localizar un solo olor en un espacio abierto de esa clase era muy complicado, pero no imposible. Seguiría atento.

A su lado, Charles también escrutaba el lugar, buscando alguna señal de los asesinos. No estaban a campo abierto, para no convertirse en blancos perfectos para el francotirador. Miró su reloj y comprobó que la hora acordaba estaba a punto de pasarse.

Esperaba un ataque, por eso se habían colocado semi ocultos en  una arboleda, pero… estaban tardando.

–  No es que tenga ganas de morir ni nada por el estilo, pero… ¿no se están retrasando?

–  ¿Vamos a pedirle puntualidad a unos asesinos?

–  Sinceramente, sí. – asintió Will. – Esperaba que fueran puntuales, si son tan minuciosos y profesionales como decías.

En ese momento, una enorme sombra paso por encima de su cabeza y una llamarada cayó del cielo varios metros delante de ellos, donde había un cenador de madera verde. La pequeña estructura estalló en llamas y los dos pudieron ver como un par de figuras corrían despavoridas por el jardín.

–  ¿Qué cojones…? ¿Eso era un dragón?

El ex policía estaba tan sorprendido como el lobo. No quedaban muchos dragones en el mundo y temía conocer al que había hecho semejante escena. Solo esperaba que hubiera hecho uso de su magia igual que de su fuego.

–  ¡Mierda! – siseó. – Esto va a ser complicado de cubrir…

Patrice apareció en la arboleda, aparentemente sana y salva y acompañada por un hombre grande y de cabello rubio. Charles le reconoció en seguida. Era Jerrad, el dragón de Destruction Bay, como se temía.

¿Qué hacía ahí?

–  Dime que has usado magia. – pidió, mientras veía como el lobo abrazaba a su hermana y comprobaba que estuviera bien. El dragón rio.

–  ¿Acaso lo dudas? Los humanos han visto un cenador salir ardiendo de la nada, pero no han visto ningún dragón.

–  ¿Y los asesinos?

–  Han huido, me temo. Ser preciso con una llamarada desde el cielo y a esa distancia es complicado, lobo. Pero puedo asegurarte de que van tostaditos.

Charles se encogió de hombros. Habría preferido que estuvieran muertos, pero la presencia del dragón intimidaría a La Orden y, con suerte, dejarían cualquier asunto en la ciudad para reagruparse y seguir con sus fechorías en otra parte.

Eso les daría tiempo a reagruparse a ellos y averiguar dónde atacarían la próxima vez. Además, seguía pendiente ese rumor de un arma definitiva para destruir a la comunidad. Tenía que descubrir cuál era.

–  Me conformaré con eso, por ahora. – Jerrad sonrió.

–  Bien, porque tenemos problemas más urgentes en este momento.


¡Y hasta aquí el relato!

La semana próxima no sé si publicare algo en su lugar o no. Probablemente, no porque no he tenido la ocasión de acabar nada. Pero si por un milagro termino algo, ya avisaré.

Mientras, puedes leer El juego de Schrödinger y disfrutar de su historia.

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Otra razón para leerla. : Los personajes de Jack T.R.

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Los personajes de Jack T.R.: Otra razón para leerla.

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No hace mucho (un par de post o así) te contaba por qué Jack T.R. sería siempre mi novela favorita. Te di razones de sobra para eso y para justificar el spam de memes que llevo haciendo desde hace unas semanas XD

Aun creo que puedo darte más razones para eso y para que te animes a leerla.

Sus personajes, por ejemplo.

En varios post te puse entrevistas a esos personajes protagonistas de Jack T.R. y otras novelas para que supieras un poco más de las tramas.

Ahora te voy a contar algo más de ellos.

Los protagonistas son Aidan Kelly  y Charles  Andrews.

Aidan es un librero. Nació y se crio en Nueva Orleans, pero el infame Katrina se llevó por delante su casa y a sus padres, así que tuvo que irse a vivir a Chicago con su abuelo, verdadero dueño de la librería El Pergamino, hasta que este enfermó de Alzheimer.

Cuando eso ocurrió, Aidan heredó la librería, el apartamento que hay sobre ella y las responsabilidades de su abuelo, quien hasta ese momento era el guardián de la zona neutral de Chicago.

La zona neutral es un lugar donde cualquier criatura de la Comunidad Mágica puede estar sin peligro de ataque por parte de enemigos. Está prohibida la magia, los poderes y las rivalidades. Cualquiera es bienvenido ahí.

También es un lugar donde conseguir información sobre cualquier cosa de la Comunidad y donde un forastero puede ir a preguntar sobre costumbres o fronteras.

Aidan cumple con sus obligaciones pero no está nada contento con tenerlas. Él solo quería una vida normal y esas obligaciones le han hecho perder más de lo que hubiera querido. Como su relación con Zack, el hijo del Alpha de Chicago.

Así que no, no está muy contento con el tema. Pero sigue haciendo su trabajo porque sabe que es importante.

Luego está Charles, detective de la policía de Chicago, del departamento de homicidios. Charles acaba de descubrir que los asesinatos de varias mujeres por la zona que investigaba, están relacionados y son producto del mismo asesino.

Sabe bastante de esos asesinatos, de hecho. Los ha visto en el momento de producirse. Lo ha presenciado todo… menos la cara del asesino. E, igualmente, no serviría de nada porque lo ha visto todo en un sueño.

Charles tiene sueños premonitorios. Su padre, su abuelo, su bisabuelo… toda la rama paterna sufría de premoniciones, pero Charles considera las suyas bastante frustrantes. Como las sufre en el momento de producirse, no tiene tiempo de impedir nada de lo que ocurre.

Lleva semanas soñando con esos asesinatos y el asesino lo sabe y le envía mensajes, jugando con él.

Charles y Aidan son dos personajes que tienen mucho en común. Los dos son infelices con lo que hacen pero siguen haciéndolo igualmente por el bien de los demás. Ambos sacrifican su felicidad por el bienestar general y ambos odian su destino y sus poderes.

Y por eso acaban uniendo sus destinos en esta historia.

¿Quieres conocerlos?

¡Vente a leerlos en Jack T.R.! ¡No te vas a arrepentir!

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¡Nuevo capítulo! : Relato: El juego de La Orden. Capítulo 6.

juego

Relato: El juego de La Orden


juegoCapítulo 6.

–  ¿Estás seguro de que vendrá a por este?

Estaban aparcados en una zona residencial, repleta de casitas adosadas con verjas blancas y porches con columpios y mosquiteras en las puertas.

Un barrio ideal, de película.

Y humano.

Por eso había sido elegido para cuando la manada necesitaba esconder a alguien o reunirse en secreto. Will lo sabía porque en Chicago y Nueva York también tenían algo parecido. Fue fácil para él descubrir cuáles eran los sitios elegidos.

La manada tenía escondidos en una de las casas a dos miembros del Consejo, Jefferson O’Neill y Dustin Loone, ambos concejales en el ayuntamiento y parte importante de la manada. Por eso mismo, Will estaba seguro de que serían los siguientes.

Así que, ignorando las órdenes del Consejo, los dos estaban sentados en el coche, escondidos a pocos metros de la casa donde tenían a los objetivos.

Ya llevaban más de cuatro horas vigilando, hacia frio y parecía que iba a llover. El asiento de atrás estaba lleno de envoltorios vacíos de patatas y comida rápida. Charles se terminó su segundo café y miró preocupado a su acompañante.

Parecía que, a donde fuera el lobo le seguían los problemas. Ya era la segunda vez que La Orden lo atacaba y eso no era seguro para su hermana, si seguía con él.

La situación con la organización era cada día más complicada y más peligrosa. Estaban escalando rápidamente. Los rumores sobre un ataque masivo a la comunidad volaban por todo el país y empezaban a parecer ciertos.

No era el mejor momento para que su hermana decidiera salir con alguien de la comunidad.

–  Deberías dejar a Patrice. – soltó de repente ganándose una mirada desconcertada del lobo. – La pones en peligro. A ella y a Lauren. Ellas no pertenecen a este mundo y no deberían estar necesitando protección por tu culpa.

Para su sorpresa, Will no protestó inmediatamente. Ni siquiera parecía molesto o enfadado con su sugerencia, como si ya hubiera considerado la idea antes. Lo vio encogerse de hombros antes de contestarle.

–  Cuando mis padres y mis tíos me pidieron que me marchara de Chicago para dejar vía libre a mi primo y que este fuera Alfa sin oposición, no me negué. ¿Sabes por qué? Zack es mayor que yo y quiere ser Alfa. Yo nunca quise. No me apasionaba la idea. – Charles le observó suspirar y frotarse la cara, cansado. – Cuando, después de lo ocurrido con el hellhound, pedí el traslado, renuncie de nuevo a ser alfa. En Detroit tienen cubierto el puesto. Pero no me importó.

–  Aja… – fue lo único que acertó a decir el ex policía. Conocía la situación de Will y a lo que había renunciado por el bien de la manada. Con los lobos las cosas funcionaban así. El bien de la mayoría siempre era antes que el bien de la minoría.

Muy Star Trek.

–  Cuando, un día, tu hermana me pida que me vaya y la deje en paz, lo haré sin dudarlo y sin protestar. Estará en su derecho a pedírmelo y yo en la obligación de respetarla. Pero solo ella tiene ese derecho, Charles. Ni tú, ni el Alfa, ni el Consejo… nadie podrá obligarme a que la deje. No voy a hacerlo. – Will dejó de mirar por la ventana del coche para mirarle a los ojos. – Me gusta tu hermana, Charles. Muchísimo. Y creo que yo a ella también. Por eso no voy a permitir que nadie le haga daño. Moriré antes protegiéndola y me quedare a su lado mientras ella me lo permita. Lamento comunicarte que no tienes nada que decir al respecto.

–  Está bien… – el lobo le miró, sorprendido.

–  ¿Está bien? ¿Te suelto todo ese discurso y solo me dices “está bien”? ¿En serio?

–  ¿Qué quieres? – repuso el otro con fastidio. – ¿Un Oscar al mejor discurso? Confórmate con eso y no tientes tu suerte.

–  Increíble… Tranquilo… por respeto a tu hermana, no voy a tenértelo en cuenta.

–  Como si me importara. – masculló Charles, cogiendo los prismáticos. – Creo que veo movimiento en una de las casas.

Will cogió los otros prismáticos y miró a la casa donde escondían a los objetivos. Efectivamente, había movimiento. Las luces del piso superior se habían encendido. El lobo revisó los alrededores y vio dos bultos acercarse furtivamente, atravesando el jardín.

–  ¡Mierda! ¡Están aquí! – ambos salieron a toda prisa del coche, corriendo hacia la casa. – ¡Vamos!

En el interior de la casa los ruidos aumentaron y se encendieron todas las luces. Will escuchó varios disparos, algunos con silenciador. Y gritos… muchos gritos. Cuando llegaron al porche, tropezaron con dos figuras grandes que les hicieron caer al suelo.

Al volver a mirar con quien había chocado, vio el cañón de una pistola apuntándole directamente a los ojos. Detrás de la pistola, un hombre alto, con barba de tres días y la cabeza rapada le observaba con desprecio.

Tras él apareció el pelirrojo del parque, cogiéndole del brazo y tirando de él para que le siguiera.

–  ¡No tenemos tiempo para estos, Tony! ¡Vamos!

Charles consiguió levantarse antes que él y corrió tras los asesinos, pero estos ya habían conseguido llegar a su coche y huido del lugar.

–  ¿Cómo demonios han conseguido pasar toda la vigilancia?

–  ¡No tengo ni idea! ¿Les han matado?

–  Eso me temo… ¡Venga! ¡Vámonos antes de que nos vean los demás!

–  ¡Cuidado!

Will oyó el disparo antes de que este impactara en la pared tras él, pasando a centímetros de su cara y dejando un arañazo en la mejilla. Charles le tiró al suelo cuando sonó el segundo disparo.

–  ¡Mierda! ¿No se habían ido? – preguntó, mientras agudizaba el oído. Se volvió a levantar cuando oyó un motor de coche alejarse.

–  Creía que sí. ¡Cabron! Ese disparo ha sido un aviso, Will.

–  ¿Qué quieres decir?

–  Que un tío así no falla. Me parece que ha escogido su nuevo objetivo… tú.


Recuerda que puedes encontrar El juego de Schrödinger, novela que es madre de este relato, en el blog.

 

 

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¡Nuevo capítulo! : Relato: El juego de La Orden. Capítulo 5

juego

Relato: El juego de La Orden: Capítulo 5.

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–  ¿Quién demonios era ese tío?

Charles y Will abandonaron el parque lo más rápido que les fue posible. Tras el disparo, se hizo el caos entre los visitantes que se encontraban cerca del lugar, provocando una estampida.

Para cuando llegó la policía, ambos ya estaban a medio camino al piso franco de Charles, quien no dejo de pisar el acelerador hasta que llegó allí. Con sus antecedentes, lo último que necesitaba era un encontronazo con la policía.

El asesinato de Jordan les había pillado a ambos por sorpresa. Incluso a Charles, que sabía por experiencia como trabajaba La Orden.

La organización no tenía problemas para eliminar aquello que le molestaba, pero solía ser más cuidadosa. El asesinato de un policía a plena luz del día y en un lugar lleno de familias no era precisamente lo más sutil del mundo.

–  No sé. – contestó, cerrando la puerta del apartamento. Se dirigió directamente a la nevera, a coger una cerveza, ignorando la mueca del lobo. – Pero es algo que debemos averiguar y rápido.

–  Voy a llamar a la manada. Esto nos viene grande. – Will sacó su teléfono móvil, buscando entre sus contactos, nervioso. – No, borra eso. Nos viene enorme.

Mientras Will hablaba por teléfono con la manada, Charles intentaba averiguar entre sus contactos la identidad del francotirador y del tipo que estaba en el parque con Jordan. Esto ya no se trataba únicamente sobre fastidiar o exponer a un miembro de la comunidad mágica. Habían cometido un asesinato extremadamente público. Esto no iba a ser sencillo de cubrir y no era lo habitual.

No tardó demasiado en encontrar una respuesta, por poco que le gustara.

El pelirrojo se llamaba Stephen Sheehan, antiguo miembro del IRA y actual mano ejecutora de La Orden. Era alguien muy peligroso antes de unirse a la organización y lo era más ahora.

Pero Sheehan no trabajaba solo. Su compañero y, presumiblemente, quien disparó a Jordan era Tony Durand, un francotirador de origen suizo que llevaba siendo pareja profesional con Sheehan los últimos diez años. Su lista de víctimas a lo largo del mundo era kilométrica.

¿Cómo dos asesinos a sueldo acababan trabajando para una organización como La Orden? ¿Y por qué? Lo habitual allí era gente que había sufrido algún ataque sobrenatural y buscaba venganza. Esos eran sus peones, su carne de cañón.

A parte de esos peones, La Orden solía estar formada por gente que llevaba años con ellos. Familias enteras, en algunas ocasiones.

Era la primera noticia que tenia de que estaban contratando asesinos.

–  Estamos jodidos… estos tíos no son cazadores. Son asesinos profesionales. – Will silbó, guardando su teléfono. – Le he enviado a tu Consejo la información que me han dado.

–  Joder… ¿Qué hacemos? Esto no es como el asunto del hellhound. Aquello solo eran matones.

–  Lo sé. ¿Qué ha dicho la manada?

–  Que van a estar alerta. Al parecer la semana anterior sufrieron un ataque informático en nuestra base de datos. Consiguieron nombres y direcciones de los miembros de los Consejos de Detroit, Nueva York, Nueva Jersey, Chicago y Los Ángeles antes de que pudiera detener el ataque.

–  ¿Y lo dicen ahora? ¡Todas esas manadas están en peligro!

–  Todos los que deben saberlo, lo saben. – Will se encogió de hombros y Charles bufó. – Si, también pienso que deberían haber avisado a todos.

–  ¿Alguna baja?

–  Un par, pero solo aquí. El resto está poniendo a su gente a salvo. La manada ha dicho que tiene vigilancia en todos los miembros que estaban en la lista.

Charles se asomó a la ventana, preocupado. Que La Orden tuviera esa información era muy peligroso. Había sido una suerte que no les diera tiempo de conseguir al resto, ya que en esa base de datos estaban la información de todos los lobos del planeta.

La lógica le decía que usarían esa información para eliminar a miembros destacados de la comunidad y sembrar el caos en ella.

Pero con La Orden no siempre funcionaba la lógica.

–  El Consejo y la Manada deberían compartir esta información con los demás. – Will asintió.

–  Lo están haciendo en este momento. Ahora debemos decidir que vamos a hacer nosotros.

–  Creo que deberíamos buscar a estos tipos antes de que maten a alguien más. – al ver la sonrisa del lobo, Charles preguntó. – ¿Qué te han dicho que hagamos?

–  Que no nos metamos.

–  ¡Por supuesto! ¿Tienes alguna idea de quien podría ser su próximo objetivo o cómo buscarles?

–  Tengo una ligera idea… – Charles dio una palmada, sonriendo.

–  ¡Pues vamos a ponernos a trabajar!


¡Hasta aquí esta semana! Recuerda que si te ha gustado, comparte. Y si quieres más, ven a enterarte cómo se conocieron los protas en El juego de Schrödinger. 

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Siempre va a ser mi favorita: Jack T.R., la novela con la que me estrené

jack t.r.

Jack T.R., la novela con la que me estrené.

jack t.r.

Si eres parte de los pobres que me siguen en Twitter y Facebook, habrás comprobado que llevo una semana y poco haciendo campaña a mi novela Jack T.R.

Creo que ya iba tocándole volver a estar en el punto de mira.

Jack T.R. siempre va a ser mi favorita de todas porque fue mi primera. Y porque es buena, coñe.

Y no lo digo solo yo, que la quiero mucho y es la niña de mis ojos y mis gafas. Tengo gente que opina también que merece la pena leerla.

Ejemplo… En Amazon (y uno en el blog) dejaron estos comentarios sobre la novela:

jack t.r.

También ha tenido unas cuantas reseñas positivas (y otras algo menos, aunque ninguna mala, he de recalcar).

Blogs como La lectora de libros, Devoradores de mundos y Contra la Inercia son algunos de los que han opinado sobre Jack T.R.

La lectora de libros: Reseña Jack T.R.

Devoradores de mundos: Reseña Jack T.R.

Contra La Inercia: Reseña Jack T.R.

No hace mucho te contaba en Twitter, en varios hilos, curiosidades sobre Jack T.R., su inspiración sacada del asesino Jack el Destripador y sobre los demonios que pueblan la novela.

Puedes leerlos por aquí:

Hilo sobre curiosidades de Jack T.R.

Hilo sobre curiosidades de Jack el Destripador.

Hilo sobre Bloody Mary, los fantasmas y Julian, el fantasma de Jack T.R.

Hilo sobre demonios. 

Y no olvidemos su booktrailer que algún año de estos tendré que renovar pero que no va a ser por ahora porque estoy liada y con tantas cosas pendientes que estoy por mandarlo todo a paseo…

Jack T.R. siempre (como he dicho antes) será mi preferida. Así que voy a seguir un poquito más con su campaña porque sé que cuando la leas, te va a encantar y vas a querer saber más sobre sus personajes. Y sus personajes aparecen más en el las demás novelas.

¡Ah, que se me olvidaba! Las dos mejores reseñas que me han hecho sobre ella fueron mis vecinas (mujeres las dos que me han visto crecer de mico a mico adulto) y a las dos les encantó.

¡Chúpate esa, Stephen King! ¡A ti tus vecinos no te aguantaban! XD

Lo mejor fue una de ellas amenazándome si le hacía daño a uno de los protagonistas XD

¿Quieres cotillear a Jack T.R.? Fíjate si quiero que la leas que solo cuesta 1,70 €.

¡Solo 1,70 €!

¡Vamos, que me la quitan de las manos!

 

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Relato: El juego de La Orden: Relato: El juego de La Orden. Capítulo 3

juego

Relato: El juego de La Orden.

Capítulo 3.

juego

Charles observó la casa, escondido en una arboleda cercana.

Había llegado ahí unos minutos antes, guiado por las coordenadas que los lobos le dieron antes. Escondió su coche, cogió lo que iba a necesitar y se escondió entre los árboles, a más de setecientos metros, para estudiar la situación.

Y esta no era muy buena.

Usando sus prismáticos podía ver a dos tipos custodiando el perímetro, paseando cada cinco minutos por la pequeña propiedad. La casa era un edificio pequeño y ajado, de dos pisos en mitad de un terreno que no debía tener más de doscientos cincuenta metros cuadrados.

Realmente pequeño y viejo. El lugar era todo tierra y matorrales y suciedad. Dos coches estaban aparcados frente a la entrada.

Patrice había hablado de seis hombres, contando a Jordan. Por lo que debía haber cuatro más dentro de la casa. Cinco, si sumaba a Will.

El visor térmico despejó la incógnita. Cuatro cuerpos en el interior. Tres repartidos entre los dos pisos y uno en el piso inferior. Ese último llevaba más de media hora sin moverse del lugar.

Tenía que ser Will, ya que los demás se movían por las habitaciones. Imaginaba que lo debían tener encerrado en una de las habitaciones.

Faltaba uno. No veía a nadie más fuera. Podría ser que alguno hubiera salido de la casa. Tendría que arriesgarse.

Los dos de fuera estaban fuertemente armados, con rifles de asalto, pistolas, cuchillos… Iba a tener que ser muy cuidadoso para sacar al lobo de ahí.

Abrió su mochila y sacó un rifle 308 al que había hecho unas pocas modificaciones, como adaptarle un silenciador. No sería completamente silencioso, pero si lo suficiente como para no alertar al resto dentro de la casa. Mientras apuntaba con su rifle al primero de los hombres del exterior y esperaba a que el otro se le acercara, se preguntó qué clase de relación podía tener Jordan con La Orden. Los lobos estaban en lo correcto. El tipo tenía una hoja de servicio impecable y nada parecía indicar que tuviera algún negocio con la organización.

¿Por qué empezar ahora?

El rifle hizo bien su trabajo. Cuando cayó el segundo cuerpo, lo dejó en el suelo y corrió hacia la casa, apresurándose a quitarles las armas y ocultar los cadáveres. Ya dentro de la casa, usó el cuchillo y su Smith & Wesson para eliminar al resto.

Y solo quedaron Jordan, Will y él vivos en la casa.

Quizás, pensó Charles mientras se acercaba a la habitación donde se encontraban Will y el policía, le estaban obligando con algo. Quizás tenía algún trapo sucio que La Orden usaba en su contra o habían amenazado a su familia.

No sería ni el primero ni el último.

Tendría que investigar eso con más cuidado cuando sacara al que podría considerarse “novio” de su hermana.

Se estremeció solo de pensarlo.

No era porque el chico fuera un lobo. Podría ser el presidente de Estados Unidos y seguiría sin ser lo suficientemente bueno para su Patrice. Era así de simple.

Aunque debía reconocerle el mérito de haber conseguido la atención de su hermana. Patrice no era una persona fácil de impresionar. Menos aún, de dar su confianza a alguien. Incluso antes del secuestro su hermana siempre fue muy solitaria. Que ese lobo hubiera conseguido su amistad y, quizás algo más, era una novedad.

Eso no significaba que le gustara.

Pero regresando al asunto de rescatarlo… fue un verdadero alivio cuando, al abrir la habitación, lo encontrara solo y con bastante buen aspecto, si tenían en cuenta la situación. Estaba sentado en una silla, atado y con un par de golpes visibles en el rostro. Nada grave.

–  No puedo dejarte dos minutos solo… – ironizó, acercándose para desatarle. Will se mostró muy sorprendido de verle, pero feliz.

–  ¿Charles? ¡Menos mal que has venido! ¡Date prisa, antes de que nos descubran!

–  Me he ocupado de todos. O casi todos… creo que falta uno.

Will se frotó las muñecas, aliviado por haber sido liberado antes de que la cosa empeorara. Un olor metálico le llegó a su nariz.

Sangre.

Se mordió el labio y miró al ex policía, preocupado.

–  Jordan se fue a ver a alguien. No conseguí oír a quien. ¿Están todos muertos? – Charles se encogió de hombros. No parecía afectado en lo más mínimo. Había matado a cinco personas y parecía no importarle.

Daba un poco de miedo.

–  Entonces será mejor que nos larguemos de aquí antes de que regrese. Luego decidiremos que hacer con él, porque no creo que responda bien al hecho de que te hayas escapado y que sus hombres estén muertos.

Will asintió. Tendrían que tratar con Jordan y averiguar por qué y con qué intención le había secuestrado.

–  Jamás habría pensado que estaba con La Orden…

–  Sí, eso lo discutiremos luego. Ahora vamos a discutir el hecho de que hacia mi hermana en tu piso.

Will le miro incrédulo, escapándosele una carcajada. Estaba de broma… ¿verdad?

–  ¿En serio? ¿Ahora? Ahora tampoco es el momento para discutir esto. ¡Y tu hermana es una adulta muy capaz de decidir por sí misma!

–  Ya hablaremos… No creas que voy a olvidar esto.

Los dos salieron de la habitación, atravesando la casa a paso ligero. En cuestión de minutos, ambos corrían por la arboleda, hacia donde había dejado escondido Charles su coche.

–  Es tu compañero. ¿Has notado algo raro en su comportamiento los últimos días? ¿Algo que indicara que iba a hacer algo como esto?

El lobo negó en silencio. Había repasado el último mes en su cabeza mientras estaba encerrado en esa habitación, buscando algún indicio. Cualquier cosa. Pero Jordan jamás fue un admirador suyo. Siempre se comportó bastante frio y desagradable con él.

–  No, nada. Pero sabe que soy un lobo, algo que no me explico cómo ha averiguado. No nos relacionamos mucho, pero se le veía feliz por su futura jubilación. No tiene sentido. Nunca le he visto hacer la vista gorda a nada ni tener algún comportamiento sospechoso.

–  Tal vez le estén utilizando.

–  Creo que debemos salir de aquí. Necesito asegurarme de que Patrice esté bien.

Charles tuvo que reconocer que ver al lobo hablando por teléfono con su hermana y comprobar como destilaba dulzura al tratarla era reconfortante. No sabía si eso llegaría a alguna parte, ya que la situación no era ideal para ninguno, pero al menos podía estar seguro de que la quería.

Ahora le preocupaban un par de cosas, bastante más distintas.

Primero, ¿por qué habían emboscado a Will?

Y segundo, ¿qué pasaría ahora? ¿Dónde estaba Jordan y cuál sería su siguiente movimiento?

 

¿Te gusta lo que lees? Pues puedes leer más sobre estos personajes en El juego de Schrödinger. ¡No te lo pierdas!

También disponible en Amazon.

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Resumen semanal: del 7 al 11 de Mayo. : Resumen semanal: Segunda semana de Mayo.

resumen

Resumen semanal: del 7 al 11 de Mayo.

resumen

Lunes.

¡Esta semana la empezamos fuertecito! El post de esta semana va sobre una idea no inspirada por los garbanzos que tuvo David Orell.

¿En qué nos parecemos los escritores independientes a Wile E. Coyote?

Pues, después de verlo detenidamente, en mucho.

¡Hasta tenemos nuestros propios productos ACME!

 

Martes.

El hilo tuitero de la Tuit-Curiosidad de este martes ha ido dedicado a los lobos, hombres lobo y mi versión de esa criatura, a la que he usado en varias de mis novelas y relatos.

Es un bicho muy desaprovechado en la literatura y al que se le puede sacar mucho más de lo que imaginamos.

 

Miércoles.

Pues como las entrevistas las di por pausadas la semana anterior, hoy hemos estrenado relato. En realidad, es el mismo relato que fui posteando en Twitter hasta el jueves pasado, pero aquí ya puedo ponerlo más completo.

Este relato está ambientado después de la novela El juego de Schrödinger y con parte de sus personajes, como una transición a lo que pasará en las siguientes novelas.

Ya está posteado el capítulo primero. ¡No te lo pierdas!

 

Jueves.

¡Y estrenamos Tuit-Relato!

Bueno, tanto como estrenar… Voy a ir compartiendo los capítulos del relato 3 Hermanos en Twitter para quien no lo haya leído aun.

¡Disfrútalo!

Y, en otras noticias, el post de David Orell de esta semana, que va sobre la presencia LGBT+ en la literatura. Léelo que está muy interesante.

 

Viernes.

Voy a ver si espabilo y sigo con los cuatro o cinco proyectos que tengo abiertos en este momento en el portátil… a ver si acabo alguno.

 

 

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¡Nuevo relato!: Relato: El juego de La Orden. Capítulo 1.

juego

Relato: El juego de La Orden.

juego

Capítulo 1.

Era uno de esos días perfectos.

Sol, cielos sin nubes, temperatura agradable… Todo rematado con una cena deliciosa y una compañía aún mejor.

¿Cómo pudo irse todo a la mierda en cuestión de un segundo?

–  Detective William Moore, queda arrestado por robo de pruebas y aceptar sobornos.

Había sido una tarde perfecta. Para su suerte, después de varios intentos y muchos ruegos y negociaciones, por fin consiguió convencer a Patrice de darle una oportunidad a lo suyo, avanzar un paso más en su relación e intentar ser una pareja.

Como era lógico, ella seguía asustada por todo lo ocurrido con el hellhound y La Orden y se negaba a dejar la casa sin su pequeña Lauren.

O se negaba a salir y punto.

Pasaron meses antes de que pudiera sentirse lo bastante segura como para regresar a su trabajo y hacer vida casi normal sin temor a ser atacada por algún loco sobrenatural. Ni siquiera la vigilancia de la manada conseguía calmarla.

Will pasó esos meses a su lado, vigilando, cuidando y apoyando. Al principio,  le motivaba el complejo de culpa. Se sentía responsable de no haberla encontrado más rápido de lo que lo hizo.

Luego, cuidarla se convirtió en una excusa para verla y hablar con ella.

Se dio cuenta de que le gustaba Patrice. La humana era intrigante y muy divertida, cuando conseguía relajarse y olvidar todo el asunto del secuestro. Su humor era bastante sarcástico y afilado, con rápidas respuestas que le dejaban descolocado y complacido.

Nunca antes se había sentido tan atraído por una humana. Sí, claro que tuvo sus aventuras de una noche con algunas chicas que buscaban lo mismo que él. Diversión sin compromiso. Siempre le resultaron entretenidas y muy imaginativas en la cama. Pero nunca consideró la idea de escoger a una humana como pareja.

Sin embargo, Patrice era simplemente perfecta.

Fue toda una victoria personal para él cuando, tras verla superar un miedo tras otro, la chica le tomó en serio y decidió decir que si, para variar, cuando le pidió una cita. Will decidió no ocultarle su condición de lobo ni su pasado desde el principio, lo que no puso las cosas más fáciles. Ella no parecía creer que pudieran tener una relación seria al ser de diferentes razas así que necesitó demostrarle que se equivocaba y que merecía la pena intentarlo.

Por eso, que hubieran escogido esa tarde en particular para venir y arrestarlo con acusaciones falsas le resultó un pelín molesto.

Por no decir que fue una completa putada, claro.

Conocía a los policías que habían venido a detenerle. Todos pertenecían a su comisaria, esa a la que se trasladó tras lo ocurrido con el hellhound y a la que no debió ir, precisamente por lo ocurrido con el hellhound.

No tuvo la mejor de las bienvenidas, la verdad fuera dicha. No todos pero algunos compañeros parecían poco felices con la idea de que apareciera allí, después de todo el asunto con el FBI y la muerte del agente Lewis. Muchos le culpaban por la muerte del federal.

No fue ninguna sorpresa que el detective Jordan estuviera allí y se encargara de esposarle y que, además, pareciera encantado de hacerlo. Él y los otros cinco que le acompañaban y ponían patas arriba su casa.

Había estado en registros las suficientes veces como para distinguir entre buscar y destrozar, que era lo que hacían esos en ese instante en su apartamento. Iba a hacerles pagar por cada cosa rota después.

–  ¿De qué coño estás hablando, Jordan? ¿De dónde has sacado esa estúpida idea? – la risa que soltó el otro le puso los pelos de punta. Era una risa cruel.

–  ¿Estúpida idea? Tenemos fotos, videos de ti entregando droga a narcotraficantes conocidos a cambio de dinero. Esa droga que robaste del sótano de pruebas. – Will estaba estupefacto. ¿Qué fotos? ¿Qué videos? ¡Él no había hecho nada! – Tenemos hasta un testigo. Cuando acabe contigo vas a acabar en la celda más profunda de la prisión y tirare la llave para que no puedas salir nunca.

Patrice le miró entre sorprendida y espantada. No estaría creyéndole, ¿verdad?

–  ¡Estás loco! ¡Cuando se demuestre que mientes, voy a hacer que te quiten la placa, cabron!

–  Eso si consigues demostrarlo.

Sabía que Jordan era de los que menos felices se mostró cuando lo trasladaron oficialmente a esa comisaria. Pero no imaginaba que le odiara hasta el punto de inventarse pruebas para inculparle.

–  ¡Will!

El lobo maldijo entre dientes al ver la expresión de la chica. No parecía segura de a quién creer y no podía culparla. No le conocía lo suficiente como para confiar tanto en él.

–  Ve despidiéndote de tu amiguita, lobo. – le susurró para que nadie más le oyera. – No vas a volver a estar con ella… jamás.

Will se tensó al oírle, fulminando con la mirada al otro policía. Nadie en su comisaria sabía lo que era. No tenía amigos ni gente de su raza allí, así que no había ni una sola persona que supiera que era un lobo.

Solo podía existir una razón para que Jordan supiera lo que era. Solo La Orden sabía su verdadera identidad.

Estaba bien jodido.

–  ¡Will! ¡Llamaré a un abogado! ¡No te preocupes!

El lobo casi suelta una carcajada. No necesitaba un abogado, porque no iban a ir a comisaria. Estaba seguro de ello.

Necesitaba algo más.

–  ¡Llama a tu hermano!

 

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O cómo nació El juego de Schrödinger: Me encanta escribir thriller sobrenatural

seven thriller

El thriller es de mis géneros favoritos para leer, junto con la fantasía.

También es de mis favoritos para escribir. De mis cuatro novelas, todas tienen un poco de thriller y de suspense mezclado con fantasía y policíaco.

Y mucho de sobrenatural.

El juego de Schrödinger tiene mucho de policíaco, de suspense, de sobrenatural… ¡y de asesinos!

La idea apareció después de escuchar un Cinexin de La Parroquia (si no escuchabais este programa, muy mal. Ya no está en antena pero aun puedes encontrar sus podcast y el Cinexin era maravilloso) sobre la película “Seven”, de Brad Pitt, Morgan Freeman y un maravilloso Kevin Spacey.

Escuchar el programa me dio morriña y volví a ver la película, en esta ocasión en versión original para disfrutar mejor de esa escena de la caja. Descubres que la doblaron mal… bueno, no mal, pero tampoco bien. Larga historia.

seven thriller gif

En fin, a lo que iba. En esta época todo el mundo conoce la paradoja de Schrödinger y su gato. Y si no es así, es que no vives en este mundo. ¿Quién no ha visto The Big Bang Theory? Pues eso.

Mezcla “Seven”, con la paradoja del gato de Schrödinger, un poco de “The blacklist” (Veo demasiadas series y películas, lo sé) y lo juntas con una idea de continuar y unir el universo de Jack T.R. y el de Kamelot 2.0 y aparece esto.

El juego de Schrödinger Thriller

El juego de Schrödinger empieza con un asesino con cuatro muertes a sus espaldas que se entrega por sorpresa en una comisaria. Aparece ensangrentado, con un cuchillo en una mano y una cabeza cortada en la otra.

Pero no se ha entregado por arrepentimiento. Solo quiere jugar. Tiene una nueva víctima, escondida. Aún está viva, asegura. Y piensa darles una pista para que la localicen.

Pero solo si traen al detective Moore.

Lo irónico es que no existe ningún detective Moore en Detroit, la ciudad en la que el asesino se encuentra. No, ese policía vive en Nueva York. Y el FBI lo llevará a rastras para que le saque al asesino la localización de la víctima.

A partir de ahí… ya tienes que leerlo tú.

Solo te diré un par de cosas más.

Primera, Chicago y algunos personajes de Jack T.R. tiene mucho que ver con los de esta novela.

Segunda, un par de personajes de Kamelot 2.0 hacen cameo aquí.

Lo que ocurre durante y al final de la novela influirá en lo que ocurre en la siguiente, El Guardián y da pistas de que algo se está gestando. Y no es nada bueno.

¿Qué? ¿Aún no te han entrado ganas de leerla?

¡Mal! Deberías, que me quedó bastante chula XD

Por cierto, que ahora puedes encontrarla también en mi blog.

¡Tenemos tienda!

Espero haberla configurado bien…

Más novedades…

¡Jack T.R. tiene reseña nueva!

Desde el blog Devoradores de mundos, su blogger Aura me ha concedido una estupenda reseña de mi Jack T.R.

Puedes leerla AQUÍ.

Recuerda que también está la que escribió La lectora de libros.

Y, por último, pero no menos importante…

¡Hay entrevista nueva!

Desde Promociona tu libro (@ProocionLibro) en su canal de Youtube. ¡Espero que te guste!

Está siendo un mes de lo más… inusual, por decir algo. Espero traer novedades y más cositas pronto.

Mientras, ya sabes… ¡Tengo tienda! ¡Úsala!