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¡Trabajar, trabajar, trabajar!: Trabajar es importante.

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Trabajar es importante.

Siempre y en cualquier oficio.

¿Quieres avanzar en lo que sea que estés haciendo? Trabaja.

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Así de simple.

Pero, a veces, las cosas se complican solas. En serio, hay ocasiones en las que parece que te ha mirado un tuerto. Por mucho que te esfuerces, nada sale bien.

En esas ocasiones me dan ganas de mandarlo todo a tomar viento. Pero no se puede.

Así que, aquí ando, intentando no mandar todo a tomar viento a la farola y seguir trabajando.

Aunque octubre está resultando muy… Vamos a dejarlo en “muy” y ya.

Por suerte, hay cosas buenas por ahí.

¡Tenemos nueva entrevista!

En Devoradores de Mundos, que hicieron una muy buena reseña de Jack T.R., han publicado una entrevista que me hicieron.

Entrevista Devoradores de Mundos.

Y mis siguientes proyectos por fin van avanzando. Aún les queda pero ya van. Si todo va como debe y como quiero, tendré el cuento que estoy escribiendo listo para Navidades.

Y el borrador del nuevo relato también va creciendo. Eso sí… no estoy segura de hacia dónde se dirige, la verdad. Pero es entretenido de hacer.

Gracias a Lucy Noviembre se acerca y acabará este Octubre que está siendo complicado para mucha gente y estresante para muchísimas otras. Creo que va a ser generalizado el odio al Octubre del 2017, estoy segura.

¡Y con Noviembre llega el Nanowrimo!

¿Te vas a apuntar este año?

Yo llevo dos años seguidos apuntándome y no terminándolo XD Pero es que es divertido intentarlo.

Eso me recuerda que Literautas ya tiene en su web el calendario para hacer el Nanowrimo. ¡No te lo pierdas! Ayuda mucho.

Estoy deseando poder acabar todos los borradores para poder compartir contigo todo lo que viene el año que viene.

El cuento quiero que salga antes, eso sí. Va a tener un protagonista muy especial para mí y, espero, va a ser una cosita pequeña y divertida que solo saldrá en papel.

Ahora voy a ponerme con él y a relajarme un poco, que no tienes idea de que día llevo…

¡No olvides que mis novelas siguen en Amazon, Lektu y en mi tienda!

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¡Planes de futuro!: El tiempo vuela… ¡a planificar!

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El tiempo vuela.

Pronto tendremos que empezar a planificar un montón de cosas. Entre una cosa y otra ya estamos finiquitando septiembre y las navidades están a la vuelta de la esquina.

Pronto habrá que hacer balance y marcarse nuevas metas con el principio de año y ver que hemos conseguido y que no.

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Me da que este año no me he portado muy bien. No iba mal encaminada al principio pero a mediados de año me he venido abajo. Y lo estoy notando.

Aunque nunca es tarde para volver a ponerse las pilas. No queda mucho año para apurar pero se pueden mejorar las cosas para el 2018.

¿Has hecho ya un poco de balance y has mirado que tal te has portado? ¿O todavía es pronto para ti?

¿Y qué tal lo has hecho?

¿Cuáles van a ser tus metas para conseguir o mejorar el año que viene? ¿Qué quieres conseguir antes de que se acabe el año presente?

Esta semana me la he pasado estudiando marketing, para variar XD

¡Qué no hay manera de que lo haga funcionar! ¡Me tiene quemadita!

En fin… sé que un día conseguiré dominar a esa bestia que es el marketing.

Espero.

A lo que iba… que he estado estudiando. Leyendo unos cuantos post muy interesantes.

Como este de Sinjania, Cómo planificar el lanzamiento de tu libro en 7 pasos o uno del blog de Ana González Duque, en colaboración con R.R. López, Marketing viral para promocionar tu libro.

Ahí he estado apuntando todos los errores cometidos y cosas a mejorar. Al menos he aprendido algo.

Las vacaciones también se me acaban. Lo único que me consuela es que se me ocurren más cosas en el trabajo que en casa.

Mientras espero que octubre pase bien o, al menos, sin pena ni gloria, y que llegue noviembre con su Nanowrimo y todo ese barullo que es la preparación de las navidades, iré entrenando con dos nuevos relatos que he comenzado.

Van a ser dos cosas chiquitas con algunos capis y poco más, ambientados en personajes de mis novelas que solo han aparecido mencionados pero que quiero que salgan en las siguientes. Necesito inventarles un fondo para saber de qué pata cojean, como dice el dicho.

Lo necesito para tener clara su personalidad y forma de actuar.

Espero poder compartirlos contigo pronto. Primero quiero estar segura de que no voy a dejarlos a medias. Quiero tenerlos casi terminados antes de publicarlos.

Uno va a ser sobre el futuro alfa de Chicago y de cómo conoció a Aidan, el librero de Jack T.R.

El otro irá sobre Joe y Jon, los dos lobos de Destruction Bay de la novela El Guardián, siguiendo su viaje desde el final de la novela para encontrar a su hermano.

Esos tres tienen una relación muy curiosa… como poco. Está resultando interesante escribirles. Y complicado.

Mientras, no olvides que mis novelas siguen en Amazon y Lektu y que mis relatos están ahora en Sttorybox.

¡Un abrazo y hasta la semana que viene!

PD. He añadido las entrevistas que me han hecho a la sección Sobre la autora y su blog.

 

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Libros mágicos y un relato de regalo

Ayer fue el día del Libro, nuestra fiesta favorita.

Como en Málaga aun no toca la feria del libro me tengo que conformar con sentir envidia del resto un poco y ponerte alguna de mis chorradas frikis por aquí.

Y para no cambiar demasiado el tema, voy a hablarte de tres “libros mágicos” que me encantan.

El primero sería el Necronomicon.

Como sabrás es un libro ficticio que inventó H.P. Lovecraft para sus cuentos. Su presunto autor sería Abdul Alhazred.

Luego ese libro ha sido mencionado en un montón de publicaciones más y saldría en películas y series.

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¿Mi favorita y por donde conocí el libro? El ejercito de las tinieblas. Si no la has visto, hazlo. Es súper antigua ya pero divertida a nivel absurdo y de humor negro. Nada como ver a Ash intentando recordar el hechizo que debía recitar antes de coger el libro y fastidiarla porque no se acordaba de una palabra XD

El siguiente sería el libro de los muertos egipcio. Según se contaría ese libro contendría hechizos antiguos entre los que existiría uno para devolver la vida y controlar a los muertos. Es un libro negro, lleno de símbolos y con una cerradura especial.

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Su contraparte es el libro de los vivos, el cual estaría hecho de oro y tendría la capacidad de quitar la vida.

Eso es lo que se cuenta en la película La momia, donde saldrían los ejemplares. Obviamente, son libros ficticios también. El libro de los muertos real es un libro funerario, con sortilegios mágicos para ayudar a los muertos a superar el juicio de Osiris y ayudarles a pasar a la otra vida. Se creaban copias del libro para enterrarlas con el difunto para su viaje al más allá.

Me gusta más la versión fantástica. Además, Arnold Vosloo estaba genial de momia…

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Y el último que te voy a comentar hoy va a ser el libro de las sombras. Depende de lo joven que seas, te sonara o no.

Es un libro de magia Wicca, con prácticas y rituales y demás. Un libro para brujas y que salió a la luz gracias a la serie Embrujadas. El libro era un todo en uno. Lo mismo te servía de guía de criaturas raras que para darte un hechizo para lo que fuera.

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Más útil que las páginas amarillas.

Y con esto acabo esta semana.

Mientras te dejo con un corto regulero sobre unos personajes que ya salieron de pasada por El Guardián y que van a tener bastante que ver en el siguiente libro. Y espero que en más. Dependerá de ellos.


El año 1988 fue una pesadilla para la manada de Davenport. La ciudad sufrió un brote de sarampión que afectó con más fuerza en los lobos, algo que no pudieron explicarse sus médicos.

La comunidad se vio diezmada, decenas de cachorros y adultos perdieron la vida a causa de la enfermedad.

Pero de esa veintena de casos hubo tres que llamaron más la atención. Incluida la del Alfa, que fue a interesarse en persona.

Tres cachorros habían perdido a toda su familia a causa de la enfermedad, quedando solos en el mundo.

El primero era Joseph que con solo tres años perdió a sus padres y a su hermana de siete meses. Tenía la piel dorada, el cabello negro y algo largo y los ojos grises y fieros. Parecía dispuesto a dar un mordisco a quien se acercara demasiado.

Luego estaba Jonathan, unos meses más pequeño que el anterior. Físicamente era lo opuesto al otro niño. Rubio, con el cabello revuelto y algo rizado, ojos azules y piel clara. Se encontraba pegado al mayor, aferrado a su camiseta como si su vida dependiera de ello. Sin embargo no parecía asustado. Más bien dispuesto a defenderse. El pequeño venia de la zona más peligrosa de la ciudad y había perdido a su madre a causa de la enfermedad. No había registro del padre.

Y, agarrado a la mano de Jonathan, estaba el más pequeño de los tres cachorros, Colby. Con dos añitos, el cabello castaño claro y los ojos marrones anegados de lágrimas, el niño se escondía tras los dos mayores como si ellos pudieran protegerlo.

Los tres se mantenían juntos, desconfiados de los adultos que les vigilaban. Cuando el Alfa fue a visitarlos al hospital, se los encontró así, en una habitación de juegos sin tocar ningún juguete y casi sin hablar. De hecho, al hablar con los médicos y enfermeras que los cuidaban, Jonathan se negaba a hablar a nadie, salvo a los otros dos niños. Y los otros dos hablaban por él a los adultos.

Los pequeños habían desarrollado un extraño vínculo a causa de su desgracia común y no parecía que fueran a llevar bien que los separaran. Pero… ¿Qué familia iba a poder permitirse criar a tres cachorros?

El Alfa se reunió con el Consejo con la idea en su cabeza. Ninguna de las familias de su manada podía permitirse semejante carga y las investigaciones que había realizado demostraron lo que ya sospechaba. Los niños no tenían más familia ni ahí ni en ningún lado.

Colby había sido adoptado, la madre de Jonathan estaba soltera y sus padres habían fallecido años antes y los padres de Joseph no tenían hermanos ni más familia.

El Consejo solo vio dos soluciones al problema. O los niños eran separados y repartidos entre la manada o enviados a otra manada donde hubiera una familia que pudiera ocuparse de los tres a la vez.

Su mujer le dio otra más sencilla.

  •  Tráelos. Nosotros si podemos ocuparnos de ellos. Quizás somos algo mayores pero podemos cuidarles. No puedes permitir que los separen si están tan unidos como me has contado. Ya han sufrido bastante.

No fue fácil pero no llegaron a arrepentirse de haberlos acogido.

Los primeros meses hubo lloros, pesadillas… Jonathan no hablaba con nadie salvo a los otros dos niños y Joe hizo de intérprete hasta que el chiquillo confió en ellos.

Ese fue uno de los días más felices para el Alfa y su esposa.

Después de eso las cosas mejoraron. Los niños crecieron, convirtiéndose en adolescentes.

Estaban tan unidos que era raro verles separados en algún momento. Lo hacían prácticamente todo juntos.

Pero, a pesar de actuar siempre como una unidad, tenían su propia personalidad. Cada uno opuesto a los otros, totalmente diferentes.

Joe era tranquilo, compasivo, silencioso. Todo lo contrario que Jonathan, quien era nervioso, nunca se estaba quieto y hablaba por los codos. También tenía una facilidad con las palabras a la hora de flirtear o insultar que resultaba sorprendente. Colby era reflexivo, un poco maniático del control. Detestaba improvisar y las sorpresas.

El Alfa debió sospechar que algo acabaría ocurriendo cuando Colby empezó a distanciarse de sus hermanos.

Al principio pensaron que era una buena señal. Habían estado tan pegados entre ellos que era preocupante. Sin embargo, resultó ser fatal.

El chico siempre había tenido un complejo de inferioridad del que nadie era consciente. No se consideraba tan fuerte y bueno como sus hermanos y eso le llevó a escuchar a quien no debía.

En algún momento Colby se perdió en las falsas promesas de una serpiente de La Orden y atacó a sus hermanos, traicionando así a su manada y marchándose con el enemigo.

Jonathan salió en su búsqueda cuando se recuperó del ataque, prometiendo traerlo de vuelta. Nadie estaba seguro de si se refería vivo o muerto. El joven estaba realmente fuera de sí.

Joe se unió a su viaje para evitar perder al hermano que le quedaba.

De eso hacía ya cuatro años. No habían oído nada de ellos en ese tiempo… hasta ese día, cuando la manada de Chicago se puso en contacto con él.

  •  ¿Estás seguro de que son ellos? – Paul frunció el ceño al escuchar la respuesta al otro lado de la línea. – Bien… Saldré mañana mismo. Nos vemos en unas horas.

Su mujer se acercó después de que acabara la llamada.

  •  ¿Son ellos?
  •  Están bastante seguros de que son Joe y Jon.
  •  ¿Y qué hacen allí?
  •  Por lo que sé, ayudar a la manada de Chicago con La Orden. Pero imagino que debe ser porque Colby está involucrado de algún modo. Es la única razón por la que saldrían.

Ella asintió. Ambos se dirigieron al dormitorio para preparar una bolsa con ropa para el viaje.

  •  ¿Crees que Colby sigue vivo?
  •  Habrían regresado si no fuera así.

Cuando lo acompañó a la puerta, le cogió las manos y le obligó a bajar la mirada para hablarle.

  •  Tráeme a mis pequeños de vuelta.
  •  Haré lo que pueda.

 

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El diario de Charles. Capítulo 14

Y último por ahora. Seguramente lo continuaré en otra parte o puede que no… ¿quien sabe?


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El diario de Charles 

Charles despertó dolorido.

Se asustó bastante cuando, al intentar moverse, no pudo. Tardó un minuto en descubrir por qué.

Su brazo derecho estaba vendado, desde el hombro a la mano. El izquierdo tenía escayolada la muñeca. Notaba más vendas en su cuerpo. Pecho, piernas… pero no más escayolas, por suerte.

Se sentía como si le hubiera pasado por encima un camión.

¿Qué había ocurrido?

  •  ¿Señor Page?

  •  ¿Uh? – Charles observó a la enfermera que acababa de entrar llamándole por uno de sus alias. Vale… era obvio que estaba en un hospital… pero… ¿Cómo había llegado ahí?

  •  ¿Cómo se encuentra, señor Page?

  •  Dolorido. – la chica rió. Era una mujer joven, no más de treinta, con el cabello oscuro recogido en una pequeña coleta y ojos cálidos.

  •  Lógico. Con esa cantidad de heridas lo raro sería que no le doliera. ¿Puede decirme que ocurrió?

El ex policía intentó recordad. No iba a contar la verdad pero tampoco era que lo recordara muy claramente.

Había salido a escondidas de la fábrica, dispuesto a largarse de ahí y dejar La Orden de una vez por todas. Ya tenía toda la información que podía conseguir a salvo bien lejos de ahí. Solo debía irse sin que le descubrieran.

Simple… no lo fue tanto.

No sabía que había hecho mal para llamar la atención o si ya sospechaban de antes pero cuando iba a abandonar el lugar, Rhodes le interceptó y le hizo acompañar al extraño muchacho que venía con él.

En teoría solo tenían que entregar un paquete en la ciudad.

Colby, que así se llamaba el muchacho, esperó a estar en las afueras para atacar. Como había imaginado Charles, el chico tenía algo raro. Animal.

Su fuerza era sobrehumana. Sus dientes y garras, también.

Era un lobo.

El descubrimiento le dejó totalmente descolocado. ¿Por qué un lobo trabajaría con La Orden, los mismos que se dedicaban a eliminarles? ¿Y por que La Orden usaba a una de esas criaturas, que tanto decían detestar, para sus fines?

Claro que en ese momento no tuvo mucho tiempo para pensar en todo eso. Era más importante salvar su vida. Luchó con uñas y dientes pero no fue suficiente.

  •  Tuve un accidente… – la enfermera le arqueó una ceja. – Digamos que me tropecé repetidamente con los puños de alguien.
  •  Se tropezó… – repitió la mujer, aguantando la risa. – Espero que se le ocurra algo mejor para contar a la policía.

  •  ¿Es necesario?

  •  Me temo que sí. No hay heridas de arma blanca ni de fuego, pero semejante paliza llama la atención. Si denuncia o no, ya es decisión suya. Ahora voy a llamar a su médico para que le revise y le explique qué es lo que tiene.

Charles vio a la enfermera dirigirse hacia la puerta.

  •  ¡Oiga! – la llamó. – ¿Cómo llegué aquí? – la mujer le miró confundida.
  •  ¿No lo recuerda? Su amigo le trajo.

  •  Mi amigo…

  •  Un chico alto, con el pelo negro largo y barba. Parecía magullado también pero no quiso quedarse a que le miráramos.

Eso si era una sorpresa. El lobo lo había traído al hospital.

¿Por qué?

Lo tuvo a su merced y le perdonó la vida cuando era obvio que le habían ordenado matarle.

Y entonces el final de la pelea regresó a su memoria. Como, después de darle la paliza de su vida, lo cargó sobre su hombro y le llevó hasta ahí.

También recordó al chico inclinarse sobre él y susurrarle algo al oído.

“Demolition Bay. Alaska. Encuentra a mis hermanos.”

Charles se acomodó en la cama mientras su médico entraba sonriendo y empezaba a enumerarle un sinfín de heridas y demás. Pero no le estaba escuchando.

Estaba planeando como iba a salir de ahí sin que le vieran y cuanto tardaría en poder volar a Canadá.

Tenía una nueva misión.


 

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El diario de Charles. Capítulo 13.

¡Vamos a por otro mini capítulo del relato!

¡Esto se pone interesante!


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El diario de Charles Capítulo 13

Le habían descubierto.

Estaba seguro de ello.

Lamentablemente, dudaba de que estuviera siendo paranoico.

Hacía días que le mandaban a hacer las tareas más absurdas, manteniéndole durante largos periodos de tiempo lejos de su habitación.

Estaba seguro de que usaban ese tiempo para registrarle a fondo pero no iban a encontrar nada. No era estúpido e iban a lamentar subestimarle de esa manera.

Pero en ese momento le preocupaba más el averiguar cómo salir de ahí sin que acabaran con él.

Había usado sabiamente el tiempo en sacar y poner a salvo una gran cantidad de información. Estaba toda bien oculta en varias taquillas y apartados de correos de una decena de ciudades diferentes. Aprovechó las misiones para conseguirlo.

La información se encontraba a salvo.

Él, no tanto.

  •  ¡Ey, Andrews!

Charles se volvió, preocupado al reconocer la voz. Era Rhodes acompañado por otro hombre, mucho más joven. No lo reconoció del centro. Seguramente era algún novato o alguien enviado para llevar algún recado.

  •  ¿Si?

  •  Necesito que me hagas un favor. – Oh… eso no sonaba bien. – Quisiera que acompañaras al joven Colby a la ciudad. Es la primera vez que viene y tiene que entregar un paquete a un aliado. Es algo muy importante y delicado. No quisiera que se perdiera…

El ex policía observó al chico detenidamente. No aparentaba más de veinticinco, con el cabello castaño largo hasta los hombros, los ojos marrones y barba oscura. Era casi tan alto como él, pero más delgado y de musculatura muy marcada. Estaba muy en forma.

Su físico y su expresión, prácticamente vacía, no le decían mucho. Sin embargo si notaba un aire animal y peligroso en él. Era demasiado silencioso, sus andares eran demasiado suaves y agiles.

Había algo no humano en ese muchacho.

Era obvio que se trataba de una trampa. Había llegado el momento de librarse de él. Pero no contaban con un pequeño detalle.

No pensaba ponérselo fácil.

  •  Por supuesto. Lo acompañare encantado.

¡Feliz San Valentín!

¡Hasta la semana que viene!

 

 

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El diario de Charles. Capítulo 11.

¡Y vamos a por otro capítulo!


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El diario de Charles

Charles llegó por los pelos al baño de su habitación.

Dos minutos más y hubiera vomitado en los pies de Jason.

Si había tenido dudas alguna vez en esos meses sobre si debía o no estar ahí, ya estaban despejadas.

Ese día fue una pesadilla de principio a fin.

Jason le pidió esa mañana que lo acompañara a una cacería. Una cosita simple, le dijo. Solo un cambia formas que había atacado a unos humanos mientras estaba en su forma animal.

Una cosita simple…

El cambia formas resultó ser un chiquillo de dieciséis años. Cuando se enfadaba o se ponía nervioso se convertía sin querer en una copia del perro de su vecino, un pastor alemán enorme que tenia atemorizado a medio barrio.

Solo un crio que no sabía que ocurría con él y con su cuerpo.

Y Jason le pegó un tiro con balas de plata. Un tiro directo a su cabeza y el chiquillo cayó al suelo sin vida.

Luego, como si no hubiera quitado la vida a un niño, Jason cogió el cuerpo, lo metió en una fosa, le roció gasolina y le prendió fuego.

Charles prácticamente se arrancó la ropa y entró en la ducha. Olía a humo y carne quemada.

Iba a vomitar de nuevo.

El veterano fue recibido en la fábrica como un héroe, con palmaditas en la espalda y una cerveza fría.

Había matado a un niño.

Se frotó el cuerpo con fuerza, intentando borrar de su piel el olor y la memoria. No podía dejar de ver los ojos muertos del niño.

Ese niño que solo necesitaba quien le echara una mano con sus poderes y no un tiro en la cabeza.

Hasta ese momento no se le había ocurrido pensar en que pasaba con aquellos que nacían sin saber que eran, aquellos que estaban solos y asustados, ignorantes de que les hacia diferentes y como vivir con ello.

Ahora sabía que algunos acababan como aquel chico. Muertos solo por ser distinto.

¿Cómo podía seguir pensando en ser parte de una organización que mataba por ese motivo sin distinguir bien de mal?

Cuando salió de la ducha, una idea iba formándose en su cabeza. Aun necesitaba saber más. Necesitaba más información, más datos.

Pero una cosa era segura.

Él ya no trabajaba para La Orden.

Ahora lo hacía para él mismo.

 

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El diario de Charles. Capítulo 9

¡Nuevo capítulo del relato!

A ver que le ocurre esta vez a Charles…


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  •  ¿Quién eres?

Charles sabía que estaba soñando. Lo sabía porque recordaba perfectamente haber ido a dormir a su pequeña habitación en el complejo de La Orden donde vivía en esos días.

Pero, en ese momento, se encontraba en un terreno baldío, solo tierra oscura y piedras. Un lugar con el cielo cubierto de nubes grises de tormenta donde no había nada a la vista.

Salvo un chico.

Un muchacho con cabello oscuro y ojos celestes que le observaba con inquietante calma mientras sujetaba una enorme espada en sus manos.

Parecía tan fuera de lugar, con su traje azul oscuro y sus zapatos brillantes en ese sitio tan polvoriento y sucio.

  •  ¿Que hago aquí? – volvió a preguntar.

El chico siguió sin contestar. Alzo la espada al cielo y un relámpago rompió el cielo.

El rubí de la empuñadura brilló con la luz del relámpago y los ojos del chico se volvieron negros.

No negros enteros, como los de un demonio. Simplemente pasaron de celestes a negros.

Su traje se transformó en una armadura, abollada y usada, su abrigo mutó a una capa azul y en su cabeza apareció una corona.

  •  Charles… necesitamos tu ayuda… – llamó con voz profunda.

Charles despertó bruscamente, jadeando y sudando frío.

Conocía esa sensación.

Demasiado.

No había tenido sueños premonitorios desde los asesinatos de Jack.

Este fue distinto, ya que no hubo muertes y no lo vio todo desde los ojos de otra persona.

Pero la sensación era la misma.

El chico le había atraído al sueño solo para hablarle.

¿Quién era? ¿Que quería?

Decía que necesitaba su ayuda… ¿para que?

¿Y como iba a averiguarlo?

Cansado y con dolor de cabeza por todas esas preguntas sin respuesta decidió bajar a desayunar.

En un par de horas debía entrar a su turno así que tenía tiempo de sobra para ducharse y tomar un par de cafés.

Bajo al comedor y se sentó junto a un par de compañeros que comentaban las noticias del periódico.

  •  ¡Vaya! Parece que el principito mimado de Nueva York ha vuelto. – exclamó uno con tono molesto.

Charles alzó la mirada y casi se atragantó con su café al ver la foto que señalaba el otro hombre.

¡Era el chico de su sueño!

Le arrebató el periódico ganándose unos cuantos insultos.

Pero no los escuchó. Lo único que podía era mirar la foto y leer el titular de la noticia.

“El heredero de empresas Kamelot, Arthur P. Drake, regresa a casa.”

  •  Kamelot…

 

 

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El diario de Charles. Capítulo 8.

El diario de Charles

¡El primer capítulo del año!

¡Vamos allá!


El diario de Charles
El diario de Charles
  •  ¿De dónde sacaste el exorcismo?

Charles rodó los ojos, hastiado. Esa era la cuarta vez esa semana que alguien le preguntaba “casualmente” sobre el exorcismo que usó contra Jack.

No tenía idea porque era tan especial pero no iba a decirles de donde había salido.

  •  Me lo dio un párroco. – contestó.

Como las otras tres veces consiguió el mismo gesto de incredulidad y fastidio por parte del otro.

Desde su entrevista con Rhodes no paraban de intentar sacarle detalles sobre Jack y todo lo ocurrido. No había mucho que ocultar pero tanta insistencia resultaba molesta y sospechosa.

Estaba más y más decidido a no revelar la verdad.

Y más decidido a averiguar que querían de Aidan.

En las últimas semanas, Charles había centrado sus esfuerzos en acumular informes y fichas antiguas y modernas sobre todo lo referente al chico, su familia y Jack.

Sabía que lo tenían fuertemente vigilado. Existían notas con sus horarios, rutinas y costumbres. Sus aliados, visitas, clientes…

Hasta sabían en que centro estaba ingresado su abuelo.

Resultaba aterrador.

Le debía la vida al muchacho y, cada día, lamentaba más no haberle escuchado cuando le pidió que se pensara buscar La Orden.

Pero quería venganza… aun la deseaba.

Igual que ansiaba ser capaz de proteger a sus seres queridos. Por Patrice… por Lauren…

Tenía que protegerlas. A cualquier precio.

Aunque para ello tuviera que trabajar con una gente que no le daba ninguna confianza. Incluso si no estaba seguro de que pudiera trabajar con ellos.

A veces sentía que La Orden eran los verdaderos demonios y no Jack.

 

 

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El diario de Charles. Capítulo 7.

¡Nuevo capítulo!

Vamos a ver que más averigua Charles en sus primeros días en La Orden…


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El diario de Charles

Charles cerró molesto y frustrado la última carpeta, dejándola caer en el suelo junto con otras, formando un pequeño montón.

Eran informes sobre viejos casos de La Orden, todos situados a finales del siglo XIX y en Inglaterra. Más o menos por la misma década en que Jack empezó a asesinar.

Pero ninguno decía lo que le interesaba.

¿Qué relación tenia Campbless con él?

Registrando las dos bibliotecas y colándose en un par de despachos en los que no debería ni asomarse había encontrado cinco informes sobre casos similares al de Jack.

Pero solo eso. Similares.

El verdadero informe sobre Jack no estaba a mano de cualquiera. Le habían dicho, y bien claro, que no tenía ni autoridad ni rango para acceder a esa clase de archivos.

Eran clasificados y solo disponibles a altos mandos.

¡Él había luchado con ese maldito demonio! ¡Lo envió de vuelta al Infierno!

¡Tenía derecho a leer ese informe!

Gruñendo, recogió las carpetas y se dirigió hacia la biblioteca para devolverlas. No quería que le hicieran preguntas molestas antes de poder encontrar lo que quería.

  •  ¡Eh, novato!

Charles se giró y vio a Jim acercarse a paso ligero hacia él.

Jim le había pillado varias veces leyendo cosas que no debería, pero jamás le decía nada ni le acusaba. Parecía entender su necesidad de saber y a él le caía bien. Era un tipo normal, dentro de lo que se podía considerar normal en ese lugar.

  •  ¡Te estaba buscando! – el ex policía arqueó una ceja, extrañado.

  •  ¿A mí?

  •  Eres de Chicago, ¿verdad?

  •  Si… – respondió con cautela.

  •  ¿Conoces una librería llamada El pergamino? – ¿eso era una pregunta con trampa? Estaba seguro de que todos habrían leído sus informes policiales y como mencionaba la librería y el interrogatorio. Pero la mirada de Jim no le daba opción a no responder.

  •  La conozco.

  •  Entonces esto te interesa.

El cazador le entregó una carpeta, bastante usada y estropeada, quitándole las otras que traía, las cuales metió en un bolsillo interior de su chaqueta.

Charles la abrió y se quedó helado al ver lo que contenía.

Todo un informe completo con nombres, familia, direcciones, teléfonos… todo lo imaginable sobre Aidan y su librería.

Incluyendo su verdadero origen.

Después de enterarse de que Rolf era un vampiro, sospechaba que Aidan también pertenecía a la comunidad mágica. Ese informe lo confirmaba.

  •  Descendientes de las hadas… ¡quien me lo iba a decir! – murmuró revisando el informe mientras entraba en su habitación. – Ahora entiendo porque estaba siempre a la defensiva…

La Orden llevaba años siguiéndole la pista a la familia del chico, leyó sentándose en una silla. Generaciones completas desde que se mudaran de Gran Bretaña a Estados Unidos, siglos antes.

Una nota en un lateral de una de las hojas más antiguas del montón llamó su atención. Era una anotación apresurada escrita con tinta. Algo que el autor parecía pensar que debía recordar después.

  •  “Todas las personas con poderes de cualquier clase (visiones, premoniciones, telequinesia, etc.…) son descendientes de alguna criatura de la comunidad mágica.” – leyó. – ¿Qué demonios? ¿Todo el que tenga poderes?

Se levantó de la silla donde se había sentado solo para dejarse caer en su cama.

¿Qué quería decir eso? ¿Todo el que tenía poderes? ¿Eso incluía sus sueños? ¿Era él un descendiente de una criatura mágica? ¿Fue por eso por lo que no podía encontrar nada de Campbless?

  •  Necesito respuestas…

 

¿Te va gustando?

¡Espero que sí!

¡Recuerda que Charles pertenece a la novela Jack T.R. (y sigue saliendo en las demás… se ha colado…) que está a la venta en Amazon!

 

 

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El diario de Charles. Capítulo 6.

¡Último capítulo del año, que no de la historia!

¡A disfrutarlo!


–  ¿Para qué quieres esta ficha? Es del siglo pasado… literalmente.

Charles sonrió, cogiendo la fina carpeta y guardándola en el interior de su chaqueta. Le había costado un par de favores pero ya tenía lo que quería.

La ficha de aquel que Jack dijo que era su antepasado, Zacharias Campbless.

–  En realidad, dos siglos. Es solo investigación. – el otro le miró, arqueando una ceja, incrédulo.

–  ¿Investigación? Este tipo hizo bien poco aquí, por lo que he podido ver. Estuvo poco tiempo también.

–  Es algo personal. Te lo devolveré mañana.

–  Más te vale. Si notan que falta algo, me caerá una buena. Así que no tardes.

–  Sin problemas.

¿Poco tiempo en la organización? Estaba realmente curioso por saber que tenían del tipo. Ciertamente no parecía demasiado, ya que la carpeta era fina.

Aguantó la curiosidad hasta llegar a su habitación. Cerró con llave la puerta y se sentó en su cama a revisar los papeles.

Zacharias Campbless, nacido el siete de febrero de mil ochocientos cincuenta y ocho. Muerto el catorce de octubre de mil ochocientos noventa y uno.

Su última misión fue en Nevada. Un perro negro que resultó ser algo más. Lo que fuera acabó con Zacharias.

No había datos personales. Nada que indicara si tenía o no familia.

Charles gruñó, frustrado. Era demasiado esperar que no hubiera mentido u omitido sus datos personales al entrar en la organización.

Como hacían casi todos.

Tenía que encontrar alguna manera de averiguar si era o no antepasado suyo.

Miró más a fondo la ficha. Encontró una vieja foto del hombre, que se guardó.

Tampoco encontró nada que hablara de Jack. Si mencionaba un trabajo en Londres en el mismo año en el que el asesino estuvo matando pero nada más.

Eso le extrañó bastante. Algo tan sonado como un demonio debería tener más registros. ¿Dónde estaba la ficha de ese caso?

–  Definitivamente tengo que colarme en los archivos…

 

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El diario de Charles. Capítulo 4.

¡Y continuamos! ¡A ver que le pasa ahora!


 

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Se estaba volviendo paranoico.

Empezaba a ver conspiraciones y secretos por todas partes.

Desde el mes pasado, cuando descubrió por accidente la existencia de los vampiros y su relación con Aidan y toda la investigación secreta que hacían los miembros más antiguos de la organización…

Desde ese día no podía dejar de sospechar de todo y de todos.

No podía negar la existencia de ciertas criaturas pero… ¿todas?

Ese mismo día había conseguido colarse en una sección restringida de la biblioteca, donde encontró infinidad de libros sobre magia, demonología y otros de los que no tenía idea de en qué idioma estaban escritos.

Curioseando vio uno más interesante aun. Uno de los miembros de La Orden había dejado un libro grande y negro abierto sobre una de las mesas de madera. Junto al libro, una libreta como la que él mismo usaba, con anotaciones.

Ojeó el libro sorprendiéndose al ver el titulo.

Tratado universal de dragones.

Charles parpadeo un par de veces, sin salir de su asombro.

No podía ser verdad… ¿o sí?

¿Los dragones existían?

Quien fuera el que consultaba el libro parecía creer que sí. Charles leyó las anotaciones de la libreta.

Alaska. Demolition Bay. Dragón. Barrera mística.

¿Qué significaba eso?

Decidió memorizar las anotaciones. Investigaría eso más tarde.

–  ¡Ey! ¿Qué haces aquí? – Charles maldijo internamente. Decidió no mentir del todo. Lo de que buscaba el baño no iba a colar.

–  Tenía curiosidad. – admitió, levantando las manos en señal de rendición.

El tipo, un hombre de unos cincuenta con el pelo y la barba ya casi cana y vestido como un camionero le miró de arriba abajo con el ceño fruncido. No parecía nada convencido.

–  No deberías dejar que te pillen curioseando, chico. A los que mandan aquí no les gustan los curiosos.

–  Creí que eso era requisito para entrar. – el hombre rió por lo bajo, recogiendo su libreta y cerrando el libro de los dragones para colocarlo en la estantería.

–  Antes si. Ya… no tanto. La próxima vez, ten más cuidado o no duraras mucho por aquí.

Charles vio salir al hombre y decidió seguir su consejo, algo más tranquilo.

Al parecer no era el único paranoico del lugar.

 

 

 

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Resumiendo…

El otro día apenas pude comentar algo del nuevo relato/proyecto. Digamos que salió de repente.

Para variar…

En fin, a lo que iba.

El diario de Charles es, como dije, para aquellos que tenían curiosidad sobre qué pasó con Charles cuando acabó Jack T.R.

Para los que habéis leído El juego de Schrödinger, tenéis una ligera idea. Pero no toda.

Y aquí quiero contaros todo o casi todo lo que se desconoce.

Es, también, un intento de que os piquéis con mis historias.

Espero que eso funcione XD

Siguiendo con mi flojera particular, continuo con mi intento de acabar El amanecer del berserker para que esté listo para enero.

Con suerte, saldrá.

Aquí os dejo los enlaces a los relatos por si habíais olvidado de que iba.

No me extrañaría XD

Y ya. Sed buenos y mañana os pondré capi nuevo del Diario.

¡Hasta la semana que viene!

P.D. ¡No olvidéis que hoy sigue la oferta de Black Friday!