Nuevo proyecto: Trabajando la trama

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¡Nuevo proyecto! Trabajando la trama.

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Y esta parte ahora mismo la llevo regular.

Una historia debe tener una buena trama para enganchar. Si te digo que la historia solo va a tratarse de dos chicos que se enamoran, tú vas a pensar que eso no te llama la atención.

Hay miles iguales. Más aun parecidas.

La trama debe tener algo más, algo que te atraiga para hacerte leerla en el momento que salga.

Esta historia va a tener, además, una subtrama que la ligará al universo de las otras. Todo lo que pasa en ella ha influido en lo que ha pasado y pasará en las otras.

Pero la trama… ¡oh, esa hay que trabajarla bien!

Lo que me gusta de los borradores es que puedes escribir lo que te dé la gana. Lo único importante en ese momento del proceso es escribir, escribir y escribir y acabar el borrador. Luego viene la segunda versión del borrador, la tercera, la cuarta, la quinta…

Y suma y sigue.

Es en esas correcciones y rellenos y repasos en los que yo suelo currarme más la trama porque en esos momentos es cuando puedo verla más en tres dimensiones y mejorar o cambiar lo que ya no encaje y es un proceso maravilloso.

¿Sabes ese momento en que se te ocurre algo que se ajusta perfectamente a toda la historia?

Si, ese momento exacto. Ese en el que solo de pensarlo te hace sonreír ligeramente.

Ese mismo.

¿A qué mola?

Por eso me encanta trabajar en el borrador. Eso sí, corregirlo es una jugarreta de aúpa.

Pero volviendo a la trama… Trama principal, subtrama… encontrar algo que la haga especial es complicado pero no imposible. Y hay que trabajarla mucho mucho.

Aún estoy buscando ese algo especial para esta, pero lo encontraré cuando acabe el borrador, que ya está casi.

¿Y tú? ¿Cómo trabajas tus tramas?

 

¡Tengo nuevo proyecto y aquí te enseño un poco!

Pues sí, tengo un nuevo proyecto.

¡Aleluya!

Después de darle mil vueltas a la idea que llevaba rumiando todo el año, al fin he conseguido hacer el borrador.

O parte de él, al menos.

Pero ya tengo un puñado de capis escritos y listos para revisar. Pero primero hay que acabar del todo el proyecto.

Me he tomado unos días libres de redes (aunque reconozco que si he leído mucho por ahí, no puedo evitarlo) y de planear y me he puesto por fin a escribir.

El resultado ha sido un borrador del que me siento orgullosa y feliz.

La idea ha cambiado un poco pero sigo con el personaje que tenía pensado desde un principio.

Aish… va a ser muy divertido.

Y para presentártela un poquito, te he traído un corto. Eso sí, no es muy feliz pero espero que te guste un poco mi proyecto y que veas como va a ser mi Astrid (y que también te guste).

¡Disfrútalo!


Mi nombre es Astrid.

Astrid Samaras.

Hija de Selene Samaras y Lord Dylen Ollard.

Como verás llevo el apellido de mi madre. No es porque no aprecie a mi padre, que sí y mucho. He adoptado el apellido materno para hacer una reivindicación.

Es un aviso.

Un aviso al cazador que destruyó a mi familia de que su final se acerca.

Mi madre nació y creció en Corfú. Cambió sol y aguas celestes y templadas por lluvia y bosques verdes helados.

Y lo hizo por amor.

Mi padre era un noble irlandés, con un enorme caserón y varias millas de terreno y bosque. No era rico, pero si podía mantener su casa, sus caballos y su terreno sin problemas.

Era, incluso, capaz de hacer feliz a mi madre que aún añoraba su adorada Corfú.

Él la amó sin importarle sus orígenes ni su raza. Sabía perfectamente con quien se casaba y, aun así, lo hizo. Nunca dejó de amarla.

Mis dos hermanas pequeñas, Lilah y Talia nacieron sin nuestro don. Yo fui la única de las tres que heredé el poder de la familia de mi madre. Ellas eran completamente humanas.

Mi madre nos enseñó nuestra herencia y nuestra historia. De donde proveníamos y porqué las gorgonas estábamos casi desaparecidas.

También nos habló largo y tendido sobre La Orden. Sus motivos, su misión…

Nunca se me pasó por la cabeza que vendrían a por nosotras. Nuestra raza se creía extinta. Nadie sabía de nuestra existencia y estábamos en un país en el que nunca hubo antes gente como nosotros.

Mis hermanas eran humanas…

Eso no impidió que él apareciera y las destrozara.

Ese día mi madre me había enviado a Corfú. Quería que comprobara que unos amigos suyos, los cuales habían dejado de contestar el teléfono, seguían con vida.

Lo estaban. Solo se habían escondido temiendo un ataque de La Orden porque les llegaron rumores de un ataque.

Preocupada, regresé lo más rápido que pude pero solo encontré muerte y sangre al llegar a casa.

Sabía que había sido él.

Finn McCool.

Un conocido cazador que vivía obsesionado con destruir y asesinar todo lo sobrenatural. Toda la Comunidad sabía de él y le temía.

Un sociópata peligroso y cruel que disfrutaba torturando a sus presas.

A él no le importó que mis hermanas no tuvieran poderes. Ni que mi padre fuera humano.

Tampoco le quitó el sueño desmembrar a una mujer de cincuenta años que desde hacía tres vivía en una silla de ruedas, incapaz de huir o defenderse.

¿Crees que necesito más motivos para odiar a La Orden y, en especial, a ese bastardo?

¿Crees que necesito más razones para querer vengarme?

Mi padre nos quiso mucho. Tanto que nunca nos negó nada. Y, como si supiera lo que nos amenazaba, pasó nuestra infancia enseñándonos a disparar, a pelear, a defendernos.

A mis hermanas no les sirvió de nada.

Pero ellas no eran yo.

Yo soy Astrid Samaras.

La Gorgona.

Descendiente directa de Medusa.

A mí no va a poder matarme con tanta facilidad.

Llevo el apellido materno para que sepa quién y por qué voy a matarle.

Para que sepa que va a morir.


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