Presentamos a los personajes de “Jack T.R.”

Más bien, a uno de ellos.

Pues si, vamos a ir presentando a los personajes que ya va tocando. O, a este paso, publico “Jack T.R.” y no lo hago.

Os haré un resumen de como va a ir esto. Hay tres cortos (minúsculos, tipo chihuahua) y tres fichas de personaje. Cada X días publicare uno en el blog d la novela y haré una entrada aquí también para pasar el link.

Fácil, ¿verdad?

No, no pongáis es cara. Esto lo pongo más para mi que para vosotros. Tengo que apuntarlo o se me olvidara. ¿Y qué mejor que apuntarlo aquí? XD

Tonterías mías aparte… Os presento el primer corto. El de Aidan. Os caerá bien. ¡Es un chico muy majo!

Primer Corto: Aidan.

Personajes (Im)perfectos.

Ya hable en este post sobre los personajes y como crearlos. También en este otro sobre mi dificultad al nombrarlos y alguna otra cosa más.

Hoy quiero ahondar un poco más en la creación de tus protagonistas y en hacer hincapié en lo de no hacerlos perfectos.

¿Por qué? Preguntaras y con toda la razón del mundo.

Porque lo perfecto no es creíble. Y tú quieres que tus personajes lo sean, ¿verdad? Igual que yo.

¿Cuántos de vosotros ha leído una historia o visto una serie o película donde uno de los personajes era tan perfecto que daba grima?

La perfección no existe. En nada. Real, por lo menos.

Esto es válido para personajes de cualquier género. El dechado de virtudes que estés creando o le pones algún defecto bien gordo o te lo van a odiar a muerte.

Un personaje perfecto resulta aburrido y plano. Sin carácter, porque eso se lo dan los defectos que le pongas. Te está permitido que sea capaz de competir con Míster Universo en físico, pero que sea patoso por lo menos…

A mí me gusta equilibrar eso. Si es perfecto físicamente, lo hago imperfecto sicológicamente. O viceversa. O de las dos cosas XD.

Muchos de nosotros (por no decir todos) nos inspiramos en el físico de modelos o actores para crear la imagen de nuestros personajes. Me gusta ver fotos en Google para eso (sin contar lo que alegra la vista, oye). Coged uno y pensad… ¿Le cambiarias algo físicamente para que no fuera tan guapo/a? ¿O le crearías una personalidad con más fallos que el Titanic? Cuestión de gustos.

A ver, pongo ejemplo…

Arturo

Este chico (monísimo… no es mi tipo, pero monísimo es) a parte de modelo, es de quien he pillado la imagen para uno de los protagonistas de mi siguiente historia. Así como que no dice mucho, ¿verdad? Vale… pues le he añadido una cicatriz (para estropearle un poquito la cara, que es demasiado guapo) y le he puesto una personalidad… un pelín insoportable. Es engreído, es malcriado, no soporta no salirse con la suya… vamos, la clase de persona a la que le daría una colleja a los dos minutos de conocerla. Luego mejora, pero de principio es un poco capullo.

Con el resto hice más o menos lo mismo.

¿Cuántos defectos te gusta ponerles a tus protagonistas?

Dejando un poquito el tema, os dejo aquí un par de links para ayudar. Uno que va precisamente de lo que estamos hablando y otro que no, pero me gustó mucho así que lo pongo.

Tus personajes : protagonistas, secundarios… ¿Cómo crearlos?

Crear un personaje, ya sea protagonista o secundario, es una de las cosas más divertidas y frustrantes que existen.

Esta semana estoy liada con otra historia (la anterior ha tenido que quedarse en pausa porque esta no dejaba de gritar que le hiciera caso. Va a ser una consentida, lo estoy viendo…) y ya les he hecho la hoja de vida a los personajes que van a salir en ella. Cuando he querido darme cuenta tenia casi diez cositas a las que inventar un nombre, una vida, una personalidad… y no caer en el topicazo de hacerles perfectos.

Recuerdo que hace tiempo leí un articulo de Escribe Romántica sobre Herramientas para hacer personajes creíbles. Básicamente, con lo que más me quede fue con el “no te olvides que son personas. Tienen que comer, ir al baño, dormir…” No se porque me quede con eso, pero no lo he olvidado desde entonces.

También tengo que recordarme una y mil veces que ni el malo tiene que ser perfectamente malo, ni el bueno un héroe de manual. Es muy fácil escribir todo blanco y todo negro y que se vea muy claro donde esta el limite entre ambos. ¿Pero donde estaría la gracia? Soy muy fan del gris, que queréis. El malo tiene que ser humano y, a menos que sea un psicópata, debe tener sus momentos de debilidad y conciencia (alguna debe de tener, digo yo… ¿no?). Y el bueno, no puede ser tan bueno… si no tiene sus momentos de desear matar a alguien, de herir, de meter la pata hasta el fondo… no, en serio… ¿donde estaría la gracia?

Así que personajes más grises que blancos o negros, que tengan una vida a parte de la que tú le estas poniendo en el papel, que demuestren carácter y personalidad y que se te escapen de las manos algunas veces. Que estés escribiendo y de repente digas… “A ver… yo no quería que fueras por ahí!” Y él te responda… “Yo si. Y a lo mejor sale más divertida la cosa así.”

Eso no significa que siempre les tengas que hacer caso. Cuidado con eso. A veces si, otras ponles una correa corta y se acabó. Que escribes tu, no ellos.

Hablando mejor de este tema que yo, esta el post de Nerea Nieto, Los personajes que se salen del papel.

También pongo aquí varios posts que son muy utiles a la hora de crear y mejorar personajes.

También mencioné en una entrada anterior, que Literautas tiene varias plantillas para crear fichas de personajes. La podéis encontrar aquí.

Así que ya sabéis. Si vais a crear personajes recordad que deben ser humanos, imperfectos y unos molestos sujetos a la hora de escribirlos.

Yo voy ahora a pelearme con un par… Preveo que estos dos no se van a llevar bien en prácticamente toda la historia. Espero que no se maten antes de que acabe con ellos…

No olvidéis tampoco echar un ojo a la versión premium del libro “El oficio del escritor”, de Alejandro Quintana, donde también encontrareis consejos muy útiles de este y cualquier otro tema relacionado con la escritura.