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Resumen semanal: tercera semana de enero.

Resumen semanal: del 14 al 18 de enero.

Lunes.

Empezamos la semana con un post sobre mezcla realidad histórica y ficción y la mejor manera de hacerlo. ¡No te lo pierdas!

Miércoles.

¡Nuevo capítulo de Jack T.R.!

Esta semana seguiremos a Charles quien regresa con Aidan y hace nuevos y nada divertidos descubrimientos sobre el caso.

Jueves.

¡El nuevo proyecto avanza!

Y mientras te cuento como hago para desarrollar las tramas y trabajarlas, parte muy importante del proceso.

Viernes.

¡Y por fin llega el viernes!

¡Feliz finde a todos!

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¡Nuevo proyecto!: Nuevo proyecto: Trabajando la trama

proyecto

¡Nuevo proyecto! Trabajando la trama.

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Y esta parte ahora mismo la llevo regular.

Una historia debe tener una buena trama para enganchar. Si te digo que la historia solo va a tratarse de dos chicos que se enamoran, tú vas a pensar que eso no te llama la atención.

Hay miles iguales. Más aun parecidas.

La trama debe tener algo más, algo que te atraiga para hacerte leerla en el momento que salga.

Esta historia va a tener, además, una subtrama que la ligará al universo de las otras. Todo lo que pasa en ella ha influido en lo que ha pasado y pasará en las otras.

Pero la trama… ¡oh, esa hay que trabajarla bien!

Lo que me gusta de los borradores es que puedes escribir lo que te dé la gana. Lo único importante en ese momento del proceso es escribir, escribir y escribir y acabar el borrador. Luego viene la segunda versión del borrador, la tercera, la cuarta, la quinta…

Y suma y sigue.

Es en esas correcciones y rellenos y repasos en los que yo suelo currarme más la trama porque en esos momentos es cuando puedo verla más en tres dimensiones y mejorar o cambiar lo que ya no encaje y es un proceso maravilloso.

¿Sabes ese momento en que se te ocurre algo que se ajusta perfectamente a toda la historia?

Si, ese momento exacto. Ese en el que solo de pensarlo te hace sonreír ligeramente.

Ese mismo.

¿A qué mola?

Por eso me encanta trabajar en el borrador. Eso sí, corregirlo es una jugarreta de aúpa.

Pero volviendo a la trama… Trama principal, subtrama… encontrar algo que la haga especial es complicado pero no imposible. Y hay que trabajarla mucho mucho.

Aún estoy buscando ese algo especial para esta, pero lo encontraré cuando acabe el borrador, que ya está casi.

¿Y tú? ¿Cómo trabajas tus tramas?

 

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Resumen semanal: del 7 al 11 de enero: Resumen semanal: segunda semana de enero.

resumen

Resumen semanal: del 7 al 11 de enero.

resumen

Lunes.

En el post de esta semana te hablo sobre los personajes de El Guardián. Ven a conocer a Paul y Alger, protagonistas de la novela y dos bichos de lo más encantador XD

Los personajes de El Guardián.

 

Miércoles.

¡Y nuevo capítulo de Jack T.R.!

Esta semana Charles cada vez está más liado y confundido y más asustado también. Y no es para menos, ya que debe volver a vivir uno de los asesinatos de Jack.

¿Qué hará?

Jack T.R. Capítulo 7

 

Jueves.

Esta semana te cuento más sobre mi nuevo proyecto y los personajes que van a participar en él. Cómo y de dónde han salido y el desarrollo de sus personalidades.

Creando personajes para el nuevo proyecto

 

Viernes.

¡Por fin es viernes!

¡A disfrutar del finde todos!

 

 

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Resumen semanal: tercera semana de diciembre.

resumen

Resumen semanal: del 17 al 21 de diciembre.

resumen

Lunes.

Esta semana la comenzamos con un post sobre los orígenes de Dagas de venganza.

¿De donde salió la idea?

¡Averígualo!

Martes.

Estoy ya por dejarlo por imposible…

Miércoles.

¡Nuevo capítulo de Jack T.R.!

Charles va a tener un encontronazo con el asesino, pero esta vez despierto.

¿Qué pasará?

Jueves.

¡Ya está aquí!

¡Dagas de venganza ya se ha estrenado!

¿Aún no tienes la tuya? ¿A qué esperas?

Viernes.

¡Y se acabó la semana por fin!

La semana que viene no habrá post de ninguna clase en el blog, porque… bueno, ¡es Navidad!

Pero nos veremos en las redes sociales.

¡Felices fiestas!

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Jack T.R.: Capítulo 4.

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Capítulo 4

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La noche no había ido mal del todo. Cerca de quinientos dólares después de cuatro bailes y aquel tipo tan borracho que ni siquiera notó como le robaba la cartera mientras movía las caderas sobre su regazo.

Los hombres eran tan fáciles de engañar…

Había sido una buena noche.

Si tenía suerte, tal vez podría esconderle algo de dinero a Ian, su camello. El cabrón siempre se lo quitaba todo. 

Debería mandarlo al diablo de una vez por todas. Aún tenía un moratón en el muslo derecho de una patada que le dio tres noches atrás. Cuando se colocaba, podía ser un agresivo hijo de puta. Pero era quien le conseguía trabajo y sus dosis diarias.

Si conseguía engatusarlo bien, podría colarle algo en su bebida y lo tendría fuera juego en cuestión de horas. Y mientras él durmiera, ella estaría visitando a escondidas a su hija y tratando que su madre aceptara el dinero para cuidarla.

Puede que su madre no estuviera muy feliz de cómo lo ganaba, pero lo necesitaba para criar a su pequeña.

Su preciosa Daisy. Siempre le asombraba como algo que surgió a causa de un error había resultado tan hermoso, tan perfecto… Su niña, que tenía los mismos bucles dorados y ojos azules que ella. Puede que su pequeña fuera fruto de un error, pero era el mejor que había cometido nunca. 

Se cruzó con un tipo en el parking, cuando iba a coger su coche, que le llamó un poco la atención. Su cabello era rubio oscuro o castaño rojizo, no demasiado alto, de complexión ancha. No consiguió distinguir bien el color de sus ojos, pero parecían claros. Por lo demás, bastante normal. Del tipo inofensivo. Sonrisa fácil, con encanto.

Sería sencillo de timar y no le vendría mal un poco más de pasta. Él no tardó mucho en aceptar su oferta. Ni regateó el precio. Le pidió trescientos y aceptó sin rechistar, el muy iluso, siguiéndola dócil como un corderito hasta el callejón.

Tal vez debería haberle pedido quinientos, pero no le gustaba abusar de los ingenuos.

No tenía ni idea del error tan grande que acababa de cometer.

Había oído una vez que existía un límite de dolor que un ser humano era capaz de soportar. Empezaba a pensar que ese razonamiento estaba equivocado.

Lo que sintió cuando el cuchillo cortó su carne por primera vez fue atroz, pero no fue nada comparado a lo que vino después.

Cuando la empujó, haciéndola caer al duro pavimento, todos sus músculos y huesos protestaron.

Y solo acababa de empezar. Lo sabía.

No era la primera vez que alguien la pegaba. Eran gajes del oficio. Pero la paliza de muerte que le estaba dando este tipo era completamente distinta. Perdió la cuenta de los puñetazos, patadas y cuchilladas que recibió de ese monstruo de brillantes ojos dorados.

Si no hubiera estado tan atontada por los golpes se habría horrorizado al pensar cómo iba a lucir su cara después de esto. Pero la paliza y la pérdida de sangre la tenían al borde de la inconsciencia.

Solo cuando volvió anotar a aquel fino cuchillo desgarrar su piel a la altura de su estómago,recuperó algo de lucidez. La agonía fue tal que su cuerpo reaccionó solo,tratando de huir, de alejarse de aquel maniático que reía a carcajadas, con las manos enguantadas y la ropa cubierta con su sangre.

― Así me gusta, nena. ¡Pelea! Me encantan las luchadoras.

Su risa estridente fue lo último que escuchó antes de que todo se volviera negro. La oscuridad y el frío la envolvieron, dándole la bienvenida, alejándola del dolor, del sufrimiento.

Se dejó ir, llorando, demasiado cansada para seguir luchando por su vida.

Era una batalla perdida.

Charles se despertó en esa ocasión en el suelo, donde había acabado mientras soñaba. Se pasó una mano por su cara, cansado, y notó la humedad del sudor y las lágrimas en la piel.

Maldiciendo en voz alta se levantó y fue al baño. Estaba tan agotado y tenso que la ducha no consiguió calmarle. Tampoco los dos cafés que se tomó casi seguidos. Como ese caso no acabara pronto no iba a sobrevivir.

Pero en esa ocasión había conseguido ver algo del asesino.

Sus ojos. Unos antinaturales y brillantes ojos dorados.

Debían ser lentillas o algo similar. Le recordaron a los de los gatos, cuando reflejan la luz en la noche.

Genial. Tenían a un psicópata suelto al que le gustaba disfrazarse… simplemente genial. Eso lo haría más sencillo, pensó con ironía.

También creía haber vislumbrado cabello rubio. Pero de eso no estaba completamente seguro, ya que la luz de la farola había sido muy tenue, demasiado para distinguir bien nada. De todas maneras, era un dato inútil… ¿Cómo demonios iban a explicar que tenía una pequeña pista sobre el aspecto del asesino? No podía ir diciendo que estaba soñando con los asesinatos. Sería echar su carrera a la basura.

Mientras se vestía, usó una técnica que la psicóloga del departamento (a la que tuvo que visitar obligatoriamente después de su primer tiroteo) le recomendó para vaciar su mente. Tararear una vieja canción que su madre solía cantar cuando cocinaba. Eso conseguía reemplazar las sangrientas imágenes del sueño con sus recuerdos de su infancia. Necesitaba estar centrado cuando llamaran de comisaría.

― Te juro por Dios, Julian, no sé qué demonios ves de divertido en desordenarme las estanterías cada día… en serio…

Aidan había llegado a su tienda temprano esa mañana, aunque la mantendría cerrada todo el día. Le esperaba una jornada larga y aburrida de hacer inventario para decidir que libros pedir y cuáles no para el siguiente mes.

Era una tarea que debía realizarse mensualmente, como la contabilidad, el pago de facturas y un arqueo especial para sus otros clientes. Los libros raros y de magia, además de otros objetos peculiares, no eran baratos.

Y, aunque aburrido, era una labor simple. Contar los libros, ver cuál se había vendido mejor, cuál no y hacer descartes.

Lógicamente, dejó de ser tan simple cuando encontró varios libros fuera de su lugar, cosa que le venía ocurriendo desde que Julian apareció en su tienda y en su vida.

Su historia con el fantasma era algo peculiar y no solo por su condición de espectro.

Aidan y su familia llevaban toda su vida tratando con lo paranormal y lo sobrenatural. Con sumisión de mantener la librería y sus clientes, fue complicado mantenerse al margen. Su poder de empatía y sus visiones tampoco ayudaron demasiado.

Julian apareció hacía seis años. Su espíritu permanecía atado al mundo de los vivos a través de un relicario que perteneció a su esposa y que el librero encontró en el mercadillo que solían poner los martes en el parque Avalon, cerca de su tienda. Era pequeño, hecho de latón y con la efigie de una mujer tallada en marfil en la tapa. Al abrirlo vio la foto de una pareja y dos mechones de pelo, uno rubio y el otro castaño oscuro.

Con solo tocarlo lo supo.

Su obligación habría sido destruirlo y dar el descanso eterno al fantasma que lo encantaba, pero cometió el error de hablar primero con él.

Si, probablemente, podría haberlo hecho sin su consentimiento pero… no le gustaba la idea de  obligar a alguien a cruzar al otro lado si no quería. No era ético. Y en sufamilia la ética se tomaba tan en serio como todo lo demás.

Así que intentó razonar con él hasta que acabó dejándolo por imposible. Pasó un mes entero discutiendo, usando todos los razonamientos lógicos que se le ocurrieron para que fuera al otro lado. Incluso le ignoró.

No sirvió para nada.

Acabó cediendo y permitió que se quedara en el edificio, guardando su relicario en la trastienda donde estaba seguro de cualquier intento de robo o pérdida. Y, a veces, su  compañía solía ser entretenida. Tener a alguien con quien hablar cuando tocaba inventario o limpieza y que no podía huir del local resultaba útil.

Ese día no.

― Entiendo que te aburres cuando cierro pero si vas a coger un libro para leerlo, al menos podrías volver a colocarlo en su sitio, ¿sabes? – gruñó.

Porque cuando Aidan cerraba e iba al piso de arriba, donde estaba su apartamento, había veces queJulian no le acompañaba. Se quedaba en la tienda y leía algunas de las novelas nuevas o releía alguna de las antiguas. Y no siempre dejaba las cosas como las encontraba.

― ¿Has puesto a Dante entre las novelas eróticas? ¿En serio? – masculló, incrédulo alargando la mano para poner el libro en su lugar.

Al tocar el volumen para volver a colocarlo en su sitio, este le quemó la mano. Lo dejó caer al suelo,sorprendido y dolorido. Estupefacto, se miró y no vio quemadura alguna en su piel, aunque seguía doliéndole como si la tuviera. Fue la cosa más extraña que le había ocurrido jamás. Y tenía una larga lista de cosas extrañas en su vida para comparar.

― ¿Qué demonios? – se agachó y lo volvió a coger, no soltándolo a pesar de que le quemó de nuevo.

Imágenes de un lugar desolado, yermo, lleno de fuego y roca invadieron su mente con fuerza. Dolor, pena, angustia, odio, furia… tantos sentimientos negativos al mismo tiempo que le dejaron sin aire y casi le ponen de rodillas por la sobrecarga sensorial.

Frío y calor a la vez. Todo era rojo y muerto. Más dolor y muerte y desolación y gritos… los gritos eran ensordecedores… clamaban piedad, lloraban lágrimas de sangre a las que nadie hacía caso.

El fuego no dejaba de arder nunca y convertía en cenizas a los que agonizaban en su interior. Podía ver las llamas arrastrándose por sus piernas, abrasando su ropa, atravesando su carne…

Entonces le vio.

No pudo distinguir su rostro, pero no había duda de que era él.

El asesino.

Era otro habitante más de ese lugar y Aidan se encontró paralizado mientras le veía acercarse. Sus ojos dorados brillaron cuando usó el cuchillo en él para empezar a cortar miembros,carne, músculos… notaba la afilada hoja, fría en contraste con el fuego, dibujando macabros diseños rojos en su piel.

El chico trató de alejarse. Podía sentir cada pensamiento, cada idea que esa horrible criatura pretendía realizar. Cada asesinato, perfectamente planeado y con todo lujo de  detalles.

Y lo que estabaobligando a ver… quiso gritar de horror, pero su voz se negaba a salir de su garganta.

― ¡Aidan!

Sintió un golpe seco en su mano y el libro cayó al suelo haciendo un ruido sordo. Aidan miró a Julian, quién le había golpeado, que le observaba asustado.

― ¿Estás bien? Llevo un rato llamándote. Te has quedado como congelado con ese libro en la mano… ¡Aidan, joder, responde! — gritó frustrado y deseando poder ser más corpóreo para poder sacudirle otra vez. Lo que más conseguía ese día era a golpear ya que había gastado gran parte de su energía esa noche con los libros.

― Yo… yo… ― pero siJulian estaba asustado, Aidan estaba aterrorizado. Se levantó las mangas de la  camisa azul que llevaba para asegurarse de que no estaban los cortes que había sentido un segundo antes. También comprobó, todavía con el corazón a mil por hora, que sus piernas no estaban quemadas.

― ¿Qué ha pasado?

― No lo sé… estaba…iba a poner ese libro en su sitio y he visto… ― balbuceó el librero,frotándose las manos en las perneras del pantalón como si quisiera limpiárselas. Aún podía sentirlas húmedas de sangre. ― ¡Joder, no sé qué es lo que he visto!

― ¿Qué libro? ¿Ese? — Julian iba a cogerlo pero Aidan lo pateó lejos.

― ¡No lo toques! ― elchico estaba prácticamente al borde de un ataque de nervios. No le había pasado algo así de intenso jamás y nunca tuvo tanto miedo como en ese instante.

― ¿Por qué? ¿Qué has visto? Tío, me estas asustando y soy un fantasma, no debería asustarme.

― Creo que… era el Infierno.

― El infierno… ¿El infierno infierno? ¿Cómo el que dice la biblia y todo eso? ¿Ese infierno?

― ¿Tú conoces otro? —chilló Aidan un poco histérico. Aun no conseguía deshacerse del sabor y olor de la tierra quemada y la sangre que había degustado en su visión. Siempre era duro quitarse esos sentimientos que absorbía con su don, pero en esa ocasión estaba siendo peor que cualquiera que recordara. ― ¡Si, joder! ¡El Infierno! Con el azufre, la muerte y todo lo demás.

― Bueno… es “El infierno” de Dante…

― El libro no tiene que ver con eso. Yo no veo lo que han escrito, para eso tendría que ser un manuscrito original. Veo lo que sentía el último que lo ha tocado… lo que me ha dejado sentir…

― ¿Lo que te ha dejado sentir? — Julian se rascó la nuca, mirándole con sospecha. Eso era raro hasta para ellos. ― Lo siento, estoy algo más que perdido ahora mismo.

― No sé cómo explicarlo para que lo entiendas. Quien sea, lo que fuera que ha tocado ese libro, era el mismo Infierno. Para esa cosa eso era su casa, es lo que tiene dentro de sí.

― ¿Un demonio? ¿Podría haberlo tocado un demonio?

― Eso tendría lógica, pero ¿cómo ha entrado? La tienda está protegida o eso pensaba.

― Lo está. Hay plata, hierro y símbolos sagrados en todas las posibles entradas. ¡Yo ni siquiera puedo acercarme a una ventana sin desvanecerme! Algo así no debería poder entrar. 

― Necesito sentarme…

Aidan caminó tropezando hasta el mostrador y se sentó en su silla, dejándose caer hasta apoyar los codos en sus rodillas. Todavía podía oler la sangre, la carne quemada, el azufre… Su perra Luna se acercó y gimió, lamiéndole la mano. Se abrazó a ella, buscando distraerse de la visión con la familiaridad que le daba el animal.

― He visto algo más.

― ¿El qué?

― Creo que es el asesino que buscaba ese detective. Y ha dejado aquí el libro a propósito para que lo viera. — Aidan seguía abrazado a su perra, ocultando el rostro en el blanco pelaje del animal.

― ¿Para qué?

― Sabe lo del diario. No sé si lo quiere o no, pero sabe que lo tengo. También ha dejado bien claro que va a por el detective.

― Joder… este es de los retorcidos a conciencia.

― Ha venido a divertirse. De hecho, se está divirtiendo de lo lindo, el muy cabrón. —masculló Aidan con expresión de asco.

― Tienes que calmarte un poco. ― Julian trató de palmearle amistosamente la espalda, pero su mano le atravesó, sacándole un estremecimiento. — Lo siento.

― Tengo que avisarle. — el chico se levantó, un poco tambaleante aún.

― ¿Y qué vas a decirle? Ey, disculpe detective, pero esta mañana cogí un libro y vi que el asesino quiere matarle. — ironizó el fantasma. ― ¡Piensa, chico! Ese es el camino más rápido al manicomio. Además, ¿cómo vas a encontrarle?

― Sé dónde está. Él ha vuelto a matar esta noche. Y me lo ha enseñado.


¿Te está gustando? ¡Puedes conseguirla gratis en la tienda

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¡Conóceles un poquito mejor! : Los personajes de El juego de Schrödinger

juego

Los personajes de El juego de Schrödinger.

juego

He dicho y diré mil veces que una historia sin unos buenos personajes no vale nada.

Ya puedes tener la trama más original del mundo, que sin unos personajes que le den vida, no tienes nada.

Yo no seré la mejor escritora del mundo (ni de cerca) pero si puedo presumir de crear buenos personajes.

Y hoy te voy a hablar de los personajes de El juego de Schrödinger, mi tercera novela.

El juego de Schrödinger nos lleva a Detroit, donde un asesino en serie acaba de entregarse con la condición de que hablar únicamente con el detective Moore, al cual tienen que traer desde Nueva York para cerrar el caso.

Así, tan mal explicado (XD) es una trama sosa. Pero quiero que conozcáis a William Moore.

Will es sobrino del Alpha de Chicago. Su primo Zack y él optaban por el liderazgo de la manada cuando el Alpha se retirará, pero Will decidió apartarse en favor a su primo.

También decidió mudarse a otra manada donde no hay futuro reemplazo para el Alpha actual.

La primera vez que vemos a Will en la novela está en su desordenado apartamento, después de una noche movidita.

Con eso y lo que te he contado antes, ya puedes hacerte una idea del carácter de Will. No es nada egoísta, no piensa demasiado en si mismo. Él realmente cree que su primo es mejor opción para ser Alpha. Y no duda en acudir a Detroit (tampoco le dan mucha más opción, pero bueno…) para ayudar con el caso.

Will es un buen lobo.

Y, por otro lado, tenemos al asesino que acaba de entregarse.

¿Quién es? ¿Por qué ha matado a gente de la manera que lo ha hecho? ¿Es un loco? ¿Un sádico? ¿Un malnacido, simplemente?

O, quizás, algo más complicado.

Si te interesa, El juego de Schrödinger puedes encontrarlo aquí y en Amazon.

También puedes leer el relato El juego de La Orden, que protagoniza Will y algunos más que salen en la novela.

¡No te los pierdas!

 

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Todo está conectado: DC y las series de la CW

DC

DC y las series de la CW: todo está conectado.

DC

Si eres fan de los comics, da igual si son DC o Marvel, habrás comprobado el auge de series y películas de superhéroes que llevan años poniéndonos en cines y televisión.

Hace 10 años, Marvel empezó a triunfar con Iron Man y las demás que vinieron detrás, conectando una por una hasta llegar a Infinity War, donde acabarán la mayoría de los actores de grabar. Robert Downey Jr y Chris Evans ya han avisado que no volverán a representar los roles que les hicieron más famosos después de la segunda parte de Infinity War, en 2019.

Algo lógico y normal ya que llevan años y sus personajes deben dejar paso a otros nuevos. Aunque yo voy a echarlos un montón de menos.

También en la televisión, hemos vivido los comics de Marvel, con Shield, Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage, Iron Fist, The punisher, por ejemplo y su conexión con el resto de las películas.

Pero no solo Marvel ha estado ocupado con ese tema. También lo ha estado DC.

Aunque DC no ha tenido mucho éxito ni suerte con sus películas, ya que los cambios de directores y guiones a medio rodaje no suelen traer nada bueno. Batman V Superman fue un fiasco enorme. La película estaba mal montada y mal cortada y el final era ridículo. Además, la elección de Jesse Eisenberg como Lex Luthor me pareció poco acertada. Es un buen actor, pero no entiende (ni le gustaba) el personaje. Así no hay manera.

Suicide Squad fue otro desastre que sufrió cambios de guion y directores a medio camino. Intentaron hacer algo serio y luego divertido, tipo Marvel, y acabó siendo un sin sentido mal montado.

La liga de la justicia tiene partes salvables. Y, la única para mi que se salva prácticamente entera, es Wonder Woman. Veremos que pasa con las siguientes en un futuro.

Donde si triunfa DC y bastante, es en televisión.

En la cadena CW es donde se producen y ruedan la mayoría. Arrow, Supergirl, Flash, The legends of tomorrow, Black Lightning son algunos de los ejemplos más actuales.

Lo divertido de esas series es que están todas conectadas. Personajes de Arrow aparecen en Flash o en TLOT o viceversa. E, incluso, compartieron episodios completos en tres o cuatro al mismo tiempo, por lo que para ver que ocurría en una final de temporada de Arrow, tenias que tragarte Flash y Supergirl porque terminaba ahí.

Todo muy a propósito para obligarte a ver las series, aunque no te llamaran mucho la atención.

Lo cual es una idea genial y puede que encuentres tu próxima serie favorita dándole una oportunidad a una que podrías no haber visto si no estuviera conectada a otra que te gustaba.

Por ejemplo, yo le di una oportunidad a TLOT porque parte de sus personajes salieron en Arrow y Flash y me pareció bastante divertida. No tan buena como las otras dos, pero un divertido placer culpable, como se diría.

Pero esa conexión es lo mejor que tienen esas series. Muchos de esos personajes, por no decir todos, llegan a estar juntos en algún momento en La liga de la justicia, versión comic, así que verlos trabajar juntos en las series es genial, como ver un comic en acción real.

¿Te gustan los comics? Debes ver esas series. Aunque no salga Batman, que es el mejor. XD

¡Uy, olvidé Gotham!

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¿De qué va mi nueva novela? Personajes.: Dagas de venganza: personajes.

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Dagas de venganza: Personajes.

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Como ya te avisé mi nueva novela saldrá a la venta en Amazon el 20 de diciembre.

O sea, dentro de nada.

¡Nervios!

Mientras, te estoy contando y poniendo al día en modo maruja on sobre su trama y demás cotilleos interesantes.

Esta semana toca hablarte algo de los personajes principales.

Tenemos tres: Astrid, Alec y Dolph.

dagas

Astrid Samaras es una gorgona. Desciende de la misma Medusa. Pero ella, al contrario que su antepasada, no nació en Grecia. Astrid nació en Irlanda, adonde su madre se mudó cuando se casó con un irlandés del que se enamoró a primera vista.

Su aspecto real es el de una criatura con forma humana, piel verdosa y con escamas, ojos rasgados y la cabeza cubierta de serpientes. Sus ojos pueden convertir en piedra lo que quieran, ya que funciona a voluntad. Aun así, habitualmente suele llevar gafas oscuras especiales que bloquean su poder, por si un día se le descontrola.

Ha vivido siempre en Irlanda, criada junto a sus dos hermanas pequeñas entre la campiña irlandesa, los caballos de su padre y el mal clima del país. Ha salido de su país de nacimiento en dos ocasiones: la primera para comprobar que unos amigos de su madre se encontraban bien, ya que no daban señales de vida. La segunda, persiguiendo al asesino que La Orden envió para eliminar a su familia y a ella.

Ahora se encuentra en Nueva Orleans, tras la pista de ese asesino buscando venganza para su familia y algo de paz para ella misma.

Astrid es una chica muy peculiar. Es muy fan del cine, sobre todo del ciencia ficción y la animación, así que es muy normal escucharla usar referencias cinéfilas en sus conversaciones. También es alguien muy impulsivo y tiene una fuerte moral que le obliga a ayudar a los demás, a pesar de que preferiría no hacerlo.

Y, por eso, acaba metida en este lio.

Por otro lado, tenemos a Alec Patterson. Alec es policía en Nueva Orleans. Patrullero raso que acaba de empezar en esa comisaria, para más señas. Pero está estudiando y practicando para detective, a lo que aspira en un futuro no muy lejano.

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Alec se hizo policía después de ver como su padre (también policía) y los servicios de emergencia se mataban intentando rescatar a la gente durante y después del Katrina. Aquello lo dejó tan marcado que no podía imaginarse siendo algo distinto.

Su padre también le influyó a la hora de creer en la justicia y en hacer lo correcto.

Es un chico majo pero, a veces, algo inseguro. Es algo cuadriculado y trata siempre de seguir las reglas. Y no cree para nada en cosas extrañas como magia, lo sobrenatural o los extraterrestres. Lo considera absolutamente ridículo.

Y acaba juntándose con la persona más inesperada.

Y, luego, tenemos a Dolph Bauman.

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Dolph es un asesino a sueldo que lleva años en la Legión de Iscariote. La Legión es una rama oculta perteneciente al Vaticano y se encargan de eliminar lo que molesta. Sea lo que sea.

La Legión de Iscariote hizo un pacto con La Orden (el Tratado escoces) un par de siglos atrás y ahora trabajan juntos. A veces, incluso, se prestan personal.

Y ese es el caso de Dolph en ese momento. Está llevando a cabo un problemático trabajo para La Orden cedido por la Legión.

Dolph es un sociópata bastante peligroso y con una adicción malsana por matar y hacer daño, sobre todo si es sobrenatural.

Y es muy inestable. Puede pasar de estar tranquilo y relajado a colérico en una decima de segundo. Y esos arranques de furia suelen acabar con la muerte de alguien. Sin importar si es amigo o enemigo.

Sus armas favoritas son unos grandes cuchillos que lleva en la cintura, pero es capaz de usar casi cualquier arma que exista.

Y estos son los personajes principales. Hay más, por supuesto. Y un par de cameos que no he podido resistir incluir y que espero que te gusten.

La semana que viene te enseñaré mi otra ciudad fetiche y escenario principal de esta historia, Nueva Orleans.

¡Y recuerda que Dagas de venganza se estrenará el 20 de diciembre de este año!

Mientras, puedes disfrutar de mis otras novelas aquí.

 

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¡Novedades fresquitas! : Los personajes de Kamelot 2.0 y ¡novedades!

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Los personajes de Kamelot 2.0 y ¡novedades!

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¡Es bueno estar de vuelta!

Necesitaba esas vacaciones, las cosas como son, pero ya estoy de vuelta ¡y con más ganas que nunca!

Ahora, vamos al post.

Podría (y lo haré) escribirte un post completo y más con razones para que leas Kamelot 2.0. Podría y lo haré.

Pero eso será otro día.

Hoy voy a darte una de las mejores razones para leer Kamelot 2.0.

Sus personajes.

Kamelot 2.0 es, de mis novelas, la que más personajes importantes tiene. Y todos tienen una misión en la novela. No solo de relleno, si no con sus frases y sus razones para estar ahí.

Empezamos con Arthur, hijo de Uther P. Drake, heredero legítimo de Kamelot, la empresa de su padre… y el que no quiere saber nada de todo eso.

Arthur es un amor, pero un irresponsable que culpa de todo sus errores a su padre y demás pero nunca a sí mismo. Su padre quiso protegerlo y lo apartó de todo lo que ocurría a su alrededor, dejándole en la ignorancia y creyéndose no querido. Eso lo convirtió en un desastre de persona que sigue sin saber que ocurre con todo y al que hay que espabilar de una colleja.

Y para eso están Merlin y Lance.

Esos dos juntos son los encargados de asegurarse de que Arthur no permite que Kamelot se venda y caiga en las manos incorrectas. La empresa es demasiado importante para dejarla a cualquiera.

Son dos personajes que hacen un tándem importante y lo descubrirás poco a poco en la novela, ya que les veras trabajando casi siempre uno al lado del otro.

Otros dos importantes son Lidia Lake y Alexander Gawain, ambos vigilantes y cuidadores de la empresa y, sobre todo, de quienes toman decisiones sobre dicha empresa.

Importantes son también Galahad, Tristan y Percy. También son imprescindibles para la trama.

Y, como no, Mordred y Morgan, los villanos, los malos de esta historia. No puede haber historia sin malos.

Nunca.

Todos ellos hacen de esta historia algo merecedor de ser leído. No una, si no varias veces.

Ellos y la mezcla de pasado y presente, historia y leyenda, ciencia y magia…. ¡Adoro esa mezcla!

¿Vienes a leerla conmigo?

 

Por cierto, tengo novedades interesantes para muy prontito. El día 20 de diciembre saldrá a la venta en Amazon y aquí en el blog mi nueva novela y nueva parte del universo Comunidad Mágica Vs La Orden, Dagas de venganza.

¡Este jueves te cuento más!

¡Un saludo!

 

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¡Capítulo final! : Relato: El juego de La Orden. Capítulo 7.

juego

Relato: El juego de La Orden.

Capítulo 7. Final.

juego

–  ¡Tenemos que volver a por Patrice!

–  ¿Por qué?

Para Will  eso no tenía mucho sentido. Si los asesinos habían decidido fijar su mira en él, debía mantenerse lo más alejado que pudiera de la chica. Tenía que evitar ponerla en peligro hasta que pudiera quitarse el problema de encima.

Charles parecía pensar de manera diferente.

–  ¡Porque van a ir a por ella! Ese disparo ha sido un aviso.

El lobo le detuvo, cogiéndole del brazo. No podían ir hasta Patrice. Tal vez el disparo fue una trampa para asustarles y llevarles hacia la chica.

–  Razón de más para no guiarles a ella. – el ex policía negó con la cabeza.

–  Estos tíos son peligrosos porque no dejan nada al azar. Lo estudian todo al milímetro. Lo que significa que ya saben todo, absolutamente todo de ti. No van a conformarse con matarte, Will. Primero eliminaran todo lo que quieres y ahí entra mi hermana.

–  ¡Mierda!

A pesar de lo rápido que se desplazaron hacia el apartamento de Will, donde seguía escondida Patrice, no la encontraron allí. Lo que si encontraron fue que alguien había reventado la puerta y revuelto todo. Presumiblemente, los asesinos tenían a la chica.

Charles revisó el apartamento, frenético, buscando alguna pista. En la pantalla del televisor encontró un postit pegado con un corto mensaje a Will.

Tenían a Patrice y quería a que el lobo y él se reunieran con ellos en el mismo parque donde habían matado a Jordan. Tenían una hora.

–  Tenías razón… – cuando Charles le miró interrogante, Will suspiró y continuó. – La pongo en peligro innecesariamente.

–  Ya… pero tú también tenías razón en una cosa. Es su decisión, por mucho que me joda. Ahora, vamos a centrarnos en rescatarla antes de que esos dos desgraciados le hagan algo.

Will olfateó el aire, nervioso cuando llegaron al parque, casi a la hora acordaba. No olía a sangre, lo cual era buena señal. Pero tampoco podía oler a Patrice.

El parque olía a demasiadas cosas. Flores, animales, personas, comida, contaminación… Intentar localizar un solo olor en un espacio abierto de esa clase era muy complicado, pero no imposible. Seguiría atento.

A su lado, Charles también escrutaba el lugar, buscando alguna señal de los asesinos. No estaban a campo abierto, para no convertirse en blancos perfectos para el francotirador. Miró su reloj y comprobó que la hora acordaba estaba a punto de pasarse.

Esperaba un ataque, por eso se habían colocado semi ocultos en  una arboleda, pero… estaban tardando.

–  No es que tenga ganas de morir ni nada por el estilo, pero… ¿no se están retrasando?

–  ¿Vamos a pedirle puntualidad a unos asesinos?

–  Sinceramente, sí. – asintió Will. – Esperaba que fueran puntuales, si son tan minuciosos y profesionales como decías.

En ese momento, una enorme sombra paso por encima de su cabeza y una llamarada cayó del cielo varios metros delante de ellos, donde había un cenador de madera verde. La pequeña estructura estalló en llamas y los dos pudieron ver como un par de figuras corrían despavoridas por el jardín.

–  ¿Qué cojones…? ¿Eso era un dragón?

El ex policía estaba tan sorprendido como el lobo. No quedaban muchos dragones en el mundo y temía conocer al que había hecho semejante escena. Solo esperaba que hubiera hecho uso de su magia igual que de su fuego.

–  ¡Mierda! – siseó. – Esto va a ser complicado de cubrir…

Patrice apareció en la arboleda, aparentemente sana y salva y acompañada por un hombre grande y de cabello rubio. Charles le reconoció en seguida. Era Jerrad, el dragón de Destruction Bay, como se temía.

¿Qué hacía ahí?

–  Dime que has usado magia. – pidió, mientras veía como el lobo abrazaba a su hermana y comprobaba que estuviera bien. El dragón rio.

–  ¿Acaso lo dudas? Los humanos han visto un cenador salir ardiendo de la nada, pero no han visto ningún dragón.

–  ¿Y los asesinos?

–  Han huido, me temo. Ser preciso con una llamarada desde el cielo y a esa distancia es complicado, lobo. Pero puedo asegurarte de que van tostaditos.

Charles se encogió de hombros. Habría preferido que estuvieran muertos, pero la presencia del dragón intimidaría a La Orden y, con suerte, dejarían cualquier asunto en la ciudad para reagruparse y seguir con sus fechorías en otra parte.

Eso les daría tiempo a reagruparse a ellos y averiguar dónde atacarían la próxima vez. Además, seguía pendiente ese rumor de un arma definitiva para destruir a la comunidad. Tenía que descubrir cuál era.

–  Me conformaré con eso, por ahora. – Jerrad sonrió.

–  Bien, porque tenemos problemas más urgentes en este momento.


¡Y hasta aquí el relato!

La semana próxima no sé si publicare algo en su lugar o no. Probablemente, no porque no he tenido la ocasión de acabar nada. Pero si por un milagro termino algo, ya avisaré.

Mientras, puedes leer El juego de Schrödinger y disfrutar de su historia.