¡Qué vienen los leones!

¡Qué vienen los leones!

leones

Pues pronto, en cuanto me siente a acabar la corrección, tendré una nueva novela preparada para salir.

¡YAY! ¡Qué emoción!

Vale, para ti no, pero para mi mucha.

Esta novela va a ser una continuación de la saga Comunidad Mágica vs La Orden, siguiendo el hilo justo detrás de Lobos.

Pero no empieza por ahí.

Empieza presentándote a un nuevo personaje, el protagonista, al que quiero que ames antes de meterlo en todo el lío de La Orden justo cuando su vida parece recuperar el rumbo que perdió con dieciocho años al ser acusado de robo y desterrado de su ciudad, su manada y su familia.

¿Suena familiar?

Si, es un background muy similar al de Colby, de Lobos, pero Kenny, el protagonista de esta historia te cuenta algo muy distinto a lo que le ocurrió a Colby, aunque sus caminos se cruzaran en un aspecto durante la historia.

Pero volvamos…

La historia empieza con Kenny, un león que vive en Cánada. Hijo del Alfa de su manada, Kenny se ha criado deseando salir de su ciudad y visitar sitios más interesantes, algo que podrá hacer cuando cumpla dieciocho años.

Una tradición de los leones es que, cuando cumplen dieciocho, los chicos salen de excursión. Abandonan su familia y su ciudad para viajar para encontrar a su futura pareja y establecerse, creando una nueva familia. Algo que se hacía antiguamente para evitar roces entre alfas y que se mantiene hoy en día como una especie de rito a la madurez.

Normalmente, esos cachorros saldrán al mundo con una cantidad de dinero y el apoyo (aunque lejano) de su familia.

Pero Kenny es desterrado unos pocos días antes, acusado de robo y de intentar matar a su padre. Acusado falsamente. Ya veréis por qué.

Al ser desterrado sufre también que le corten su melena (algo muy importante en un león) y que le marquen como omega, degradándole. En la actualidad, eso no tendría mucha importancia a nivel social pero si a nivel sicologico.

Kenny abandona su ciudad y su familia, despreciado por los que quería y empieza a viajar y tratar de sobrevivir a su actual situación.

Así acabará en Destruction Bay.

¿Te suena? ¿A qué si?

De ahí acabará saliendo y conociendo a las dos personas más importantes de su nueva vida.

Max y Nicky.

Estos son dos jóvenes leones que están haciendo su propia excursión y que se unen a él en su viaje y en su misión, que tiene una.

Max es uno de los personajes que más me ha gustado escribir y estoy enamorada de su relación con Kenny. Punto. Son adorables.

Y Nicky ha sido muy divertido de escribir.

Y cuando ya están los tres en un punto guay de la historia, esta se une a la de la saga y continuamos donde los dejamos con Lobos.

Estoy deseando acabar y enseñártela porque es mi proyecto del Nano del año pasado y acabé super contenta con ella.

Con suerte, puede que la veas pronto.

Mientras, puedes leer algunos relatos previos en Wattpad.

Mi aventura de escribir. Podcast. El bloqueo

Mi aventura de escribir. Podcast: el bloqueo

podcast

¡Hola! ¿Qué tal, queridos aventureros? Bienvenidos una vez más al podcast de Mi aventura de escribir, el podcast donde intento contarte mis chorradas, si es que encuentro que contarte.

Y esta semana te voy a hablar del archienemigo de los creadores en general.

El bloqueo.

No hay nada peor que un bloqueo creativo.

Los bloqueos vienen y van, como la inspiración y se hacen peores cuando no se trabaja o se trabaja menos. Por eso siempre es recomendable escribir y practicar y tratar de mejorar para evitar casos así.

Aunque, a veces, pasa por las situaciones vividas. Los momentos familiares o personales difíciles no ayudan a que la mente haga su trabajo adecuadamente.

También está ese momento en que tienes demasiadas ideas en la cabeza y no sabes como y en que orden sacarlas. Es frustrante.

El bloqueo no siempre es falta de ideas. Un exceso tampoco ayuda. El bloqueo es cuando no sabes como expresar esas ideas.

Ahora mismo ando bloqueada con una idea. La he cambiado y mutado varias veces para ver si consigo que avance. Y algo ha mejorado, pero sigue atascada.

Seguiré trabajando en ella, aunque la he dejado aparcada. Obcecarse en una cosa tampoco ayuda.

Mientras he decidido ponerme a otras cosas, como corregir o adelantar post para el blog y el podcast. Tal vez escribiendo estas cosas consiga salir del bloqueo que me he provocado yo solita.

No sé, quizás escribiendo relatos o leyendo o viendo cosas nuevas… tal vez así consiga inspirarme para esa historia. O tal vez, esa historia no esté destinada a existir.

¿Quién sabe?

Por ahora se va a quedar en el cajón y a ver que ocurre con ella en un futuro.

Quizás encuentre su camino más tarde.

Habrá que ponerse a otras cosas, ¿no? Relatos, tal vez. Una nueva idea. O una vieja.

Quería hacer esto para el concurso de Amazon y, tal vez, eso haya sido lo que ha fastidiado todo. No llevo bien lo de hacer algo con fecha limite XD Por eso nunca podré trabajar escribiendo para nadie.

Pero como mientras escribo para mí, puedo permitirme no escribir esto y hacer otra cosa o más tarde. A lo mejor encuentro otra idea para ese concurso.

Lo importante, que me voy por las ramas, es que lo importante es no parar de intentarlo. No se debe parar de intentarlo. Se puede poner en pausa, seguir, intentarlo de nuevo una y mil veces, pero ¿dejarlo?, nunca.

Dejar de escribir, abandonar el blog, no hacer nada es dejar al bloqueo ganar. Y eso, no, nunca.

Los bloqueos son muy duros, a veces largos y eternos y otros minúsculos, pero no deben permitírsele ser para siempre. Créeme, vas a ser un poquito más infeliz si dejas de escribir, aunque creas que lo que haces no es bueno.

Eso no es importante. Lo importante es que te guste a ti y te haga feliz a ti. Y dejarlo es permitirte ser algo más infeliz. Escribir puede ser terapéutico en muchos sentidos.

Y para quien lo ama y disfruta, igual que se disfruta el leer o ver una película o comer un manjar, puede curar tu alma un poquito.

Normalmente y me lo han dicho ya algunas veces, cuanto más mierda me siento, mejor escribo porque echo toda esa mierda fuera al crear una historia.

Así que ya sabes, escribe. O haz lo que sea que te haga feliz, pero que un bloqueo no te impida disfrutar de todo. Peléalo hasta que sea aniquilado.

 

¿Cómo has llevado el encierro?

¿Cómo has llevado el encierro?

encierro

Para mucha gente la cuarentena ha sido todo un reto.

Mantenerse encerrado y limitar tus salidas y reuniones con gente para evitar los contagios no es fácil. Y como seas alguien muy sociable, peor aún.

Por suerte vivimos en una época con redes sociales, internet, video llamadas y demás que hacen todo un poquito más fácil. Pero incluso así, es complicado.

Mucho.

Estamos pasando un tiempo de preocupación y miedo por muchas razones. Y la mejor manera es tratar de llevarlo como se pueda.

Yo he intentado pasarla siendo productiva. No es que lo haya conseguido mucho, pero algo he hecho. He intentado escribir, leer, grabar podcast, ver cosas atrasadas.

También he tenido un buen rato de bloqueo. Estaba escribiendo un borrador y se ha quedado a la mitad (tres veces) porque no le veo salida.

Por ahora. Pienso que con un descanso puede que lo consiga arreglar.

En mi caso el encierro no ha variado mucho mi rutina, salvo la de ir al cine cuando se estrena algo que me gusta.

Pero ha fastidiado la de mi padre, que no puede ir al centro de día y la de mi madre, que no puede salir ni a la puerta por temor al contagio. Ambos son personas en riesgo y no deben salir ni tener contacto con nadie de fuera de casa. Que su rutina se fastidie, fastidia algo la mía. Pero ahí lo llevamos.

Eso sí, a una semana del encierro me agobié bastante y decidí darme un descanso en el blog y en escribir. No era capaz de hacer una frase coherente y no encontraba las ganas para ponerme a ello tampoco. Por suerte, ya he recuperado algo y puedo volver a bloguear.

Esta situación ha afectado mucho a muchísima gente así que si te has sentido desganado y apático, no te preocupes. Es algo normal sufrir depresión por situaciones así.

Y no puedo decir una manera mágica de salir de ella. Salvo la de escoger tú mismo hacerlo.

Si, sé que no es tan fácil de hacer como de decir. Peleo con esto la mayoría de mis días, mucho antes de que tuviéramos que hacer el encierro.

Así que hay que aprovechar estos días, intentar llenarlos de un poco de creatividad para hacerlos más llevaderos y ponerse al día con todo aquello que tienes atrasado.

Mientras escribo esto (estoy aprovechando que me puesto en descanso del blog) he rebuscado en mi repisa todos los libros que no he leído o terminado de leer. Es un montoncito nada desdeñable. Incluye comics también, por cierto.

Ahora tendré más material para escribir y hacer post y más cositas interesantes. Y relatos. Tengo que hacer más relatos.

¿Y tú? ¿Cómo lo estás llevando?

Espero que bien y más productivamente que yo.

Y recuerda, si llegas a casa, después de un largo día y quiere desconectar y no hay nada interesante en la televisión y es tarde para buscar ningún libro en las librerías y bibliotecas.

¿Qué puedes hacer?

¡Fácil!

Encontrarás montones de relatos y novelas de fantasía urbana con los que evadirte y disfrutar de una buena lectura de textos originales en este blog.

Solo necesitas tu ordenador y entrar en Mi aventura de escribir para vivir un montón de aventuras.

¡No te lo pienses! También tienes las novelas disponibles en Amazon.

¡Lobos ya está aquí!

¡Lobos ya está aquí!

¡Si! ¡Ya está aquí!

¿A qué mola?

Lobos ya está disponible en Amazon para digital y físico, con su monerrima portada y la maquetación menos monerrima y sus dos partes largas y los relatos cortos al final.

Enterita. Sus doscientas y pico paginas solo para tu disfrute.

¿Le has echado un ojo ya?

¿No?

¿Y a qué carajo estás esperando?

La puedes encontrar en Amazon, en versión Kindle y Físico.

Chicago. La Orden sigue imparable en su cruzada por acabar con la Comunidad Mágica.

Colby, quien traicionó en el pasado a su manada, está dispuesto a todo para redimirse ante los suyos y para eso tratará de interferir en los planes de la malvada organización.

Con la ayuda de Jon, su pareja, quien no permitirá que nadie los separe de nuevo y de Joseph, su hermano, intentarán salvar su mundo de la crueldad humana.

Sígueles en su aventura para mantener a salvo al mundo mágico.

¿Lo conseguirán?

Lobos es una nueva parte en la saga Comunidad Mágica vs La Orden de la autora Eva Tejedor, ya compuesta por los títulos Jack T.R., Kamelot 2.0, El juego de Schrödinger, El Guardián y Dagas de venganza.

¡No te pierdas la continuación de esta aventura!

 

Lobos: Portada y audio relato.

Lobos: Portada y audio relato.

¿Estás listo?

Lobos ya casi está aquí. En menos de dos semanas la podrás tener en tus manos. Yo la tendré mañana, con suerte. Una versión de prueba, para ver como ha quedado.

¡Tengo muchas ganas!

Haré un video para enseñarla cuando la vea y compruebe que no tiene demasiados fallos.

Pero… lo que si puedo enseñarte ya es la portada.

lobos

Preciosas, ¿verdad?

Obra de mi querido David Orell, que como siempre ha hecho un trabajo maravilloso plasmando el espíritu de mi novela en la portada.

Si necesitáis una bonita portada, ya sabéis a quien acudir.

Y como estoy muy contenta por ella, os dejo aquí un audio relato. Este ya lo puedes leer en el blog, si quieres. Es una escena de mi novela, Lobos.

¡Disfrútalo!

Recuerda, Lobos saldrá a la venta en Amazon el día 28 de Febrero.

¡No te la pierdas!

 

Lobos: un nuevo relato

Lobos: un nuevo relato.

relato lobos

Pues como no tengo mucho que poner aún de la nueva novela (espero que pronto si tenga algo) pues te voy a dejar otro relatito con los protagonistas de la novela. Un cuqui-porno más cuqui que otra cosa, porque porno poco. Pero está bonito.

¡Disfrútalo!


– ¡Jooooooooooon!

Jonathan escuchó a su pareja llamarle antes de abrir la puerta del apartamento y gimió interiormente. Colby solo hacía eso cuando estaba borracho. Muy borracho.

Efectivamente, al abrirse la puerta del apartamento, Jon vio a un muy intoxicado Colby siendo sujetado y arrastrado por su otro hermano, Joseph. El rubio alzó una ceja al verlos y el mayor le sonrió, intentando no caer con su carga.

– Lo siento. Cuando me di cuenta, ya era tarde. – se excusó el mayor.

– En serio… una sola vez que no os acompaño a la reunión y se te emborracha.

La razón por la que Jon no los había acompañado a la reunión de la manada era porque se torció el tobillo la tarde anterior. Lo tenía hinchado y le dolía, así que decidió saltarse la reunión, dejando que Colby fuera con Joseph.

El problema era que en esas reuniones los alfas mayores tenían una preocupante tendencia por beber y hacer beber a todo el mundo. No era ni la primera ni la última vez que alguno de los tres acababa en semejante estado, pero Colby era el más propenso ya que no soportaba bien el alcohol.

Con un suspiro resignado, Jon se preparó para un Colby borracho. Y un Colby borracho era un lobo excesivamente empalagoso, cariñoso y emotivo.

Iba a ser una noche muy larga.

– Siéntalo aquí. – le pidió a su hermano, palmeando el sitio libre en el sofá a su lado. – No hay manera de que pueda llevarlo a la cama luego y ahora seria contraproducente. Seguro que acabará vomitando.

– Lo siento. ¿Quieres que me quede? Por si necesitas ayuda.

– Nah, ya lo manejaré. ¿Podrías traer la manta roja que hay sobre la cama? Creo que vamos a dormir aquí esta noche.

Joseph asintió y no tardó en llevarle la manta que le había pedido. Jon la colocó a su lado, mientras Colby ya empezaba a acurrucarse y a hacerle carantoñas.

– Si necesitas algo, llámame. ¿Vale?

– Estaremos bien. El tobillo ya me duele menos.

– Igualmente, no intentes moverlo esta noche.

– Dependerá de si aquí Casanova aguanta y no vomita. – rio.

Cuando el mayor se hubo marchado, Jon se giró en el sofá, hacia su pareja, quien prácticamente intentaba escalar a su regazo, hociqueando en su cuello y rodeándole la cintura con sus brazos de manera torpe.

Colby rozaba su mejilla contra la de Jon, besándole en el cuello y apretándose contra su cuerpo. El rubio bufó una risotada, rodeando la cintura del otro con su brazo para detenerle de seguir aplastándole.

– ¡Joooooooooooon! – gimió Colby, tan fuerte y tan cerca de su oído que el aludido hizo una mueca de dolor.

– Col, cariño, estoy aquí. No hace falta que grites. ¿Por qué has bebido si sabes que te sienta fatal? – el otro frunció el ceño, poniéndose bizco y haciéndole reír.

– Porque así no los escuchaba hablar. Y así no me hablaban.

Jon hizo una mueca, triste por su pareja. A pesar de que la mayoría de la manada había pasado página y perdonado lo hecho por Colby, pero aun quedaban miembros que seguían recelando de él.

Era algo comprensible y Colby lo entendía. Habitualmente, no solían decir o hacer nada si Jon estaba allí, pero, claro… esa noche no pudo ir y su pareja se sintió vulnerable y expuesto ante esos lobos.

Con un suspiro, le acarició la mejilla y alzó su rostro para darle un suave beso.

– No era la solución más inteligente.

– Pro… probl… puede. – tartamudeó, haciéndole sonreír al notar como se trababa al hablar.

– Y no puedes seguir escuchando a esa gente. Acabaran por aceptar que estás de vuelta, pero no debes hacerles caso cuando hablen tontería. No saben una mierda. No tienen idea de lo que has pasado y hecho para ayudar.

– Pero si saben lo que hice. – musitó el pequeño, en voz baja.

– Conocen una parte. Y la otra, la que no saben, compensa la primera con creces.

Colby se acurrucó con él en el sofá, escondiendo el rostro en el cuello de Jon y suspirando feliz cuando su pareja les tapó con la manta, abrazándole para evitar que cayera al suelo.

Pasaron unos minutos en silencio. Jon pensaba que su pareja se había dormido cuando este le sorprendió, volviendo a hablar.

– ¿Jon?

– Dime.

– ¿Me sigues queriendo? – Jon soltó una risita, acariciándole el cabello.

– A ver… vivimos juntos, estamos emparejados, estoy aguantando tus noventa borrachos kilos aplastándome en el sofá a pesar de tener un tobillo echo polvo… yo creo que algo te quiero. – rio.

– Pero ¿me sigues queriendo como antes?

Jon volvió a cogerle del rostro para besarle y luego le obligó a mirarle mientras le contestaba.

– No. – Colby le dirigió una mirada sorprendida y dolida. – No puedo quererte como antes. Somos varios años más viejos, hemos cometido un montón de errores y hecho algunas cosas bien. No te quiero como antes, te quiero más.

Eso pareció calmar a su pareja, quien le dedicó una enorme sonrisa y se volvió a acomodar en su pecho y no tardó en quedarse dormido, el alcohol acabando con él por fin.

Jon suspiró, apuntando mentalmente que debía llamar a su hermano por la mañana para preguntar si había ocurrido algo en específico en la reunión y para comunicar a su padre de que Colby no iba a ir a más reuniones sin él.

No pensaba permitir que nadie más hiciera dudar a su pareja de lo mucho que le quería.


¿Qué te ha parecido?

Espero que te haya gustado. Recuerda que Lobos sale a la venta en Amazon el día 28 de este mes.

¡No te la pierdas!

¡Ah! ¡Y no olvides echar una manita en mi Ko-fi! ¡Pincha en el botón!

Lobos: Recopilatorio, Booktrailer y Relato

Recopilatorio de post sobre lobos en la fantasía.

lobos

Sip, otro recopilatorio. Creo necesario ponerte en situación antes de empezar con lo gordo. Así te vas poniendo al día con todo para cuando esté la novela a la venta, aunque no es lo único que vas a encontrar en este post.

Pero antes de meternos en faena, anunciar que ha salido el episodio del podcast de Tres en un burro, La vida es burra, en el que participo con un relato cuqui-porno.

Salgo por la 1:34:38 horas pero escuchadlo todo porque hay un montón de cosas geniales antes y después.

Tres en un burro, La vida es burra: 3. Alguien voló sobre el establo del pollino.

Durante la vida de este blog he escrito algunos post sobre fantasía y, en varios de ellos, estaban los lobos.

¡Echa un ojo!

Los lobos en la fantasía moderna

https://miaventuradeescribir.wordpress.com/los-lobos-en-la-fantasia-moderna/

¡Aaaauuuu, que viene el lobo!

https://miaventuradeescribir.wordpress.com/aaaauuuu-que-viene-el-lobo/

Mis cinco criaturas sobrenaturales preferidas.

https://miaventuradeescribir.wordpress.com/mis-5-seres-sobrenaturales-preferidos/

Tengo que hacer más, ahora que lo miro…

También tengo otra cosita que enseñarte.

¡El booktrailer de Lobos ya está aqui! Espero que te guste.

 


Y para que no pienses que te dejo con tan poca cosa, aqui tienes un relato más sobre los personajes de la novela que viene, Lobos. Un poquitin más de su pasado para que les conozcas algo mejor.

¡Disfrútalo!


Nunca había visto a sus hermanos tan felices.

Joe estaba radiante, todo sonrisas orgullosas y ojos brillantes mientras paseaba por el salón de sus padres con su prometida del brazo.

Era la fiesta de su compromiso, en casa de sus padres, a solo dos semanas de la boda. Gale y él se mostraban tan exultantes que resultaba contagioso.

Colby observó la sonrisa de pura felicidad de su madre mientras charlaba con Jon. No tenia idea de que estaban hablando pero el otro reía por lo bajo y le dijo algo al oído que hizo dar un respingo a su madre antes de abrazarle.

¿Qué le habría dicho?

Debía preguntarle después. En ese momento, Colby no se sentía tan feliz como su familia, a pesar de desearlo.

Miró preocupado su móvil. Acababa de recibir la llamada que más temía.

Habían pasado varios años desde que aquel tipo le abordara en Central Park y se había visto obligado a hacer varios «trabajillos» para La Orden.

Por el momento no habían sido gran cosa. Unos pocos documentos y localizaciones que se las había ingeniado para dar lo más confusas posibles y así evitar que la organización pudiera hacer demasiado daño a los suyos.

Pero la suerte se le estaba acabando.

Cuando recibió la llamada esa tarde, ya sabe que no va a ser como las otras veces.

Justo cuando guardaba su teléfono, alguien le abrazó por detrás y sintió el cálido aliento de Jon en su mejilla. Colby se relajó, sintiéndose culpable por lo que iba a pasar más tarde.

–  ¿Por qué estás tan serio? – forzó una sonrisa y se giró en el abrazo, para estar cara a cara con su pareja. – ¿Te preocupa algo?

–  No… solo pensaba en lo diferente que será todo cuando Joe se case. ¿Crees que nos darán sobrinos pronto? – el otro rio.

–  Casi seguro que sí. ¿Tienes muchas ganas de ser tío? – bromeó. Colby sonrió.

–  La verdad es que sí.

–  No pensarás lo mismo cuando te obliguen a hacer de niñera.

–  ¿Perdona? ¿Me? ¡De eso nada! ¡Nos! Tu harás de niñera igual que yo.

–  Ni de coña.

Colby le besó suavemente en los labios. En ese momento solo quería tener un rato a solas con su pareja y disfrutar de él lo poco que le quedaba.

Porque le quedaba muy poco tiempo con él. Lo sabía.

La Orden le había comunicado su siguiente trabajo. Robar unos documentos que resumían la última reunión con el Consejo. En esos papeles estaban escritos nombres y direcciones de varios lobos en puestos de poder de cuatro ciudades distintas. Colby recordaba esos documentos. Recordaba con claridad la carpeta marrón en la que estaban y el lugar donde se guardaban.

La caja fuerte del despacho de su padre.

No había manera de robar esos papeles sin que le atraparan o le descubrieran. Y si lo atrapaban, podía darse por muerto.

Si lo descubrían y conseguía huir, podía despedirse para siempre de Jon y su familia.

Estaba jodido hiciera lo que hiciera y lo sabía.

Así que antes de lanzarse de cabeza al precipicio y perder todo lo que quería, iba a disfrutar un poco de su pareja y del cariño que no le daría cuando descubriera la verdad.

–  Oye… ¿y si dejamos a todos aquí, celebrando y nos vamos a celebrar los dos solos? – le preguntó, arqueando las cejas. Jon pareció considerar la idea.

Como si fuera a decir que no.

– No sé si puedo esperar a estar en casa.

– No hace falta esperar. Podemos ir a nuestra antigua habitación… aquí, en casa de papa. – sugirió. El otro soltó una carcajada, sorprendido.

– ¡Uhm, me gusta la idea! Vamos, antes de que noten nuestra ausencia.

Jon le besó profundamente antes de cogerle de la mano y llevarle al piso de arriba.

Dios… iba a echar eso de menos muchísimo.

Los dos subieron las escaleras apresuradamente, cogidos de la mano y riendo entre dientes como colegiales.

Jon le arrastró hasta su antigua habitación, la cual seguía igual que cuando dejara su casa, años atrás. Su madre siempre mantenía sus habitaciones tal como las dejaron, congeladas en el tiempo. Al lobo le encantaba regresar y ver que sus cosas, sus revistas, incluso las que tenía escondidas, seguían en el mismo lugar, esperándole.

Abrazó a Colby, besándole profundamente para acallar sus risas, haciéndole trastabillar hasta su cama, en la que se dejaron caer pesadamente. Los dos rompieron el beso, mirándose sin aliento y con hambre.

Jon acarició el rostro del otro, que se apoyó en su tacto, cerrando los ojos y besándole la palma de la mano.

– Te quiero. – le susurró, sorprendiéndole.

Colby arrugó el rostro, sus ojos llenándose de lagrimas al oírle. Jon no era de los que decía esas palabras a la ligera. Tampoco se las solía decir tanto como quisiera. Por eso, le había emocionado oírlas.

No era la noche perfecta para eso. O tal vez sí.

– Yo también te quiero. – Jon le secó una lagrima solitaria que se había escapado, mirándole preocupado. – No, no pongas esa cara. Es que me he emocionado.

– Siempre has sido un blando. – bromeó el otro, besándole de nuevo.

Las manos de Jon bajaron, colándose bajo la chaqueta, sacándole la camisa para poder tocar piel, sacándole un gemido al otro. Pronto estaban arrancándose la ropa y lanzándola descuidadamente.

No se detuvieron hasta estar completamente desnudos, con Colby sentado sobre el regazo de su pareja. Jon puso las manos sobre sus muslos, apretándole y acariciándole.

Colby se inclinó para besarle antes de abrir el cajón de la mesita junto a la cama. Soltó una risita al encontrar el botecito de lubricante en el mismo sitio de siempre. Se manchó los dedos y comenzó a prepararse, ganándose un gruñido del otro, que apretó su agarre. Colby soltó un gemido, deteniéndose para acariciar un par de veces a su pareja.

– ¡Vamos, Col! ¡No juegues conmigo! – suplicó Jon, alzando la mano para coger el lazo que Colby llevaba en el cabello y soltarle la cola con la que se lo recogía. Enterró la mano en su cabello, acariciando su nuca para atraerle y robarle un beso.

El pequeño rio, y se empaló despacio en el miembro del otro, moviéndose en un ritmo lento que era una tortura para Jon. Cuando este intentó acelerar las cosas, cogiéndole de la cintura, Colby se lo impidió, sujetándole las manos y besándoselas para que no se moviera.

El otro se lo permitió hasta que llegó a un punto en que no podía más. Fue entonces cuando cogió a su pareja y lo puso con la espalda en el colchón, acabando él arriba en una postura más dominante. Así empezó a embestir a un ritmo más rápido, sacándole jadeos a su pareja que pronto llenaron la habitación.

Jon coló una mano para acariciar a Colby, haciendo que este acabara gruñendo su nombre. Él le siguió segundos después, cayendo desplomado sobre su pareja, dándole un beso agotado.

Unos minutos más tarde y tras limpiarse a escondidas en el baño del pasillo, decidieron regresar a la habitación y dormir. Igualmente se iban a quedar a pasar la noche en casa de sus padres y estos ya habrían notado que estaban desaparecidos. No les iba a costar mucho adivinar donde estaban.

Jon se durmió casi enseguida, abrazando a Colby como si fuera lo más importante de su mundo. Colby permaneció despierto, viendo pasar las horas y escuchando a la gente abandonar la fiesta y la casa.

En un rato tendría que dejar esa cama y a su pareja para siempre. Y no tenía ningún deseo de hacerlo.


En fin, recuerda que Lobos llegará por fin el día 28 de febrero y que tengo otras novelas que puedes ir leyendo, si aun no lo has hecho. Las puedes encontrar en Amazon.

También puedes participar, echando una manita e invitandome a un Kofi, donde conseguirás un pdf con relatos Cuqui-porno exclusivos.

¡No te los pierdas!

 

Lobos: relato y sinopsis

Lobos: relato y sinopsis.

relatos sinopsis

¡Feliz lunes!

Si, lo sé… es lunes.

¡Un día horrendo!

Y para animarlo te voy a dejar aquí un nuevo relato basado en los personajes de mi próxima novela, Lobos. En este te enseño lo ocurrido con uno de sus personajes y la razón de sus futuras acciones.

También te dejo la sinopsis de Lobos.

¡Estoy tan emocionada con la historia! ¡Tengo tantas ganas de que la veas!

Pero primero, el relato.

¡Que lo disfrutes!


Nueva York siempre le resultaba intimidante.

La ciudad era tan enorme, tan repleta de gente, ruidos, olores… era abrumadora.

Y las reuniones del Consejo no ayudaban a mitigar esa sensación. Más bien lo contrario.

Ver tantos Alfas importantes, a su padre ejerciendo su cargo, sus hermanos ocupando el lugar que les pertenecería en un futuro… Si, era muy consciente de la posición que un día ocuparían sus hermanos. Joseph sería el Alfa cuando su padre acabara su mandato y Jonathan su segundo, como lo era hoy en día su madre.

Y él… Colby no sabía cuál sería su lugar cuando llegara el momento, pero sí que sería al lado de sus hermanos.

De eso no tenía duda.

Siempre que visitaban Nueva York, a Colby le gustaba escaparse un par de horas para pasear por Central Park. Era el único lugar que no le agobiaba de toda la ciudad. Así que, mientras su padre tomaba algo con sus amigos, Joe iba a comprar un regalo a Gale y Jon se perdía paseando por calles que nadie conocía, él se dedicaba a recorrer el parque, solo.

Y mientras andaba y disfrutaba de un momento de tranquilidad y soledad, meditaba sobre su lugar en la manada y su relación con Jon.

Su relación, a pesar de que llevaban años juntos, aun resultaba nueva. Ambos estaban todavía adaptándose a la nueva situación. Pasar de hermanos y amigos a pareja no les estaba resultando fácil. Demasiados años de familiaridad y costumbres que debían mutar en algo nuevo.

Pero estaban trabajando en ello.

También estaba Jon y su negación a avanzar. A veces le costaba horrores que su pareja dejara de ser su hermano y se comportara como una pareja debía hacerlo. Colby quería a su hermano y le necesitaba, en ocasiones. Pero amaba más a su pareja y le necesitaba mucho más. Eso era algo que Jon tenía que aprender pronto. Antes de desesperarle.

– Bonito día, ¿verdad? – para fastidio infinito de Colby, un tipo vestido con traje oscuro se había colocado a su lado, apoyándose en la misma barandilla que él.

Era un hombre grande, con cabello rubio y ojos claros. Aparentaba ser mucho mayor que él, tal vez veinte años mayor o más.

Había mucho espacio para disfrutar de las vistas. ¿Por qué se había puesto ahí?

Molesto, el chico se limitó a asentir, desviando la mirada del hombre a su lado. Lo olfateó disimuladamente. Un humano. Ni rastro de magia en su olor. Solo cuero, gasolina y algo más que no terminaba de distinguir.

El tipo, obviando su molestia, siguió.

– Siempre que vengo de visita a la ciudad me gusta pasear por aquí. ¿Sabes? Da mucha paz. – su acento no era americano. ¿Ingles, tal vez? Europeo, con seguridad.

– Aja…

– Veo que a ti te gusta hacer lo mismo, Colby. – el joven lobo se tensó, volviéndose despacio para encarar al hombre. Este le sonrió y su sonrisa le puso los vellos de punta.

– ¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre? – la sonrisa del hombre se volvió socarrona.

– Sabemos mucho sobre ti. Y sobre tu familia. Sé que has venido aquí acompañando a tu padre y tus hermanos, para una reunión, ¿verdad? – el lobo gruñó. El tipo se abrió la chaqueta y mostró la culata de una pistola asomando de la cintura del pantalón. – Quieto ahí, chucho. Si me haces algo, te pego un tiro.

– Eso es un farol. No te atreverás a disparar en un sitio tan público.

El hombre rio. Una de esas risas que escuchabas al psicópata de las películas de miedo y te ponían los pelos de punta. Colby miró a su alrededor buscando una manera de salir de ahí. Calculó sus posibilidades y comprobó que no tenia demasiadas.

– ¿Eso crees? La Orden puede hacer lo que quiera.

– ¿La Orden?

– Exactamente, chico. Ahora presta atención. Si no quieres que te pase algo a ti o a tu familia, vas a hacer lo que te digamos.

– Ni de broma.

– Creo que no me has entendido. Esto no era una sugerencia. Es un hecho. – el lobo volvió a gruñir, enseñando los dientes. – ¿No crees que pueda obligarte? Tu hermano Jon está ahora paseando por el Bronx. – soltó de repente, confundiéndole. – Tiene la mala costumbre de meterse en malos barrios, ¿sabes?

El hombre sacó una Tablet de su chaqueta y la encendió. A los pocos minutos le enseñó la pantalla a Colby. En ella se podía ver a Jon andando, con las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta de cuero, mientras contemplaba escaparates.

Al lobo se le heló la sangre en las venas. Alguien estaba siguiendo a su hermano.

– Tengo entendido que este es tu pareja. – ¿Cómo sabía eso? Solo su familia conocía su relación. – Llámalo. Comprobaras que esto no es grabado. – Colby cogió su teléfono y llamó a su hermano.

En la Tablet, Jon se detenía y sacaba su móvil, sonriendo al contestar.

– ¡Ey, J! ¿Qué estás haciendo? – preguntó con la voz más normal que pudo reunir.

– Paseando por el Bronx. Deberías haber venido. Este sitio es genial. – en la imagen, Colby vio como su hermano se detenía en un puesto callejero y compraba un colgante plateado con la forma de la cabeza de un lobo. – ¿Voy a buscarte y comemos? Te llevo un regalo.

– Cla… claro que sí. ¿En veinte minutos frente al hotel?

– ¡Hecho!

Colby colgó después de despedirse, aun con el corazón en un puño. ¿Quién era ese tipo? ¿Cómo era posible que les estuvieran siguiendo sin que lo hubieran notado hasta ese momento? ¿Cómo sabían tanto de ellos?

Alguien les estaba espiando en su propia casa.

– ¿No es tierno? ¡Hasta te ha comprado un regalo! – se burló el humano. – Los lobos sois adorables a la hora de aparearos.

– ¿Qué quieres? – siseó.

– Por ahora, nada. Pero pronto volveré a aparecer y harás lo que te diga. Me traerás lo que te pida, sea lo que sea, o él muere. Avisa a los tuyos, y morirá igualmente. Puede que no podamos acercarnos a tu padre, siendo el Alfa, pero si a tus dos queridos hermanos, Colby. Recuérdalo.


Lobos.

Chicago. La Orden sigue imparable en su cruzada por acabar con la Comunidad Mágica.

Colby, quien traicionó en el pasado a su manada, está dispuesto a todo para redimirse ante los suyos y para eso tratará de interferir en los planes de la malvada organización.

Con la ayuda de Jon, su pareja, quien no permitirá que nadie los separe de nuevo y de Joseph, su hermano, intentarán salvar su mundo de la crueldad humana.

Sígueles en su aventura para mantener a salvo al mundo mágico.

¿Lo conseguirán?

Lobos es una nueva parte en la saga Comunidad Mágica vs La Orden de la autora Eva Tejedor, ya compuesta por los títulos Jack T.R., Kamelot 2.0, El juego de Schrödinger, El Guardián y Dagas de venganza.

¡No te pierdas la continuación de esta aventura!


¿Qué tal suena?

Bien, ¿verdad?

¡Pues vigila el blog porque habrá cositas más interesantes dentro de poco!

Y recuerda… ¡puedes encontrar mis otras novelas en Amazon y en el blog y no olvides invitarme a un Kofi o ser mi mecenas en Patreon!

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Y nos vamos de vacaciones navideñas.

Y nos vamos de vacaciones navideñas.

navidad

Si, me voy de vacaciones navideñas. O, bueno, el blog se va de vacaciones navideñas, en realidad.

Necesito un descansito de blog y de post y de todo y tiempo para pensar nuevos temas y nuevas publicaciones mientras termino de preparar Lobos de Davenport, que ya mismo tendréis a mano.

Por eso, la semana que viene no habrá post, no habrá podcast, no habrá nada.

Espero que paséis todos unas buenas navidades, una feliz salida y entrada de año y unas felices fiestas.

¡Disfrútalas todo lo que puedas!

Mientras, te dejo aquí un relatito. Sobre unos personajes que saldrá en la siguiente a los lobos. Espero que te gusten.


Cuando Max era pequeño y escuchaba las historias de su padre le parecían lo más emocionante y fascinante del mundo.

Sus viajes, sus aventuras… estaba deseando ser mayor de edad y poder tener sus propias historias que contar cuando creara su manada, su familia.

Cuando tenía cinco años ya lo tenía todo pensado. Se marcharía con su hermano Nicky y juntos viajarían y encontrarían pareja con la que formar una familia propia.

Porque tenía que irse con Nicky.

Juntos. Siempre juntos.

Tuvo suerte de que su padre le permitiera quedarse en la manada los cuatro años extras que le separaban de la mayoría de edad de Nicky. Fue lo suficientemente comprensivo para entender que su primogénito no iba a ninguna parte sin su hermano. Y, supuso Max, su padre tampoco deseaba que estuvieran solos. No era un viaje fácil, a fin de cuentas.

Lo que ninguno de los dos imaginó nunca era que esos viajes no iban a resultar tan idílicos como su padre contaba. Descubrieron muy pronto que estaban más adornados de la cuenta, fruto del paso del tiempo.

Obviamente, a su progenitor se le olvidó mencionar que el dinero se acabaría en un futuro demasiado próximo y que tendrían que buscarse la vida para comer y dormir, sin contar que en más de una ocasión iban a pasar la noche en la calle o en el coche.

La tradición de su raza consistía en que los cachorros machos debían abandonar la familia al cumplir la mayoría de edad. Se les asignaba una pequeña cantidad de dinero para apañarse al principio y luego debían arreglárselas como pudieran.

La idea era que aprendieran a crear su familia y su legado desde cero y lejos de la protección paternal.

Así era siempre entre los leones.

Eso eran Max y su hermano. Leones. O, más bien, cambia formas leones.

Para quien no sepa que son, se podía explicar de una manera muy simple. Eran muy parecidos a los lobos o, como los llamaban equivocadamente los humanos, hombres lobo.

Vivian en manadas, podían pasar de forma humana a león a voluntad y se regían por un estricto orden, siempre impuesto por el alfa del grupo. La diferencia más grande radicaba en que en los leones solo podía haber un macho en la familia. Era la tradición.

Los jóvenes debían volar del nido y buscar su lugar en el mundo.

Pero nadie les explicaba nunca lo difícil que resultaba todo eso y en cuantos líos podían meterse por el camino.

Su padre, desde luego, olvidó comentar también que se encontrarían con gente que intentaría hacerles daño sin venir a cuento.

Como esa noche.

Ya hacia varios meses desde que dejaron su casa y el dinero se había agotado. Para poder comer, Max había encontrado un trabajillo temporal lavando platos en un bar de carretera en donde solo paraban camioneros y moteros.

Habitualmente, trabajarían los dos pero Nicky llevaba un par de días con un catarro bastante fuerte, con fiebre y no podía ayudarle en esa ocasión. Aun así, quedaba en una esquina del bar, esperándole para regresar juntos al motelito donde tenían una habitación cogida. No quería dejarlo solo.

Llevaban ya un par de días en la zona y trabajando en el bar. Esa noche, en particular, había llegado un grupo de motociclistas muy escandalosos. Nada fuera de lo normal. Pero, tras dos horas seguidas bebiendo, uno de ellos descubrió a Nicky y empezó a molestarle.

Otra de las costumbres de su raza era la de dejarse el cabello largo. Max y Nicky portaban una melena hasta media espalda. El mayor castaña oscura y algo revuelta, más clara y lisa la del pequeño. Normalmente, para salir solían recogerse el cabello en una cola baja o un moño mal hecho.

Nicky llevaba esa noche una cola baja y una bandana negra.

Y esa fue la excusa que usó aquel motero para molestar a Nicky. Su pelo.

Empezó con lo de siempre. Ya estaban acostumbrados, lamentablemente. En los meses que llevaban fuera de su casa esos ataques habían sido algo común, sobre todo en ciertos ambientes.

El tipo casi doblaba a Nicky en peso y le sacaba una cuarta en estatura, a pesar de que su hermano media metro ochenta y no era nada ligero.

Pero, a pesar de que su hermano no era alguien a quien tomar a la ligera, incluso estando enfermo, el tipo pensó que debía hacerlo. Era su obligación molestar a alguien solo por ser diferente. Lo cogió del cabello y lo levantó, arrastrándolo por medio bar ante las risas de sus compañeros.

El ruido fue lo que alertó a Max, pero para cuando llegó en su ayuda, su hermano tenia encima a aquella mole y no era capaz de quitárselo. Sin dudarlo un segundo, se lanzó hacia ellos, apartando violentamente a ese tipo y tirándolo al suelo, a los pies de su grupo.

Estos no tardaron en rodearlos, algunos sacando cuchillos y cadenas. Las perspectivas no pintaban nada bien para ambos.

Y entonces apareció él.

O, más que aparecer, en realidad intervino ya que llevaba un buen rato sentado en una mesa apartada del jaleo.

Al principio, Max pensó que era otro de esos motoristas. Vestía parecido, de negro, chaqueta de cuero, botas, vaqueros rotos y gafas de sol sobre unos rizos rubios.

Pero no había ningún casco en su mesa ni nada que indicara que estaba con ellos. Su chaqueta no llevaba el logo del grupo, que era una serpiente.

No, este tenía unas alas dibujadas en la espalda de su chaqueta. Unas alas de ángel.

No dijo palabra. Se acercó despacio, interponiéndose entre el grupo y ellos y les dirigió una mirada a los hermanos. Acto seguido atacó al grupo, repartiendo puñetazos y patadas sin parar. Max y Nicky no tardaron en unirse y ayudarle.

Media hora más tarde, los tres estaban en la calle, huyendo de la policía a la que había llamado el dueño del bar, doloridos pero felices.

El hombre (aun no sabían su nombre) los acompañó hasta el motel y Max le invitó a entrar. Era lo menos que podía hacer para agradecerle la ayuda.

Además, era uno de los suyos. Otro león.

Se llamaba Kenny Smith, les informó algo más tarde, procedía de una manada en Winnipeg, Canadá y era un año mayor que Max, aunque aparentaba más.

No quiso hablar mucho del tiempo pasado desde que dejó su grupo. Ocultaba algo que nunca llegó a confesar. Algo que le avergonzaba. Fingía que buscaba lo mismo que ellos pero, en realidad, solo quería su compañía. Por eso se unió a su viaje.

Y los hermanos se lo permitieron porque podían sentir su soledad. Y porque confiaban en él. Algo le decía a Max que podía confiar en aquel chico.

Aquella primera noche la pasaron los tres acurrucados juntos en una cama (el dinero no les dio para más que una habitación con cama de matrimonio). A pesar del poco espacio, se sintieron cómodos y completos por primera vez en meses.

Max no estaba seguro ya de si conseguirían su objetivo de crear su propio grupo. Pero si sabía que ya tenía una familia con Nicky y Kenny.

E iba a protegerla a toda costa.


Esto es parte del universo Comunidad Mágica vs La Orden y pronto los tendremos con nosotros. Primero van los lobos. Luego vendrán estos, para el año que viene, puede que para el verano. Ya veremos. Espero que te gusten.

Recuerda, mientras estoy fuera, que puedes conseguir mis novelas en Amazon y aquí en el blog, que puedes convertirte en mecenas del blog, en Patreon. Y, ahora, también puedes invitarme a un café con Ko-fi.

Esas ayuditas son las que hacen posibles los relatos y las novelas.

¿A qué esperas?

Dos lobos y un bebé. (Escena en Lobos)

En poco tiempo estaré sacando al mundo mi próxima novela, Lobos. Es una nueva parte de la Saga Comunidad Mágica vs La Orde, que ya sabes, se puede leer también independientemente.

Pero mientras viene o no viene, quiero que veas un poquito de que va y cómo son los personajes. Estoy segura de que te van a caer bien.

Así que aquí te dejo una escena de la novela. ¡Disfrútala!

Dos lobos y un bebé (escena de Lobos)

lobos

– ¿Tienes alguna idea de cómo cuidar a una niña?

Colby miró a su pareja como si fuera un extraterrestre.

¿Qué demonios iba a saber él de niños? Había sido el pequeño de sus hermanos y nunca tuvo tratos con críos.

No, no tenía ni idea de que iban a hacer con la pequeña. Estaba improvisando sobre la marcha.

– Estoy tan perdido como tú. ¿Cómo lo hacía mamá? – Jon se encogió de hombros.

– Ni idea.

La razón de esa conversación era que la pequeña Carol en ese momento lloraba desconsolada sin motivo aparente. Colby pasó lista mentalmente. Le habían dado de comer, cambiado el pañal, bañado y puesto una camiseta prestada de Aidan como camisón.

¿Por qué lloraba?

El joven lobo miró a la pequeña en sus brazos, angustiado, y dio un par de paseos por la habitación, intentando calmarla.

Su pareja le observaba con aire burlón, lo que le molestó y le puso más nervioso. Como si no lo estuviera bastante.

– ¿De qué te ríes? – le siseó. El otro le sonrió, claramente divertido.

– De nada. Solo pensaba que estas adorable con un niño en brazos.

– Pues no te emociones. Viendo lo mal que se me da, es una suerte que no podamos tener cachorros. – eso arrancó una carcajada a su pareja.

– Primero, no se te da tan mal. Demasiado bien lo estás haciendo, la verdad. Segundo, podemos hacer como nuestros padres y adoptar, ¿sabes? Pero ya hablaremos de eso cuando pase la tormenta con La Orden.

– Y la de la niña. Carol, pequeña… ¿Por qué lloras? ¿Qué tienes? ¿Qué quieres?

La pequeña sollozó más fuerte haciendo que el lobo se estremeciera de angustia. Su pareja soltó una risita y alargó los brazos, pidiendo al bebe.

– Dámela un segundo.

– ¿Estás seguro?

– Puedo oler tu estrés desde aquí. Y estoy seguro de que ella también. ¿Por qué no vas a calentar un poco de leche, para ver si así la calmamos un poco?

– Buena idea.

Jon casi rio de nuevo ante el alivio del otro cuando le pasó a la pequeña. Esta no dejó de llorar a pesar del cambio, pero el lobo no se amedrentó. La sujetó con cuidado, apretándola contra su pecho y empezó a pasear por la habitación cantando bajito una canción que su madre adoptiva usaba cuando las pesadillas le quitaban el sueño y la tranquilidad.

De los tres, Jon fue el que peor se adaptó a su nueva casa, una vez fueron adoptados por los alfas. Casi todas las noches tenía pesadillas, no hablaba y se mostraba arisco con cualquiera que no fueran sus hermanos.

Su madre tuvo que ser tremendamente paciente con él para conseguir ayudarle. Tras varias semanas sin dormir, una noche de tormenta Jon no pudo más con sus demonios y salió de su habitación aterrado. En el pasillo se tropezó con su madre, quien iba a comprobar que sus niños estuvieran bien.

Asustado, agotado y lleno de pena, se abrazó a ella buscando consuelo y algo de paz. Fue la primera noche que Mary le cantó aquella canción y la primera en la que pudo dormir más de dos horas seguidas.

Así que, irradiando toda la paz que pudo, empezó a cantar bajito al oído de la niña que fue dejando de llorar poco a poco hasta adormilarse en sus brazos.

– ¿Cómo lo has hecho? – susurró Colby, acercándose con la leche. No tenían biberón así que la traía en un vaso pequeño.

– ¿Qué quieres? ¡Las chicas me adoran! – el otro soltó un bufido, divertido.

– ¿Esa era la canción que te cantaba mamá?

– Siempre funcionó conmigo así que tenía que funcionar con ella también.

Colby se acercó y le dio un beso suave en los labios.

– ¿Sabes? A lo mejor no es tan mala idea que discutamos lo de la adopción cuando todo esto acabe.


¿Te ha gustado? ¿Quieres más?

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