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¡Nuevo capítulo! Dioses y demonios. : Relato: Dioses y demonios. Capítulo 7.

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Relato: Dioses y demonios. Capítulo 7.

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–  ¿Cómo se te ocurre no decirme que el chico es el recipiente de un demonio?

Dioniso resopló, frustrado.

–  ¡Pero si no me hablabas! ¿Cómo iba a decirte nada así? — Zeus le dirigió una mirada torcida. — Mira, padre… sinceramente, no pensé que te importaría.

–  Me importa cuando dicho demonio intenta matarme. A mí y a todos alrededor. Tu amigo puede que pida explicaciones por el destrozo de su local.

–  Ya me he hecho cargo de hacer desaparecer todo eso… recuerdos del personal incluidos. — cómo su padre no parecía muy convencido, añadió. — Es la primera vez que se manifiesta el demonio. Su familia lleva siendo su recipiente desde hace milenios y nunca los ha usado antes.

Zeus suspiró, cansado.

Tras desmayarse Finn, tuvo que cargar con el chico hasta el local de su hijo y sufrir un interrogatorio por parte de los amigos de Finn, en el que tuvo que inventarse una historia sobre un exceso de cansancio del chico para justificar que llegara inconsciente.

Sus amigos no le creyeron demasiado pero como Finn estaba bien y no recordaba nada desde el postre pues acabaron por aceptar la historia.

–  ¿Cómo es posible que no sepa nada del asunto?

–  Su familia lo habrá olvidado, supongo. ¿Quién va a creer algo así? Seguramente, la historia se convirtió en cuento y la dejaron en el olvido.

–  ¿Y no has pensado decírselo?

–  No es asunto mío. — respondió Dioniso, encogiéndose de hombros. — Y no tengo ganas de enfrentarme a ese demonio. Tiene pinta de ser muy antiguo.

–  Eso parece.

–  ¿Qué vas a hacer?

He ahí la pregunta del millón.

¿Qué iba a hacer con todo eso?

La respuesta era bastante simple. O fingía que había perdido interés en el chico y dejaba de verlo para evitar al demonio o…

–  Supongo que tendré que acostumbrarme a la amenaza del demonio.

–  ¿Vas a seguir viéndolo?

–  ¡Por supuesto! ¿Cuándo algo así me ha impedido ver a alguien? — Dioniso rio.

–  Te recuerdo que no tienes poderes. No le provoques innecesariamente.

Mientras, en otra parte del edificio, un todavía aturdido Finn se miraba en el espejo, inseguro de lo que veía.

Había despertado en su habitación, en su cama, vestido y solo. Eso le asustó porque no recordaba cómo había llegado ahí ni que ocurrió después de cenar.

¿Le había drogado Zeus? ¿Y por qué estaba vestido?

Su amigo Kevin apareció un minuto después y le contó lo que había ocurrido, versión Zeus. Que perdió el conocimiento por cansancio. Como llevaba más de veinticuatro horas sin dormir, no era una idea absurda, la verdad. Pero no le había pasado nunca.

Después de marcharse Kevin, Finn decidió tomar una ducha y relajarse. Fue ahí, al cerrar los ojos bajo el agua, cuando le vinieron imágenes de sí mismo en el restaurante. Como si fuera una película, se vio destrozar el local, intentar atacar a Zeus mientras sus ojos se volvían rojos y una especie de aura oscura le rodeaba.

Fue muy extraño. Pero no más que la voz que resonó perfectamente clara en su cabeza.

«¡Nadie volverá a encerrarme jamás!»

El chico se estremeció. Había oído esa voz antes. Mucho tiempo atrás, cuando era un niño. Era una voz que le hablaba y contaba historias y a la que él respondía como si fuera un amigo imaginario.

La olvidó al crecer, pensando que no era más que una fantasía infantil.

Asustado, cerró los ojos.

–  No eres real… no eres real… no eres real… — murmuró, estremeciéndose. Pero al abrir los ojos y mirar a su reflejo, se vio con los ojos rojo sangre.

«¡Oh! ¡Si que lo soy!»

 

Ir al capítulo anterior. 

 

 

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Dagas de venganza: personajes: Astrid: descendiente de Medusa y prota de Dagas de venganza

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Astrid: descendiente de Medusa y protagonista de Dagas de venganza.

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Astrid Samaras es la protagonista de mi siguiente novela, Dagas de venganza.

Como ya te conté Astrid es una Gorgona, descendiente directa de Medusa, la gorgona castigada por Atenea y asesinada por Perseo.

Pero Astrid también es medio humana. Su padre era un humano, irlandés con una preciosa casa en mitad de ninguna parte, donde se criaron Astrid y sus hermanas.

Ese hombre se casó con una gorgona sabiéndolo y amándola hasta el final de sus días, con todas sus consecuencias y que educó a sus hijas conociendo el peligro que corrían por ser hijas de su madre. Él les enseñó a defenderse, a usar cualquier arma y a pelear cuerpo a cuerpo para que no tuvieran que vivir con miedo.

La infancia de Astrid no fue nada común, eso está claro. Y ella misma no iba a resultar alguien común.

Cuando la dejaban ser ella y no tenía que entrenar o esconder su apariencia y poderes, Astrid resultaba ser muy friki. Fan de comics, series y películas de ciencia ficción. Tan fan que suelta frases o citas de sus personajes favoritos sin venir a cuento en cualquier situación que le parezca bien.

Pero Astrid es alguien a quien han arrebatado a su familia. La Orden, usando a un asesino de la Legión de Iscariote, ha atacado su hogar y asesinado a sus padres y hermanas. Suceso que ha roto algo en la gorgona. Obviamente, un trauma así no pasa sin dejar huella y en mi protagonista ha dejado una muy marcada.

Hasta que llega a Nueva Orleans, persiguiendo al asesino, y se tropieza con Alec y su caso de desapariciones, Astrid solo vive y respira para matar a Dolph. No hace nada más en el día que seguir su pista y prepararse para su venganza.

Es lo que la mantiene con vida y, más o menos, cuerda. Que no es mucho decir, ya que esa actitud no es muy sana que digamos. Su estado mental no es el ideal, lo que hace que su carácter, ya de por si peculiar, sea más extravagante.

Cuando Alec y Astrid se encuentran ella esta centrada solo en eliminar a todo el que se interponga en su camino hacia Dolph.

Pero sus planes van a cambiar… ¿Para peor o mejor?

Tendrás que averiguarlo el 20 de diciembre en Dagas de venganza.

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¡Nuevo capítulo! Dioses y demonios. : Relato: Dioses y demonios. Capítulo 6.

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Relato: Dioses y demonios. Capítulo 6.

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–  Bueno… de todas las situaciones que podía imaginar para acabar esta noche, esta no se me pasó por la cabeza, la verdad. — murmuró Zeus, escondido bajo la mesa del restaurante.

La mañana había empezado tan bien…

Recogió a Finn cuando acabó su turno y lo llevó a dar un paseo por Central Park, viendo amanecer desde el parque.

Luego se dirigieron a un restaurante propiedad de un amigo de Dioniso. Su hijo se encargó de que el local estuviera abierto y a su disposición para que Zeus pudiera agasajar a su cita como debía ser.

¡Y la cena/desayuno fue deliciosa!

Todo iba perfecto.

Hasta que intentó besar al chico. En ese punto todo se fue a la mierda.

A su hijo no se le ocurrió comentarle que el chico era el recipiente de un demonio, el cual, al creerse amenazado por la presencia excesivamente cercana de un dios, había decidido salir, tomar el control de su recipiente e intentar destruir todo a su alrededor.

Por eso, en ese instante, se encontraba escondido debajo de una mesa del restaurante mientras su cita, cuyos ojos habían pasado de azul cielo a rojo sangre, hacia volar los muebles del local.

–  ¡Ningún dios o humano va a volver a controlarme jamás! — gritaba el chico/demonio.

–  Esto es ridículo. — gruñó Zeus, esquivando por poco una botella. — ¡Ey! — el dios salió con cautela de su escondite, levantando las manos en son de paz. — ¿Podemos hablar un segundo?

Sorprendentemente, el demonio se detuvo, mirándole fijamente con sus ojos rojos y una silla a medio romper en sus manos. Zeus pudo comprobar que solo había tomado control del cuerpo del chico. No se había transformado en nada monstruoso aunque la ropa del muchacho estaba rota por los movimientos bruscos que había realizado mientras destrozaba el local.

–  ¿Con cual nombre debo llamarte, demonio?

–  Los nombres son poder. No voy a darte ese poder sobre mí. — rugió el demonio. — Y menos a un dios. — añadió con desprecio.

Zeus arqueó una ceja, intrigado y sorprendido. No escuchaba sobre el poder de los nombres desde la antigüedad. Era una creencia milenaria, mucho más vieja que cualquier religión humana existente, de cuando se creía en que si poseías el nombre escrito de alguien podías controlar su alma.

Eso significaba que ese demonio era muy antiguo. Probablemente.

–  Esta bien. Comprendo. Nada de nombres. — concedió, acercándose un paso. — Pero estaba pasando un rato muy divertido con Finn y me gustaría que regresara para que siguiéramos nuestra cita. Él no sabe de tu existencia, ¿verdad? — el demonio ladeó la cabeza, el movimiento y la mirada en sus ojos dándole un aire animal y salvaje al chico.

–  Yo tampoco sabía de ti, demonio. Y, sinceramente, no me importa. Solo me interesa Finn. — el demonio rio.

–  No voy a dejar que me encierres, dios. Conozco tu historia. Ya encerraste a otros como yo en el pasado. — eso era, en parte, cierto. Zeus encerró a varios demonios y titanes en su juventud. Entre otros que le molestaban para tomar el poder, en aquel momento.

Pero hacía ya mucho tiempo que el poder y todo lo que conllevaba había dejado de interesarle. Cierto que aun pensaba en los días dorados como dios de dioses pero… su hija tenia razón. Los humanos hacía mucho que dejaron de necesitarles y creer en ellos.

Era hora de vivir y punto.

–  Como has dicho, eso fue en el pasado. Ya no tengo ese poder. No desde hace siglos. Y no me interesas. Me interesa el chico.

Su declaración sacó una carcajada seca del demonio.

–  También conozco tu fama en ese tema… Zeus.

«¡Como no!» pensó amargo el dios. Su pasado le había traído siempre más problemas y sinsabores que satisfacciones y se arrepentía de muchas cosas que hizo por un calentón.

–  Eso también hace siglos que deje de hacerlo. No sale muy a cuenta ser infiel. Demasiados problemas. Y Hera hace mil años que me mandó a paseo por mis estupideces. Te puedo asegurar que no pretendo hacer daño al chico. Solo quiero conocerlo. Y con eso no te digo que vaya a salir bien, porque no lo sé pero me gustaría intentarlo.

El demonio le miró con sorna pero bajó la silla que aun tenia en sus manos.

–  Si le haces daño, volveré. Si le dices la verdad sobre esto, volveré. Si tratas de deshacerte de mí, volveré y acabaré contigo. Sé que ya no tienes poderes, dios.

Y con esas palabras finales, los ojos de Finn volvieron a ser azules y toda presencia del demonio desapareció del lugar. El chico miró a su alrededor, confundido y desorientado un segundo antes de caer al suelo inconsciente.

–  Bueno… para ser una primera cita no ha ido tan mal. — ironizó Zeus.

Ir a capítulo anterior. 

 

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Resumen semanal: del 1 al 5 de octubre. : Resumen semanal: primera semana de octubre

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Resumen semanal: del 1 al 5 de octubre.

resumen

Lunes.

En el post de esta semana te cuento sobre La Orden. ¿Son realmente los salvadores de la humanidad, como proclaman? ¿O son, simplemente, asesinos implacables?

También te explico algo de su historia (inventada, obviamente) y su sitio en mi universo.

¡Disfruta!

 

Martes.

En serio que tengo que encontrar algo para este día…

 

Miércoles.

¡Nuevo capitulo del relato Dioses y demonios!

En este nos enteramos de algo muy interesante sobre Finn que Zeus no sabe. Y otras cositas.

 

Jueves.

Esta semana te enseño un mini relato que iba a ser prólogo de mi nueva novela, Dagas de venganza, pero al final se quedó fuera. No recuerdo por qué, la verdad XD

¡Espero que te guste!

 

Viernes.

¡Por fin es viernes!

¡Feliz finde a todos!

 

 

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Dagas de venganza: ¿De qué va mi novela? : Nueva Orleans: un escenario perfecto

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Dagas de venganza: Nueva Orleans, un escenario perfecto.

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¿Por qué Nueva Orleans era perfecta como escenario de esta novela?

¿Por qué escogerla?

Nueva Orleans es una ciudad muy especial. Siempre he querido visitarla y aun espero hacerlo algún día.

Quería antes del Katrina y todavía sigo queriendo verla porque sigue siendo preciosa.

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Colorida, mágica, llena de leyendas, de música, de belleza.

Como escenario para una historia de magia, seres mitológicos y venganzas era simplemente perfecto.

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¿Dónde vas a encontrar más magia que en la ciudad en la que vivió Lestat o pasean los Dark Hunters?

¿En que otra pasarían más desapercibidos los miembros de la Comunidad Mágica?

¿Y qué mejor momento del año que en Mardi Gras?

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La fiesta grande de Nueva Orleans, su desfile de carrozas, disfraces, fiestas, música y desenfreno. Con semejante alboroto desapariciones, peleas y muertes pasarían a convertirse en meras estadísticas de sucesos.

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¡Y la música! ¡La música es maravillosa!

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Por eso he creado una lista de reproducción en Youtube con mis canciones favoritas para esta historia. Muchísimo Eric Clapton, Mark Knopfler, B.B. King, Aretha Franklin y mucho Blues Brothers.

Estoy segura de que va a gustarte mucho esa selección de canciones.

Y, por cierto, si quieres ver mucho de Nueva Orleans y sus preciosas calles sin salir de casa echa un ojo a la serie NCIS: Nueva Orleans. Si lo haces en versión original también podrás disfrutar del acentazo de los personajes.

Recuerda que Dagas de venganza saldrá a la venta en Amazon el día 20 de diciembre.

¡Ya queda poco!

Mientras, puedes leer mis otras novelas aquí.

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La librería de Jack T.R. y zona neutral de Chicago. : La librería El Pergamino. El legado Kelly.

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La librería El Pergamino. El legado Kelly.

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Cuando creé a Aidan para que fuera el protector de la zona neutral, pensé primero en no ponerle un negocio. La idea original iba con que fuera esa fuerza que mantenía la zona neutral en toda la ciudad y ya.

Pero, claro… luego pensé… ¿Y si alguien quiere consultar algo? ¿Y si vienen visitas y no saben las fronteras? No todas las ciudades van a estar distribuidas igual.

Además, una zona neutral necesitaría poder. Mucho más de lo que podría darle una sola persona.

Y ahí acabó naciendo la librería.

¿Por qué una librería?

O sea… pregunta ridícula. ¿Por qué va a ser?

¡Escritora here!

Y da gracias que aun no he hecho publicidad descarada de mis novelas en esa librería XD Tiempo al tiempo…

A lo que iba…

La librería se creó para que sirviera de amplificador y canalizador de los poderes de Aidan. El nombre fue algo más simple, eso si.

Fue lo único que se me ocurrió que no apestara…

En cuanto a que sus poderes y la librería fueran una herencia familiar, era lo más lógico. Esa clase de responsabilidad no podía darse a cualquiera.

Si es una cuestión de herencia, se crece con esa responsabilidad y se sabe manejar mejor. En teoría.

Aidan no iba a ser el encargado de esa responsabilidad tan pronto. Debía ser su padre el que tomara su lugar, cuando su abuelo enfermó de alzhéimer. Pero el Katrina, aquel huracán tan horrendo que casi borró del mapa a Nueva Orleans, se llevó a los padres del chico, dejándole huérfano.

Tuvo que trasladarse a Chicago, con sus abuelos paternos y aprender a conocer y usar su herencia antes de tiempo. Y, cuando su abuelo fue diagnosticado con la enfermedad, se vieron obligados los dos a apresurar las cosas.

Los que habéis tratado con esta enfermedad sabéis como funciona. La gente que no ha vivido de cerca esto cree que se limita a hacer que una persona olvide. Lamentablemente, no es tan simple. No borra recuerdos.

Borra a la persona.

Hace unos años, poco antes de terminar con Jack T.R. y sacarla, diagnosticaron a mi padre con esa enfermedad. Esa es la razón por la que la mencioné en la novela. Normalmente, casi todo lo que menciono tiene una razón y eso no iba a ser la excepción.

Cuando trato de explicarle a alguien ajeno como es esa enfermedad en realidad, la describo con un símil que creo que es fácil de entender hoy en día.

El alzhéimer es como un troyano, el virus. Nosotros somos el ordenador infectado.

Cuando un troyano (a todos se nos ha colado uno alguna vez…) infecta el ordenador, empieza a borrar los .exe de todos los programas instalados. Empieza con cosas pequeñas, programas que no sueles usar o que usas poco. Olvidas unas fechas, un nombre, si te has dejado las llaves y cosas así.

Luego va ascendiendo a programas más usados y ya empiezas a mosquearte. Nombres y personas empiezan a ser confundidas y las líneas temporales se difuminan.

Y llega el momento en que va a por el exe de Windows y, un día, el ordenador no enciende porque ya no tiene sistema operativo. Dejas de responder y de moverte por ti mismo, porque tu cerebro ya no envía ordenes ni para lo más simple, como tragar.

La enfermedad es dura para quien la sufre. Pero lo es más para quien es testigo de ese deterioro. Ver como una persona a la que aprecias desaparece es muy duro.

Y es dolorosamente lento.

Que el abuelo de Aidan sufriera eso no fue casualidad. Me parecía la manera más justificable de que no estuviera al mando de la librería y que Aidan aceptara su herencia. Creo que no lo habría hecho si no se sintiera como una mierda por su abuelo.

Debes entender esto. Aidan no quería eso. No deseaba sus poderes y no quería su herencia. Su padre se alejó de todo eso y él creía que podría hacer lo mismo. Pero la enfermedad de su abuelo le hizo renunciar a sus sueños e ideas. Renunció a su relación con Zack, que en ese momento estaba bastante avanzada y a sus planes de vivir juntos.

Si su abuelo hubiera muerto, nadie le obligaría a nada. Pero ver a su abuelo desesperarse por proteger su legado, su trabajo y ser testigo de como iba perdiéndose…

Eso era muy diferente.

Cuando los escritores decimos que ponemos un poquito (mucho) de nuestra alma en cada historia, en cada personaje, en cada dialogo… es bastante cierto.

Recuerda que puedes conseguir Jack T.R. aquí. 

 

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¡Capítulo final! : Relato: El juego de La Orden. Capítulo 7.

juego

Relato: El juego de La Orden.

Capítulo 7. Final.

juego

–  ¡Tenemos que volver a por Patrice!

–  ¿Por qué?

Para Will  eso no tenía mucho sentido. Si los asesinos habían decidido fijar su mira en él, debía mantenerse lo más alejado que pudiera de la chica. Tenía que evitar ponerla en peligro hasta que pudiera quitarse el problema de encima.

Charles parecía pensar de manera diferente.

–  ¡Porque van a ir a por ella! Ese disparo ha sido un aviso.

El lobo le detuvo, cogiéndole del brazo. No podían ir hasta Patrice. Tal vez el disparo fue una trampa para asustarles y llevarles hacia la chica.

–  Razón de más para no guiarles a ella. – el ex policía negó con la cabeza.

–  Estos tíos son peligrosos porque no dejan nada al azar. Lo estudian todo al milímetro. Lo que significa que ya saben todo, absolutamente todo de ti. No van a conformarse con matarte, Will. Primero eliminaran todo lo que quieres y ahí entra mi hermana.

–  ¡Mierda!

A pesar de lo rápido que se desplazaron hacia el apartamento de Will, donde seguía escondida Patrice, no la encontraron allí. Lo que si encontraron fue que alguien había reventado la puerta y revuelto todo. Presumiblemente, los asesinos tenían a la chica.

Charles revisó el apartamento, frenético, buscando alguna pista. En la pantalla del televisor encontró un postit pegado con un corto mensaje a Will.

Tenían a Patrice y quería a que el lobo y él se reunieran con ellos en el mismo parque donde habían matado a Jordan. Tenían una hora.

–  Tenías razón… – cuando Charles le miró interrogante, Will suspiró y continuó. – La pongo en peligro innecesariamente.

–  Ya… pero tú también tenías razón en una cosa. Es su decisión, por mucho que me joda. Ahora, vamos a centrarnos en rescatarla antes de que esos dos desgraciados le hagan algo.

Will olfateó el aire, nervioso cuando llegaron al parque, casi a la hora acordaba. No olía a sangre, lo cual era buena señal. Pero tampoco podía oler a Patrice.

El parque olía a demasiadas cosas. Flores, animales, personas, comida, contaminación… Intentar localizar un solo olor en un espacio abierto de esa clase era muy complicado, pero no imposible. Seguiría atento.

A su lado, Charles también escrutaba el lugar, buscando alguna señal de los asesinos. No estaban a campo abierto, para no convertirse en blancos perfectos para el francotirador. Miró su reloj y comprobó que la hora acordaba estaba a punto de pasarse.

Esperaba un ataque, por eso se habían colocado semi ocultos en  una arboleda, pero… estaban tardando.

–  No es que tenga ganas de morir ni nada por el estilo, pero… ¿no se están retrasando?

–  ¿Vamos a pedirle puntualidad a unos asesinos?

–  Sinceramente, sí. – asintió Will. – Esperaba que fueran puntuales, si son tan minuciosos y profesionales como decías.

En ese momento, una enorme sombra paso por encima de su cabeza y una llamarada cayó del cielo varios metros delante de ellos, donde había un cenador de madera verde. La pequeña estructura estalló en llamas y los dos pudieron ver como un par de figuras corrían despavoridas por el jardín.

–  ¿Qué cojones…? ¿Eso era un dragón?

El ex policía estaba tan sorprendido como el lobo. No quedaban muchos dragones en el mundo y temía conocer al que había hecho semejante escena. Solo esperaba que hubiera hecho uso de su magia igual que de su fuego.

–  ¡Mierda! – siseó. – Esto va a ser complicado de cubrir…

Patrice apareció en la arboleda, aparentemente sana y salva y acompañada por un hombre grande y de cabello rubio. Charles le reconoció en seguida. Era Jerrad, el dragón de Destruction Bay, como se temía.

¿Qué hacía ahí?

–  Dime que has usado magia. – pidió, mientras veía como el lobo abrazaba a su hermana y comprobaba que estuviera bien. El dragón rio.

–  ¿Acaso lo dudas? Los humanos han visto un cenador salir ardiendo de la nada, pero no han visto ningún dragón.

–  ¿Y los asesinos?

–  Han huido, me temo. Ser preciso con una llamarada desde el cielo y a esa distancia es complicado, lobo. Pero puedo asegurarte de que van tostaditos.

Charles se encogió de hombros. Habría preferido que estuvieran muertos, pero la presencia del dragón intimidaría a La Orden y, con suerte, dejarían cualquier asunto en la ciudad para reagruparse y seguir con sus fechorías en otra parte.

Eso les daría tiempo a reagruparse a ellos y averiguar dónde atacarían la próxima vez. Además, seguía pendiente ese rumor de un arma definitiva para destruir a la comunidad. Tenía que descubrir cuál era.

–  Me conformaré con eso, por ahora. – Jerrad sonrió.

–  Bien, porque tenemos problemas más urgentes en este momento.


¡Y hasta aquí el relato!

La semana próxima no sé si publicare algo en su lugar o no. Probablemente, no porque no he tenido la ocasión de acabar nada. Pero si por un milagro termino algo, ya avisaré.

Mientras, puedes leer El juego de Schrödinger y disfrutar de su historia.

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Otra razón para leerla. : Los personajes de Jack T.R.

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Los personajes de Jack T.R.: Otra razón para leerla.

personajes

No hace mucho (un par de post o así) te contaba por qué Jack T.R. sería siempre mi novela favorita. Te di razones de sobra para eso y para justificar el spam de memes que llevo haciendo desde hace unas semanas XD

Aun creo que puedo darte más razones para eso y para que te animes a leerla.

Sus personajes, por ejemplo.

En varios post te puse entrevistas a esos personajes protagonistas de Jack T.R. y otras novelas para que supieras un poco más de las tramas.

Ahora te voy a contar algo más de ellos.

Los protagonistas son Aidan Kelly  y Charles  Andrews.

Aidan es un librero. Nació y se crio en Nueva Orleans, pero el infame Katrina se llevó por delante su casa y a sus padres, así que tuvo que irse a vivir a Chicago con su abuelo, verdadero dueño de la librería El Pergamino, hasta que este enfermó de Alzheimer.

Cuando eso ocurrió, Aidan heredó la librería, el apartamento que hay sobre ella y las responsabilidades de su abuelo, quien hasta ese momento era el guardián de la zona neutral de Chicago.

La zona neutral es un lugar donde cualquier criatura de la Comunidad Mágica puede estar sin peligro de ataque por parte de enemigos. Está prohibida la magia, los poderes y las rivalidades. Cualquiera es bienvenido ahí.

También es un lugar donde conseguir información sobre cualquier cosa de la Comunidad y donde un forastero puede ir a preguntar sobre costumbres o fronteras.

Aidan cumple con sus obligaciones pero no está nada contento con tenerlas. Él solo quería una vida normal y esas obligaciones le han hecho perder más de lo que hubiera querido. Como su relación con Zack, el hijo del Alpha de Chicago.

Así que no, no está muy contento con el tema. Pero sigue haciendo su trabajo porque sabe que es importante.

Luego está Charles, detective de la policía de Chicago, del departamento de homicidios. Charles acaba de descubrir que los asesinatos de varias mujeres por la zona que investigaba, están relacionados y son producto del mismo asesino.

Sabe bastante de esos asesinatos, de hecho. Los ha visto en el momento de producirse. Lo ha presenciado todo… menos la cara del asesino. E, igualmente, no serviría de nada porque lo ha visto todo en un sueño.

Charles tiene sueños premonitorios. Su padre, su abuelo, su bisabuelo… toda la rama paterna sufría de premoniciones, pero Charles considera las suyas bastante frustrantes. Como las sufre en el momento de producirse, no tiene tiempo de impedir nada de lo que ocurre.

Lleva semanas soñando con esos asesinatos y el asesino lo sabe y le envía mensajes, jugando con él.

Charles y Aidan son dos personajes que tienen mucho en común. Los dos son infelices con lo que hacen pero siguen haciéndolo igualmente por el bien de los demás. Ambos sacrifican su felicidad por el bienestar general y ambos odian su destino y sus poderes.

Y por eso acaban uniendo sus destinos en esta historia.

¿Quieres conocerlos?

¡Vente a leerlos en Jack T.R.! ¡No te vas a arrepentir!

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Reseñas y decisiones

¿Qué? ¿Estás achicharrada ya? XD
¡Qué bonito es el verano para los que tienen aire acondicionado!
Aquí está siendo menos malo que en el interior, por suerte. Pero la humedad y el calor pegajoso es igual de insoportable que el seco tipo Mordor del interior.

mordor
Aunque quema menos, eso si.
Pasando del tiempo, esta semana por fin he podido tomar algunas decisiones. Un par de cosas a las que llevo desde principio de año dándole vueltas.
Y es que no tenía ni idea de que hacer después de publicar El Guardián.
Y tú dirás… ¿Eh?
Si, eso.
Tengo dos borradores esperándome. Pero ninguno de los dos me está llamando con suficiente fuerza.
Además estaba teniendo una de esas rachas en las que pierdes la fe en lo que haces.
No son nada divertidas.
Por suerte, un par de comentarios y una reseña de Jack T.R. me han devuelto un poquito las fuerzas.
La reseña de Jack T.R. por parte de Lectora de Libros ha hecho que recuerde que debo hacer de una vez lo que llevo posponiendo hace dos años y pico… corregir de nuevo las novelas.
No, claro que no las publiqué sin corregir… obvio que no. Pero tampoco soy correctora profesional y mi gramática es muy cuestionable.
Nunca se me dio bien…
Y sé que todas tienen fallos. Mayormente por cansancio, otras por desconocimiento y otras… a saber. Hay cosas que en su momento suenan muy bien y luego las ves y te espantas.
En la reseña ha destacado eso como lo peor de la novela y tiene razón. Así que voy a hacer algo para remediarlo.
Como sigo sin poder permitirme un corrector profesional, no va a mejorar mucho, pero haré el intento. Ya va siendo hora.
Siento mucho que hayas leido las novelas con fallos, pero puedo prometerte que siempre lo doy todo a la hora de escribir y arreglar mis libros. Estoy meses releyendo y corrigiendo, pero soy humana, como cualquiera y cometo errores.
Pero prometo mejorarlas a tope.
También considero la idea de crear un kindle con todas juntas, a un precio chachi, en plan pack XD
Esta semana también me he visto muy reflejada en el post de David Orell, El escritor multifunción. Pero ¿quién no puede relacionarse con eso?
Hoy en día, escribir no es solo escribir.
Escribir es escribir, volverte loca con la maquetación, acabar con jaqueca por leer veinte veces la misma frase, dejarte los ojos en crear una portada, estrujarte el cerebro pensando una buena frase para usarla en el marketing de la novela, agotarte buscando y aprendiendo cosas que puedan ayudarte a hacerte más visible…
Y no hablemos de vender, ¿verdad?

X supernatural guiña

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Nueva portada, nuevo corto

El verano está oficialmente dando la lata ya.

Terral y más de 35 grados por aquí abajo.

Superadlo.

¡Que calor!

Y menudas pocas ganas de trabajar con semejantes temperaturas.

Pero… Aun tengo que terminar de corregir dos historias y publicarlas.

Mientras, El amanecer del berserker tiene portada nueva…

berserker portada2

y voy a dejar aquí otro de los cortos para que vayáis conociendo algo de la historia.

¡Disfrutadlo! Yo voy a meterme un rato en la nevera.

–  Nunca pensé que existierais…

–  Lo mismo podría decir.

La Dama del Lago tenía una risa cristalina.

Hermosa como un hada y cautivante como una sirena.

E igual de letal que ambas criaturas.

A Alger, que había oído historias sobre ella desde que podía recordar, ver como el mago que la acompañaba prácticamente la ignoraba y parecía deseoso de marcharse le intrigaba.

Lo normal hubiera sido que un humano como ese se sintiera cautivado e intrigado por semejante criatura.

No aburrido.

Era… inusual.

La Dama siguió su mirada y volvió a reír, divertida.

–  ¡Ah, no hagas caso a mi amigo Merlin! Como buen humano que es, no sabe lo que significa la paciencia.

–  La paciencia de cualquiera tiene un límite. – gruñó el mago.

–  Hay que saber administrarla para no gastarla.

–  No había visto antes a un humano inmortal…

–  Tiene una misión.

–  Que no llega.

–  En el momento en que dejes de esperar que llegue, llegara.

Alger observó con detenimiento al humano. Joven, con el cabello de color plata, los ojos claros… tal como decía la Dama, parecían impaciente, nervioso.

Había magia en él… una enorme cantidad de magia. Nunca antes había notado tanta en un humano. Pero estaba sellada bajo un conjuro.

Interrogante, miró hacia la Dama, que le sonrió divertida.

–  Creí que los de tu clase vivían más al norte.

– Hace siglos. Ahora estamos más en movimiento. Tengo un grupo de humanos que intenta capturarme… como si eso fuera posible.

Merlin bufó y se apartó de ellos, aparentemente cansado de su conversación.

–  Los humanos son capaces de las cosas más inverosímiles. Andate con ojo.

Cuando, un rato después, la Dama y su extraño acompañante se marcharon, Alger se quedó preguntándose si el mago sabia del conjuro que bloqueaba su magia… y si sabría que la Dama estaba usando esa magia para sobrevivir…


 

¿Habéis visto que hay un cameo de Kamelot 2.0? XD

Bueno, no olvidéis que Jack T.R. y Kamelot 2.0 siguen a la venta a un precio excepcional y que hay una serie de cortos para descargar aquí.