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Resumen semanal: segunda semana de diciembre.

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Resumen semanal: del 10 al 14 de diciembre.

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Lunes.

Empezamos la semana con un post sobre uno de mis placeres culpables en lo que a televisión se refiere: Lucifer.

Basada en un comic al que no se parece ni en el color de los ojos, esta serie mezcla sobrenatural, comedia, policiaca y drama. Una mezcla bastante común pero muy efectiva.

¡Échale un vistazo!

Martes.

No, sigo sin saber que hacer con los martes.

Miércoles.

¡Cuarto capítulo de Jack T.R.! La investigación avanza pero los asesinatos también. El asesino ha vuelto a matar y Charles lo ha vivido de nuevo en sus sueños.

Mientras, Aidan hace un descubrimiento nada agradable.

Jueves.

¡El tiempo se acaba!

Dagas de venganza está a puntito de llegar y lo celebramos recapitulando todo lo que he posteado de ella durante estos meses.

¡Ven a leer un rato!

Viernes.

¡Y por fin es viernes!

Se acaba la semana, al fin. ¡Feliz finde y a disfrutar!

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Dagas de venganza: Recapitulamos

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Dagas de venganza: Recapitulamos.

¡La espera está acabando!

Dagas de venganza casi ha llegado y pronto (el día 20 de diciembre) la podrás tener en tus manos igual que la tengo yo.

Y estoy deseando que la leas y que la disfrutes. Y, a la vez, estoy muerta de miedo, temiendo que no te guste.

Pero vamos a ser positivos y a esperar lo mejor y que te guste. Eso lo deseo con todo el corazón.

Todo el corazón y todo el alma que he puesto haciendo esta historia y todas sus partes.

Pero mientras llega, que ya queda muy poquito, vamos a recapitular en todos los post y curiosidades y relatos y extras que he ido colocando en el blog sobre la novela.

¿Te apetece?

¡Pues vamos a ello!

¿De qué va mi nueva novela?

Sinopsis y su lugar en la saga. 

Personajes.

Nueva Orleans, un escenario perfecto.

Mini relato para ponernos en situación.

Astrid, descendiente de Medusa.

Alec, el último poli bueno.

Un ejercito en las sombras: la Legión de Iscariote.

Sinopsis extendida.

¿Qué trama La Orden?

Primer capítulo.

¡Vistazo a la portada!

¡Y listo!

Por cierto, mi sincera enhorabuena a los ganadores del concurso.

Siento que se retrasara pero mil gracias a todos los que participasteis y espero que los ganadores disfruten de la historia.

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Jack T.R.: Capítulo 4.

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Capítulo 4

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La noche no había ido mal del todo. Cerca de quinientos dólares después de cuatro bailes y aquel tipo tan borracho que ni siquiera notó como le robaba la cartera mientras movía las caderas sobre su regazo.

Los hombres eran tan fáciles de engañar…

Había sido una buena noche.

Si tenía suerte, tal vez podría esconderle algo de dinero a Ian, su camello. El cabrón siempre se lo quitaba todo. 

Debería mandarlo al diablo de una vez por todas. Aún tenía un moratón en el muslo derecho de una patada que le dio tres noches atrás. Cuando se colocaba, podía ser un agresivo hijo de puta. Pero era quien le conseguía trabajo y sus dosis diarias.

Si conseguía engatusarlo bien, podría colarle algo en su bebida y lo tendría fuera juego en cuestión de horas. Y mientras él durmiera, ella estaría visitando a escondidas a su hija y tratando que su madre aceptara el dinero para cuidarla.

Puede que su madre no estuviera muy feliz de cómo lo ganaba, pero lo necesitaba para criar a su pequeña.

Su preciosa Daisy. Siempre le asombraba como algo que surgió a causa de un error había resultado tan hermoso, tan perfecto… Su niña, que tenía los mismos bucles dorados y ojos azules que ella. Puede que su pequeña fuera fruto de un error, pero era el mejor que había cometido nunca. 

Se cruzó con un tipo en el parking, cuando iba a coger su coche, que le llamó un poco la atención. Su cabello era rubio oscuro o castaño rojizo, no demasiado alto, de complexión ancha. No consiguió distinguir bien el color de sus ojos, pero parecían claros. Por lo demás, bastante normal. Del tipo inofensivo. Sonrisa fácil, con encanto.

Sería sencillo de timar y no le vendría mal un poco más de pasta. Él no tardó mucho en aceptar su oferta. Ni regateó el precio. Le pidió trescientos y aceptó sin rechistar, el muy iluso, siguiéndola dócil como un corderito hasta el callejón.

Tal vez debería haberle pedido quinientos, pero no le gustaba abusar de los ingenuos.

No tenía ni idea del error tan grande que acababa de cometer.

Había oído una vez que existía un límite de dolor que un ser humano era capaz de soportar. Empezaba a pensar que ese razonamiento estaba equivocado.

Lo que sintió cuando el cuchillo cortó su carne por primera vez fue atroz, pero no fue nada comparado a lo que vino después.

Cuando la empujó, haciéndola caer al duro pavimento, todos sus músculos y huesos protestaron.

Y solo acababa de empezar. Lo sabía.

No era la primera vez que alguien la pegaba. Eran gajes del oficio. Pero la paliza de muerte que le estaba dando este tipo era completamente distinta. Perdió la cuenta de los puñetazos, patadas y cuchilladas que recibió de ese monstruo de brillantes ojos dorados.

Si no hubiera estado tan atontada por los golpes se habría horrorizado al pensar cómo iba a lucir su cara después de esto. Pero la paliza y la pérdida de sangre la tenían al borde de la inconsciencia.

Solo cuando volvió anotar a aquel fino cuchillo desgarrar su piel a la altura de su estómago,recuperó algo de lucidez. La agonía fue tal que su cuerpo reaccionó solo,tratando de huir, de alejarse de aquel maniático que reía a carcajadas, con las manos enguantadas y la ropa cubierta con su sangre.

― Así me gusta, nena. ¡Pelea! Me encantan las luchadoras.

Su risa estridente fue lo último que escuchó antes de que todo se volviera negro. La oscuridad y el frío la envolvieron, dándole la bienvenida, alejándola del dolor, del sufrimiento.

Se dejó ir, llorando, demasiado cansada para seguir luchando por su vida.

Era una batalla perdida.

Charles se despertó en esa ocasión en el suelo, donde había acabado mientras soñaba. Se pasó una mano por su cara, cansado, y notó la humedad del sudor y las lágrimas en la piel.

Maldiciendo en voz alta se levantó y fue al baño. Estaba tan agotado y tenso que la ducha no consiguió calmarle. Tampoco los dos cafés que se tomó casi seguidos. Como ese caso no acabara pronto no iba a sobrevivir.

Pero en esa ocasión había conseguido ver algo del asesino.

Sus ojos. Unos antinaturales y brillantes ojos dorados.

Debían ser lentillas o algo similar. Le recordaron a los de los gatos, cuando reflejan la luz en la noche.

Genial. Tenían a un psicópata suelto al que le gustaba disfrazarse… simplemente genial. Eso lo haría más sencillo, pensó con ironía.

También creía haber vislumbrado cabello rubio. Pero de eso no estaba completamente seguro, ya que la luz de la farola había sido muy tenue, demasiado para distinguir bien nada. De todas maneras, era un dato inútil… ¿Cómo demonios iban a explicar que tenía una pequeña pista sobre el aspecto del asesino? No podía ir diciendo que estaba soñando con los asesinatos. Sería echar su carrera a la basura.

Mientras se vestía, usó una técnica que la psicóloga del departamento (a la que tuvo que visitar obligatoriamente después de su primer tiroteo) le recomendó para vaciar su mente. Tararear una vieja canción que su madre solía cantar cuando cocinaba. Eso conseguía reemplazar las sangrientas imágenes del sueño con sus recuerdos de su infancia. Necesitaba estar centrado cuando llamaran de comisaría.

― Te juro por Dios, Julian, no sé qué demonios ves de divertido en desordenarme las estanterías cada día… en serio…

Aidan había llegado a su tienda temprano esa mañana, aunque la mantendría cerrada todo el día. Le esperaba una jornada larga y aburrida de hacer inventario para decidir que libros pedir y cuáles no para el siguiente mes.

Era una tarea que debía realizarse mensualmente, como la contabilidad, el pago de facturas y un arqueo especial para sus otros clientes. Los libros raros y de magia, además de otros objetos peculiares, no eran baratos.

Y, aunque aburrido, era una labor simple. Contar los libros, ver cuál se había vendido mejor, cuál no y hacer descartes.

Lógicamente, dejó de ser tan simple cuando encontró varios libros fuera de su lugar, cosa que le venía ocurriendo desde que Julian apareció en su tienda y en su vida.

Su historia con el fantasma era algo peculiar y no solo por su condición de espectro.

Aidan y su familia llevaban toda su vida tratando con lo paranormal y lo sobrenatural. Con sumisión de mantener la librería y sus clientes, fue complicado mantenerse al margen. Su poder de empatía y sus visiones tampoco ayudaron demasiado.

Julian apareció hacía seis años. Su espíritu permanecía atado al mundo de los vivos a través de un relicario que perteneció a su esposa y que el librero encontró en el mercadillo que solían poner los martes en el parque Avalon, cerca de su tienda. Era pequeño, hecho de latón y con la efigie de una mujer tallada en marfil en la tapa. Al abrirlo vio la foto de una pareja y dos mechones de pelo, uno rubio y el otro castaño oscuro.

Con solo tocarlo lo supo.

Su obligación habría sido destruirlo y dar el descanso eterno al fantasma que lo encantaba, pero cometió el error de hablar primero con él.

Si, probablemente, podría haberlo hecho sin su consentimiento pero… no le gustaba la idea de  obligar a alguien a cruzar al otro lado si no quería. No era ético. Y en sufamilia la ética se tomaba tan en serio como todo lo demás.

Así que intentó razonar con él hasta que acabó dejándolo por imposible. Pasó un mes entero discutiendo, usando todos los razonamientos lógicos que se le ocurrieron para que fuera al otro lado. Incluso le ignoró.

No sirvió para nada.

Acabó cediendo y permitió que se quedara en el edificio, guardando su relicario en la trastienda donde estaba seguro de cualquier intento de robo o pérdida. Y, a veces, su  compañía solía ser entretenida. Tener a alguien con quien hablar cuando tocaba inventario o limpieza y que no podía huir del local resultaba útil.

Ese día no.

― Entiendo que te aburres cuando cierro pero si vas a coger un libro para leerlo, al menos podrías volver a colocarlo en su sitio, ¿sabes? – gruñó.

Porque cuando Aidan cerraba e iba al piso de arriba, donde estaba su apartamento, había veces queJulian no le acompañaba. Se quedaba en la tienda y leía algunas de las novelas nuevas o releía alguna de las antiguas. Y no siempre dejaba las cosas como las encontraba.

― ¿Has puesto a Dante entre las novelas eróticas? ¿En serio? – masculló, incrédulo alargando la mano para poner el libro en su lugar.

Al tocar el volumen para volver a colocarlo en su sitio, este le quemó la mano. Lo dejó caer al suelo,sorprendido y dolorido. Estupefacto, se miró y no vio quemadura alguna en su piel, aunque seguía doliéndole como si la tuviera. Fue la cosa más extraña que le había ocurrido jamás. Y tenía una larga lista de cosas extrañas en su vida para comparar.

― ¿Qué demonios? – se agachó y lo volvió a coger, no soltándolo a pesar de que le quemó de nuevo.

Imágenes de un lugar desolado, yermo, lleno de fuego y roca invadieron su mente con fuerza. Dolor, pena, angustia, odio, furia… tantos sentimientos negativos al mismo tiempo que le dejaron sin aire y casi le ponen de rodillas por la sobrecarga sensorial.

Frío y calor a la vez. Todo era rojo y muerto. Más dolor y muerte y desolación y gritos… los gritos eran ensordecedores… clamaban piedad, lloraban lágrimas de sangre a las que nadie hacía caso.

El fuego no dejaba de arder nunca y convertía en cenizas a los que agonizaban en su interior. Podía ver las llamas arrastrándose por sus piernas, abrasando su ropa, atravesando su carne…

Entonces le vio.

No pudo distinguir su rostro, pero no había duda de que era él.

El asesino.

Era otro habitante más de ese lugar y Aidan se encontró paralizado mientras le veía acercarse. Sus ojos dorados brillaron cuando usó el cuchillo en él para empezar a cortar miembros,carne, músculos… notaba la afilada hoja, fría en contraste con el fuego, dibujando macabros diseños rojos en su piel.

El chico trató de alejarse. Podía sentir cada pensamiento, cada idea que esa horrible criatura pretendía realizar. Cada asesinato, perfectamente planeado y con todo lujo de  detalles.

Y lo que estabaobligando a ver… quiso gritar de horror, pero su voz se negaba a salir de su garganta.

― ¡Aidan!

Sintió un golpe seco en su mano y el libro cayó al suelo haciendo un ruido sordo. Aidan miró a Julian, quién le había golpeado, que le observaba asustado.

― ¿Estás bien? Llevo un rato llamándote. Te has quedado como congelado con ese libro en la mano… ¡Aidan, joder, responde! — gritó frustrado y deseando poder ser más corpóreo para poder sacudirle otra vez. Lo que más conseguía ese día era a golpear ya que había gastado gran parte de su energía esa noche con los libros.

― Yo… yo… ― pero siJulian estaba asustado, Aidan estaba aterrorizado. Se levantó las mangas de la  camisa azul que llevaba para asegurarse de que no estaban los cortes que había sentido un segundo antes. También comprobó, todavía con el corazón a mil por hora, que sus piernas no estaban quemadas.

― ¿Qué ha pasado?

― No lo sé… estaba…iba a poner ese libro en su sitio y he visto… ― balbuceó el librero,frotándose las manos en las perneras del pantalón como si quisiera limpiárselas. Aún podía sentirlas húmedas de sangre. ― ¡Joder, no sé qué es lo que he visto!

― ¿Qué libro? ¿Ese? — Julian iba a cogerlo pero Aidan lo pateó lejos.

― ¡No lo toques! ― elchico estaba prácticamente al borde de un ataque de nervios. No le había pasado algo así de intenso jamás y nunca tuvo tanto miedo como en ese instante.

― ¿Por qué? ¿Qué has visto? Tío, me estas asustando y soy un fantasma, no debería asustarme.

― Creo que… era el Infierno.

― El infierno… ¿El infierno infierno? ¿Cómo el que dice la biblia y todo eso? ¿Ese infierno?

― ¿Tú conoces otro? —chilló Aidan un poco histérico. Aun no conseguía deshacerse del sabor y olor de la tierra quemada y la sangre que había degustado en su visión. Siempre era duro quitarse esos sentimientos que absorbía con su don, pero en esa ocasión estaba siendo peor que cualquiera que recordara. ― ¡Si, joder! ¡El Infierno! Con el azufre, la muerte y todo lo demás.

― Bueno… es “El infierno” de Dante…

― El libro no tiene que ver con eso. Yo no veo lo que han escrito, para eso tendría que ser un manuscrito original. Veo lo que sentía el último que lo ha tocado… lo que me ha dejado sentir…

― ¿Lo que te ha dejado sentir? — Julian se rascó la nuca, mirándole con sospecha. Eso era raro hasta para ellos. ― Lo siento, estoy algo más que perdido ahora mismo.

― No sé cómo explicarlo para que lo entiendas. Quien sea, lo que fuera que ha tocado ese libro, era el mismo Infierno. Para esa cosa eso era su casa, es lo que tiene dentro de sí.

― ¿Un demonio? ¿Podría haberlo tocado un demonio?

― Eso tendría lógica, pero ¿cómo ha entrado? La tienda está protegida o eso pensaba.

― Lo está. Hay plata, hierro y símbolos sagrados en todas las posibles entradas. ¡Yo ni siquiera puedo acercarme a una ventana sin desvanecerme! Algo así no debería poder entrar. 

― Necesito sentarme…

Aidan caminó tropezando hasta el mostrador y se sentó en su silla, dejándose caer hasta apoyar los codos en sus rodillas. Todavía podía oler la sangre, la carne quemada, el azufre… Su perra Luna se acercó y gimió, lamiéndole la mano. Se abrazó a ella, buscando distraerse de la visión con la familiaridad que le daba el animal.

― He visto algo más.

― ¿El qué?

― Creo que es el asesino que buscaba ese detective. Y ha dejado aquí el libro a propósito para que lo viera. — Aidan seguía abrazado a su perra, ocultando el rostro en el blanco pelaje del animal.

― ¿Para qué?

― Sabe lo del diario. No sé si lo quiere o no, pero sabe que lo tengo. También ha dejado bien claro que va a por el detective.

― Joder… este es de los retorcidos a conciencia.

― Ha venido a divertirse. De hecho, se está divirtiendo de lo lindo, el muy cabrón. —masculló Aidan con expresión de asco.

― Tienes que calmarte un poco. ― Julian trató de palmearle amistosamente la espalda, pero su mano le atravesó, sacándole un estremecimiento. — Lo siento.

― Tengo que avisarle. — el chico se levantó, un poco tambaleante aún.

― ¿Y qué vas a decirle? Ey, disculpe detective, pero esta mañana cogí un libro y vi que el asesino quiere matarle. — ironizó el fantasma. ― ¡Piensa, chico! Ese es el camino más rápido al manicomio. Además, ¿cómo vas a encontrarle?

― Sé dónde está. Él ha vuelto a matar esta noche. Y me lo ha enseñado.


¿Te está gustando? ¡Puedes conseguirla gratis en la tienda

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Placeres culpables: Lucifer Morningstar

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Lucifer, un placer culpable.

Lucifer es una serie de ficción que estuvo tres temporadas en la cadena Fox y que ha renovado para una cuarta en Netflix, por presión de los fans, los cuales no estaban nada contentos con su cancelación.

Basada en la novela gráfica del mismo nombre, Lucifer cuenta las aventuras del ángel caído y señor de los infiernos, quien harto de estar haciendo un trabajo que no le gusta nada, decide tomarse unas largas vacaciones en la Tierra.

En Los Ángeles, para ser más exactos. Allí dirige un club nocturno, junto a su guardaespaldas y mano derecha, la demonio Mazikeen.

Las vacaciones se ven interrumpidas cuando alguien asesina a una chica conocida de Lucifer en su propia cara, disparándole a él también, por lo que decide investigar por su cuenta, interfiriendo en el trabajo de la detective Decker.

Al final, Lucifer disfruta tanto de trabajar con ella y queda tan sorprendido de que la chica no caiga en sus trucos de seducción, que decide obligarla a ser su compañero en su trabajo policial.

La serie en sí tiene poco que ver con la novela gráfica, que es mucho más cruda y oscura. La versión televisiva es más cómica, ligera y no toca ni la mitad de los temas que la novela, pero eso era de esperar.

Además, el Lucifer del comic es rubio mientras que en la televisión, la protagoniza Tom Ellis, moreno como él solo XD

Para mí la serie es un placer culpable. Es muy estilo Castle y no cuenta nada nuevo pero es divertida y un gusto para la vista y el oído. El acento ingles de Tom Ellis es una maravilla y da gusto oírle presentarse como Lucifer Morninstar. Si puedes verla en versión original, mucho mejor. La voz que han usado para el doblaje no está mal, pero no le hace justicia.

(Por cierto, el hecho de que lo interprete un actor inglés no es casualidad. Los estadounidenses tienden a usar ingleses siempre para los malos de sus películas XD)

Lucifer, además de ser una serie bastante cómica (al menos para mí) usa también lo sobrenatural. Podemos ver los poderes de Lucifer, de Mazikeen, los del ángel Amenadiel y más personajes no humanos que pasan por la serie.

También está en componente romántico, con esa “obsesión” de Lucifer por la detective Decker. Y lo pongo entrecomillado porque es y no es una obsesión, en realidad. A él no le cuesta que nadie, y cuando digo nadie, digo nadie, haga lo que él quiera. Lo que sea.

Pero no lo consigue con la detective y eso le fascina. Está obsesionado con averiguar cómo puede resistirse a su poder.

Pero, por otro lado, tras trabajar con ella y verla en acción, la respeta. Respeta su integridad, su búsqueda de justicia y ese aguante que tiene. Los compañeros de su comisaria la odian, porque la culpan de herir a un policía que ella piensa que es corrupto. El problema es que ella es la única que lo cree y el resto solo ve a alguien que ha herido a un compañero y la detestan.

Sin embargo y a pesar del mal ambiente, nunca pidió el cambio de comisaria.

Y eso Lucifer lo respeta. No lo entiende, porque él hace tiempo que los habría destripado a todos, pero lo respeta.

Los fans de Supernatural, lo sobrenatural y los que echen de menos a Castle podrán disfrutar con esta serie sin problemas.

Y como bonus… Tom Ellis canta divinamente y lo hace un par de veces.

¿Y a ti? ¿Te gusta lo sobrenatural y la fantasía urbana?

¡Pues además de disfrutar de esa maravillosa serie, puedes también leer y disfrutar de mis novelas!

¡Corre!

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Resumen semanal: del 26 al 30 de noviembre. : Resumen semanal: última semana de noviembre.

resumen

Resumen semanal: del 26 al 30 de noviembre.

resumen

Lunes.

En el post de esta semana te hago un resumen de cómo y por qué todas mis novelas están relacionas. ¿Te interesa?

 

Martes.

Sigo pensando…

 

Miércoles.

¡Segundo capítulo de Jack T.R.!

El detective Andrews sigue una pista que le llevara a un lugar muy peculiar y a conocer a alguien que va a influir mucho en su vida.

 

Jueves.

¡Atención!

¡Concurso para ganar un Dagas de venganza en PDF!

No te lo pierdas y contesta a la pregunta que hago en el post.

¡Corre!

 

Viernes.

¡Y por fin se acabó la semana!

¡Feliz fin de semana a todos!

 

 

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Dagas de venganza: ¿De qué va mi novela? : Dagas de venganza: ¡Concurso!

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Dagas de venganza: ¡Concurso!

concurso

¡Cada vez queda menos para que salga Dagas de venganza!

Estoy deseando que la veas.

¡Ha quedado tan bonita!

Pero mientras llega o no, vamos  a jugar un poquito.

¿Juegas?

Voy a sortear cinco Dagas de venganza en PDF para los que me contesten correctamente una pregunta muy fácil.

Puedes contestar en los comentarios, en el tuit que voy a fijar en mi perfil en Twitter o en el post que haré en Instagram.

La pregunta es muy sencilla si has seguido los post que he estado publicando sobre la novela.

¿Listo?

¿Qué clase de criatura es Astrid, la protagonista?

¿Lo sabes?

¿Si?

¡Pues corre y contesta!

Pondré a los ganadores en el post de la semana que viene, el jueves 6 de diciembre.

¡Buena suerte!

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Todo está conectado: La relación entre todas mis novelas.

novelas

La relación entre todas mis novelas.

novelas

Cuando digo (y lo repito mucho, lo sé. Soy una plasta con ese tema) que mis novelas están relacionadas, no exagero.

Mis novelas están todas ambientadas en el mismo universo. Sus personajes se cruzan entre historias, se relacionan entre ellos, forman parte del mismo mundo y les afectan las acciones de los otros.

Luchan todos contra el mismo enemigo.

¿Te gustan las teorías conspiratorias? XD ¡A mí me encantan!

No digo que me las crea. No soy de las que insiste en ellas, porque no. Pero si creo que ciertas cosas no pasan por casualidad o destino. Hay ocasiones en las que suceden cosas que afectan al curso de la historia y no pienso que todas sean fortuitas.

Pero cosas a nivel realista.

También me encantan las teorías de grupos que controlan a los gobiernos en la sombra. Como los Illuminati o los Templarios en su época.

Ahora hay alguno nuevo pero ya estoy desfasada en ese tema.

Así que, con semejantes ideas, imagina esto… una organización que lleva siglos en la sombra, no controlando, si no… “protegiendo” a la humanidad de las criaturas sobrenaturales que se desmandan o se convierten en una amenaza para el mundo tal y como lo conocemos.

Imagina un dragón al que hay que eliminar, porque está prendiendo fuego a media California y las noticias achacan los incendios una y otra vez a pirómanos o descuidos.

Imagina el poder y la influencia de esa organización si puede manipular los medios y a los gobiernos de esa manera para hacer creer a la sociedad de un mundo entero que nada raro está ocurriendo.

Imagina ahora que los que se descontrolan son ellos.

Ya te comenté, cuando hice el post sobre la película John Wick, que uno de los puntos que más me gustaba del guion era esa sociedad de asesinos ocultos entre las personas normales. Como era absolutamente genial y espeluznante a la vez esa escena en la que todos los que pasean en el parque se detienen a la orden del jefe principal demostrando que son muchos y están en todos lados y no estás a salvo jamás.

Quería que mi Orden fuera igual.

La Orden no empezó siendo peligrosos. Pero como todo lo que los humanos tocamos, se estropeó a causa de la codicia y los prejuicios.

En vez de evolucionar y aceptar los cambios que provocaron las treguas entre las razas mágicas, decidieron seguir estancados en el pasado.

¿Te suena? ¿Cuántas veces hemos visto gente que se niega a avanzar con el tiempo?

Al principio resultaban útiles ya que las razas mágicas estaban en guerra entre ellos, poniendo a los humanos en peligro. Además, de que también los atacaban por gusto, miedo o necesidad. Pero las razas han encontrado un equilibrio, viviendo entre los humanos sin hacerles daño ni llamar la atención sobre ellos.

La Orden aun sigue luchando contra ellos como si siguieran en el siglo XV.

Y, como decía antes y volviendo al tema principal de este post, todo lo que haga La Orden afecta a todos los personajes de las novelas.

Fueron sus acciones lo que causó que apareciera Jack y, por lo tanto, Aidan y Charles se conocieran.

Fueron sus acciones lo que convirtieron a Charles en lo que es hoy en día y que este acabara apareciendo y ayudando a Paul o Will.

Fueron esas mismas acciones las que hicieron regresar a Arthur y que Kamelot se involucrará en la guerra que empezaba sin que nadie lo notará.

Y son esas acciones las que reunirán a Astrid y Alec y los meterá de cabeza en una aventura que será otro paso más de este universo.

Me encanta hilarlo todo muy fino para que encaje. Es la parte más divertida de escribir esto. Y, créeme… cuando acabe este universo voy a echarlo muchísimo de menos.

¡Pero primero habría que acabarlo y aun le queda un rato!

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¡Nuevo capítulo! Dioses y demonios. : Relato: Dioses y demonios. Capítulo 8

dioses demonios

Relato: Dioses y demonios. Capítulo 8.

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–  ¿Seguro que te encuentras bien?

Finn suspiró, cansado.

No, no se sentía bien para nada. Llevaba teniendo pesadillas, soñando con la voz de sus fantasías infantiles y con lo ocurrido en el restaurante desde que despertó desorientado en su habitación.

La voz no había vuelto a hablarle, pero sentía su presencia oscura rodeándole como una manta.

También llevaba desde ese día esquivando a Zeus. La voz no le quería cerca y Finn temía que volviera a salir y atacar si estaba cerca. Así que decidió rehuirle y evitarle a toda costa.

Semejante situación le estaba causando una gran tensión nerviosa y la falta de sueño no ayudaba para nada.

No, no se sentía bien para nada.

–  Estoy bien, Kevin. En serio.

–  Pues te ves como la mierda, perdona que te diga.

– ¡Wow! ¡Gracias, Kev! ¿Para qué necesito enemigos con amigos como tú?

Kevin soltó una sonora carcajada.

–  Lo siento, pero ¿te has mirado en el espejo? Parece que te ha pasado un camión por encima. Además…

El chico se interrumpió cuando oyó la puerta abrirse. Al girarse, se encontró con Zeus entrando a la zona donde ellos estaban, luciendo como si buscara a algo.

O, más bien, a alguien.

Cuando Kevin estaba a punto de hacerle señas, escuchó una maldición a sus espaldas y un golpe seco. Su sorpresa fue mayúscula al descubrir que Finn había saltado la barra y estaba escondido, tirado en el suelo, para evitar que Zeus le viera.

Zeus le dedicó una débil sonrisa antes de salir de nuevo de la habitación. Parecía preocupado y algo perdido con todo el asunto.

Aunque no más de lo que él mismo se encontraba en ese momento.

¿Qué cojones había sido eso?

–  ¿Se ha ido ya?

–  ¿Qué cojones estás haciendo?

–  No puedo verle ahora mismo. No hasta que averigüe que está mal conmigo. – su amigo le dio una mirada lastimera.

–  Finn, no hay nada mal contigo.

–  Si lo hay. Oigo una voz en mi cabeza… ¡eso no es normal! Hasta que no esté seguro de que no me estoy volviendo loco y no soy un peligro para nadie, no quiero a Zeus cerca. No puedo permitir que «eso» le haga daño.

Kevin conocía su historia con la voz. Fue quien le descubrió teniendo un ataque de nervios después de que volviera a escucharla y Finn le contó todo, pensando que su amigo creería que estaba perdiendo la cabeza o algo así. Sin embargo, se mostró bastante comprensivo y le tranquilizó, echando la culpa al cansancio y a la presión de una primera cita tan improvisada.

Pero la voz no se marchó ni cuando descansó, si no que regresó con más fuerza aun y Finn cada vez notaba más dificultad a la hora de silenciarla y empezaba a asustarse.

¿Qué pasaría si volvía a controlarle como en el restaurante?

La voz no quería a Zeus cerca. Le odiaba, aunque el chico no conseguía entender el por qué. No podía dejar que le hiciera daño.

–  Tengo que averiguar cómo librarme de esto.

Mientras, Zeus decidió hacer una llamada a alguien con quien no hablaba desde hacía mucho pero era al único que podía recurrir para lo que deseaba hacer.

–  ¿Hola? Hades… necesito tu ayuda para invocar a un demonio.

 

Ir al capítulo anterior. 

 

 

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Criaturas mitológicas: Sirenas: cánticos malditos.

sirenas

Sirenas: cánticos malditos.

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Los marineros, tras sus viajes, contaban las historias de sus travesías en el mar. Y, en esas historias, casi siempre aparecían sirenas.

Las sirenas, esas criaturas mitad humanas, mitad pez, con voces hipnotizadoras y de gran belleza.

O eso decían ellos XD

Habría que mirar que gusto podían tener un grupo de marineros después de años sin pisar apenas tierra firme y sin mujeres a la vista…

Este año se ha estrenado una serie sobre sirenas que pinta bien. Sirens. Ya hay una temporada acabada y otra confirmada para el año que viene. La tengo pendiente de ver. En la enorme y eterna lista de series pendientes de ver… aish.

En fin, a lo que iba. Sirenas. Criaturas mitológicas, etc etc…

Las sirenas hipnotizaban a los marineros con sus canticos para hacerles desviar el barco y llevaros a zonas con arrecifes para hacerlos hundir. Así, después, los devoraban.

Chicas listas.

Habitualmente, se habla de sirenas, en femenino. Pero no eran una raza como las amazonas. Ellas tenían también sus compañeros masculinos, pero es que decir sireno suena raro… o los marineros no querían confesar que también había sirenos… vete a saber.

¿Cómo seria una sirena en la actualidad? ¿Serian como en esta serie?

O, tal vez, fueran algo más normal. Con capacidad de poder entrar y salir del mar a su antojo, pero con la necesidad de él cada cierto tiempo para no enfermar o morir.

Con poder de embaucar a quien quisieran solo con su voz.

¿No serian criaturas maravillosas y, a la vez, terribles?

¿Y quien dice que no existen ya?

Hay ocasiones en las que ves a personas en una posición a la que no tienes ni idea de como han llegado ahí… ¿y si fueran sirenas?

Para más cositas sobre criaturas, ven a leer mis novelas.

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Resumen semanal: del 15 al 19 de octubre: Resumen semanal: tercera semana de octubre.

resumen

Resumen semanal: del 15 al 19 de octubre.

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Lunes.

En el post de esta semana te hablo de mi criatura mitológica favorita: el lobo.

Criaturas fascinantes a las que se le puede sacar más partido del que se le ha sacado por ahora. ¿Te gustan también?

 

Martes.

Sigo sin saber que hacer lo martes, en serio.

¿Sugerencias?

 

Miércoles.

¡Nuevo capítulo de Dioses y demonios!

Esta semana Zeus tiene una conversación muy didáctica y Finn hace descubrimientos nada divertidos para él.

 

Jueves.

Esta semana, en el post sobre mi nueva novela Dagas de venganza, te hablo sobre el otro protagonista de la historia.

Alec.

¡Ven a conocerlo!

 

Viernes.

¡Y por fin llegó! ¡Feliz finde a todos!