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El diario de Charles. Capítulo 9

¡Nuevo capítulo del relato!

A ver que le ocurre esta vez a Charles…


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  •  ¿Quién eres?

Charles sabía que estaba soñando. Lo sabía porque recordaba perfectamente haber ido a dormir a su pequeña habitación en el complejo de La Orden donde vivía en esos días.

Pero, en ese momento, se encontraba en un terreno baldío, solo tierra oscura y piedras. Un lugar con el cielo cubierto de nubes grises de tormenta donde no había nada a la vista.

Salvo un chico.

Un muchacho con cabello oscuro y ojos celestes que le observaba con inquietante calma mientras sujetaba una enorme espada en sus manos.

Parecía tan fuera de lugar, con su traje azul oscuro y sus zapatos brillantes en ese sitio tan polvoriento y sucio.

  •  ¿Que hago aquí? – volvió a preguntar.

El chico siguió sin contestar. Alzo la espada al cielo y un relámpago rompió el cielo.

El rubí de la empuñadura brilló con la luz del relámpago y los ojos del chico se volvieron negros.

No negros enteros, como los de un demonio. Simplemente pasaron de celestes a negros.

Su traje se transformó en una armadura, abollada y usada, su abrigo mutó a una capa azul y en su cabeza apareció una corona.

  •  Charles… necesitamos tu ayuda… – llamó con voz profunda.

Charles despertó bruscamente, jadeando y sudando frío.

Conocía esa sensación.

Demasiado.

No había tenido sueños premonitorios desde los asesinatos de Jack.

Este fue distinto, ya que no hubo muertes y no lo vio todo desde los ojos de otra persona.

Pero la sensación era la misma.

El chico le había atraído al sueño solo para hablarle.

¿Quién era? ¿Que quería?

Decía que necesitaba su ayuda… ¿para que?

¿Y como iba a averiguarlo?

Cansado y con dolor de cabeza por todas esas preguntas sin respuesta decidió bajar a desayunar.

En un par de horas debía entrar a su turno así que tenía tiempo de sobra para ducharse y tomar un par de cafés.

Bajo al comedor y se sentó junto a un par de compañeros que comentaban las noticias del periódico.

  •  ¡Vaya! Parece que el principito mimado de Nueva York ha vuelto. – exclamó uno con tono molesto.

Charles alzó la mirada y casi se atragantó con su café al ver la foto que señalaba el otro hombre.

¡Era el chico de su sueño!

Le arrebató el periódico ganándose unos cuantos insultos.

Pero no los escuchó. Lo único que podía era mirar la foto y leer el titular de la noticia.

“El heredero de empresas Kamelot, Arthur P. Drake, regresa a casa.”

  •  Kamelot…

 

 

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El diario de Charles. Capítulo 7.

¡Nuevo capítulo!

Vamos a ver que más averigua Charles en sus primeros días en La Orden…


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El diario de Charles

Charles cerró molesto y frustrado la última carpeta, dejándola caer en el suelo junto con otras, formando un pequeño montón.

Eran informes sobre viejos casos de La Orden, todos situados a finales del siglo XIX y en Inglaterra. Más o menos por la misma década en que Jack empezó a asesinar.

Pero ninguno decía lo que le interesaba.

¿Qué relación tenia Campbless con él?

Registrando las dos bibliotecas y colándose en un par de despachos en los que no debería ni asomarse había encontrado cinco informes sobre casos similares al de Jack.

Pero solo eso. Similares.

El verdadero informe sobre Jack no estaba a mano de cualquiera. Le habían dicho, y bien claro, que no tenía ni autoridad ni rango para acceder a esa clase de archivos.

Eran clasificados y solo disponibles a altos mandos.

¡Él había luchado con ese maldito demonio! ¡Lo envió de vuelta al Infierno!

¡Tenía derecho a leer ese informe!

Gruñendo, recogió las carpetas y se dirigió hacia la biblioteca para devolverlas. No quería que le hicieran preguntas molestas antes de poder encontrar lo que quería.

  •  ¡Eh, novato!

Charles se giró y vio a Jim acercarse a paso ligero hacia él.

Jim le había pillado varias veces leyendo cosas que no debería, pero jamás le decía nada ni le acusaba. Parecía entender su necesidad de saber y a él le caía bien. Era un tipo normal, dentro de lo que se podía considerar normal en ese lugar.

  •  ¡Te estaba buscando! – el ex policía arqueó una ceja, extrañado.

  •  ¿A mí?

  •  Eres de Chicago, ¿verdad?

  •  Si… – respondió con cautela.

  •  ¿Conoces una librería llamada El pergamino? – ¿eso era una pregunta con trampa? Estaba seguro de que todos habrían leído sus informes policiales y como mencionaba la librería y el interrogatorio. Pero la mirada de Jim no le daba opción a no responder.

  •  La conozco.

  •  Entonces esto te interesa.

El cazador le entregó una carpeta, bastante usada y estropeada, quitándole las otras que traía, las cuales metió en un bolsillo interior de su chaqueta.

Charles la abrió y se quedó helado al ver lo que contenía.

Todo un informe completo con nombres, familia, direcciones, teléfonos… todo lo imaginable sobre Aidan y su librería.

Incluyendo su verdadero origen.

Después de enterarse de que Rolf era un vampiro, sospechaba que Aidan también pertenecía a la comunidad mágica. Ese informe lo confirmaba.

  •  Descendientes de las hadas… ¡quien me lo iba a decir! – murmuró revisando el informe mientras entraba en su habitación. – Ahora entiendo porque estaba siempre a la defensiva…

La Orden llevaba años siguiéndole la pista a la familia del chico, leyó sentándose en una silla. Generaciones completas desde que se mudaran de Gran Bretaña a Estados Unidos, siglos antes.

Una nota en un lateral de una de las hojas más antiguas del montón llamó su atención. Era una anotación apresurada escrita con tinta. Algo que el autor parecía pensar que debía recordar después.

  •  “Todas las personas con poderes de cualquier clase (visiones, premoniciones, telequinesia, etc.…) son descendientes de alguna criatura de la comunidad mágica.” – leyó. – ¿Qué demonios? ¿Todo el que tenga poderes?

Se levantó de la silla donde se había sentado solo para dejarse caer en su cama.

¿Qué quería decir eso? ¿Todo el que tenía poderes? ¿Eso incluía sus sueños? ¿Era él un descendiente de una criatura mágica? ¿Fue por eso por lo que no podía encontrar nada de Campbless?

  •  Necesito respuestas…

 

¿Te va gustando?

¡Espero que sí!

¡Recuerda que Charles pertenece a la novela Jack T.R. (y sigue saliendo en las demás… se ha colado…) que está a la venta en Amazon!

 

 

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Experimentos y recomendaciones

¡Menudo finde más agotador!

Cuando creía que estaría en blanco y apática lo que quedaba de año, regresan mis ánimos y ganas de trabajar.

Misterios de la vida…

En fin… que ya estoy trabajando de nuevo con más ganas que antes.

¡Y ahora tengo página de autor!

Eva Tejedor Escritora.

Todavía necesita mucho trabajo y más cositas, pero creo que no ha quedado tan mal. ¿Verdad?

Este ha sido el proyecto que me ha llevado todo el finde, pero es solo una parte de uno más grande que espero que funcione.

Voy a hacer un experimento a ver si consigo aumentar las ventas de uno de mis libros. Si mis cálculos no fallan, espero conseguir resultados antes de final de año.

¡Va a ser muy divertido!

Por cierto, los maravillosos/as chicos/as de Sinjania han escrito un manual de escritura sobre la trama que es magnifico. ¡Os lo recomiendo totalmente!

La trama. Todo lo que necesitas saber para crear tramas eficaces. 

¿Y qué más?

¡Ah, si!

Aviso de que por suscribiros a mi nueva y flamante página de autor recibiréis de regalo los tres primeros capítulos de El juego de Schrödinger gratis!

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¡Y recordad que todas mis novelas siguen en Amazon a la venta a un precio excepcional!

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Algo que necesitas: un blog.

Ya hablamos hace un tiempo de la plataforma de autor y la marca personal y de lo que fui pillando por ahí sobre ese tema. Aun sigo sin tener muy claro que es exactamente lo que, como escritora, vendo.

Ya… pregunta estúpida. ¿Que voy a vender? Mis historias…  ¿no?

Y si, mis historias. Pero para autopublicar (y cuando no, también) hay que venderse mucho antes de tener el libro listo para salir. En ese caso… ¿Que vendes?

A ti.

¿Cuantos habéis ido a una de esas entrevistas de trabajo de comercial? Ya sabes, con esas condiciones tan guays que te ponían antes (ahora darán miedo…) de contrato comercial, a comisión y poco más. Yo fui a unas cuantas. Y salia de ellas con una sensación de ser una inútil… porque cuando me decían eso de “¡Cualquiera puede vender!” yo siempre pensaba “No, yo no.” Y es que nunca me he considerado una persona con mucho poder de convicción, vamos.

Irónicamente, acabe como vendedora…

Pero volviendo al tema principal, ya comentamos (creo) que la principal arma que tenemos para crear nuestra marca personal es nuestro blog.

¿Es imprescindible para un escritor tener un blog? No… del todo… pero si ayuda bastante a estar presente en las redes, cosa que si es imprescindible si vas a autopublicar. Y, como para eso también hay post que ayudan, vamos a ir poniéndolos…

Y unos pocos con consejos sobre redes sociales :

Y este, porque yo lo valgo :

Y hasta aquí el post (desvario) de esta semana, que yo voy a ver si sigo con mi borrador… me esta haciendo la vida imposible… ¡Y espero que esos post os sean de tanta ayuda como a mi!