Lobos: último relato antes de la salida.

¡Casi está aqui!

Si, Lobos casi ha llegado.

Hoy ya es 24, así que solo quedan 4 días para la salida de Lobos a Amazon.

¿Cómo de emocionado andas?

Yo, muchísimo.

Así que antes de que se acabe el tiempo, te voy a dejar un nuevo relato para que lo disfrutes mientras pasa el tiempo.

¡Disfrútalo!


Colby esperó a que Jon se durmiera para escabullirse de la cama. Lo miró con pena, dándole un suave beso antes de volver a vestirse y salir de la habitación.

La casa estaba en silencio y a oscuras. Hacia un buen rato que la fiesta había acabado y todo el mundo se había marchado.

Solo quedaban ellos dos y sus padres. Joseph estaba con Gale.

Mientras retiraba el cuadro tras el que su padre ocultaba la caja fuerte en su despacho e introducía la clave, pensaba en las amenazas de La Orden y en lo mucho que iba a extrañar a su familia.

La Orden había sido clara. Si no traía esos documentos, matarían a Jon y a su madre. Eran los blancos más fáciles, ya que su padre y Joe al ser Alfas tenían mucha más seguridad y, por lo tanto, más complicados de atentar.

Su corazón se rompió un poquito al ver la carpeta marrón. Había considerado muchas veces decirle la verdad a su padre y que este buscara alguna solución a su problema pero… ¿y si mientras buscaban esa solución La Orden mataba a su madre?

¿O, peor aún, a Jon?

Colby no podría vivir si Jon muriera. Lo amaba demasiado para ello. Prefería mil veces que le considerara un traidor a que muriera por su culpa.

No, Jon debía ser protegido a toda costa.

Cogió la carpeta y se la guardó dentro de la cazadora. Hora de irse.

– ¿Col, qué estás haciendo?

Colby se congeló, cerrando los ojos y maldiciendo interiormente. ¿Cómo lo había descubierto Jon?

– ¿Qué haces con esos papeles? – volvió a preguntar el mayor, mirándole extrañado.

– Lo siento…

– ¿A qué te refieres? ¿Qué pasa? – Colby no le dejó hacer más preguntas.

Aprovechando que era más rápido que su hermano y que este todavía no sospechaba nada, saltó sobre él, dándole un puñetazo en el estómago que lo dejó momentáneamente sin aire y pasó a toda velocidad por su lado. Salió de la casa lo más rápido que pudo, aunque aún le dio tiempo de escuchar a su madre dar un grito y llamarle.

Sin mirar atrás cogió su vieja moto, la cual había sacado del garaje antes de dirigirse al despacho a por los documentos, y se dirigió al punto de encuentro. No tardó en llegar ya que estaba a solo cinco kilómetros de su casa, en un campo abierto que su contacto había usado como pista de aterrizaje para su helicóptero.

Colby rodó los ojos. Muy sutil el helicóptero. Sería porque no encontraron algo más grande y ruidoso.

– ¿Tienes los documentos? – le preguntó su contacto sin ni siquiera saludar. Era un humano, como los demás cazadores.

– Si, pero tienes que llevarme con vosotros. Me han descubierto. – exigió.

Lo había pensado mientras observaba a Jon dormir. Ya estaba condenado pero podría hacer algo para purgar un poco sus pecados. Si se introducía en el seno de La Orden tendría más probabilidades de interferir. Tal vez, en un futuro, pudiera volver a casa con algo que les hiciera perdonarle.

– Eso ha sido muy descuidado por tu parte.

– Después de tres años haciéndoos recaditos, no creo que haya sido tan descuidado.

– Además, te han seguido. – le informó el cazador, señalando a su espalda.

Colby maldijo al comprobar, que Jon estaba ahí, mirándole horrorizado. Y justo detrás de él, Joe llegaba también.

Perfecto, ironizó. ¿No venían también sus padres para acabar de destrozarle?

Detrás de sus hermanos aparecieron cuatro cazadores, armados con palos que los golpearon hasta dejarlos en el suelo casi inconscientes. Colby se asustó y se dirigió corriendo hacia ellos para evitar que los cazadores los mataran.

Los disperso a base de gruñidos. Sin querer acercarse demasiado, comprobó aliviado que sus hermanos seguían con vida, si bien estaban muy golpeados.

– Si quieres venir con nosotros, más te vale alejarte de ellos ya. – le ordenó el cazador. Colby le dirigió una mirada envenenada.

– No voy a dejar que los mates. Todo lo que he hecho era para mantenerlos vivos. – su contacto bufó, molesto.

– Está bien. – gruñó, alejándose y haciendo un gesto al resto para que se fueran. Estos obedecieron. – Pero solo porque has demostrado ser un elemento valioso y vamos a usarte más.

Colby dirigió una última mirada a sus hermanos antes de subir al helicóptero y marcharse.

Mientras, unos muy magullados Joe y Jon eran encontrados media hora después por su padre y un par de lobos más.

Fue dos días después cuando Jon por fin se encontró con fuerzas para levantarse. Todavía tenía moratones y heridas en buena parte de su cuerpo, sobre todo la espalda donde había recibido más golpes.

Sin embargo, era su corazón el que estaba más herido. Casi de muerte.

¿Cómo había sido tan estúpido? ¿Cómo no había visto lo que estaba haciendo Colby?

¿Cómo?

Después de lo ocurrido, su padre revisó varias cosas y llegó a la conclusión de que había sido el pequeño el causante de varios robos y chivatazos a La Orden que habían puesto a la manada y el Consejo en peligro en los últimos dos años.

Y durante todo ese tiempo había seguido con él como si nada pasara.

¿Había sido todo fingido?

Recordó la noche del ataque, como había insistido en pasar un rato a solas a pesar de estar en la fiesta, como habían hecho el amor esa noche.

Nunca se le ocurrió pensar que esa sería la última vez que le besaría.

– ¿Cómo te encuentras, tesoro?

Jon observó a su madre. Tenía aspecto cansado y muy triste. Para ella había sido un duro golpe enterarse de la traición de Colby.

– Como si me hubieran dado una paliza. Pero ya estoy mejor. – su madre sonrió con tristeza.

– Me alegro mucho. Estaba muy preocupada por ti.

– Estoy bien. Hace falta mucho más que eso para pararme. – su madre asintió. – Mamá…

– ¿Si?

– ¿Crees que…? ¿Crees…? – no era capaz de formular la pregunta.

Sin embargo, no fue necesario. Su madre, con esa intuición y esa costumbre de leerle la mente, supo enseguida que le preguntaba. Su mano se posó suavemente en el su brazo y se lo apretó con cuidado.

– Colby te quiere de verdad, Jon. No tengo ninguna duda al respecto. No sé porque ha hecho lo que ha hecho, pero no existe duda en mi corazón de que su amor era y es verdadero.

Jon asintió en silencio. Su corazón, aunque dolorido, pensaba lo mismo que su madre. Colby no había fingido su relación. Pero su cabeza no podía estar tranquila hasta que averiguara porque había traicionado a su manada y a él.

Necesitaba saberlo.

– ¿Vas a ir a buscarlo? – siempre había sido transparente para ella. – La manada lo ha declarado traidor. No van a permitirte ir a buscarle.

– No voy a permitir que me detengan.

– Entonces deberás marcharte antes de que puedan notar tu ausencia. ¿Sabes por dónde empezar a buscar?

– No… no tengo idea, la verdad.

Ahí se sentía perdido. No tenía la más mínima pista de hacia donde se había dirigido el pequeño ni donde se escondía La Orden. Podía estar en cualquier parte del mundo, de hecho.

– Existe un lugar en Alaska. Destruction Bay. Es un pueblo perdido en mitad del Yukón y un refugio para gente de nuestra comunidad, sobre todo para los proscritos. – le informó su madre. – Allí puede que encuentres ayuda para buscar a La Orden. Todos los de ahí han tenido sus más y sus menos en algún momento con la organización.

– Gracias, mamá.

– No me las des. Recuerda que solo por irte a buscarlo, romperás las normas y te convertirás en proscrito tú también. Ten cuidado de que no te encuentren.

Esa noche, Jon se escabulló de todos y cogió lo imprescindible, dirigiéndose al aeropuerto. Había comprado un billete para White Horse, Alaska. Era el aeropuerto más cercano a su verdadero destino.

Al pasar el arco de seguridad, se llevó una sorpresa al ver a su hermano Joe esperándote con una diminuta sonrisa en el rostro.

Mil preguntas rondaban en su cabeza al verlo, pero, sobre todo, una inmensa felicidad al descubrir que no iba a estar solo en esa búsqueda.


 

¡Recuerda!

Lobos sale a la venta el 28 de febrero en Amazon.

¡No te la pierdas!

 

Mi aventura de escribir. Podcast: Lobos

Mi aventura de escribir. Podcast: Lobos.

podcast

¡Hola! ¿Qué tal, queridos aventureros?

Soy Eva Tejedor y os doy la bienvenida al podcast de Mi aventura de escribir, el podcast de mi blog, mis novelas y mis chorradas.

Hoy quiero hablarte sobre mi próxima novela, Lobos. Sobre de qué va, sus personajes, sus antecedentes y su inspiración.

Porque su inspiración es algo que te va a resultar curioso, como poco.

La gente tiende a creer que los escritores estamos un día tan tranquilos y nos viene de repente la inspiración y empezamos a escribir como locos.

No es así… siempre. La inspiración puede darte una idea, no una novela entera.

Y tampoco viene de repente y sin hacer nada.

Unas veces, se te ocurre algo y empiezas a darle vueltas y vueltas y ahí aparece. Otras, estas leyendo algo o viendo algo y se te ocurre una tontería y ahí aparece. O estas escuchando algo. O estas durmiendo, que es cuando más fastidia.

O, lo más normal, estás escribiendo cualquier cosa y trabajando y se te ocurre algo y ahí aparece.

Eso es así, queridos aventureros. La inspiración no es más que el reflejo de trabajar y trabajar, como todo.

Otras veces, aparece por una chorrada.

He dicho mil veces y si no entra en mi Twitter y lo verás, que soy muy fan de la lucha libre. Prowrestling for the win para mí. Empecé volviendo a engancharme a WWE después de mil años sin verla y luego pasé a NJPW y AEW y hasta ahora.

Pero todo pasó con el Summer Slam de 2015 cuando el actor Stephen Amell, protagonista de Arrow participó en un combate por parejas junto con Neville contra Stardust y Barret.

Fue ese combate, por salir el actor ya que entonces era muy fan de Arrow, lo que me hizo regresar a la lucha.

¿Qué tiene que ver esto con la novela? Espera, que ya voy llegando.

En ese mismo programa hubo otro combate que me llamó la atención. Roman Reings y Dean Ambrose contra The Wyatt Family. Y ahí, a mi Ambrose me hizo mucha gracia. Tanta, que me hice fan y empecé a rebuscar.

Cuando yo me hago fan de algo, lo veo todo. Y quiero decir todo. Me hice fan de Ambrose y eso significó que busqué hasta la pelea más antigua que tuviera, cuando aún era Moxley en las indies hasta llegar a sus peleas en FCW y NXT. Y de ahí, a WWE con Roman y Seth haciendo el trio The shield.

Que voy llegando, en serio.

Pues viendo combates de estos tres, me tropiezo con una vez que intervinieron para impedir que la Autoridad, en esos años eran Triple H, Kane, Randy Orton o Batista, no recuerdo, dieran una paliza a Daniel Bryan, que acababa de ganarle un combate a Triple H. En un instante del lio que se formó ahí con tanta gente por medio, los tres arrinconaron a Triple H en el ring, rodeándole y dando vueltas a su alrededor amenazantes como una jauría de perros y uno de los comentaristas los llamo los sabuesos de la justicia, que era su sobrenombre.

Y ahí, justo ahí, se me hizo una lucecita en la cabeza.

Los tres iban siempre de negro, actuaban como un solo y atacaban en grupo. A mí no me parecían perros, me parecían lobos.

Y ¡hola, idea!

Si, los tres hermanos lobos del relato 3 hermanos y de la futura novela están inspirados en un grupo de tres luchadores.

¡Bienvenidos a mi cabeza!

Quitando que me inspiré en su físico un poco y usé sus nombres reales para nombrarles, no tienen nada que ver con las personas. Estos personajes son ficticios y nada parecidos a los reales. Están inspirados y ya.

Volviendo a la idea.

Ya la tenía, ahora había que trabajarla. Y creé el relato.

Pero después de escribirlo y hacer otras cosas más, sentía que le faltaba algo. Faltaba historia que contar. Pero no sabía como hacerlo.

La prueba de que no tenía ni idea de cómo hacerla está en que ha salido al tercer borrador. He cambiado la historia tres veces, desde puntos de vista a momento y trama.

Al principio tenia pensado contar su infancia. Era una idea muy bonita pero aburrida. A lo mejor un día lo hago, tal vez en un futuro relato. Pero no era para la novela.

Luego pensé en contarlo a medio camino. Aun juventud y antes del relato. Pero tampoco me convenció.

Y, entonces, decidí seguirlo a partir del relato, usando lo que había escrito en los otros borradores como información para cuando hablaran de momentos compartidos en el pasado. Eso es algo que luego usaría más tarde para ayudarme a escribir otro borrador, pero eso es ya otra historia.

Así que la novela parte desde lo ocurrido en el relato, el cual he revisado todo lo posible para incluirlo en la novela, como una especie de introducción.

Y a partir de ahí, la historia se va desgranando en lo ocurrido antes de todo eso, en las consecuencias de las acciones de los protagonistas y en detener por todos los medios a La Orden, que sigue avanzando en sus planes de destruirles.

Y, a pesar de que los tres salen en esta historia, la trama se centra más en los dos pequeños, que son también pareja. Aclaro que cuando digo que son hermanos, no lo son de sangre, muchas gracias. No están realmente emparentados. Se criaron juntos y eso, pero ya. Y estos dos siempre han tenido una relación distinta entre ellos a la que tenían con el tercer hermano.

Pues siguiendo a esos dos es como va a avanzar la historia, ya que uno de ellos, Colby trabajó con La Orden y su pareja le va a ayudar a fastidiar uno de los planes de la organización. Solo que cuando van a hacerlo, se encuentran metidos en otro lio y van a necesitar ayuda. Ahí volverá a aparecer Aidan, ya que es al único que conocen y que no intenta matarlos.

Luego la cosa se lía mucho más y espero no liarme yo tanto cuando me ponga a hacer la sinopsis… que mal las hago.

Esta novela y su relato anterior van justo después de Dagas de venganza. De hecho, si has leído el relato verás que, cuando aparecen los de Kamelot haciendo su cameo maravilloso, hablan sobre el incidente de Nueva Orleans y lo que han descubierto allí. Así que lo sucedido en el relato y en la novela viene un mes o dos escasos después del fin de Dagas de venganza.

Ha sido bonito recuperar a Aidan. Había olvidado lo muy cabezota que es, el chiquillo. Va a matarme a disgustos a mi y al resto. A ver si consigo que acabe la saga vivo…

Y eso es todo lo que puedo contarte por ahora de la novela. Esto y que la sacaré a la venta en Amazon el día 28 de febrero. Ya no queda nada.

En el próximo podcast te hablaré un poco más de los personajes, para que los conozcas y adores como yo lo hago.

Recuerda que puedes encontrar mis otras novelas en Amazon, buscando por mi nombre, Eva Tejedor, y en mi blog, miaventuradeescribir.com

También que tengo un Patreon en el que puedes colaborar, y también un Ko-fi.

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Y dicho esto, me despido hasta dentro de quince días.

¡Hasta la próxima, queridos aventureros!

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Recopilatorio de posts sobre la nueva novela, Lobos.

Recopilatorio de post sobre la nueva novela, Lobos.

lobos

Primero, ¡Feliz año nuevo! Espero que hayas tenido una buena salida y entrada de año y lo hayas pasado bien.

Segundo, avisarte de que, tras pensarlo detenidamente, mi próxima novela pasará de llamarse Lobos de Davenport a Lobos. No sé, me suena mejor de esta manera.

También avisarte de que ya tiene fecha de salida fijada.

El 28 de febrero.

¿Por qué ese día?

Por nada en particular y por todo. Me daba buenas sensaciones la fecha.

Y dicho todo esto, avisarte también de que los próximos dos meses serán solo de promoción de la novela en el blog. Habrá un sorteo para conseguir la versión digital y enseñaré la portada y todo lo demás. Espero que me de tiempo a todo.

Ahora, el post.

He aquí el recopilatorio de post sobre la novela y sobre el proceso de crearla durante estos meses. Espero que te gusten.

Empezamos con las notas

Creando personajes

Creando mundos

Personajes rebeldes

Fanfiction y la inspiración

Reescribir el borrador

Necesito un malo

Construyendo al malo

Personajes secundarios

Personajes con alma

El pasado nos persigue: Colby

Joe, el corazón del lobo

Y vuelta a cambiar el borrador

¿A la tercera va la vencida?

Por qué he descartado otros borradores

Progreso de la nueva novela

Lobos de Davenport

Esto es todo lo que necesitas para ponerte al día con el progreso de la novela, que está a puntito de salir.

¡Estoy deseando enseñártela!

Recuerda también que tengo otras que puedes leer si no lo has hecho ya y que puedes participar echándome una manita con mi Patreon, donde tienes contenido exclusivo e invitándome a un Ko-Fi.

Jack T.R. Capítulo 7.

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Capítulo 7

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Charles llegó a comisaría casi cuatro horas después de haber dejado la escena del crimen, dos desde que se marchara corriendo de la librería.

 

Había elegido dar un largo rodeo desde la librería hasta allí. Necesitaba calmarse y pensar antes de regresar al trabajo, por lo que optó por dejar su coche un par de manzanas más lejos de lo que acostumbraba. Perdió la noción del tiempo mientras paseaba inmerso en sus pensamientos. Tanto que, al llegar, Henricksen se le echó encima, bastante molesto, como si hubiera estado desaparecido años en vez de unas horas.

 

― ¿Dónde estabas? ¡Llevo toda la mañana llamándote al móvil! — extrañado, revisó su teléfono para darse cuenta de que la batería estaba muerta, probablemente porque no había recordado cargarlo la noche anterior.

 

― Lo siento. No me he dado cuenta de que no tenía batería.

 

― ¿Estás bien? Tienes mal aspecto.

 

― Si… si… Solo preocupado por este caso, eso es todo. — se excusó, dirigiéndose hacia su escritorio y esquivándole. No tenía ganas de responder las preguntas que inevitablemente le haría. Su compañero le siguió, aun molesto.

 

― ¿Dónde has estado? Los patrulleros me dijeron que te fuiste de la escena hace horas.

 

― Fui a… dar un paseo para despejar la mente. ― Henricksen bufó, incrédulo.

 

― ¿Dar un paseo? ¿Tú?

 

― Si, ¿qué pasa? ― preguntó de vuelta a la defensiva.

 

― ¿Desde cuándo das tú paseos? ― Charles le dirigió una mirada cortante. ― ¿Sabes qué? ¡No importa! Pero la próxima, avisa, capullo. ¿Otra vez has estado durmiendo mal?

 

El detective hizo una mueca.

 

Eso era el eufemismo del año. Él caía rendido cuando el cansancio le vencía, pero no descansaba nada a causa de sus sueños. Necesitaba terminar con ese caso de una vez.

 

― Si… Insomnio otra vez. ― mintió. ― Va a acabar conmigo. Tú tampoco tienes pinta de estar durmiendo demasiado. — No se había fijado demasiado bien antes, pero su compañero tenía las ojeras más marcadas que hacía un par de días. Este le dio una sonrisa débil, encogiéndose de hombros.

 

― La niña nos tiene locos. Anoche tuvo un cólico. Por cierto, Morgan está con la autopsia de la última víctima. — añadió, volviendo a ponerse serio y cambiando de tema. ― Me dijo que quería hablar con nosotros lo antes posible.

 

Charles frunció el ceño, intrigado por el mensaje, encaminándose hacia la zona de autopsias sin decir una palabra. Si Morgan les estaba buscando, tenía que ser algo importante. No tardó en oír los pasos de Henricksen tras él.

 

Cogieron el ascensor para ir al sótano del edificio, donde se encontraban los dominios del forense. En esa misma planta también estaban el depósito de cadáveres, el de pruebas y la armería. El sótano ocupaba prácticamente toda la superficie del edificio, adecuadamente insonorizado y ventilado, por suerte para ellos.

 

Charles todavía recordaba el horrible hedor que despedían los cadáveres de la primera comisaria a la que fue destinado, después de graduarse en la academia. Aquel lugar era tan antiguo que el sistema de ventilación no funcionaba correctamente y, en verano, cuando ponían el aire acondicionado solía colarse el olor a descomposición de los cuerpos que estaban siendo analizados.

 

Fue muy feliz cuando le trasladaron a su comisaría actual, un año después.

 

El sonido del ascensor llegando a su destino le hizo regresar al presente. Pasaron las puertas de la armería y del depósito antes de detenerse frente a la sala de autopsias.

 

Morgan estaba ya cosiendo a la chica cuando llegaron.

 

― ¡Hombre, por fin aparecéis! He tenido que hacer la autopsia sin vosotros.

 

― Lo siento. Estaba ocupado con otras cosas. ¿Qué es lo que tienes para nosotros?

 

― Bien, la conclusión es que es nuestro hombre, como ya sospechabais. Las heridas son iguales que en las otras dos víctimas e infligidas por la misma clase de cuchillo. No falta ningún órgano pero varios están destrozados por las cuchilladas.

 

― Un chico entró en el aparcamiento cuando estaba con ella, por eso no pudo coger nada. Le jodió los planes. — Charles suspiró, cansado antes de proseguir. ― Si le interrumpieron, probablemente esté frustrado por ello, así que volverá a matar antes de lo que tenía pensado.

 

― Eso, por desgracia, es muy posible. La otra noticia que os tenía es que he encontrado una nota. — Morgan les dio una bolsita con un arrugado papel dentro. — La dejó en la boca de la chica.

 

Charles ignoró el estremecimiento que le recorrió al cogerla, temiendo que volviera a tener otra alucinación como le ocurrió con la primera, pero no pasó nada. Alisó como pudo el papel a través del plástico de la bolsa y lo leyó, sus cejas alzándose con cada palabra.

 

En esa ocasión el asesino había incluso dibujado una calavera y un cuchillo, muy similar al que habían encontrado en la escena del crimen y usado un bolígrafo rojo.

 

― «Querido Jefe: ¿le gustó el espectáculo? Pronto podrá ver más. J.T.R.» — Charles sintió como se le helaba la sangre al leer la nota. ¿Se refería a él? ― Este tío está completamente loco.

 

― ¿A quién demonios se supone que envía estas notas? — preguntó Henricksen, rascándose la cabeza. ― ¿Quién cree que es el jefe? ¿El capitán? ¿El alcalde?

 

― No tengo ni idea.

 

Lo ocurrido en la escena del crimen volvió a su mente haciéndole recordar algo en lo que no había pensado hasta ese momento. El asesino había mencionado que sabía que podía verle en sus sueños. Mientras duró el ataque y, más tarde, en la librería no le dio ninguna importancia, incluso lo olvidó con todo el lio, pero… ¿cómo sabía eso?

 

Nunca había mencionado sus sueños a nadie. Absolutamente a nadie. Pero entonces, ¿cómo lo sabía?

 

― Este caso me está dando migraña. — gruñó su compañero, cogiendo la nota. — Voy a llevar esto a los de la científica y a comprobar si han sacado alguna huella del cuchillo que encontraron. ¿Te veo luego? — Charles volvió a la realidad y miró su reloj. Eran poco más de las once de la mañana.

 

― Si… claro… voy a hacer algo de papeleo y a hablar con los de perfiles. Cuando vuelvas vamos a por un café.

 

― De acuerdo.

 

Henricksen asintió y se marchó, dejándoles solos. Él mismo se disponía a salir también cuando Morgan le agarró del brazo, deteniéndole.

 

― Oye, ¿te encuentras bien? — le preguntó, dándole una mirada preocupada. ― No tienes buen aspecto. — Charles negó suavemente con la cabeza, componiendo una sonrisa tranquilizadora.

 

― No es nada. No he dormido bien desde hace unos días.

 

― Si quieres te puedo recetar algo para eso.

 

― Nah… No soy muy fan de las pastillas. Intentaré reducir un poco el café y, si no funciona, volveré a que me recetes algo.

 

― ¡Estos jóvenes y sus remedios «new age»! ― se rio el doctor, haciéndole sonreír. — Está bien. Pero ya sabes. Si sigues con problemas para dormir, ven a verme.

 

― Lo haré, descuida.

 

El resto del día pasó como un borrón.

 

Visitó a los de perfiles, quienes no le dieron nada nuevo sobre el asesino, salvo que habían configurado un perfil geográfico del sujeto, que situaba los asesinatos cada vez más cerca de su comisaría. Eso, junto con las notas recibidas, dejaba claro que deseaba su implicación en la investigación.

 

¿La razón? Eso no lo podían saber con seguridad, pero tenían varias ideas.

 

Después tomó un almuerzo temprano con Henricksen en la cafetería cercana a la comisaria y pasó la tarde absorto con unos informes retrasados.

 

La noche llegó más rápido de lo que hubiera querido el policía.

 

Por desgracia, pensó mientras descongelaba una pizza barbacoa y la metía en el horno, no sacaron nada en claro del cuchillo ni la nota. Y, en esa ocasión, el asesino había usado un papel normal y anodino, nada de tickets que pudieran darle alguna pista y el cuchillo estaba limpio de huellas.

 

Se fue a dormir con la preocupación y el miedo de que volviera a matar esa noche. Como bien había comentado con Morgan antes, Jack fue interrumpido. Y eso no era una buena cosa.

 

Estaba seguro de que mataría pronto. El problema era saber cuándo y dónde. Por eso no quería dormir. Temía verle en sus sueños de nuevo.

 

Consiguió luchar contra el cansancio durante unas pocas horas pero acabó sucumbiendo.

 

Cuando volvió a ser consciente de sí mismo, ya no estaba en su cama, si no en un parque. Gimió interiormente al notar esa ya familiar sensación de estar donde no debía, de ver las cosas desde los ojos de otra persona, esas emociones y pensamientos que no le pertenecían.

 

Vio su reflejo en una escultura de metal y comprobó que era una muchacha. Guapa, castaña y con el cabello recogido en una trenza. Y, en esa ocasión, no estaba solo. Caminaba por un parque con su amiga, otra chica de su edad, morena, de pelo corto y peinado de punta. Tenía pecas y los ojos verdes y no dejaba de reír por algo que les había ocurrido en el bar donde estaban antes.

 

Oyó pasos tras ellas… Dios… ¡iba a empezar!

 

No dieron importancia a los pasos que oían a sus espaldas. Acababan de entrar en el parque y había gente por los alrededores. Parejas besándose, un par de tíos que parecían vender drogas… lo usual a esas horas. Miró por encima del hombro y vio a un hombre con las manos metidas en los bolsillos de su abrigo que andaba encorvado ligeramente.

 

Solo otro tío que salía del bar y volvía a su casa. Nada más.

 

Siguió bromeando con Tina, su amiga, sobre aquel perdedor que intentó ligar con las dos al mismo tiempo y como habían conseguido que les invitara a todas las copas hasta que decidieron marcharse, dejándole plantado con una hermosa factura que pagar.

 

Fue de lo más divertido. ¡Los hombres eran todos tan fáciles de manejar!

 

Al llegar a la mitad del camino los pasos se oían más cercanos y rápidos y se alarmó un poco. Tina también miraba preocupada al tipo, sus bonitos ojos verdes brillando asustados.

 

Atemorizada, iba a sugerirle el salir corriendo de allí cuando los pasos dejaron de oírse.

 

Se giró para comprobar si el extraño hombre seguía ahí pero no le vio. Suspiró aliviada, sintiéndose tonta por asustarse por nada, y siguieron su camino. El tipo solo estaba volviendo a su casa, igual que ellas.

 

Ya estaban cerca de salir del parque y llegar a su calle. Solo unos metros más y estarían a salvo.

 

Y ahí fue donde todo se fue al demonio.

 

No tuvo tiempo ni de gritar cuando sintió a alguien sujetándola por la trenza y un afilado cuchillo cortándole la garganta. Cayó al suelo de rodillas en la nieve, llevándose las manos al cuello, viendo con horror como la sangre manchaba sus pantalones beige para acabar formando un charco en la nieve.

 

Entonces oyó a su amiga chillar de dolor.

 

Fue el sonido más espantoso que había oído jamás. Le erizó todos los vellos del cuerpo. Incluso inmersa en su propio dolor y miedo, alzó los ojos y miró… y deseó no haberlo hecho.

 

Ese animal… no había otra palabra para describirlo… estaba arrodillado en el suelo, sobre el cuerpo tumbado de Tina, acuchillándola repetidamente. Veía su brazo subir y bajar rápidamente, la brillante hoja resplandeciendo bajo la luz de las farolas. Su pobre Tina daba pequeños gemidos, incapaz ya de gritar su agonía, y se estremecía con cada cuchillada hasta que dejó de moverse del todo.

 

Él se levantó y se giró hacia ella. El terror la hizo reaccionar y, a pesar de que seguía sangrando y estaba mareada, se incorporó y trató de huir.

 

Solo consiguió correr unos pocos metros antes de que él se lanzara sobre ella y la hiciera caer, aplastándola contra el suelo momentáneamente. La libró de su peso y tiró bruscamente de su brazo, haciéndola girar para quedar frente a frente. La sangre de su herida la ahogó cuando intentó gritar al ver los dorados y brillantes ojos mirándola con desprecio.

 

― ¡Hola, detective! Espero que esté disfrutando de esto tanto como yo. — le oyó decir antes de levantar el cuchillo y hundirlo en su estómago.

 

Charles despertó, sobresaltado y sintiendo el corazón en la garganta. Corrió, tropezando con las sabanas y llegó al baño justo a tiempo para vomitar la pizza que había cenado.

 

Lo había hecho… de nuevo lo había hecho… y esta vez sabía que estaba mirando.

 

Se dejó caer sentado junto a la taza del inodoro, incapaz de sacar fuerzas para levantarse de ahí, llevándose las manos a la cara.

 

¿Qué iba a hacer ahora?

 

Otras dos chicas habían sido asesinadas mientras él observaba impotente y ese monstruo le habló directamente, consciente de su presencia.

 

Hora y media después, su móvil empezó a sonar. Ese fue el lapso que estuvo sentado en el suelo, incapaz de moverse sin sentirse enfermo. Cuando por fin consiguió levantarse, tenía las piernas dormidas y casi se cayó al suelo de nuevo.

 

Llegó al parque Lorraine L. Dixon cuando daban las seis y media de la mañana.

 

Los cuerpos fueron encontrados por un grupo de chicos que regresaban del mismo bar donde estuvieron las víctimas. Uno de ellos aseguraba que les compró varias copas a ambas, pero que dejaron el local aproximadamente una hora antes que ellos. Ninguno fue capaz de decir si las vieron salir con alguien o no. Y dado el estado de embriaguez en el que se encontraban no resultaban una fuente muy fiable.

 

Daba igual. Él sabía que salieron solas y fueron atacadas en ese lugar, tras sufrir una emboscada de Jack.

 

― Detective, hemos encontrado algo.

 

Charles se acercó a los forenses. Uno de ellos sujetaba con sus manos enguantadas un papel. Sintió los vellos de la nuca erizarse al ver las siglas del asesino dibujadas con sangre en la nieve, junto a la chica.

 

― Estaba en la mano de esta. — comentó al dársela, señalando a la chica castaña. Aun no sabía su nombre. El policía se puso unos guantes que sacó de su bolsillo derecho del abrigo y lo cogió con cuidado. Estaba empapado en sangre pero era legible.

 

― ¿Tenemos identificación para las víctimas?

 

― Aun estamos buscando. Tenemos un bolso con identificación, pero no hemos encontrado el otro.

 

― Bien. — con miedo miró al papel. — «Querido Jefe: esto es en compensación por la que no pudo ser. Me he llevado un suvenir. Espero que no le importe. Lo compartiré pronto. J.T.R.»

 

― Este tío me está dando escalofríos. ― Charles no pudo más que estar de acuerdo con el forense.

 

― Si encontráis el otro bolso, avisadme. ¿Habéis visto alguno a Henricksen?

 

― No. No estaba aquí cuando llegamos.

 

Charles frunció el ceño, extrañado. Era la segunda vez que su compañero aparecía tarde al escenario de un crimen y eso no era habitual en él. Devolvió la bolsa de pruebas al otro policía y sacó su móvil, usando la marcación rápida para llamar a su compañero.

 

Este tardó tres tonos en contestarle y sonaba apurado.

 

― ¡Ey! ¿Dónde estás? Llevo media hora aquí esperándote.

 

― Lo siento, la niña tuvo cólicos otra vez esta noche. Nos ha tenido despiertos hasta la madrugada. Estoy en mi coche ahora mismo.

 

― Está bien. ¿Nos vemos en Brady’s? Hay uno cerca de la escena.

 

― ¡Genial! Tardaré como mucho media hora. ¡Ve pidiéndome mi cappuccino!

 

Charles guardó su móvil y se dirigió a la salida del parque, donde estaba la cafetería que le había mencionado a su compañero. Antes se aseguró de pedir a los forenses que le llamaran si encontraban algo más.

 

Paseó por la calle, viendo a la gente salir de sus casas para empezar el día, como si nada hubiera ocurrido. Ignorantes de que un monstruo había descuartizado a dos pobres chicas casi debajo de sus ventanas.

 

― Disculpe, ¿tiene hora? — se había detenido en el semáforo, esperando a que se pusiera en verde para poder cruzar la calle, cuando escuchó la pregunta. Sin mirar quien le hablaba, se levantó la manga de su abrigo y miró su reloj.

 

― Las siete y cuarto.

 

― ¿Qué le ha parecido mi regalo, detective? ¿Lo ha disfrutado?

 

Charles volvió la cabeza despacio, sintiendo como su corazón latía más deprisa a causa de la adrenalina y movió su mano instintivamente hacia la pistolera. A su lado, los ojos dorados del demonio le saludaron sonrientes. En esa ocasión tenía una apariencia diferente. No era el joven rubio de la otra vez, si no un hombre de poco pelo, entrado en los cincuenta y vestido con traje azul oscuro.

 

― ¡Tú!

 

― No, detective. — rio el asesino, al verle hacer el amago de sacar su pistola. ― No le recomiendo hacer eso. Este pobre contable no tuvo nada que ver con lo de anoche. No irá a matar a un inocente, ¿verdad? — El semáforo se puso en verde y la gente empezó a moverse, pasando entre ellos al cruzar la calle.

 

― ¿Qué es lo que quieres?

 

― ¿Qué queremos todos? — preguntó a su vez, haciendo un teatral gesto para abarcar a la gente que pasaba a su lado. ― Un poco de reconocimiento estaría bien. No habéis dejado que la prensa sepa de mí y eso duele. — Charles gruñó.

 

― No dejamos que la prensa sepa nada sobre bastardos como tú. No vamos a darte esa satisfacción, cabrón.

 

― Esa no era la respuesta correcta, detective. — el tono del asesino era de reprimenda, como si hablara con un niño pequeño.

 

― Me da exactamente igual lo que pienses.

 

― Lo veremos.

 

Una mujer especialmente gruesa pasó entre ellos, obstaculizándole la vista y cuando por fin consiguió esquivarla, el hombre no estaba en ninguna parte.

 

Charles se echó a temblar.

 

A pesar del frio que hacía a esas horas de la mañana, tenía la camisa empapada de sudor y su corazón amenazaba con salirse de su pecho a causa de la velocidad a la que estaba latiendo. Apoyó la mano sobre él, como si así pudiera conseguir que se calmara un poco y notó algo duro y metálico en el bolsillo de su chaqueta, bajo el abrigo. Extrañado, metió la mano y encontró la petaca de plata que le diera el librero antes de separarse.

 

Había olvidado por completo que la llevaba. La miró casi sin parpadear hasta que alguien chocó con él, haciéndole volver a la realidad.

 

Cuando empezó a andar, lo hizo en dirección opuesta a la cafetería.

 

 

 

 

Los personajes de El Guardián.

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Los personajes de El Guardián.

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Como en posts anteriores quiero mostrarte un poco más de mis personajes. En esta ocasión de los que viven en mi novela El Guardián.

El Guardián es la historia de Paul, un chico tímido y con poco carácter, cuya novia lo mangonea y su padre no le respeta, al que su vida da un giro de 180 grados de la manera más inesperada.

Viajando con su manipuladora novia, visitan el campo de concentración de Auschwitz, tristemente célebre por su participación en el holocausto nazi y que se conserva para que la humanidad nunca olvide esa masacre. Durante esa visita, Paul libera sin querer a Alger, un berserker o espíritu guerrero, que había estado confinado en un sótano oculto desde la Segunda Guerra Mundial.

Unidos y obligados a entenderse, ambos deberán trabajar juntos para huir de La Orden, que los persigue para aniquilarlos, y encontrar una antigua reliquia mágica que custodiaba Alger y que perdió al ser atrapado.

El Guardián es parte del universo La Comunidad Mágica vs La Orden, apareciendo algunos personajes de otras novelas como Jack T.R. o Kamelot 2.0.

Voy a presentarte un poco más a esos dos.

Paul es un chico tímido y con muy poco carácter. Es de los que se deja manejar con tal de contentar a los demás, sobre todo a su novia Leah y a su padre.

De hecho, su padre está todo el tiempo haciéndole notar su decepción. Nunca está contento con nada de lo que haga el chico. Por eso Paul está haciendo las practicas en su oficina, para contentarle.

Su novia tampoco es un dulce, precisamente. Usa a Paul porque su padre tiene dinero y nombre. Pero no quiere al chico. Mientras está con él, le engaña y le es infiel. Paul lo sabe pero se hace el ciego para no enfrentarse a la realidad.

Paul es un buen chico. Es noble, decente y leal. Simplemente, no es capaz de levantarse y luchar para si mismo.

Pero si lo hará para otros.

Esa es la razón por la que, cuando escucha a alguien pidiendo socorro, acude, a pesar de su propio miedo.

Y así conoce a Alger.

Alger es un berserker o espíritu guerrero. Tiene la forma de un puma gigante, con los ojos dorados y lleva miles de años paseando por el mundo. Ha visto mil cosas y podría contarte muchas historias sobre la naturaleza, los espíritus que la protegen y los humanos.

Encuentra fascinantes a los humanos. Sabe que su raza puede unirse a ellos y crear una nueva versión de berserker, un guerrero imparable. Pero solo si el humano es digno y ambos lo hacen de motu proprio.

Sin embargo, antes de que pueda decidir si quiere seguir como espíritu o buscar a un humano que cumpla los requisitos, es atrapado por el infame doctor Megele, tristemente recordado por sus crueles experimentos en el campo de concentración usando a los judíos como conejillos de indias.

Ante el asalto de los ejércitos aliados, los nazis y Mengele se ven obligados a abandonar el campo de concentración y Alger es oculto y olvidado en un sótano secreto.

Hasta la llegada de Paul.

Alger es valiente, con la sabiduría de siglos de experiencias y un ansia de vivir que lo mantuvo cuerdo durante los años de su cautiverio.

Juntos, Alger y Paul, podrían convertirse en un berserker muy poderoso.

¿Lo harán o La Orden les encontrará y destruirá antes?

¡Ven a descubrirlo!

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Escribir escenas: ¿Cómo lo hago?

Narrar, describir, mostrar, dar vida a los personajes, a los lugares… Todo eso y más hacemos cuando escribimos una historia.

Pero… entre todo eso, están las escenas. De amor, acción, sexo, intriga…

No es tan fácil. Tu puedes ver perfectamente en tu cabeza esa escena que quieres escribir. La ves como una película. ¿A que si? Ahora intenta poner todo eso que ves en el papel… ¿A que no es tan fácil?

A mi se me atraviesan las de batallas, peleas y las de sexo. Esas me cuestan horrores. Nunca se si me estoy pasando de describir, de narrar o si me estoy liando tanto que luego no va a entenderse nada.

Como en las historias con las que estoy liada ahora hay un par de escenas de peleas, pues hice lo de siempre. Busque ayuda.

Hay muy buenos consejos ahí que ayudan bastante si se te atraviesa una escena así.

Cambiando un poco el tercio, hay otra nueva plataforma de publicación que se estrenará mañana. He podido echarle un vistazo a la web y tiene buena pinta.

Hablo de NextChap.Com, en la que podrás darte de alta como autor o lector. Los autores podrán enviar sus historias y se irán publicando por capítulos. Se publicaría el primero en la web y si gusta a los lectores, se pasaría al siguiente. Al conseguir cinco capítulos subidos, la plataforma publicaría tu historia integra.

Este vídeo lo explica mucho mejor que yo, que me lío sola.

La iniciativa es interesante.