Relato: Conversaciones.

Seguimos trabajando en el nuevo proyecto. Y, mientras, para irme poniendo en situación de como va la cosa, ahí va otro relatito.

Este está ambientado en el principio de la novela, dónde mis tres hermanos están esperando a que el Consejo de lobos decida cómo va a castigarles.

Durante esa espera, reciben una visita.

Relato: Conversaciones.

conversaciones

–  Hic sunt dracones, hermanos. – bromeó Joseph un segundo antes de que Jerrad apareciera por la puerta.

Los otros dos lobos sonrieron. Ya habían percibido el peculiar olor a azufre que seguía a la mítica criatura hacía un rato.

Igualmente, era una agradable sorpresa ver a su amigo de Demolition Bay ahí en Chicago, aunque las circunstancias no resultaban ser las mejores.

Los tres lobos estaban recluidos en esa habitación mientras esperaban pacientemente a que el Consejo decidiera como iba a castigarles por su desobediencia.

–  ¡Muy divertido, Joe! – repuso con sarcasmo el dragón, entrando a la habitación donde les tenían retenidos. – ¡Menudo lio habéis armado! Espero que mereciera la pena. – añadió, dirigiendo sus ojos violeta hacia donde estaban sentados Jonathan y Colby.

El pequeño de los lobos se estremeció bajo la fría mirada del dragón, pero su pareja lo abrazó con más fuerza, como protegiéndolo.

– Merece la pena. – gruñó. El dragón rio, levantando las manos en son de paz.

– Está bien, está bien. ¿Cómo lo lleváis? Estaba preocupado por vosotros.

– Regular. – respondió Joe. – Esperar no es lo nuestro, la verdad.

– ¿Alguna idea de lo que decidirá el Consejo?

– No, ninguna. Tal como está el asunto, me atrevería a decir que dejaran las decisiones incomodas para cuando todo se solucione.

Jerrad observó a los dos lobos más jovenes e hizo un gesto al mayor para que pudieran hablar sin que los otros los escucharan. Joseph le siguió hasta la esquina más alejada de la habitación.

Ya lejos, Jerrad lo encaró, con aire serio.

– ¿Qué crees que decidirá el Consejo? – preguntó sin dar rodeos. El otro consideró su respuesta un par de minutos, mirando pensativo a sus hermanos.

– No lo sé. Nuestros padres han llegado hace un rato y como Alfas de nuestra manada podrían interferir por nosotros, pero…

– ¿Pero?

– Colby cometió alta traición. Robó información y se la entregó a La Orden. Información importante. Eso se penaliza con la muerte o el destierro, como poco.

– ¿Y qué vais a hacer si es eso lo que deciden? – quiso saber el dragón. No deseaba meterse en asuntos de la manada pero su amistad le impedía desentenderse si los dos lobos necesitaban ayuda.

Los dragones eran leales a sus amigos.

– No te voy a mentir. Mi prometida está esperándome en la casa que construí para ella, para nuestra futura familia. Estoy deseando volver a su lado. – el lobo volvió la vista hacia sus hermanos, con semblante triste. – Sé que sea cual sea la condena para Colby, Jon no va a permitirlo. Y es lo suficientemente poderoso como para hacerlo, créeme. Le defenderá y huirá con él. No deseo que mis hermanos estén lejos de mí. Tengo el corazón dividido en estos momentos.

– No debe ser fácil. – acordó Jerrad.

Un gruñido les interrumpió. El causante, Jonathan les observaba desde su asiento, con el ceño fruncido.

– No vas a tener que decidir nada, Joe. No voy a permitir que sacrifiques tu futuro por nosotros y tampoco permitiré que me quiten el mío. – Jerrad le miró sorprendido.

– ¿Cómo has hecho para escucharnos? – Joseph suspiró, divertido a pesar de la situación.

– Olvidé advertirte que tiene un oído muy fino… incluso para un lobo.

– ¡Joder! ¡Eso se avisa antes! Menos mal que no le he insultado…

Los cuatro rieron, el ambiente aligerándose bastante algo que Joseph agradeció mentalmente. Su conflicto interno ya le tenia suficientemente agobiado y no quería preocupar a sus hermanos. Ya tenían de sobra con lo suyo.

– Te habrías ido con un mordisco dado, eso dalo por seguro.

– Aun así, sigo creyendo que dejarán el castigo para después de arreglar todo este lio. – comentó Joe, regresando al tema original. – Ahora mismo, La Orden tiene la sartén por el mango y si no hacemos algo pronto nos van a destruir. ¿Qué se sabe?

– Nada concreto. Pero va a ser gordo. Están hablando de hechizos o virus o las dos cosas a la vez.

Colby refunfuñó algo pero al tener la cara escondida en el pecho del otro no se le entendió nada. Jon rio y le cogió del rostro, obligándole a separarse de su cuerpo.

– Col, vas a tener que decirlo más fuerte para que lo podamos escuchar. – le animó, acariciándole la mejilla.

– Digo que van a ser los dos. Si los rumores que corrían entre los cazadores y la búsqueda del libro de hechizos celta eran ciertos La Orden tiene intención de mezclar ciencia y magia para un ataque a la Comunidad.

– El daño que puede causar algo así…

– Podría destruir la Comunidad entera, sí. Esa es la idea.

Jerrad suspiró. Un ataque de ese calibre era algo difícil de concebir, pero no imposible. Aun así, una organización como La Orden no iba a lanzar algo tan grande sin hacer pruebas primero.

– ¿Y si ya las hubieran hecho? – Jerrad se sorprendió al oír la pregunta de Colby. Al parecer, había estado pensando en voz alta sin darse cuenta.

– ¿Qué quieres decir? – Colby se sentó derecho pero sin separarse demasiado del abrazo de su pareja.

– Tienes razón. La Orden no se arriesgaría a hacer un ataque de ese tamaño sin hacer pruebas primero. Y creo que ya las hicieron. En Davenport en el ochenta y ocho.

– ¿La epidemia de sarampión? – preguntaron Joseph y Jonathan al mismo tiempo.

– La misma que nos dejó huérfanos a los tres, sí. ¿Por qué solo mató a lobos y no a humanos? Ninguno de nuestros médicos pudo averiguarlo. ¿Y si hubieran lanzado una modificación del virus en nuestra ciudad para hacer la prueba?

– Pero la epidemia afectó también a los humanos…

– Sin causar ninguna baja. Y han podido pulir fallos desde ese día. Han tenido años. Ahora imagina algo más potente y más controlado que ese experimento que hicieron. A nivel mundial.

Los cuatro se quedaron en silencio durante unos minutos, pensando. Algo como lo que había planteado Colby era terrible. Una masacre. Un genocidio que acabaría con las vidas de millones de criaturas mágicas.

Con las vidas de la Comunidad completa.

Un mundo sin magia, tal como querían en La Orden.

– Tenemos que detenerles.

– Lo haremos. Ya tenemos gente buscando. No vamos a permitir que nos aniquilen.


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¡No te los pierdas!

Nuevo proyecto: fanfiction y la inspiración.

Nuevo proyecto: Fanfiction y la inspiración.

Como buena fan, si hay un personaje que me gusta y quiero verle (leerle) haciendo cosas que normalmente no haría pues uso el comodín del fanfic.

Ese es el recurso y el consuelo de fans decepcionados con los finales o con cancelaciones de series, frustrados por el tratamiento de personajes y cosas similares.

Y cualquier fandom tiene fanfics. Cualquiera.

Como buena fan he leído fanfics hasta reventar y me lo he pasado pipa haciéndolo. Antes los escribía y ahora los disfruto, eso es así.

Y fueron los fanfics los que me llevaron a escoger a quien escogí para los personajes de 3 Hermanos.

Un fanfic (del cual ya no recuerdo el nombre ni autor) inspirado en un dibujo o fanart que, a la vez, me inspiró a mí.

Este dibujo de esta chica (la cual tiene un talento que no está lo suficientemente reconocido) fue el que me llevó a fijarme más en la historia detrás del trío que en sus peleas. El guion los presentaba como un grupo de tíos que se vestían como fuerzas especiales (esa fue la idea al principio, luego evolucionó), que se movían y atacaban como una unidad, leales solo a ellos mismos.

Los luchadores lo profundizaron más, haciendo ver que eran como hermanos. Más fuertes que cualquier otro grupo porque no eran compañeros ni amigos, si no hermanos.

Y ahí fue cuando les llamaron Hounds of justice, los sabuesos de la justicia y ellos empezaron a actuar (a veces) como un grupo de animales. Cuando atacaban, rodeaban a su víctima para asustarla antes de atacar los tres a la vez. Aquí podéis verlo en el minuto 4:12. Los frikis os fijareis que sale Batista, lo cual es normal porque en 2014 aun peleaba en la WWE. Para los no friki, Batista es el actor que encarna a Drax en los Guardianes de la galaxia.

A mí me hizo mucha gracia e hizo que me resultara más fácil imaginármelos como lobos con forma humana.

Este otro dibujo de la chica de antes hizo fácil imaginármelos cuando eran pequeños como hermanos, siendo una familia.

La inspiración para algo puede venirte de los sitios más raros, pero estos son siempre los mejores.

¿A qué sí?

 

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Relato corto: Espectador involuntario.

Sigo escribiendo la nueva historia y para ponerme en situación con las escenas más amorosas (hace siglo y medio que no escribo ni una palabra de este tipo…) pues hice un corto chiquitito desde el punto de vista del hermano mayor.

A ver que te parece.

Relato corto: Espectador involuntario.

relato corto

Crecer con esos dos podía llegar a ser todo un desafío, como poco. Sin embargo, no lo cambiaría por nada del mundo.

Joseph se consideraba un privilegiado en muchos sentidos.

Cierto que la tragedia había hecho mella en su vida. La muerte de sus padres y su hermana cuando aún era un niño fue algo muy doloroso y le marcaría para siempre.

Aun así, tuvo la inmensa suerte de ser acogido por los Alfas de la manada, que le criaron y cuidaron como si fuera su propia sangre.

La tragedia le quito una familia, pero le dio otra que llegó a amar más de lo que habría creído al principio.

Acabó en una casa grande, con nuevos padres que se preocupaban y le querían y dos hermanos con los que compartió penas, sueños y alegrías.

Adoraba a sus hermanos. Jon y Colby resultaron ser los mejores hermanos que uno podía desear, sus amigos más íntimos con los que tenía un vínculo muy especial. Crecer con ellos fue toda una aventura pero los quería con locura, con sus cosas buenas y las malas.

La cantidad de travesuras y líos en los que se metieron cuando eran pequeños… las veces que se escaparon del colegio para ir de aventuras o cuando el mundo empezaba a ser demasiado. Juntos rompieron reglas y se crearon un futuro.

Pero ser el hermano de esos dos a veces podía resultar fascinante. Como cuando empezó a notar que se estaban enamorando.

Fue algo tan gradual, que resulto natural. Nadie, incluido sus padres, esperaban otra cosa. Eran como los polos opuestos de un imán. Daba igual lo que intentaran alejarse cuando se enfadaban, acababan siempre juntos. Tan ridículos, tan dulces.

Por eso, cuando les pilló por accidente ese día besándose fue… algo realmente esperado.

Los dos venían corriendo a casa porque habían vuelto a hacer una de sus trastadas. No supo que exactamente porque ya no contaban tanto con él para esas cosas. Joseph estaba saliendo con Gale y pasaban casi todo el tiempo haciendo planes juntos y, quizás, había descuidado un poco a sus hermanos.

Era tarde, prácticamente de noche y Joseph acababa de regresar. Aprovechando que su padre andaba en una reunión de la manada, decidió coger una cerveza cuando escuchó la puerta de atrás abrirse y las risas y los pasos pesados de los otros dos.

Con la cerveza aun en la mano y a medio beber, decidió salir con la intención de saludarles y, tal vez, sentarse a ver la tele un rato con ellos, pero algo le hizo detenerse en la puerta cuando iba a abrir. Había escuchado unos murmullos.

Palabras cariñosas susurradas. Risas suaves.

Joseph entreabrió la puerta, con curiosidad, y los vio. Colby estaba recostado en el sofá y con una sonrisa enorme en su rostro. Jon se encontraba sobre él, sus manos apoyadas a ambos lados de la cara del otro y sus rostros tan cerca que sus narices se rozaban. Los ojos azules de Jon brillaron felices antes de eliminar la poca distancia que les separaba y besar a Colby con una ternura que le hizo sentir mal por espiarles.

Retrocedió lentamente y cerró la puerta con cuidado para darles la intimidad que merecían.

Sabía que eso iba a ocurrir más tarde o temprano. Esos dos estaban destinados a estar juntos. Aunque no dejaba de chocarle un poco verlos. A fin de cuentas, se había criado con ellos.

Les dio unos pocos minutos más e hizo ruido antes de abrir la puerta de nuevo y salir de la cocina. Esta vez los encontró sentados en el sofá, frente al televisor y con cara de no haber roto un plato en su vida.

Quizás si no estuvieran los dos tan sonrojados y Jon no tuviera roce de barba en su mejilla, habría colado.

Sonrió ampliamente antes de sentarse con ellos.

–  ¿Qué estáis viendo?

 

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¡Corre! 

 

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Resumen semanal: última semana de enero

Resumen semanal: del 28 de enero al 1 de febrero.

resumen

Lunes.

En el post de esta semana te cuento mis planes de futuro y la de ideas que tengo para este año. Y esperando cumplirlas todas, claro.

 

Miércoles.

¡Último capítulo de Jack T.R.! 

Se acaba la historia. Averigua como acaba el asunto para nuestros protagonistas y que les deparara el futuro.

 

Jueves.

¡La nueva historia avanza!

Aunque sus personajes me tengan atascada porque no saben llevarse bien, su historia sigue avanzando. Aunque hay que trabajarla un poco más.

 

Viernes.

¡Se acabó la semana!

Pasa un buen fin de semana y nos vemos el lunes.

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Resumen semanal: primera semana de enero.

resumen

¡Vuelven los resumenes!

Resumen semanal: del 31 de diciembre al 4 de enero

resumen

Lunes.

No, este lunes no ha habido entrada porque estaba hasta las cejas haciendo la cena de nochevieja.

 

Miercoles.

Porque ya paso de poner el martes que sigue sin nada… ¡Nuevo capítulo de Jack T.R.! 

Aidan trata de explicarle a Charles que es Jack y la cosa no resulta como esperaba.

 

Jueves.

Nueva serie de post semanales en los que te voy a ir contando como va mi nuevo proyecto. Una nueva novela en proceso que me tiene muy entusiasmada.

 

Viernes.

¿Estamos ya preparados para los reyes magos?

Más te vale que regales libros y, sobre todo, que regales los mios XD

¡Feliz finde!

 

¡Nuevo proyecto!

nuevo proyecto

Nuevo proyecto: ¡Empezamos con las notas!

nuevo proyecto

Pues sí, adorable lector y visitante mío, tengo nuevo proyecto.

Y espero acabarlo con tiempo para presentarlo en el concurso de Amazon de agosto. O no, vete a saber.

Pero si no me pongo una fecha límite, no lo acabo, así que…

¿Por dónde iba?

¡Ah, sí!

Nuevo proyecto.

Por ahora solo tengo varias notas y una idea bastante general del asunto, aunque sé cómo empieza y como quiero que acabe. Lo cual es más de lo que tenía cuando escribí Kamelot 2.0, por ejemplo XD

He empezado la maravillosa fase de «engendrar» a la criatura.

Tengo a los protagonistas principales y a varios de los personajes secundarios. Tengo el escenario y una parte muy básica de la trama principal.

Y, lo más importante, estoy muy emocionada con ella.

Te puedo contar poco por ahora, salvo que va a contar con mis lobos del relato 3 Hermanos, de los que me encariñé mucho cuando los escribí y van a salir en otra novela en un futuro pero quería que tuvieran su propio libro.

Sobre todo, dos de ellos, que son adorables. Va a ser su historia, se cómo se criaron juntos, como sus vidas cambiaron y evolucionaron al hacerse mayores, como se enamoran dos de ellos y como afecta todo cuando uno decide traicionar a los otros dos.

Si has leído El Guardián o el relato 3 Hermanos sabrás de quienes hablo y te sonará bastante la historia. Si no lo has hecho… ¿A qué leches esperas?

Estoy haciendo ahora la historia detrás de cada personaje, para darles su personalidades distintivas y sus voces. Me encanta esto porque descubro cosas muy interesantes de cada personaje. Cosas que no sabía cuándo les cree para el relato o el cameo en la novela, ya que eran papeles muy pequeños.

También te puedo contar que va a ser un romance paranormal, con trazas de humor y una subtrama que seguirá uniendo esta historia a mi universo de la Comunidad Mágica vs La Orden, encajando en todo ese lio, ya que se va a situar justo después del relato 3 Hermanos a la vez que haremos un viaje al pasado de esos tres.

¿Te he dicho que estoy muy emocionada con esta historia?

Haciendo cálculos me he dado cuenta de que un momento clave de esta historia pasará justo en el mismo momento en que Jack hace su aparición en Chicago, así que las líneas temporales son simplemente perfectas.

Y lo feliz que me hacen esas chorradas XD

Aquí te dejo una fotito de una de las páginas de notas que tengo ya listas para escribir.

nuevo proyecto

*se va frotándose las manos, entusiasmada*

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Incumpliendo propósitos de Año Nuevo.

¿Cómo va el año?

¿Cuántos propósitos has incumplido ya? XD

Esta vez ni he hecho lista… ¿para qué? ¡Si no cumplo ni uno!

Llevamos solo quince días y ya he tenido que improvisar una entrada porque he olvidado prepararla.

escribir¿Ves? ¡Un desastre!

Y como no tengo mucha idea de que inventarme y son las… doce de la noche ya, te voy a contar como va el borrador que estoy escribiendo.

Pues va bien… ya lo he terminado y tendrá diez capítulos, por ahora. Presumiblemente, serán más.

Va a ser una continuación del universo de las otras cuatro novelas, así que habrá un par de cameos y varias menciones.

(Acaba de saltarme el antivirus cuatro veces seguidas… ¡he perdido el hilo de lo que estaba escribiendo y todo!)

Como dije (creo) la protagonista va a ser Astrid, una gorgona que va buscando al cazador que mató a su familia. Pero sus planes se truncan cuando se tropieza con Alec, un policía novato que ha acabado entrometiéndose en los negocios de La Orden por accidente. Astrid acabará por salvarle (también por accidente) y le ayudará a descubrir las intenciones de la organización que no son nada buenas…

¿He mencionado alguna vez que hacer sinopsis y resúmenes se me da de pena? ¿No? Pues ya ha quedado demostrado.

¡Escribir es difícil!

escribirEl borrador ya está acabado. Ahora lo que toca es la corrección y relleno. Si las cosas van normales deberían ser… unas cinco o seis, si hay suerte y me gusta a la primera. Imagino que para mediados de año estará listo y podré presentarlo al concurso de Amazon. Si, sé que no sirve de nada pero así me fuerzo a hacerle más marketing de la cuenta.

Cuando la publique y acabe tengo lista en la cabeza y en la libreta un corto con la continuación de esa novela y que servirá de puente a la siguiente. O, al menos, para decir dónde estarán y dónde irán los personajes cuando termina la historia.

Y, mientras llega o no llega esa, he estado escribiendo un cortito de ocho capis sobre mis tres hermanos lobo. Estos quiero que aparezcan en otra novela que espero escribir prontito. Este corto será otro “puente” y presentación formal de unos personajes que aparecerán de protas en otra de las novelas.

Si… ¡las tengo todas en mi cabeza! *risa malvada*

escribirEste corto, que ya está casi acabado, lo iré publicando por capítulos aquí en el blog (y otros sitios) una vez a la semana.

Normalmente, pondré el post normal de los lunes y el capi del corto los miércoles. Cómo soy un desastre enorme y hoy no tengo post, porque me he olvidado, pues os pondré el capítulo primero y ale… ¡a disfrutar!

escribirCapítulo 1.

–  Jon… Estás haciéndolo otra vez.

Jon se giró para encarar a su hermano Joseph y darle una mira cargada de culpabilidad. Rascándose una ceja, se encogió de hombros y andó un par de pasos, alejándose de la pared.

El otro le observaba desde el raído sofá del motel, con el ceño fruncido y el gesto preocupado.

Su hermano lo conocía mejor que nadie en el mundo y sabía que, cuando su cabeza estaba demasiado llena de ruido, preocupaciones y frustración, solía auto infligirse dolor.

Era algo que hacía inconscientemente. Un mecanismo de defensa de su propio cuerpo. El dolor le regresaba a la realidad y despejaba su mente. No era sano pero si efectivo.

Por eso había golpeado la pared con el puño. Y, ahora, sus nudillos sangraban levemente, raspados por los golpes contra el muro de yeso.

En sus mejores días, por suerte, bastaba con eso.

En sus peores… prefería no recordar la última vez.

Ese día no era de los malos, pero la frustración por no conseguir lo que querían, el cansancio acumulado de días de viaje sin parar y la preocupación le habían hecho perder la noción del tiempo y no estaba seguro de si era viernes, miércoles o lunes.

Si no fuera por su hermano, probablemente estaría perdido por ahí, sin rumbo y sin importarle mucho no tenerlo. Y lo peor era que no podía permitirse eso en ese instante.

No.

Antes debían encontrar al traidor de su hermano pequeño, Colby, llevarle de regreso a su manada y darle un escarmiento por preocupar a sus padres y por el daño que les había causado.

Tenía una lista de ideas muy creativas para castigarle.

Pero eso tendría que ser en otro momento. En ese instante seguían atascados en un motel de mala muerte en Nueva York, más perdidos que cuando llegaron.

Suspirando, fue al baño a limpiarse la sangre de los nudillos y regresó junto a su hermano, intentando lucir arrepentido. Sabía que a Joseph no le importaba mientras no se hiciera daño de verdad, pero aun así… se sentía culpable por preocuparlo.

–  Lo siento. – se disculpó, sus nervios regresando a su cuerpo ahora que el dolor ya no los mantenía a raya.

Joseph le cogió del brazo y tiró de él para acercarlo.

–  No quiero que te hagas más daño, eso es todo. Ven a sentarte. Esta noche no vamos a encontrarle.

–  Ni mañana tampoco… – gruñó Jon, sentándose en el sofá junto a su hermano.

Solo de pensar que el traidor seguía fuera de su alcance y ayudando a sus enemigos le hacía hervir la sangre.

Su hermano pequeño decidió un día, sin que nadie lo sospechara, atacarles y huir de la manada, alistándose en las filas de La Orden, la organización de cazadores que se dedicaban a exterminar todo lo sobrenatural.

El por qué nadie lo sabía con seguridad. Ni siquiera ellos, que eran los más cercanos al chico. Los tres se habían criado juntos, tres huérfanos acogidos y adoptados por el Alfa de la manada que solo se tenían los unos a los otros.

Jon y él tenían un vínculo más fuerte del que ambos tenían con Joseph. Colby siempre era el único capaz de calmarle y animarle cuando tenía sus días malos y Jon le quería y protegía por ello.

Pero, en algún momento, eso no fue suficiente para el pequeño. Un día se marchó, rompiéndoles un par de huesos y el corazón en el proceso.

Jon salió en su busca cuando se recuperó lo suficiente, deseando encontrarle y vengarse. Al menos, al principio. Ahora, la sola idea de imaginar a Colby ayudando a esos psicópatas a destruir a su gente le ponía enfermo.

Quería saber por qué. ¿Por qué se fue con La Orden? ¿Por qué no les dijo nada?

¿Por qué le abandonó?

Hasta ahora no habían conseguido encontrarle. Cada pista acababa en un callejón sin salida. Incluso decidieron parar una temporada y esconderse en Alaska, en una ciudad exclusiva de la Comunidad mágica, para reponer fuerzas. Fue allí donde un ex cazador les dijo que lo había visto y dónde.

Y, mientras, lo perseguían, esperando que se le acabara la suerte al pequeño. Acabarían por atraparle, más tarde o más temprano.

Preferiblemente, más temprano. No perdía la esperanza.

Una mano se posó sobre su rodilla, deteniendo el constante y molesto movimiento que había empezado a hacer sin notarlo y regresándole a la realidad. La siempre cálida mirada de su hermano mayor seguía luciendo preocupada, aunque intentaba disimularla con una sonrisa.

–  Acabaremos por pillarle. No va a poder esconderse de nosotros para siempre.

Algo en el tono del otro hizo saltar sus alarmas y alzó la mirada para observarle más detenidamente. Joseph tenía ojeras pronunciadas y la perilla y el cabello negro descuidado. Las pocas arrugas de expresión que tenía parecían más marcadas que antes y su ropa estaba arrugada y sucia.

Miró su propia ropa, disimuladamente. ¿Cuándo fue la última vez que hicieron la colada? ¿O que comieron o durmieron decentemente?

Habían pasado días corriendo tras una pista solo para descubrir que se les escapó, otra vez, por unas horas.

Y para él estaba bien. Bueno, no. No estaba bien que se les escapara aunque no le importaba ir sin descanso buscándole. Pero era consciente de que su obsesión no era la de Joseph. Si seguían a ese ritmo, el mayor acabaría por marcharse de regreso a la manada. Allí le esperaba una dulce loba que lo quería lo suficiente como para dejarle ir en esa locura solo porque era importante para él.

Jon no quería estar solo. Necesitaba a su hermano mayor para evitar perderse en su mente.

Y su hermano necesitaba descansar. Así que…

–  Creo que debemos parar aquí un par de días y descansar como es debido. Tienes mala cara, hermano. No quiero que te pongas enfermo. – Joseph le miró, sorprendido.

Seguramente estaría pensando en su impaciencia y en si iba a poder mantenerla bajo control tanto tiempo. Iba a ser difícil, pero podía hacerlo. También se sentía agotado.

–  Estoy bien. ¿Estas seguro de que podrás esperar un par de días? – preguntó, preocupado. – Podemos seguir…

–  No… debemos descansar y, luego, reanudar la búsqueda. Si estaba aquí en Nueva York, habrá dejado algo… algún rastro. Nunca fue bueno limpiando la mierda que dejaba atrás. ¡Mama siempre le regañaba por eso! – bromeó, haciendo reír al otro.

–  No es mala idea. Nos vendrá muy bien el descanso. – el rostro del mayor se tornó serio de nuevo. – ¿En qué crees que han podido meterse ahora?

Jon se pasó una mano por su rubio cabello, despeinándose aún más. ¿En qué podría haberse metido La Orden ahí en Nueva York?

Esa era la pregunta del millón. Y no tenían como contestarla.

Presentarse en la manada de la ciudad y preguntar estaba descartado. Siendo hijos del Alfa de Davenport les darían la información sin dudar, sí, pero eso le daría una pista a su padre sobre dónde estaban y eso era lo último que querían. Los dos abandonaron su ciudad y su manada sin permiso y en contra de los deseos de su Alfa. Si se descubrían, les harían regresar por la fuerza y perderían cualquier oportunidad de recuperar al pequeño.

Los medios de comunicación humanos eran completamente inútiles a la hora de conseguir información veraz. Toda noticia relacionada con el mundo mágico estaría manipulada para cubrirla, como era costumbre. Su mundo debía permanecer oculto para los humanos a cualquier coste.

–  ¿Te has dado cuenta de la cantidad de magia que se olía cerca del parque? – preguntó, cambiando de tema. No quería pensar en qué barbaridad estaría el otro metido.

Su hermano desvió la atención de la televisión, donde echaban La ruleta de la fortuna. ¿Cuántos años llevaba ese programa en antena?

–  ¿Cuál? ¿El que pasamos de camino aquí? – Jon asintió.

–  Ese mismo. Noté una gran cantidad de magia en el aire. Toda centrada en el edificio grande que había junto a ese parque.

–  Uhm… ¿Crees que eso podría ser lo que buscaba La Orden?

–  Si es así, se han ido de manos vacías. – repuso Jon, encogiéndose de hombros. Si hubieran conseguido algo de ahí, no habría tantísima magia ahí acumulada. – Creo recordar que papa una vez mencionó un sitio aquí… un sitio que dijo era muy importante para la Comunidad y creo que era ese edificio. Deberíamos visitarlo.

Joseph se levantó del sofá, tendiéndole una mano para ayudarle a hacer lo mismo. Sonreía ligeramente y parecía menos tenso y preocupado que antes. Pero aún se le veía agotado.

Los dos lo necesitaban. Ahora que ya tenía un plan y un objetivo, aunque fuera temporal, su mente volvía a estar centrada y su cuerpo le recordaba todo el maltrato al que lo había sometido esos días antes.

Le dolía todo.

–  Está bien. Disfrutemos de una buena noche de sueño y luego iremos a… ¿A dónde?

–  A la Torre Kamelot.


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