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¡Capítulo final! : Relato: El juego de La Orden. Capítulo 7.

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Relato: El juego de La Orden.

Capítulo 7. Final.

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–  ¡Tenemos que volver a por Patrice!

–  ¿Por qué?

Para Will  eso no tenía mucho sentido. Si los asesinos habían decidido fijar su mira en él, debía mantenerse lo más alejado que pudiera de la chica. Tenía que evitar ponerla en peligro hasta que pudiera quitarse el problema de encima.

Charles parecía pensar de manera diferente.

–  ¡Porque van a ir a por ella! Ese disparo ha sido un aviso.

El lobo le detuvo, cogiéndole del brazo. No podían ir hasta Patrice. Tal vez el disparo fue una trampa para asustarles y llevarles hacia la chica.

–  Razón de más para no guiarles a ella. – el ex policía negó con la cabeza.

–  Estos tíos son peligrosos porque no dejan nada al azar. Lo estudian todo al milímetro. Lo que significa que ya saben todo, absolutamente todo de ti. No van a conformarse con matarte, Will. Primero eliminaran todo lo que quieres y ahí entra mi hermana.

–  ¡Mierda!

A pesar de lo rápido que se desplazaron hacia el apartamento de Will, donde seguía escondida Patrice, no la encontraron allí. Lo que si encontraron fue que alguien había reventado la puerta y revuelto todo. Presumiblemente, los asesinos tenían a la chica.

Charles revisó el apartamento, frenético, buscando alguna pista. En la pantalla del televisor encontró un postit pegado con un corto mensaje a Will.

Tenían a Patrice y quería a que el lobo y él se reunieran con ellos en el mismo parque donde habían matado a Jordan. Tenían una hora.

–  Tenías razón… – cuando Charles le miró interrogante, Will suspiró y continuó. – La pongo en peligro innecesariamente.

–  Ya… pero tú también tenías razón en una cosa. Es su decisión, por mucho que me joda. Ahora, vamos a centrarnos en rescatarla antes de que esos dos desgraciados le hagan algo.

Will olfateó el aire, nervioso cuando llegaron al parque, casi a la hora acordaba. No olía a sangre, lo cual era buena señal. Pero tampoco podía oler a Patrice.

El parque olía a demasiadas cosas. Flores, animales, personas, comida, contaminación… Intentar localizar un solo olor en un espacio abierto de esa clase era muy complicado, pero no imposible. Seguiría atento.

A su lado, Charles también escrutaba el lugar, buscando alguna señal de los asesinos. No estaban a campo abierto, para no convertirse en blancos perfectos para el francotirador. Miró su reloj y comprobó que la hora acordaba estaba a punto de pasarse.

Esperaba un ataque, por eso se habían colocado semi ocultos en  una arboleda, pero… estaban tardando.

–  No es que tenga ganas de morir ni nada por el estilo, pero… ¿no se están retrasando?

–  ¿Vamos a pedirle puntualidad a unos asesinos?

–  Sinceramente, sí. – asintió Will. – Esperaba que fueran puntuales, si son tan minuciosos y profesionales como decías.

En ese momento, una enorme sombra paso por encima de su cabeza y una llamarada cayó del cielo varios metros delante de ellos, donde había un cenador de madera verde. La pequeña estructura estalló en llamas y los dos pudieron ver como un par de figuras corrían despavoridas por el jardín.

–  ¿Qué cojones…? ¿Eso era un dragón?

El ex policía estaba tan sorprendido como el lobo. No quedaban muchos dragones en el mundo y temía conocer al que había hecho semejante escena. Solo esperaba que hubiera hecho uso de su magia igual que de su fuego.

–  ¡Mierda! – siseó. – Esto va a ser complicado de cubrir…

Patrice apareció en la arboleda, aparentemente sana y salva y acompañada por un hombre grande y de cabello rubio. Charles le reconoció en seguida. Era Jerrad, el dragón de Destruction Bay, como se temía.

¿Qué hacía ahí?

–  Dime que has usado magia. – pidió, mientras veía como el lobo abrazaba a su hermana y comprobaba que estuviera bien. El dragón rio.

–  ¿Acaso lo dudas? Los humanos han visto un cenador salir ardiendo de la nada, pero no han visto ningún dragón.

–  ¿Y los asesinos?

–  Han huido, me temo. Ser preciso con una llamarada desde el cielo y a esa distancia es complicado, lobo. Pero puedo asegurarte de que van tostaditos.

Charles se encogió de hombros. Habría preferido que estuvieran muertos, pero la presencia del dragón intimidaría a La Orden y, con suerte, dejarían cualquier asunto en la ciudad para reagruparse y seguir con sus fechorías en otra parte.

Eso les daría tiempo a reagruparse a ellos y averiguar dónde atacarían la próxima vez. Además, seguía pendiente ese rumor de un arma definitiva para destruir a la comunidad. Tenía que descubrir cuál era.

–  Me conformaré con eso, por ahora. – Jerrad sonrió.

–  Bien, porque tenemos problemas más urgentes en este momento.


¡Y hasta aquí el relato!

La semana próxima no sé si publicare algo en su lugar o no. Probablemente, no porque no he tenido la ocasión de acabar nada. Pero si por un milagro termino algo, ya avisaré.

Mientras, puedes leer El juego de Schrödinger y disfrutar de su historia.

3 comentarios en “¡Capítulo final! : Relato: El juego de La Orden. Capítulo 7.

  1. Hola Eva me encanto!! sigue adelante, un abrazo

    1. ¡Muchísimas gracias! ¡Me hace muy feliz que te haya gustado! En la siguiente novela van a empezar a juntarse personajes de los relatos y de las otras novelas para seguir peleando contra La Orden! ¡Mil besos y gracias de nuevo por el comentario! ❤️

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