Peripecias escritoriles. Capítulo 6.

peripecias escritoriles

Un día largo de una semana muy larga de un mes más largo aún.

La escritora que no cobra por ello y que tiene que trabajar está ese día para recogerse y tirarse a sí misma a la basura.

Como diría su madre, más molida que la canela.

Si miraras en el diccionario la palabra cansada estaría ilustrada con una foto de la escritora que no cobra por ello.

Le ha costado hasta sacar al chucho saltarín y de la cena ni hablamos. Hoy se pide a domicilio que no hay fuerzas casi ni para comer, mucho menos para cocinar.

Después de que venga el repartidor y el chucho saltarín ladre hasta quedarse ronco porque ha sonado el portero electrónico y el timbre en menos de cinco minutos, la escritora que no cobra por ello se ha sentado a comer con el portátil abierto y dispuesta a escribir sus dos páginas.

Pero está muy cansada.

Tanto que se queda dormida y no se da ni cuenta.

Cuando despierta, varias horas después, es pasada la madrugada. El chucho saltarín se ha debido comer la hamburguesa porque no hay ni rastro de ella. Y tampoco rastro de él, lo que significa que estará en su cama dormido.

El portátil está apagado y frio porque lo tenía desenchufado y ella se ha quedado helada por quedarse dormida en el sofá sin una triste manta.

Se va a la cama crujiéndose la espalda, que también se resiente del sofá, sitio no apto para dormir más de media hora.

Después de poner a cargar el portátil y el móvil y tapar con su mantita al traidor chucho saltarín ladrón de hamburguesas, la escritora que no cobra por ello se va a dormir.

Porque para ir al trabajo donde si cobra hay que madrugar y ya se ha hecho tarde.

Y no ha vuelto a cumplir con la cuota de escritura.

Otra vez.


¡Y recuerda! Puedes conseguir mis novelas en Amazon y en la Tienda del blog.

También puedes suscribirte al blog y conseguir gratis el relato 3 hermanos.

¡No te los pierdas!

Please follow and like us: