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Mantener vivo el blog… ¡y la esperanza!

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No es tan simple.

Ni una cosa ni la otra.

Mantener vivo y activo un blog significa horas de buscar contenido interesante, darle vueltas y planificar post.

Es tiempo de investigación que te robas a ti misma de otras cosas, como escribir borradores, investigar para historias o, simplemente, ver la tele y descansar.

No es fácil, pero es divertido. Y, sinceramente, es una actividad muy interesante.

Yo empecé mi blog porque así asimilaba mejor lo que estaba investigando y aprendiendo para mejorar mi escritura. Es mi manera de tomar apuntes y guardarlos para un futuro, como si estuviera en clase. Cada vez que busco una entrada antigua que vi hace tiempo mientras “olisqueaba” por el net, solo debo recordar en que post la puse. Mucho más fácil para mí que la barra de direcciones,  que tengo desordenada como si fuera mi habitación XD.

Pero mantenerlo activo es complicado porque nos solemos dejar ganar por la pereza y acabamos postergando el actualizarlo. ¿Quién tiene ganas de buscar algo nuevo para publicar? ¿De investigar? ¿De contrastar información? ¿De montar un post?

Pues, hoy en día, muy pocos.

Pero mantener tu blog activo y actualizado es como mantener tus sueños y esperanzas vivitas y coleando. Y deberías tomarte ambas cosas con la misma seriedad.

Para muchos, ese blog forma parte del proyecto que les llevara a cumplir su sueño. Y si quiere verlo cumplido tendrá que dedicarle el mismo tiempo y trabajo que a todo lo demás.

Y lo más importante… se que todos nos cansamos, nos hartamos de esperar a que nuestro trabajo de su fruto, que te den calabazas o te decepcionen… pero pase lo que pase, no se debe perder esa esperanza ni dejar esos sueños atrás. Todo lo contrario. Hay que tener siempre esos sueños vivos y no parar nunca de intentar alcanzarlos.

Así que ya sabes… ¡a no rendirse jamás!

Para que recordéis lo importante que son los blogs, repasar esta entrada mía.

¡Y no olvidéis que podéis conseguir el ebook de mi blog aquí!

 

 

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¿Te paseas por el precipicio o saltas tiburones?

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Hoy  he tenido uno de esos días tontos en los que no hay ganas de hacer nada. ¿Y qué pasa cuando tengo un día así? Que me pongo algo para ver.

Tengo una lista de series que sigo más larga que mi brazo y hoy han tocado “The musketeers” de la BBC One, “The mentalist” y un capitulo atrasado de “The blacklist”.

¿Qué porque te estoy contando esto?

Porque quiero hablarte de dos términos que se usaban mucho en las series de televisión, especialmente las estadounidenses (si, ya sé que la BBC One es inglesa), pero que también se pueden usar a la hora de escribir novelas.

Uno es el “cliffhanger” o, traducido literalmente, “colgando del precipicio”. No tan literalmente sería “al borde del precipicio”, que suena mucho mejor. Esto se usa para dejar al espectador o lector con la intriga. Acabar el capitulo/temporada/libro con la duda de que va a pasar. Como por ejemplo… que suene un disparo y no saber a quién han herido de todos o quién ha disparado.

Mi serie favorita es una experta en hacer esa clase de finales para las temporadas. Recuerdo la tercera, con la temporada recortada a la mitad por la huelga de guionistas y el creador (y también guionista) nos dejó con uno de los protagonistas quemándose en el infierno durante todo el verano… cuanto lo odie durante ese verano… XD

El cliffhanger es un recurso muy apañado a la hora de terminar capítulos o sagas de libros y a mí, personalmente, me gusta bastante. Lo usaba mucho cuando escribía fics. No sé si lo habré conseguido con el final que le di a Jack…

¿Qué es el cliffhanger y como se hace? Pájaros en la cabeza.

El otro que suele oírse bastante en la televisión americana y también lo podemos aplicar a la literatura, es el de “jumping the shark”. Literalmente, saltar el tiburón. Es un término que usan los críticos televisivos para definir el instante en el que ocurre un evento extraordinario (e inesperado) en la línea argumental de un guión de una serie de televisión.

Cuando una serie lleva mucho tiempo en antena es normal que decaiga. Te cansas, los personajes se vuelven repetitivos, la trama se desdibuja… y cuando esto pasa, las audiencias bajan… ¿Qué hacer? Meter un “jumping the shark”. Colar algo nada habitual en la trama para reavivarla.

Esto puede ayudar a la serie o hundirla sin remedio. La mayoría no sobreviven a esto. Otras aguantan. También es cuestión de suerte, que la gente se encapricha de lo que menos te esperas.

En las novelas también pasan estos saltos de tiburón. Sagas que se alargan y acaban desvariando… Tengo un ejemplo buenísimo de eso, pero si lo pongo fijo que me linchan… XD

Ahora voy a dejar esto un ratito y a regresar a mi otro borrador, que tengo un par de capítulos a los que pasear por el precipicio y que mis protagonistas eviten los peces sobrealimentados…

¡No olvidéis que podéis conseguir el ebook del blog gratis aquí!

 

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¡No hay tiempo!

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¿Os habéis dado cuenta de la absoluta falta de tiempo que tenemos hoy en día?

Llevo (lo he dicho ya varias veces) unas semanas haciendo un par de cursos. Oks… hasta ahí, guay.

El problema es que entre los cursos, intentar escribir algo, el trabajo, la vida en general… no hay tiempo para nada.

Me he encontrado con días que veo que o hago una cosa u otra, pero no puedo con dos. ¡No tengo tiempo!

A ver… ejemplo de un día medio normal para mí…

6 am… a levantarse. En media hora a coger el bus y plantarse en el trabajo que a las 7:30 u 8 (depende) toca abrir la tienda de turno. A las 12 pm a casa. Coge otro bus para llegar cerca de la 1 pm. Almuerza, haz un poco de vida familiar, descansa… a las 4 pm a salir de nuevo. A las 5 pm hay que hacer el cambio con la compañera y quedarte ahí hasta las 9 que se cierra tienda. Llegas a casa cerca de las 10 pm, cena, ducha y siéntate a intentar escribir algo a las 11:30 pm hasta la 1 am o así que es cuando empiezas a dormirte sobre el teclado.

¿Qué tal?

Vivimos estresados, siempre mirando el reloj y llegamos a casa sin fuerzas ni ganas de hacer absolutamente nada. 

Hace muy poquito alguien me dijo que ojala tuviera mi fuerza para sentarme a escribir después de todo el día trabajando. Respondí que no es que yo tuviera fuerzas, es que tenía que echarlas porque no me quedaba más remedio.

Y no todos los días escribo, qué más quisiera. Llevo sin tocar el nuevo borrador desde hace semanas XD. Entre los cursos, escribir el ebook con el resumen del blog (consíguelo aquí!) y que me enganché a Top Gear (culpo de eso totalmente a mi amiga Diana) pues no he dado un golpe en una pelea de gatos.

Y hay días que estoy demasiado cansada y solo quiero ver una peli o serie y no hacer caso al mundo en general. Al menos un ratito.

Ahora que he terminado uno de los cursos y el ebook (consíguelo aquí!) está acabado y subido, espero tener algo más de tiempo y seguir con mi borrador. Estoy pensando en reescribir una buena parte de la trama. Y eso que ni siquiera está terminado el borrador XD Como siga cambiando de idea a este paso la novela no va a parecerse ni una chispita a la idea original, tu veras…

En fin… que ya estoy desvariando de nuevo de más… no hay tiempo para nada. Eso esta clarito. Pero tampoco podemos, por muy cansados y hartos que estemos, pasar más de dos días sin hacer nada. Que lo cogemos por costumbre y hacer el vago es muy tentador…

Y no, no voy a poneros ningún enlace a blog ni ningún consejo maravilloso que haga que el tiempo aparezca milagrosamente. No existe nada que pueda ayudarte con eso. Puedes seguir posponiendo cosas indefinidamente o arañar horas al sueño, a la vida social u otras actividades… tu decides. 

 

 

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¡Vamos de promoción!

Dije hace… oh, ni me acuerdo cuando publique algo por ultima vez…

Bueno, dije hace no demasiados milenios que estaba ocupada haciendo un par de cursos con Alejandro Quintana que estaban resultando de lo más divertidos e interesantes. El de Narrativa lo hemos acabado ya. Ahora viene un muy interesante Taller al que ya estoy considerando apuntarme. Si no has visto el curso de Narrativa, estás tardando en apuntarte aquí.

El otro curso también me esta viniendo muy bien. Un poquito de lo que estoy más verde, que es el marketing y esas cosas modernas que yo no se utilizar.

Y de eso vengo hoy a hablar un poco… me voy a poner en plan selfie y daros el link para que os apuntéis a mi lista de correo. Pero os doy un regalito a cambio. Un resumen de mi blog en plan ebook. ¡Así lo tenéis todo juntito y sin tener que buscar en el navegador! ¿A qué mola? Pues ya sabéis, apuntaros a mi lista que está ahí arriba (señala a la barra de navegación) ahí, justo detrás de Contacto. Donde pone “Suscríbete y consigue este Ebook“, vamos XD

Ahora huyo, que para una vez que tengo un día sin trabajar, no me dejan descansar…

 


		
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Twitter: ¿Por qué es mi favorita?

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Estos días estoy haciendo un par de cursos muy interesantes. Uno de narrativa y otro de presencia en redes sociales (los dos con Alejandro Quintana) que me van a venir muy bien para aprender cosas nuevas y refrescar algunas viejas.

Y aprovechando que estoy haciendo ese curso de presencia en redes, quiero hablar hoy de mi red favorita.

Twitter.

Cuando digo, en broma, que vivo ahí… es que vivo ahí. No es tan broma.

Actualmente, tengo tres cuentas activas. Una con tres años, ciento y pico mil twits, muchas chorradas puestas y con la que sigo a los actores que me gustan, otra que es la que uso ahora más habitualmente y que es donde publico las cosas del blog y otra que uso para otro blog que tengo sobre mi  actor favorito.  Las tres las suelo usar a diario a través de mi móvil y, como me aburro algo en mi trabajo, paso bastante tiempo leyendo por ahí.

Así que, no me voy a declarar experta en twitter, pero si conocedora del medio. Y me gustaría hacer una mini guía rapidita para quienes no conocen tanto esta red o les suena a chino cuando entran.

Pero primero vamos a hacer una introducción a esto.

Hay un dicho en twitter que se repite bastante y es absolutamente cierto. Todos nos hicimos la cuenta, todos la dejamos a los pocos días porque no lo entendíamos, todos volvimos al mes o así y ninguno nos volvimos a ir. Eso es cierto. Nos ha pasado a casi todos en esa red.

De primera hora no hay quien le vea la gracia. A simple vista es como un chat a la antigua donde tú eliges que usuarios leer. Tu escoges a quien seguir, quienes te siguen y que lees. Pero, salvo eso, es un chat. Así que… ¿Qué tiene de interesante?

Que engancha.

Empiezas por lo típico. Te haces cuenta porque tus amigas tienen una y lo usas para hablar con ellas en el trabajo ya que es menos escandaloso que el móvil, gratis y lo puedes minimizar en el ordenador mientras trabajas. Al menos eso era así hasta que las oficinas se vieron obligadas a bloquear Twitter, Facebook y Tumbrl porque la gente no trabajaba XD.

Ahora te haces cuenta para seguir (y cotillear) a tus actores/cantantes/deportistas/escritores/periodistas/etc favoritos. Todo el mundo está en twitter. Da igual que lo usen o no. Casi todos los famosos tienen una cuenta ahí y la usan para poner fotos, decir que se han ido de fiesta y, los menos avispados, decir que se han cogido una borrachera de escándalo… He llegado a ver conversaciones de actores borrachos de madrugada que luego desaparecían misteriosamente. Fue muy divertido de leer XD

Pero pasando por los motivos sociales y chorras para hacerse una cuenta en esa red, ¿Qué motivos profesionales hay para hacerse una cuenta? Muchos.

Como “tablón de anuncios” para marketing, Twitter es (para mí) la mejor red. El más reciente y mejor ejemplo que existe sobre ese tema es el de la Policía Nacional de España. Su Community Manager ha convertido el twitter oficial de la Policía Nacional en la cosa más comentada, compartida y alabada de toda la red a nivel mundial. Si no lo habéis oído en las noticias, solo comentar que incluso se les ha puesto como ejemplo en todo el mundo. Son la segunda fuerza de seguridad más seguida de Twitter, después del FBI. Y todo porque su community manager hizo una gran campaña de marketing en esa red.

Lo bueno que tiene Twitter es que si algo gusta, va a extenderse como la pólvora.

Lo malo, que solo dura un parpadeo. Tiene que ser algo muy bueno y muy viral para que dure algo más de una hora. Si no es ese el caso, la vida de un twit es, literalmente, un segundo.  Hay demasiada gente, demasiada información moviéndose por ahí como para que algo aguante más tiempo. Pero hay maneras de destacar.

Otra ventaja que hay es que todas las redes se pueden enlazar entre ellas. Puedes conectar tu Twitter a tu Facebook y a tus cuentas de WordPress, Instagram, Pinterest, etc… y solo con publicar en uno de esos sitios, saldrá publicado automáticamente en el resto, extendiendo esa información a todas tus redes con el mínimo esfuerzo. Así da gusto XD.

Lo peor que, para mí, tiene Twitter es los 140 caracteres para escribir. Te pasas un buen rato mirando la pantalla pensando que crimen gramatical vas a cometer para que entre todo en un solo twit… es doloroso…

Antes de dejar el tema por esta semana e irme a seguir con mi borrador y eso, os quiero dejar un listado de palabras relacionadas con twitter para que, si las leéis por ahí, no os suene a arameo. Parecerá una tontería, pero el otro día leí un artículo en broma sobre twitter y un twit y una redada y había bastante gente que no entendió el chiste del artículo porque no sabía que significaban las palabras “retwit” o “unfollow”… así que puede que el listado de palabras no sea tan descabellado de poner.

–          Twit (o tuit) – eso es lo que escribes.  No tiene más historia. Tienes 140 caracteres para rellenar y destrozar el castellano cuando no te quepa todo lo que quieres decir.

–          TL (Time line) – básicamente eso es lo que lees. Ahí es donde saldrán los twits de la gente a la que tú sigues, a tiempo real. Como he dicho antes, es prácticamente un chat.

–          RT  (Retwit o retuit) –  cuando ves un twit que te gusta y quieres compartirlo con la gente que te sigue, tienes la opción de “retwittear”, que es republicar de nuevo ese twit mencionando a quien lo publicó y que quede a la vista de tus seguidores.

–          Follower (seguidor) – las personas que quieren ver lo que escribes en su propio TL tendrán que “seguir” tu cuenta.

–          Unfollow (dejar de seguir) – pues como su nombre mismo indica, es la acción de dejar de seguir a alguien. Te lo creas o no, mucha gente se lo toma muy a pecho que dejes de seguirla…

–          DM (Direct Message o mensaje directo) – son los mensajes que la gente a la que tú sigas podrán mandarte de manera privada. Estos solos los podréis ver quien lo envía y tú mismo.

–          Hashtag (etiqueta) – son palabras claves o etiquetas que destacan cuando son repetidas varias veces por los usuarios. Pueden aparecer con el símbolo # o sin él. Normalmente, se suelen usar para ocasiones especiales… programas de televisión, partidos de futbol, el político de turno ha metido la pata… cosas así. Son muy útiles para seguir conversaciones y hacer búsquedas.

–          Trending topics (tema del momento) – Pues eso, son los temas del momento. Se utilizan para ver que es de lo que más se habla y cuál es el tema más popular. (Yo solo los uso para ver quien la ha liado parda… si, pasa.)

–          #FF (Follow Friday o seguidores del viernes) – si, no es la traducción real, pero es la más ajustada. Son recomendaciones que se hacen. Tú recomiendas al resto de tus seguidores que sigan a unos pocos. Es una buena manera de conseguir más seguidores y más visibilidad también.

–          Favoritos – es una opción de da twitter de guardar en una pequeña lista los twits que más te gustan.

–          Listas – si tienes muchos seguidores y solo quieres leer a unos pocos, tienes la opción de crear listas. En estas solo aparecerán los twits de quienes tú elijas, sin necesidad de tener que borrar seguidores y sin agobiarte con TLs repletas. Suele ser la opción de quienes tienen una lista de seguidores enorme.

Esos serian los términos más usados y que más ibas a leer ahí, porque, aunque haya gente que se empeñe en que españolicemos Twitter, la mayoría usamos más los términos originales.

Me estoy dando cuenta de que el post se me está eternizando y no era esa mi intención. Solo quería hacer una guía pequeñita para principiantes y se me ha ido la pinza otra vez… Así que lo vamos a ir dejando aquí y en otra ocasión hablamos un poquito más de las ventajas de esta red.

Pongo aquí también los links a dos entradas mías antiguas que hablo también sobre las redes sociales y que pueden veniros bien.

 

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Algo que necesitas: un blog.

Ya hablamos hace un tiempo de la plataforma de autor y la marca personal y de lo que fui pillando por ahí sobre ese tema. Aun sigo sin tener muy claro que es exactamente lo que, como escritora, vendo.

Ya… pregunta estúpida. ¿Que voy a vender? Mis historias…  ¿no?

Y si, mis historias. Pero para autopublicar (y cuando no, también) hay que venderse mucho antes de tener el libro listo para salir. En ese caso… ¿Que vendes?

A ti.

¿Cuantos habéis ido a una de esas entrevistas de trabajo de comercial? Ya sabes, con esas condiciones tan guays que te ponían antes (ahora darán miedo…) de contrato comercial, a comisión y poco más. Yo fui a unas cuantas. Y salia de ellas con una sensación de ser una inútil… porque cuando me decían eso de “¡Cualquiera puede vender!” yo siempre pensaba “No, yo no.” Y es que nunca me he considerado una persona con mucho poder de convicción, vamos.

Irónicamente, acabe como vendedora…

Pero volviendo al tema principal, ya comentamos (creo) que la principal arma que tenemos para crear nuestra marca personal es nuestro blog.

¿Es imprescindible para un escritor tener un blog? No… del todo… pero si ayuda bastante a estar presente en las redes, cosa que si es imprescindible si vas a autopublicar. Y, como para eso también hay post que ayudan, vamos a ir poniéndolos…

Y unos pocos con consejos sobre redes sociales :

Y este, porque yo lo valgo :

Y hasta aquí el post (desvario) de esta semana, que yo voy a ver si sigo con mi borrador… me esta haciendo la vida imposible… ¡Y espero que esos post os sean de tanta ayuda como a mi!

 

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Y fueron felices y comieron perdices… los finales.

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Hablemos de los finales…

Empiezas una historia y es genial. Lo tiene todo: buenos personajes, buena trama… pero… llegas al final y no te gusta.

Hay finales para todos los gustos, por supuesto y muchos no van a gustarte. Otros muchos, si.

Cuando éramos pequeños, casi todas las historias que leíamos (o nos leían) terminaban con un “y fueron felices y comieron perdices.”. Finales felices y perfectos donde los buenos se llevaban su justa recompensa y los malos eran castigados.

Os dire una cosa, Disney es muy culpable de que ahora no me guste leer algo que no tenga un final feliz. O, por lo menos, uno donde los protagonistas acaben medio bien.

Pero no todas las historias necesitan un final feliz. A algunas no les pega. A veces un final triste, uno inconcluso o uno que te deja con ese regustillo raro de saber que no es un “final final”, si no un “continuara”.

Lo bueno que tenia escribir fanfics era, precisamente, el cambiar los finales que no te gustaban. De eso trataba. Tu cogías tu historia/película/serie favorita y cambiabas la trama, creabas ese giro que los guionistas no quisieron darte y escribías el final que habías soñado. Esa era una de las ventajas (y la parte más divertida) de escribir fics, sin duda alguna.

Cuando estas escribiendo tu historia, nunca sabes qué final va a tener. Vale, si. Lo sabes. Lo tienes planeado. Pero, siendo realistas, ¿Cuántas veces has llegado a ese final planeado? ¿No te lo han cambiado los personajes a mitad de historia? ¿O has cambiado de idea?

¿Ves? Nunca sabes cómo vas a terminarla.

Para saber cuándo debe empezar y terminar tu historia, echad un ojo a este post de Literautas. ¡Muy recomendable!

Ahora… ya sabéis que prefiero los finales felices (una es así de cursi, denunciadme) ¿y vosotros? ¿Qué final preferís?

¿Feliz? ¿Abierto? ¿Cerrado? ¿Triste?

¿Cuál?

 

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El malo de la historia.

Iba a hacer el post de otra cosa, pero siempre he tenido debilidad con esos personajes a los que usualmente odiamos, pero a veces… a veces inexplicablemente acabas cogiéndole el mismo afecto que al héroe.

Hablo de “los malos”. Esos personajes imprescindibles en la trama de casi cualquier libro, película o serie.

No puedes tener a un héroe, si no hay villano. ¿Con quién iba a luchar si no?

El tópico más antiguo sobre los malos es que deben ser feos, retorcidos, sin corazón… Algunas de esas cosas se están perdiendo, por suerte.

Hoy en día se lleva más un malo atractivo, incluso más guapo que el héroe, inteligente… y, la mayor parte de las veces, un poco loco.

A mí me encanta esta clase de malo. Estoy deseando poder hacer uno así para mi siguiente historia porque en esa quedaría genial. Me encantaría poder crear un malo de esa clase.

En libros mis villanos favoritos siempre fueron el cardenal Richelieu y Milady. ¡Es que eran perfectos! XD

En las series y películas están creando ahora a unos villanos geniales. Con grandes diálogos, personalidades bien escritas…

El ejemplo más universal seria el Loki de “Thor” y “Los vengadores”. Si no habéis visto las películas… no os culpo. A mí me encantan, pero no a todo el mundo le gustan las películas de comics. Sin embargo, estas están bien. Son divertidas.

Pues Loki, que solo iba a ser el malo de “Thor”, acabo convirtiéndose en el malo de “Los vengadores” también y de la secuela de la primera. Incluso se rodaron a última hora más escenas suyas porque a la gente le encanta Loki.

¿Por qué, si es el malo? Porque, a pesar de saber que va a traicionar, dar la puñalada trapera y que trata de conseguir conquistar y dominar el mundo… es encantador…

Tom Hiddleston acabó muy sorprendido cuando le hicieron salir vestido del personaje para presentar el tráiler de “Thor 2” y se encontró con que el público coreaba su nombre.

 

Otro malo (esta vez de serie) que me encanta es el Moriarty de “Sherlock” de la BBC. Muy buena adaptación moderna del clásico de Doyle, aunque me de dolor de todo cuando se saltan cosas importantes.

Aun así, su Moriarty es genial. Loco, desquiciado, malísimo a más no poder… y que te ríes con él quieras o no.

 

Y acabo mi ranking de villanos geniales con dos de mis favoritos de mi serie preferida. Los dejo los últimos porque esta no la conoce tanta gente (mal hecho. ¡Hay que verla! XD). De “Sobrenatural” (Supernatural en EEUU) destaco, por geniales, a Lucifer y a Crowley.

Lucifer porque lo han escrito justo como yo lo imaginaba (consentido, loco, infantil) y porque Mark Pellegrino lo bordó.

 

Crowley porque el rey del Infierno es capaz de cambiar de bando tres veces en un solo capitulo si con eso saca beneficio y lleva apareciendo casi cuatro temporadas. Un antiguo demonio del cruce, avaricioso, inteligente, manipulador y con unos diálogos geniales. Además… tiene un hellhound…

 

Esos son la clase de malo que me encantaría tener el talento de escribir un día. A lo mejor para la siguiente o para la siguiente de la siguiente… vete a saber.

¿Y a vosotros? ¿Qué clase de malo os gusta?

PD. Hoy es que estaba muy cansada para escribir algo más serio y menos fangirl, la verdad. Espero que no os haya molestado demasiado.

PD2. Recomiendo altamente ver Sherlock y Supernatural. He dicho. XD

 

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Personajes (Im)perfectos.

Ya hable en este post sobre los personajes y como crearlos. También en este otro sobre mi dificultad al nombrarlos y alguna otra cosa más.

Hoy quiero ahondar un poco más en la creación de tus protagonistas y en hacer hincapié en lo de no hacerlos perfectos.

¿Por qué? Preguntaras y con toda la razón del mundo.

Porque lo perfecto no es creíble. Y tú quieres que tus personajes lo sean, ¿verdad? Igual que yo.

¿Cuántos de vosotros ha leído una historia o visto una serie o película donde uno de los personajes era tan perfecto que daba grima?

La perfección no existe. En nada. Real, por lo menos.

Esto es válido para personajes de cualquier género. El dechado de virtudes que estés creando o le pones algún defecto bien gordo o te lo van a odiar a muerte.

Un personaje perfecto resulta aburrido y plano. Sin carácter, porque eso se lo dan los defectos que le pongas. Te está permitido que sea capaz de competir con Míster Universo en físico, pero que sea patoso por lo menos…

A mí me gusta equilibrar eso. Si es perfecto físicamente, lo hago imperfecto sicológicamente. O viceversa. O de las dos cosas XD.

Muchos de nosotros (por no decir todos) nos inspiramos en el físico de modelos o actores para crear la imagen de nuestros personajes. Me gusta ver fotos en Google para eso (sin contar lo que alegra la vista, oye). Coged uno y pensad… ¿Le cambiarias algo físicamente para que no fuera tan guapo/a? ¿O le crearías una personalidad con más fallos que el Titanic? Cuestión de gustos.

A ver, pongo ejemplo…

Arturo

Este chico (monísimo… no es mi tipo, pero monísimo es) a parte de modelo, es de quien he pillado la imagen para uno de los protagonistas de mi siguiente historia. Así como que no dice mucho, ¿verdad? Vale… pues le he añadido una cicatriz (para estropearle un poquito la cara, que es demasiado guapo) y le he puesto una personalidad… un pelín insoportable. Es engreído, es malcriado, no soporta no salirse con la suya… vamos, la clase de persona a la que le daría una colleja a los dos minutos de conocerla. Luego mejora, pero de principio es un poco capullo.

Con el resto hice más o menos lo mismo.

¿Cuántos defectos te gusta ponerles a tus protagonistas?

Dejando un poquito el tema, os dejo aquí un par de links para ayudar. Uno que va precisamente de lo que estamos hablando y otro que no, pero me gustó mucho así que lo pongo.

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Las emociones del escritor: ¿ayudan o interfieren?

A ver… pregunta…

¿Debe un escritor/a dejar que sus emociones interfieran en su historia?

¿Ayuda o perjudica si permite que su estado de ánimo afecte a sus personajes?

Uhm…

Una vez, hace ya bastante, mi jefe me echó una de esas broncas maravillosas sin venir a cuento y sin razón. En serio, no tenía razón ese día. Me enfade muchísimo, claro está. Esa tarde yo me había llevado un fic que tenía que terminar y me puse a escribir el capítulo que me tocaba ese mismo día, aun enfadada. El resultado de eso fue que una escena simple con una pelea que debía acabar con una advertencia en plan gracioso se transformó en una pelea a lo bestia que acababa con uno en el hospital. Arranqué las hojas de ese capítulo y las tire a la papelera porque eso no era lo que tenía pensado desde el principio y no encajaba con el tipo de historia que estaba escribiendo.

Eso por escribir enfadada.

Es inevitable que las emociones fuertes se cuelen en lo que escribes. Si estas muy enfadado o triste o contento va a costarte que eso no se note en lo que estas escribiendo. Y si la escena va acorde con tus sentimientos en ese momento, pues genial. Lo vas a bordar. Pero como no sea así…

Es difícil escribir algo alegre cuando estas triste aunque no imposible. E incluso puede darse el caso de que, por animarte a ti mismo, escribas algo gracioso. Pero tienes más probabilidades de que te salga algo deprimente… o tu personaje acabe igual de triste que tú.

Es normal que se refleje tu estado de ánimo en tus personajes.

Pero, ¿es recomendable?

Escribir es poner mucho sentimiento. Pero también mucha cabeza. Hay que crear un equilibrio entre las dos cosas para que tu historia no sea una incongruencia.

Como lector te puedes adueñar de las emociones de los personajes de la historia que estás leyendo. Sentir lo que ellos, sufrir si sufren, alegrarte si les pasa algo bueno y vivir cada paso que dan hasta el final.

Como escritor debes sentir también lo que ellos, ponerte en sus zapatos para que sus reacciones sean lo más naturales posible. Más realistas. Así es como cobran vida en el papel.

Pero no debes pensar… ¿Cómo reaccionaría yo en esa situación? Debes pensar… ¿Cómo reaccionaría él (o ella) en esa situación? El lector puede convertirse en el personaje, pero tú no puedes convertir al personaje en ti.

Cuando escribes dejas un pedacito de ti en cada personaje, un cachito de tu alma en cada historia. Pero no todo, porque si tu personaje es, por poner un ejemplo, un boina verde, no puedes hacerle reaccionar como tú lo harías. A menos que tú seas un boina verde también, claro XD.

Creo que me he acabado perdiendo… nota mental a mi misma: no escribir nada si estas cansado. Acabas haciendo un lio.

Pero… ¿Qué opináis vosotros? ¿Se debe o no dejar sueltas las emociones, los sentimientos de uno mismo, a la hora de escribir? ¿O se deben reprimir un poco y usar más la cabeza?

¡A ver si alguien se atreve a opinar! XD

Y aunque esto no vaya mucho con el post, os pongo un par de links para ayudar a describir las emociones de vuestro personajes en la historia.