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Planificar y escribir tu primer borrador.

Muy bien, yo no se el resto pero para esto (bueno, para todo) siempre he sido una desordenada.

Cuando escribo, cuando empiezo a planificar una historia, soy bastante desorganizada. Lo soy en esto porque lo soy en casi todo lo que hago. Imagino que esa es la razón. Si eres ordenado y organizadísimo en el resto de tu vida cotidiana, también lo seras en esto. Yo no, así que… no tengo organizada ni la estantería de mis libros… eso si, se donde esta todo.

Mi desorden es tu orden.

Pero desorganizada y todo, hago lo que todo el mundo cuando va a empezar a escribir. Primero, tener una idea, después planear alrededor de esa idea y, por ultimo, escribir el borrador.

Las dos primeras partes son las más divertidas.

Esa idea (en ese momento absolutamente genial) que apuntas en un papelito, libreta o lo que sea para que no se te olvide y a la que das mil vueltas antes de empezar a planear toda tu historia. Ese es uno de mis momentos favoritos. Y ahí se decide muchísimo.

Es en ese instante cuando decides si tu historia va a ser de intriga, de risa, un romance… si va a tener un final feliz o, por el contrario, tendrá un final de tirarse de los pelos.

En ese momento, tu historia puede ser cualquier cosa que tu imagines. Por eso es mi parte favorita.

Yo me paso días (imagino que los demás también) contemplando todos los escenarios posibles antes de elegir el que mas me gusta.

Y cuando eliges… ¡es el momento de planear e investigar!

Aquí es cuando decides el resto. Donde sera, en que época, tus personajes, sus vidas, su propósito y su papel en la historia…

Dependiendo de como sea la trama elegida, necesitaras más o menos ayuda para ello. Mis dos favoritas para investigar, antes de documentarme en serio, son Google y Wikipedia. Ojo, solo para empezar a documentarte. Hay cosas que, obviamente, necesitan documentación más completa. Libros, referencias, artículos, lo que sea necesario. Pero para orientarte están bien. Y Google maps es divertida para ver ciudades y escenarios que no puedes visitar en ese momento.

No lo he dicho, pero esta claro que mientras haces todo eso hay que ir tomando notas de todos los colores y organizándote a tu modo. Yo hago fichas, esquemas, resúmenes enanos, resúmenes más extensos… Muy desorganizado todo, pero a mi me funciona así. Intente organizarme una vez y acabe más perdida XD.

Y cuando ya tienes todo (o crees tenerlo) es el momento de escribir ese borrador. A partir de ahí, ya es otra historia, nunca mejor dicho.

Si sois de los que necesitáis ser organizados para hacer esto aquí os dejo unos post con consejos para ello.

Todo esto es muy relativo. Cada cual debe organizarse de la manera que sea más cómoda y se adecue mejor a sus horarios. Es cierto que hay que imponerse una disciplina, hacerte tú mismo tu rutina para escribir, o, por cansancio, pereza y mil cosas más, no lo haces. Pero siempre que sea la que más se amolde a tu forma de ser. Esos consejos son solo eso, consejos. Mezclalos, coge los que mejor te funcionen y úsalos.

PD. También podéis encontrar más consejos sobre esto en la versión premium de El oficio del escritor, de Alejandro Quintana. Muy recomendable.

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Dando otra vuelta de tuerca a la marca personal y al marketing

Dando otra vuelta al tema de la pagina de autor, la marca personal, la presencia que los autores debemos tener en las redes sociales y marketing, voy a añadir links nuevos de posts que he visto estos días por la red.

Muy informativos todos, prometido.

Nerea Nieto ha posteado “10 elementos que toda pagina de autor debería tener“, la cual, salvo obvias excepciones, estoy siguiendo a rajatabla. (¡Mira! ¡Ahora tengo la sección de “Contacto”! XD) Como podréis comprobar, deja muy clarito cuales son los apartados que no deben faltar en cualquier pagina de autor.

Pasando a la sección de twitter, mi red social favorita, Blanca Miosi habla sobre él y lo que los escritores (y debería ampliarse a gran parte de los usuarios) deben y no deben hacer.

Neus Arqués hablaba esta semana en su blog sobre la marca personal y si debemos (autores o simplemente empresarios) estar presentes en todas las redes sociales. Debo decir que estoy de acuerdo con ella en que no se debe. Es obligatorio, si, pero solo en las que sepas manejarte correctamente. Todo lo demás, es perder el tiempo. En mi opinión.

Y, para terminar por hoy, Sinjania tiene un post muy interesante sobre “Siete formas eficaces de promocionar un libro“, que tengo guardado en favoritos y que espero poner en practica prontito.

No me entretengo más, que el otoño me deja con muy pocas horas para poder escribir. A veces, el trabajo, los días más cortos, la familia, los amigos… agobia un poco querer llevar todo eso y arañar horas para escribir. Espero que este fin de semana de un poco más de si que el resto de la semana.

 

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Cuando la impaciencia ataca.

Hoy voy a hablar de una de mis peores enemigas.

Es tan mala como la hoja en blanco y la inspiración que se va de paseo y no regresa.

¿A quién no le ha podido la impaciencia?

Pues a todos.

Dependiendo de si eres una persona más o menos tranquila, te afectara en mayor o menor medida. Pero a todo el mundo, en alguna ocasión, le ha ganado la batalla el deseo de hacer/conseguir algo y que sea ya.

En este mundillo que hemos elegido, igual que en cualquier otro ámbito de la vida, es un enemigo al que debes aprender a manejar.

¿Cuántas historias se han estropeado por las prisas al corregir, al terminarlas? ¿Cuántas veces has pensado al leer algo… “esto tiene un final apresurado”? ¿O te has encontrado con alguna falta ortográfica por que se revisó con prisas? ¿O un fallo en la trama?

Cuando dicen que las prisas son malas consejeras, por algo será. Y esas prisas que te hacen cometer esos errores, vienen por la impaciencia.

Cuando empiezas una historia estas emocionadísima. ¿Verdad? Y te da esa impresión de que tus dedos no van lo suficientemente rápidos. Tu cerebro corre más. El va cuatro o cinco capítulos por delante, lo cual es bueno. Y malo.

Bueno, porque sabes cómo va a seguir la historia. Malo, porque te está haciendo sentir como que no vas a poder plasmarlo todo lo suficientemente rápido, que la idea que tienes en ese instante la vas a olvidar por ir tan despacio.

En los borradores eso no importa realmente. Es un borrador. Todos sabemos los mil cambios que acabara sufriendo, así que… no, realmente no importa mucho. Además, recuerda, para eso están las notas. Si sigues pensando tres capítulos por delante, para, escribe esa idea en papel y luego sigue con lo tuyo. Metete en la cabeza (y de camino se lo comentas a tu cerebro) que lo que nos sobra es tiempo. Normalmente, claro.

Aplícalo al corregir y revisar también. Porque… tu lees… y relees… y vuelves a releer… y quieres acabar. Reescribir puede ser muy divertido. No sabes que vas a cambiar o que nuevo giro surgirá de repente transformando tu borrador en algo mucho más bonito. Pero también puede ser tedioso releer tanto. Mi voto esta en hacerlo poquito a poco, por mucho que desespere. Dos, tres capítulos máximo y luego un largo descanso o empezaras a saltarte párrafos con la excusa de que en el primer repaso ya estaba bien.

Para los que tienen la suerte de saber maquetación y diseño y se autopublican (os envidio terriblemente. Tarde tres horas en aprender a usar un solo botón de un programa de maquetación. Tenéis mucho merito.) ojito también con esa impaciencia. Que por mucho correr, no hagáis una chapuza. Todos estamos deseando ver publicado nuestro libro. Los autopublicados siempre lo conseguirán antes, pero que ese deseo de verlo en el escaparate on line no os haga cometer el error de ir con prisas. Que luego esos errores no se olvidan.

A mí la impaciencia me puede como a la que más. Siendo como soy una “Mari Nervios”, llega a frustrarme mucho. No solo en esto, en todo. Treinta y cinco años peleando con eso me ha enseñado a domarlos un poco. A obligarme a decir… Ahora no… todavía no…

Ahora me repito a mi misma mientras escribo… todavía no… repásalo otra vez… aun no ha reposado lo suficiente… déjalo un par de días más… se más paciente…

Obviamente, no me funciona siempre, como a cualquiera. Pero también trato de recordar eso que aquí se dice muchísimo… escribir no es un sprint, es una maratón. Y en las maratones no se corre especialmente rápido hasta que ves la línea de meta. Se trata de aguantar hasta ese momento, no de agotarte antes.

Así que cuando te pueda, para. Deja lo que estés escribiendo y haz otra cosa hasta que te calmes. Si, es lo contrario que se dice, ¿verdad? Lo normal sería no parar, no distraerte. Pero en este caso, debes. Si acabas frustrado por esa impaciencia, tu historia podría ni terminarse. Así que si, para. Mira algo… la tele, escucha música, mira por la ventana (yo tengo un bar muy divertido enfrente. Cuando me frustro, les miro. A ellos y a los policías que vienen día si y día no a llamarles la atención.) Lo que sea que te calme y luego, sigue escribiendo.

Otra cosa que a mí me gusta hacer para evitar eso es centrarme solo en lo que me toca escribir ese día. Como cualquiera, yo tengo mi esquemita. Bueno,  hago mini resúmenes por capítulos. Unos pocos párrafos para el capítulo entero, a escena por párrafo. Me lo leo varias veces antes de escribirlo, meditando como van a ir y me centro en cada escena como si no hubiera algo más que escribir. Solo una escena cada vez. Así evito distraerme con lo que vendrá después. No me permito ni pensar ni leer la siguiente escena que toca hasta haber acabado la anterior.

Obviamente, esto trabaja para mí. A lo mejor a otro no le vale. O no tiene mi problema. Normalmente, la gente escribe con silencio absoluto para no distraerse o usa música. Yo lo hago con series en versión original puestas como ruido de fondo. Todos tenemos nuestras manías que nos funcionan.

Pero si tienes ese problema, ya sea al empezar o al corregir, antes de apresurarte, para… respira… cuenta hasta diez… y no dejes que la impaciencia te gane.

PD. Este no es la clase de post que he estado publicando últimamente, pero me gustaría mucho saber, de quien lea por aquí, si también les ocurre algo parecido y como hacen para evitar que les distraiga. Sería interesante saber vuestra opinión.

 

 

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Tus personajes : protagonistas, secundarios… ¿Cómo crearlos?

Crear un personaje, ya sea protagonista o secundario, es una de las cosas más divertidas y frustrantes que existen.

Esta semana estoy liada con otra historia (la anterior ha tenido que quedarse en pausa porque esta no dejaba de gritar que le hiciera caso. Va a ser una consentida, lo estoy viendo…) y ya les he hecho la hoja de vida a los personajes que van a salir en ella. Cuando he querido darme cuenta tenia casi diez cositas a las que inventar un nombre, una vida, una personalidad… y no caer en el topicazo de hacerles perfectos.

Recuerdo que hace tiempo leí un articulo de Escribe Romántica sobre Herramientas para hacer personajes creíbles. Básicamente, con lo que más me quede fue con el “no te olvides que son personas. Tienen que comer, ir al baño, dormir…” No se porque me quede con eso, pero no lo he olvidado desde entonces.

También tengo que recordarme una y mil veces que ni el malo tiene que ser perfectamente malo, ni el bueno un héroe de manual. Es muy fácil escribir todo blanco y todo negro y que se vea muy claro donde esta el limite entre ambos. ¿Pero donde estaría la gracia? Soy muy fan del gris, que queréis. El malo tiene que ser humano y, a menos que sea un psicópata, debe tener sus momentos de debilidad y conciencia (alguna debe de tener, digo yo… ¿no?). Y el bueno, no puede ser tan bueno… si no tiene sus momentos de desear matar a alguien, de herir, de meter la pata hasta el fondo… no, en serio… ¿donde estaría la gracia?

Así que personajes más grises que blancos o negros, que tengan una vida a parte de la que tú le estas poniendo en el papel, que demuestren carácter y personalidad y que se te escapen de las manos algunas veces. Que estés escribiendo y de repente digas… “A ver… yo no quería que fueras por ahí!” Y él te responda… “Yo si. Y a lo mejor sale más divertida la cosa así.”

Eso no significa que siempre les tengas que hacer caso. Cuidado con eso. A veces si, otras ponles una correa corta y se acabó. Que escribes tu, no ellos.

Hablando mejor de este tema que yo, esta el post de Nerea Nieto, Los personajes que se salen del papel.

También pongo aquí varios posts que son muy utiles a la hora de crear y mejorar personajes.

También mencioné en una entrada anterior, que Literautas tiene varias plantillas para crear fichas de personajes. La podéis encontrar aquí.

Así que ya sabéis. Si vais a crear personajes recordad que deben ser humanos, imperfectos y unos molestos sujetos a la hora de escribirlos.

Yo voy ahora a pelearme con un par… Preveo que estos dos no se van a llevar bien en prácticamente toda la historia. Espero que no se maten antes de que acabe con ellos…

No olvidéis tampoco echar un ojo a la versión premium del libro “El oficio del escritor”, de Alejandro Quintana, donde también encontrareis consejos muy útiles de este y cualquier otro tema relacionado con la escritura.

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El título y la portada : la presentación de tu libro.

¿Adivina qué? Si, sigo liada con el mio.

Vamos, con otro porque el primero todavía sigue en revisión.

Y mientras ese sigue en stand by y el otro en proceso de escribirse, quiero hablar de algo que me esta costando la vida misma. Algo que ya me daba dolores de cabeza cuando escribía fics.

El titulo.

¡Bienvenidos a mi pesadilla!

¿Como le ponemos al niño? La pregunta del millón.

Cuando tu vas a comprar un libro, si no vas con una idea fija de “quiero este y solo este”, vamos que estas echando un ojo y dando vueltas y más vueltas por la sección de literatura del centro comercial, jugando un poco al “pilla pilla” con el de seguridad (a mi eso me pasa muchísimo… debo tener cara de “choriza” o algo), cuando vas solo a mirar hay dos cosas que llaman tu atención a un libro en particular.

El titulo y la portada.

Seamos sinceros. La mayoría de las veces, con los libros nos pasa como con la comida. Nos encaprichamos de un titulo llamativo, de una portada bonita. Luego a lo peor te llevas un chasco con el interior, pero ese exterior es el que te ha hecho comprarlo. ¿A qué si? ¿A qué no soy a la única que le pasa? Dios, decidme que no…

Así que escoger un título es algo que siempre me ha dado problemas. El mio ha cambiado de titulo ya tres veces… y las que le quedan. La portada aun ni lo he pensado.

Y como yo lo arreglo todo cotilleando en blogs y Google, ahí van unos posts que pueden ayudar para ambas cosas. Para dar una orientación sobre como escoger tu titulo y como puedes conseguir una buena portada (si estas dispuesto a pagar por ella).

Además, Nerea Nieto, de Diario de una escritora, también deja una Lista colaborativa de diseñadores de portadas, que fue haciendo con la colaboración de artistas. Cosa que se le agradece mucho, por cierto.

Se aceptan apuestas de cuantos títulos tendrá la mía antes de que me anime a publicarla…

Y terminado esto, no olvidéis echar un ojo al blog de Alejandro Quintana, El oficio de escritor, y a su versión premium de su libro que ya está a la venta en Amazon!

Ahora sigo con lo mio que hoy lo he tenido muy descuidado.

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La propiedad intelectual : registrar tu libro.

Como sigo considerando lo de publicar en un futuro (espero que no muy lejano, aunque tampoco lo veo muy cercano) ando investigando el asunto. Tú no puedes coger tu historia, esa con la que llevas trabajando y sufriendo y disfrutando desde hace meses, y ponerla on line o en manos de algún editor sin protegerla primero.

A ver, proteger tú historia…

Realmente, no la proteges. Siempre habrá gente que puede plagiarte, robar la idea original y mil cosas más. Contra eso, poco se puede hacer.

Pero… si puedes registrar tú historia y demostrar que es tuya.

Ahora, he aquí la cuestión que llevo todo el día investigando (si mi jefe se entera de que he estado más atenta al móvil que a mi trabajo, me mata)… ¿Cómo se registra una historia?

Digamos más bien que después de estar horas mirando y remirando por todo el net, he acabado con una jaqueca mortal.

Por mi parte, quien hizo la web del Ministerio de Cultura de España podría haber usado un lenguaje menos… complicado. A ver, entender, se entiende. Perfectamente. Pero un poco más simple y menos técnico hubiera sido mucho mejor.

Tonterías mías aparte, para quien tenga dudas de como registrar su obra en España, aquí dejo unos links de blogs que lo explican bastante bien y más claro que en la web del Ministerio.

Existe además del Registro de Propiedad Intelectual, la web Safe Creative. A parte de gratuito, es también a nivel mundial. El registro de España solo sirve para España. Aunque, para obras finalizadas, veo bastante aconsejable hacer el dichoso registro oficial. Por si acaso…

Y terminado esto, aprovecho para comunicar que la versión Premium del libro “El Oficio de Escritor”, de Alejandro Quintana, está a puntito de salir. Si aun no habéis curioseado su blog, ya estáis tardando.

Lo mismo va para los blogs que suelo poner por aquí.

Ahora, me voy a seguir peleando con mi otra historia o a tomarme un ibuprofeno… lo que primero gane mi atención…

 

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Publicar tu historia : Dónde, cómo y qué hacer.

Hoy he tenido un día de descanso muy productivo. Como en la mayoría de ellos, no he escrito ni coma pero si he estado considerando varias cosas que llevo un tiempo pensando. También he tenido una muy agradable e interesante charla con Alejandro Quintana   que me ha dejado dándole vueltas a la pregunta del millón.

¿Quiero publicaro no?

Que tú dirás… pues no para tanto la pregunta. Tiene una respuesta muy simple. Si o no.

Pues no es tan simple.

En fin, yo acabo de terminar mi primera historia. Ahora la están revisando dos amigas y ando esperando a ver qué me dicen. Yo no creo que valga para mucho, pero como tengo en reserva varias ideas más que quiero escribir (una de ellas me encanta) pues… no voy a mentir diciendo que no considere lo de publicar en un futuro.

Una escribe para que la lean. Si, lo haces sobre todo para ti, pero hay una parte que desea que el resto del mundo conozca eso de lo que estás tan orgullosa.  Como le dije a una de las amigas que va a corregir mi historia cuando se la di. Sera una porquería de historia, pero es MI porquería. Y estoy orgullosa de ella.

Así que, dándole vueltas al asunto de publicar, recordé que había leído vario post sobre el tema. Pongo los que me parecieron más interesantes.

Este último lo pongo porque me pareció muy importante saber que derechos tenemos y que debemos revisar a la hora de dar nuestro libro a una editorial para que lo publiquen. Eso es algo que siempre hay que mirar con lupa, ya sea para esto, ya sea para cualquier clase de contrato. No sea que estés vendiendo tu alma sin enterarte XD.

Yo voy a seguir ahora con lo que estaba escribiendo y a seguir haciendo el planning que empecé ayer y hoy he continuado después de la charla. Y a seguir dándole vueltas al asunto…

 

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Tus personajes y sus nombres.

Para mí una de las tareas más, no voy a decir engorrosa pero se le acerca, es el nombrar a los personajes de una historia.

Con los protagonistas es muy simple. Tú ya tienes su nombre, su aspecto, su vida entera en tu cabeza. Pero… ¿y los secundarios? ¡Ah, querido!

Normalmente, para escoger los nombres de los protagonistas recurro a nombres de actores o cantantes o gente que conozca. Gente a la que puedo identificar psicológica o físicamente con mis personajes. Si, por ejemplo, tengo a un personaje que es moreno, con aires de Casanova y un pelín misterioso, a lo mejor lo llamo Pierce. Es un ejemplo muy malo, pero es el primero que me ha venido a la cabeza.

Y, luego, con los apellidos, pues ya me lo curro un poco más. Si va a ser de un país en específico, busco apellidos de ese país, usando Google. Bendito Google…

Esa es mi (nada recomendable y poco efectiva) manera.

Curioseando por los blogs e internet, vi que hay post para ayudarte con ese tema:

En el blog de Literautas también hay otros post interesantes sobre personajes como el de Cómo dar a conocer a nuestros personajes  y el de Cómo crear fichas de personajes que son muy útiles e interesantes.

Una de mis mejores amigas, muy aficionada a escribir también, solía decirme que de tus personajes hay que saberlo absolutamente todo. Desde que pie calzan, al tipo de sangre que tienen a cuál fue su peluche favorito de niños.

Que tú dices… ¿si nada de eso va a salir en la historia, para qué me sirve?

Bueno… primero, nunca vas a saber al 100% seguro que va a salir en tu historia. Porque no se el resto, pero yo suelo cambiar y añadir muchas cosas que pensaba que no añadiría durante los repasos y correcciones.  Segundo, porque siempre es bueno tener esa información para saber cómo es tu personaje. Y conste que siempre he discutido con esa amiga sobre ese tema. Yo soy de las que piensa que no es necesario saber tanto. O pensaba, claro. Ahora, después de haberme metido con mi primera historia, si soy más partidaria de saberlo todo.

Así que echad un ojo a esos post, que de verdad, ayudan bastante.

 

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La plataforma de autor.

Esta semana, mientras seguía con mi repaso, me dio por buscar información sobre las plataformas de autor.

Como soy novata en esto de las publicaciones y promociones (vamos, que no me he estrenado aun) pues a mí el termino me sonaba a chino. Después de un día entero mirando páginas, ya tengo más idea de lo que es, pero… ¿cómo crear la tuya?

Básicamente, todos te dicen lo mismo. Debes crear tu marca personal. Hasta ahí, genial.

¿Cómo?

Dice Alejandro Quintana en su libro y su blog (El oficio del escritor) que todos somos especiales y todos tenemos ese algo especial que nos diferencia y nos hace únicos. La cosa esta en encontrarlo y usarlo como tu marca personal. Yo aun sigo buscando ese algo mío XD. ¡Alejandro, por cierto, muy fan de tu libro!

Imagino que para algunas personas es mucho más fácil encontrar ese algo que para mí, así que os dejo aquí los links que he estado mirando sobre el tema y que ayudan muchísimo.

Yo, mientras y siguiendo los consejos, he añadido algo más a mi bio, pero es que, sinceramente, lo de venderme se me da bastante mal. Así que no esperéis la gran cosa.

Ahora voy a seguir con mi repaso, que ya va quedando un poco menos.

 

 

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Corregir, corregir, corregir…

Y en ello estoy.

Ando corrigiendo mi historia y voy por el segundo repaso. Técnicamente me podrían quedar dos o tres más. Conociéndome, me quedaran unos seis o siete. Y si fuera para quedarme tranquila, unos mil.

Eso es lo que pasa cuando se corrige algo que tú has escrito. Que no te quedas contenta nunca. Ya me pasaba cuando escribía mis fanfics, pero ahí no importaba tanto, la verdad. Con que no tuvieras errores garrafales de ortografía, todo el mundo contento. Vale, tu no, pero era más una cuestión de cantidad que de calidad. Solían ser felices con que acabaras la historia así que hacían la vista gorda a los errores. Lo malo es que luego lo veías publicado y decías… Oh, dios mío… ¿cómo no he visto eso?

Así que para evitar repetir eso y porque esto no es un fanfic, lo estoy revisando con lupa. El problema es que llegara un momento que por mucho que revise, no voy a ver nada y tendré que pasárselo a alguien para los vea por mí. Estoy echando a suertes a cual de mis amigas le tocará la china de cargar con eso.

Pero mientras llega ese momento, y antes de hacer el primer y segundo repaso, me estuve informando como corregir bien la historia. Porque quería hacerlo perfecto. Y porque cuando me quedo en blanco y pillada escribiendo, me pongo a navegar por la red buscando algo que me lleve de vuelta a la historia. Cada uno tiene sus manías.

Pues en mis paseos por la red buscando ayuda para las correcciones, me encontré con estos, que fueron de muchísima ayuda:

Ahora que ya estoy por mi segundo repaso (he sacado mil errores, me queda corregirlos en el Word) ando con la preocupación de que encontrare en el tercero… y en el cuarto… y, ¡ay, que no he pensado en el titulo! ¿Y qué voy a hacer cuando lo acabe? ¿Cómo lo voy a promocionar? Y… y a estas alturas desconecto el cerebro un rato.

Cuando se es un manojo de nervios como yo, lo de forzarse a no pensar en el futuro y prestar más atención al presente, es complicado. Así que voy a cenar y luego sigo.

Espero que esos post os ayuden tanto como a mí.