Nanowrimo 2019: segunda semana.

nanowrimo

Pues como te comentaba ayer en el Podcast hemos llegado a la segunda semana del reto Nanowrimo.

¡Bien por mi!

Escucha «Mi aventura de escribir: Nanowrimo 2» en Spreaker.
Y con esta primera mitad finalizada, acaba también el primer borrador que estaba escribiendo para el reto. Mañana empezaré el segundo borrador.

Han caído catorce capítulos y veinticinco mil palabras.

Pero eso es lo de menos. Se esta cumpliendo el calendario que me hice para la ocasión, estoy cumpliendo mi cuota diaria, no me he saltado ningun día de escribir asi que estoy muy satisfecha y orgullosa de como va el asunto.

Así que mañana empezaré el nuevo borrador, con nuevos capítulos y la misma trama, ya que será en realidad la primera mitad de la historia. Y estoy deseando conectarlas cuando las acabe.

¡Va a ser genial!

Si todo va bien, para el siguiente jueves estaré llegando a las treinta y cinco mil y solo nos quedara nueve días más para acabar.

Y, luego, a trabajar de nuevo en la otra novela que me está corrigiendo David Orell.

Por cierto, mi querido David me ha dejado aquí unos párrafos de cómo lleva su propio Nanowrimo. Spoiler, le va muy bien.

Yo que desde hace años escuchaba o leía temas sobre Nanowrimo nunca participaba por razones de tiempo y motivos. Este año es la primera vez que me meto de lleno y todo por culpa de un pequeño grupo de personas que hoy formamos un buen equipo y también somos amigos, y espero que no solo de letras. Todo cambia y todo tiene un principio. Ya veremos si el año que viene me animo o paso de todo. Como decía, es mi primer año y ya llevamos una semana u ocho dias, contando desde el momento en que escribo estas líneas, y viendo los registros que publico en mi cuenta de Nanowrimo y en Instagram, estoy yendo bastante mejor de lo que esperaba. 

Tener claro el proyecto, o al menos una idea global, ayuda mucho a no perderse por el camino. Durante el mes de octubre estuve preparando la escaleta para no perderme. Idee un sistema de 30 escenas de 1700 palabras. De este modo me he marcado 30 metas que lograr. Sin embargo, cada escena tiene su propia vida y hay algunas de 3000 o 6000 palabras. Yo estoy contento con mi sistema y pienso seguir repetirlo si me da por volver a participar en Nanowrimo.

Pero si hay algo que quiero destacar es la libertad que siento a la hora de escribir. Es como cuando me metí de lleno a las clases prácticas de autoescuela. Ya sabía lo más básico a la hora de poner las manos en el volante, pero cuando vino el profesor, me olvidé de todo y simplemente me predispuse a aprender como debía. Cambié el chip, sin más. Durante las sesiones de Nanowrimo procuro hacerlo igual: me olvido de lo que sé, de corregir, de usar sinónimos, de revisar todo y perder el tiempo en tonterías. En Nanowrimo hay que escribir a saco, a destajo, como quieras llamarlo. No hay excusas. Hay que tirar hacia adelante y llegar a la meta diaria. Por eso disfruto tanto porque estoy viendo mi lado oscuro actuar sin presiones. Es como vigilar a la fiera con una cámara nocturna que puedes ver lo que hace realmente. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que sin querer me salen todas las faltas de ortografía, de gramática. Olvido tildes y coherencias. Me repito más que el ajo, y hay momentos que parece que me dejo anotaciones para el futuro. Todo eso me hace mucha gracia. Tanto tiempo aprendiendo a domar el dragón y ahora está ahí jugando con cualquier cosa. ¡Es muy divertido, de verdad! A final de Nanowrimo contaré todos los detalles en mi blog. 

Por último, darle las gracias a mi querida Eva por dejarme este espacio

 

¿A qué es una monez? Pues ya estáis tardando en echar un ojo a su blog.


 

 

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