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Resumen semanal: del 12 al 16 de noviembre. : Resumen semanal: tercera semana de noviembre.

resumen

Resumen semanal: del 12 al 16 de noviembre.

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Lunes.

Empezamos la semana con un post sobre tres de los personajes de mi novela Kamelot 2.0 y su relación entre ellos.

Arthur, Merlin y Uther.

Su relación es muy importante ya que es lo que provoca la novela y la leyenda artúrica.

¡No te lo pierdas!

 

Martes.

Sigo buscando…

 

Miércoles.

¡Último capítulo del relato Dioses y demonios!

Acabamos la historia o, más bien, le ponemos un punto y seguido, ya que sus personajes regresarán en un futuro no muy lejano.

¡Espero que te haya gustado este relato!

 

Jueves.

¡La fecha se va acercando!

Ya queda poco más de un mes para que Dagas de venganza esté aquí. Y para celebrar que ya falta poquísimo te regalo el primer capítulo.

¡Enterito para disfrutarlo!

Por cierto, ya tengo mi portada. ¡Hecha por David Orell y es preciosa! ¡Estoy deseando enseñártela y me va a costar la vida no hacerlo antes de tiempo!

Pero hay que esperar un poco aún. La próxima semana te la enseñaré.

 

Viernes.

¡Por fin se acabó la semana! Este finde lo tengo completito y espero que me quede tiempo para descansar algo.

¡Disfruta tu viernes y tu finde!

 

 

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¡En exclusiva! : Dagas de venganza: Primer capítulo

dagas de venganza

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¡La hora se acerca!

En poco menos de un mes, Dagas de venganza estará en Amazon y en el blog para que puedas conseguirla. ¡Estoy deseando que la leas!

Pero, mientras esperamos, te dejo el primer capítulo para que le eches un ojo y lo disfrutes.

¡Espero que te guste!


 Capítulo 1

 

 

Escuchar el crujir de huesos y sentir el cráneo de ese tipo haciéndose añicos en su mano no le resultó tan satisfactorio como debería haber sido.

El sonido tendría que haber calmado su ira. Un poco, al menos.

Pero no. Nada de nada. Seguía notando la furia, quemándole por dentro.

Se sacudió la suciedad de las manos con gesto molesto. Una de las pocas ventajas de poder convertir en piedra a la gente era lo limpio que resultaba matarlas y poder convertirlas en polvo.

Sin sangre, sin cuerpo, sin pistas que la incriminaran… completamente limpio.

Una lástima que ese mismo polvo le produjera alergia. Estropeaba un poco su victoria.

Pateó lejos un cascote de piedra con forma de mano. No era ese el cadáver que deseaba.

No era esa la presa que buscaba. No era por quien había viajado miles de kilómetros abandonándolo todo y dejando atrás su hogar.

 

No fue ese el monstruo que desmembró a sus queridas hermanas al creer que eran ella.

No… quien había cometido semejante atrocidad y desatado su furia era otro. Un humano llamado Dolph Bauman, un cazador alemán que trabajaba para la facción europea de La Orden y que era, también, responsable de la muerte del último dragón, según contaban. Un experto en eliminar criaturas mágicas de gran poder.

Un fanático despiadado al que no le importaba acabar con vidas inocentes. Mientras pertenecieran a la comunidad, todo valía.

Poseía un largo currículum para alguien que no tenía más de treinta años. Sin embargo, parecía que sus habilidades venían de familia y había sido entrenado para exterminar bestias mágicas desde muy pequeño.

Pero eso se iba a acabar cuando le encontrara. Astrid pensaba encargarse de que terminara peor que todos los subordinados a los que había enviado contra ella. Él no tendría la suerte de acabar petrificado y aplastado, no. Eso era demasiado fácil. Tenía planes muy especiales y mucho más divertidos para ese monstruo.

Miró frustrada a su alrededor, escuchando la música y el ruido de los humanos mientras estos celebraban el Mardi Gras.

La calle principal estaba abarrotada de gente, bailando y participando en el desfile. Desde las carrozas lanzaban collares y flores a los viandantes mientras la banda de música tocaba algo de jazz ligero.

La música y la fiesta creaba un ambiente demasiado alegre y colorido para su amargo humor.

Había llegado a Nueva Orleans la noche anterior justo cuando empezaba su fiesta grande, algo que, por poco que le gustara, jugó a su favor.

Era una suerte ya que el ruido había ahogado toda la pelea. Todo el mundo estaba demasiado ocupado festejando como para notar algo.

Dos juerguistas tropezaron frente al callejón y vieron el jaleo desde la distancia, pero estaban muy borrachos y no le dieron importancia, así que regresaron a la fiesta.

Sus atacantes, por otra parte, no estaban tan distraídos ni borrachos.

Cuatro humanos de apariencia normal que no llamaban para nada la atención… o no habrían llamado su atención si hubieran olido a otra cosa que no fuera pólvora y no hubieran pasado media hora siguiéndola.

Los cuatro, armados con porras y cuchillos, intentaron emboscarla en ese callejón cuando creyeron, erróneamente, que ella no les había detectado.

Astrid se libró de ellos rápido. Mató a dos, dejó ko a otro mientras el cuarto consiguió huir, mezclándose entre la multitud. Seguidamente, se acercó al que aún seguía vivo e inconsciente y lo cogió del cuello de la chaqueta, levantándolo del suelo bruscamente, poniendo su cara a centímetros de la suya y lo sacudió para despertarlo.

Lo bueno de no ser humana era que su apariencia física engañaba a todos. Podía parecer una mujer delgada de poco más de metro setenta, pero su fuerza era muy superior a la de dos hombres el doble de grandes que ella. Mangonearlo era un juego de niños para ella.

 

—Dile a tu jefe que no va a conseguir detenerme —le siseó—. Voy a ir a por él y destruiré a todos los que envíe contra mí.

De pronto, escuchó un ruido, algo así como cuando te quedas sin aire y levantó rápidamente la mirada, esperando encontrarse con otro borracho. En su lugar vio a un policía mirándola paralizado desde la entrada del callejón.

Un chico joven de color, con uniforme de patrullero, probablemente novato y sin galones. La miraba, estupefacto con su pistola desenfundada y apuntando hacia ella. Le temblaban las manos y sus ojos marrones viajaban, asustados, de ella a los restos petrificados de los otros cazadores.

«¡Ups, que fallo!» exclamó en voz alta.

—¡No se mueva! —Astrid bufó, porque… ¿en serio? ¿Se encuentra con semejante escena y en vez de salir corriendo le da por ser el héroe e intentar detenerla? ¡Buena suerte con eso, niño!

Claro que esa interrupción significaban problemas para ella. Se le acababa de complicar la tarde y mucho. Una cosa era eliminar cazadores, que estaba autorizada a ello, y otra muy distinta, niñatos vestidos de uniforme que se creían superhéroes.

¿Qué iba a hacer ahora con él?

—¡Esto te viene grande, niño! —gritó, intentando asustarlo. Con suerte eso sería suficiente para librarse de él sin necesidad de matarlo. No quería matar a un inocente solo porque fuera estúpido—. Desaparece antes de que te hagas daño con ese juguetito que no sabes usar.

El policía frunció el ceño, estupefacto. Era un joven que aparentaba veintipocos, alto y de complexión delgada. El cabello corto y negro con un fino bigote sobre su boca, en la cual se dibujaba un rictus de incredulidad.

El sudor brillaba en su piel de ébano, delatando su nerviosismo y el miedo.

Como si no pudiera oler ya.

Astrid dejó caer al cazador, que soltó un quejido al chocar contra el suelo, y se giró, dándole la espalda al chico y a su pistola. No le preocupaba que fuera a disparar. Por cómo le temblaba la mano, no parecía que la usara a menudo.

¡No tenía tiempo para esto! Debía encontrar a su presa y no iba a hacerlo ahí. Prefería regresar a su motel, organizarse y trazar otro plan para obligarle a salir de su madriguera.

—¡He dicho que no se mueva! —gritó el chico.

Debía darle algo de crédito. Demostraba agallas, a pesar de estar muerto de miedo. Otro, en otras circunstancias, habría salido corriendo en dirección contraria gritando por refuerzos.

Astrid se giró de nuevo, quedando frente a él y se bajó ligeramente las gafas, dejando sus ojos al descubierto durante una décima de segundo, lo suficiente como para que la pistola se convirtiera en piedra.

Ese era un truco que había perfeccionado con los años. De niña, cuando sus poderes empezaban a aflorar, convertía todo en piedra sin control alguno. Ahora, podía calibrar la potencia de su poder y decidir qué parte deseaba petrificar.

Asustado, el policía dejó caer la ahora petrificada arma, que se hizo añicos al chocar contra el suelo. Durante un largo minuto, el chico se quedó helado mirando la pistola, luego a ella y de nuevo al trozo de piedra que momentos antes era su arma reglamentaria. Parecía haber entrado en un bucle. Resultaba casi cómico.

Casi.

—¿Qué demonios…?

—Te lo he dicho. Esto te viene grande —le repitió, con tono aburrido—. Lárgate antes de que tenga que hacerte daño.

Por el rabillo del ojo vio al cazador que quedaba vivo sacar otro cuchillo y saltar para atacarla. Los había que eran más tontos de lo que aparentaban.

Antes de que pudiera ser considerado una amenaza, ella le esquivó y golpeó, haciéndole caer. Sin darle tiempo a reaccionar, Astrid volvió a cogerlo de la chaqueta, obligándole a mirarla.

—Podías haberte quedado quieto y hubieras salido vivo… —gruñó, molesta—. Ahora tendré que enviar mi mensaje a través de otro. No tienes idea de lo inconveniente que me resulta matarte.

Con esas palabras, Astrid se quitó las gafas y sus ojos brillaron de manera extraña, cambiando de color. El cazador gritó mientras se convertía en piedra despacio, empezando por los pies y subiendo, dejando su cabeza para el final.

No merecía una muerte rápida.

Astrid hizo un ruido despectivo y lanzó el cuerpo contra la pared. Este estalló en pedazos, rebotando por todo el callejón.

El policía seguía en el mismo sitio, con una mano tapando su boca, los ojos desorbitados y una expresión de horror en su joven rostro.

—¿Qué eres? —consiguió balbucear.

Astrid suspiró, enfurruñada. Su plan de enviar un mensaje a Dolph a través de sus matones acababa de estallar, literalmente. Tendría que idear otra cosa o esperar a que volvieran a atacarla.

Ninguna de las opciones le entusiasmaba, la verdad.

—Nada que puedas comprender. Vuelve a tu comisaría y no le cuentes nada de esto a nadie. No te creerán, niñato. —le gruñó amenazante antes de salir del callejón, desapareciendo entre la multitud que seguía celebrando su gran fiesta, ajenos a esas sobrenaturales muertes.

Antes de perderlo de vista, lo vio sentado en el suelo.


¿Te ha gustado? ¡Pronto llegará la novela completa!

 

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¡Último capítulo!: Relato: Dioses y demonios. Capítulo final.

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Relato: Dioses y demonios. Capítulo 11.

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–  ¿Qué hago ahora?

Dioniso miró a su padre, sorprendido de verle en semejante estado. Nunca lo había visto tan apenado. Ni siquiera cuando Hera le abandonó definitivamente.

Al parecer, y para sorpresa de todos, su padre estaba genuinamente encariñado con el chico y le había afectado muchísimo que se marchara.

–  ¡No lo sé, padre. Si te soy sincero, esto me ha dejado sin palabras.

Zeus suspiró, dejándose caer pesadamente en el sillón a su lado. Parecía derrotado.

–  Me disculparía pero ni siquiera sé por qué debo disculparme. ¿Por ocultarle que soy un dios? ¿Por mi pasado?

–  Tu pasado no ayuda, eso desde luego.

–  Lo sé… pero no puedo hacerlo desaparecer.

–  Entonces hazle ver que no eres más esa persona.

–  ¿Cómo?

–  Respetándolo. Respetando su espacio y sus decisiones. No importa lo mucho que creas que le quieres. Si él dice no, tú debes respetar su voluntad y volver por donde has venido.

–  Puedo hacer eso.

Unos golpes apresurados en la puerta les interrumpió. Un apurado Kevin entró en la habitación, sudando y temblando de nervios y preocupación. Zeus tuvo un mal presentimiento.

–  ¡D! ¡Tenemos un problema! ¡Un problema muy gordo!

–  ¿Qué ocurre?

–  Unos tipos se han llevado a Finn.

–  ¿Quiénes? – preguntó Zeus, levantándose de un salto. El cielo, el cual había estado despejado y cuajado de estrellas hasta ese momento, se nubló de repente y los relámpagos empezaron a brillar.

–  No estoy seguro aunque tengo sospechas. Eran varios, enmascarados y vestidos de negro. Se lo han llevado en una furgoneta negra, sin matricula ni nada distintivo.

– ¿Quién querría secuestrar a Finn? ¿De quien sospechas? – cuando Zeus les dirigió una mirada de incomprensión, Dioniso se explicó. – Kevin conoce el secreto de Finn, al igual que yo. Y es un oso…

–  Formas parte de la comunidad.

–  Y también formé parte de las fuerzas especiales humanas. Ha habido varios sucesos en los últimos años… secuestros, desapariciones, asesinatos, ataques… me temo que La Orden esté detrás de esto también.

– La Orden… ¡quieren al demonio!

–  Es muy probable, sí.

Dioniso se levantó también de su asiento y se dirigió hacia su escritorio, donde cogió el teléfono.

– Voy a tratar de averiguar adonde han podido llevárselo. Y si sigue vivo.

–  Encuéntralo, hijo.

Dioniso aun necesitó un par de horas más para averiguar lo que quería. Mientras Kevin y él pusieron al día a Zeus sobre La Orden, ya que el dios había pasado varios siglos desconectado del mundo de los mortales y no conocía toda la historia.

Le contaron sobre su odio a lo sobrenatural, lo cual les incluía, su obsesión con eliminarles y sus últimos avances que les daban ventaja tras años de estar ambos bandos al mismo nivel.

La Orden llevaba los últimos años tramando algo. Algo muy gordo, le explicó Kevin. Pero no tenían idea de qué.

Al menos, todavía.

Cada día llegaban noticias preocupantes sobre nuevos ataques a la comunidad. Ataques muy concretos, con un fin. Nada era dejado al azar.

No para esa gente.

Por eso, si de verdad ellos tenían a Finn, no había sido una casualidad.

Y ese era el mayor temor de Zeus en ese instante.

– Me temo que mis fuentes han confirmado las malas noticias. La Orden tiene a Finn. Eran hombres de la Legión los que le han llevado hasta el aeropuerto y lo han embarcado en un avión privado rumbo a Memphis.

– Entonces es allí a donde iré. Debo evitar que le hagan daño.

– Te recuerdo que no tienes poderes. Eres poco más que un humano con algo más de fuerza de lo común y vulnerable.

– Lo sé. Pero no puedo permitir que le usen para sus planes. Ni Finn ni su demonio querrían eso. – Kevin se acercó a él.

– Te acompañaré. Vas a necesitar ayuda para encontrarles.

– Haré los preparativos. Espero que no tengamos que arrepentirnos de todo esto.

 


 

Y si, voy a dejártelo ahí. ¿Por qué? Pues simple, porque la búsqueda de Zeus y Kevin va a llevarles a aparecer en una futura novela con el resto de personajes de la Comunidad y porque La Orden tiene planes para el demonio de Finn.

Ya lo averiguarás en un futuro, no te preocupes.

 

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Los personajes de Kamelot 2.0: Kamelot 2.0: la relación entre Arthur, Merlin y Uther

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Kamelot 2.0: la relación entre Arthur, Merlin y Uther.

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Cuando pienso en mi Kamelot 2.0, me viene a la cabeza siempre Arthur, Merlin y su relación entre ellos y Uther.

Además de ser una novela sobre fantasía urbana y parte de un universo más complejo de lo que parece, es también una historia sobre relaciones, confianza y aceptar tu lugar.

Y la principal relación que se trata es la de Arthur y Merlin con Uther.

Uther es la razón por la que esos dos existen y trabajan juntos. Tanto en el universo de mi novela como en la leyenda artúrica.

En la leyenda artúrica Uther pide a Merlin ayuda para seducir a la dama Igraine, librándose de su esposo y concibiendo a Arthur. El niño sería criado lejos de Uther, el cual se volvería loco y acabaría siendo el único heredero real de la corona de Inglaterra y de Excalibur.

En mi universo, Uther tendría sueños con su yo del pasado, quien le va indicando donde encontrar, primero a Excalibur y luego a Merlin. Todo para proteger a Arthur, el cual todavía era un bebe.

Uther, en una visión tras encontrar Excalibur, vería dónde y cómo conocería a Merlin, a quien acogería (aún era un adolescente cuando hizo el pacto con la Dama y no ha envejecido nada. No lo hará hasta que esté en Kamelot con Uther y su familia.)

Merlin acabaría viviendo con Uther y su familia, convirtiéndose en su sombra y su mano derecha en todo lo relacionado con los negocios y con Excalibur. Sería idea de Merlin contratar a la Dama, a Gawain… buscó uno a uno a todos los caballeros reencarnados para reunirlos de nuevo con su rey.

Reuniendo de nuevo lo que una vez fue su familia.

Arthur se vio forzado a tener un hermano, un protector que no deseaba pero que tenia impuesto. Y un destino del que quería huir a toda costa.

¡Oh, el destino de mi pobre Arthur!

Huye de ese camino que le han trazado una y otra vez… pero no puede escapar. Cada paso que da le lleva de vuelta a Kamelot y a Excalibur.

Merlin lo sabe y no quiere obligarle, pero el intento de Morgan de vender la empresa a su mayor rival le obliga a traer a Arthur de vuelta.

Y todo lo que ocurre después… ya es historia.

¿Quieres saber que pasa?

¡Ven a leerlo en Kamelot 2.0!

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Resumen semanal: del 5 al 9 de noviembre.: Resumen semanal: segunda semana de noviembre

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Resumen semanal: del 5 al 9 de noviembre.

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Lunes.

Empezamos la semana con un post sobre una de mis novelas policíacas favoritas: Una noche de perros.

Una novela muy especial escrita por alguien más especial aún. Hugh Laurie.

¡Corre a leerla!

Por cierto, recuerda que Jack T.R. está ahora gratis en el blog.

¡No te la pierdas!

 

Martes.

Sigo buscando que poner aquí…

 

Miércoles.

¡Penúltimo capitulo del relato Dioses y demonios!

Uno más y se acabó.

¡Lee que va a pasar entre Zeus y Finn!

 

Jueves.

Y en el post semanal sobre mi nueva novela Dagas de venganza te cuento algo sobre los planes de La Orden.

Nada bueno, eso seguro.

 

Viernes.

¡Por fin se acaba la semana!

¡Buen finde y a disfrutar!

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Dagas de venganza: ¿De qué va mi novela? : ¿Qué trama La Orden?

trama orden

¿Qué trama La Orden?

trama orden

«—Se rumorea desde hace un tiempo que La Orden está organizando algo gordo. Algo realmente gordo. —La voz de la chica le trajo de vuelta a la realidad.

—¿Algo como qué? —Ella se encogió de hombros, soltando los expedientes sobre la cama.

—Algo del tipo acabar con toda la Comunidad mágica de un solo golpe, en todo el mundo.

—¿Puede hacerse algo así?

—No lo sé.»

 

Esto es un extracto de Dagas de venganza, donde Astrid y Alec hablan sobre los posibles planes de La Orden.

La Orden, sociedad milenaria que se creó para proteger a la humanidad de la amenaza de lo sobrenatural, ha cambiado ligeramente su agenda.

Ahora solo quiere poder.

Al menos, sus miembros más altos buscan el poder máximo.

Pero, sobre todo, buscan eliminar completamente a la Comunidad Mágica.

El por qué… es más complicado. Podríamos decir por miedo, por odio a lo diferente, por conveniencia…

Como dice Astrid en un momento de la novela al explicarle a Alec por qué La Orden ataca a lo sobrenatural:

 

«¿Por qué el mundo es mundo?»

 

¿Qué trama La Orden? ¿Cómo planea esa supuesta aniquilación de lo sobrenatural? ¿Es posible? ¿Cómo encaja ahí la Legión de Iscariote?

La Comunidad Mágica representa al treinta por ciento de la población mundial. Exterminarlos, como desea La Orden, supondría un genocidio que están dispuestos a realizar.

¿Podrá la Comunidad impedirlo?

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¡Nuevo capítulo! Dioses y demonios. : Relato: Dioses y demonios. Capítulo 10

dioses demonios

Relato: Dioses y demonios. Capítulo 10.

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–  ¡Finn! ¿Podemos hablar?

Finn maldijo por lo bajo, observando molesto como Zeus se acercaba a él a grandes zancadas.

Sabía que estaba siendo ridículo pero tras lo ocurrido en los últimos días y después de la reveladora conversación que tuvo con su abuelo no quería tener a nadie cerca.

Su abuelo le contó toda la leyenda. Renuente, al principio, pero acabó revelándole todo sobre la maldición de su familia. De cómo, siglos atrás y para salvar a su gente, un antepasado suyo hizo un pacto con un demonio milenario. A cambio de evitar que un ejercito invasor devastara su pueblo, el guerrero concedió al demonio el uso de su cuerpo y el de toda su estirpe.

Y, por loco que sonara, él creía la historia. Sabía que esa voz en su cabeza era real. El demonio era real.

Y muy peligroso.

Al demonio no le gustaba Zeus y Finn temía que fuera a herirle si se acercaba demasiado.

–  Lo siento… no tengo tiempo. Estoy ocupado. — se excusó, intentando huir. Pero Zeus fue más rápido y le agarró de la muñeca.

–  ¡Y una mierda! ¡Vamos a hablar! – gruñó, arrastrándole hasta un armario y metiéndoles dentro. Finn casi rio.

–  ¿En un armario? ¿En serio? — pero Zeus no lo encontraba tan gracioso.

–  ¿Por qué me estas evitando? ¡Y no te atrevas a decir que no lo estas haciendo porque ambos sabemos que sería una mentira! — añadió al ver que el chico iba a replicar.

–  Está bien… estaba evitándote. ¡Es lo mejor para los dos! No quiero que te haga daño.

–  ¿Quién? — preguntó Zeus, confundido.

–  Es complicado.

– ¿Hice algo para molestarte?

–  No. — el chico negó rápidamente. No podía permitir que Zeus pensara que era su culpa. — No eres tú. Sé como suena, pero no eres tú, de verdad. Hay algo mal conmigo y podría hacerte daño. Eso no puedo permitirlo.

–  No vas a hacerme daño, créeme. — Zeus le cogió de las manos, acercándole un poco más hasta juntar sus frentes. — Te prometo que no vas a hacerme daño. Ni yo a ti.

– No puedes prometerme eso…

«Los dioses prepotentes suelen hacer esa clase de promesas vacías.»

Finn se estremeció al oír la voz del demonio en su cabeza aunque su tono no era el de siempre. Parecía más bien molesto que furioso.

¡Un momento! ¿Había dicho dioses?

–  ¿Dios? ¿Quién es un dios? — preguntó sin darse cuenta de que lo había hecho en voz alta.

–  ¿Qué?

«Él es un dios. Hasta te dijo su nombre real, el muy arrogante. Es el padre de los dioses, el dios del rayo y el dios que hace cualquier cosa por llevarse a la cama a quien llama su atención. Te hará daño, chico. Eso no lo dudes.»

–  ¿Eres un dios?

Zeus le miró, sorprendido, soltándole las manos. Sus ojos reflejaban culpa y sorpresa.

–  Yo… ¿Quién te ha dicho…?

–  ¿Lo eres? ¿Eres el verdadero Zeus?

–  Es complicado.

–  ¿Qué tiene de complicado? ¿Lo eres o no? – volvió a preguntar, empezando a molestarse. Había estado tan preocupado con herir accidentalmente a Zeus con su demonio que el hecho de que le hubiera mentido le pilló completamente por sorpresa.

–  Lo soy. Estoy en la Tierra porque Atenea creyó más sensato mandarme aquí sin poderes a que me quedara en el Olimpo, intentando recuperar la vieja gloria y tratando de conquistar de nuevo el mundo de los mortales. No esperaba encontrar a alguien como tu aquí.

–  No soy un entretenimiento. – respondió Finn con tono amargo. Había sido demasiadas veces usado en su vida como para permitir ni una más. Hacía mucho que se prometió que no volverían a usarlo. – Ni una muesca más en tu lista de conquistas.

–  No lo he pensado nunca. Créeme.

–  No puedo creerte. Él tenia razón. Vas a hacerme daño.

Finn salió del armario, dejando atrás a un aturdido Zeus. El dios le vio marcharse sin poder evitarlo y sin reaccionar.

Mientras, en la entrada trasera del local, Kevin se acercaba al callejón dispuesto a regresar con los recados de D y listo para empezar a trabajar. Pero, antes de llegar a la puerta, vio a Finn salir del local, agitado y luciendo confuso.

Kevin estaba a punto de llamarle, ya que le veía muy nervioso y se preocupó por su amigo pero una furgoneta negra apareció en el otro extremo del callejón, derrapando y frenando a pocos metros del irlandés. Tres tipos enmascarados se bajaron del vehículo y atraparon a Finn, arrastrándole al interior de la furgoneta a pesar de los esfuerzos del muchacho por liberarse.

Antes de que pudiera hacer nada, ni siquiera gritar por ayuda, la furgoneta con su amigo dentro arrancó de nuevo y desapareció en la noche neoyorkina.

–  ¡Mierda!

 

Ir al capítulo anterior. 

 

 

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Mis libros favoritos: Una noche de perros. Hugh Laurie.

noche perros

Mis libros favoritos: Una noche de perros.

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Cuando en 2004 empezó la emisión del Dr. House, muchos (yo incluida) nos hicimos adictos a esa serie y al humor mordaz del médico.

Terriblemente sincero, absolutamente maleducado. Todos pensábamos lo mismo. Si lo tuviéramos de médico, lo mandábamos a la mierda en cero coma, pero en la tele nos hacía mucha gracia.

La cosa fue que, gracias a la serie, conocí a Hugh Laurie, una maravilla de actor inglés al que el cine no había tratado tan bien como se merecía. Y con una voz que deleitaba incluso si leía las páginas amarillas.

Al descubrirlo, decidí ver toda su filmografía… bueno… casi toda. Con Stuart Little me planté. Una tiene un límite.

Pero no fue lo único que descubrí.

También resultó ser una gran músico y un buen cantante.

Y, lo mejor… un muy buen escritor.

Si, Hugh Laurie también escribe. O ha escrito. Un par, al menos.

En español puedes encontrar Una noche de perros, una de mis novelas policíacas favoritas.

En Una noche de perros, conocemos a Thomas Lang, un expolicía que ha acabado convirtiéndose en pistolero a sueldo y al que ofrecen cien mil dólares por asesinar a un tipo. Lo rechaza e intenta avisar a la futura víctima, lo que le cuesta más de un disgusto.

Hay muchas similitudes entre Lang y su personaje en la serie, House. Ambos tienen el mismo carácter amargado, el sarcasmo a flor de piel y la lengua afilada.

Y conducen una moto de gran cilindrada. Esto es, obvio, porque a Laurie le encantan las motos grandes y tiene varias.

Todos ponemos un poquito de nosotros mismos en nuestras novelas, en nuestros personajes. Me sentí muy identificada, como escritora, con Hugh Laurie al comprobar que su personaje tenía tanto de él mismo. Ese humor inglés, las respuestas rápidas y acidas. Dicen que es muy majo, el actor, pero que, como Alan Rickman, tiene ese carácter ingles que tanto nos gustó en su personaje.

Si tienes la ocasión de tropezarte con esta novela, léela. La vas a disfrutar mucho. Y si fuiste fan de la serie, más aún.

Mientras, puedes disfrutar de las mías también, aquí y en Amazon.

¡Por cierto, aprovecho para avisarte de que Jack T.R. está para descargar gratis en el blog! ¡No te la pierdas!

 

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Resumen semanal: del 29 de octubre al 2 de noviembre. : Resumen semanal: primera semana de noviembre.

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Resumen semanal: del 29 de octubre al 2 de noviembre.

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Lunes.

Empezamos la semana con un post sobre los personajes de mi novela El juego de Schrödinger. En realidad, debería decir personaje en singular. Hay más, claro pero si los nombro destripo media novela XD Así que solo te hablo de su protagonista, Will Moore.

Will es muy majo, estoy segura de que te va a gustar.

 

Martes.

Pues no, aun no he encontrado algo que pueda poner los martes. ¿Sugerencias?

 

Miércoles.

¡Nuevo capitulo del relato Dioses y demonios!

Zeus usa sus influencias para tratar de razonar con el demonio y Finn tiene una conferencia internacional.

Se nos va acabando el relato y no sé que voy a poner luego…

 

Jueves.

¡Y nuevo post sobre mi nueva novela Dagas de venganza!

La cual también se acerca. ¡Ya queda menos de dos meses!

Esta semana te cuento la sinopsis extendida de la novela.

¿A que mola?

 

Viernes.

¡Por fin es viernes! Vamos a descansar un poquito y a organizar la semana que viene.

¡Feliz finde!

 

 

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¿De qué va mi nueva novela?: Dagas de venganza: sinopsis extendida

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Dagas de venganza: Sinopsis extendida.

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¡Ya queda menos!

En menos de dos meses la novela Dagas de venganza, continuación de la saga La comunidad mágica vs La Orden, estará entre nosotros.

¡Estoy deseando que la leas!

Mientras, te estoy poniendo estos posts semanales para que vayas conociéndola y para que se nos haga más ligera la espera. Sobre todo, a mi XD

En el de esta semana te vuelvo a contar de qué va la novela.

Aquí te dejo la sinopsis extendida.

Mientras Nueva Orleans sucumbe a su fiesta grande, el Mardi Gras, Astrid Samaras aparece en la ciudad siguiendo la pista del asesino de su familia, buscando venganza.

Y no está dispuesta a que nada ni nadie la detenga.

Sin embargo, sus planes se verán interrumpido cuando salve de las garras de La Orden a un joven policía, obligándose a posponer su venganza para descubrir los planes de la milenaria organización.

El joven e inexperto policía es Alec Patterson quien está investigando una extrañas desapariciones en su distrito. Acaba de empezar y tiene mucho que demostrar ante sus compañeros, sin embargo no dudará en dejarlo todo atrás para hacer lo que cree justo.

Será en un callejón donde Astrid y Alec se conocerá y tendrán que unirse a marchas forzadas para desentrañar la última conspiración que La Orden planea contra la Comunidad Mágica.

Porque… ¿qué planea La Orden?

Eso lo discutiremos la semana que viene.