Construyendo al malo.

malo

La semana pasada te contaba que, después de releer el borrador, me di cuenta de que no tenía un malo definido.

Necesito un malo y que sea un buen malo. También necesito colarlo en la trama mucho antes de lo que había pensado en un principio.

Le di cara al malo, usando la imagen de un antiguo luchador que me encanta y que casi siempre hacía de personaje malvado en sus rivalidades.

Ahora me falta crearle su personalidad.

Haciendo repaso de los malos que he usado anteriormente en las otras novelas teníamos a Jack, demonio asesino sanguinario y retorcido en Jack T.R., Mordred, manipulador nato en Kamelot 2.0. En El juego de Schrödinger estaban Peter, el lobo renegado, el Hellhound y quien manejaba los hilos, James Stan y en El Guardián teníamos a Mengele, el doctor loco.

Y no olvidemos a Dolph Bauman, de Dagas de venganza. Este ha sido el más divertido de escribir por su carácter explosivo.

El que menos me gustó, Mengele. Al basarlo en la persona real, tuve que imaginar su personalidad y, sinceramente, me daba bastante miedo lo que era capaz de hacer.

¿Cómo va a ser el malo para la siguiente historia? ¿Cómo será su personalidad?

Tiene que ser encantador.

Eso es fundamental, ya que debe embaucar a Colby. Liarlo y engañarlo para hacerle creer que no tiene más salida que traicionar a los suyos.

Debe ser inteligente. Terroríficamente inteligente.

Y paciente. Va a pasar años tramando un plan y realizándolo.

Pero, sobre todo, debe ser un asesino a sangre fría al que no le tiemble la mano para deshacerse de aquel que no le sirva para sus fines.

Así que encantador, inteligente, paciente y sanguinario.

Si, creo que va a dar el tipo bastante bien.

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