Lobos: último relato antes de la salida.

¡Casi está aqui!

Si, Lobos casi ha llegado.

Hoy ya es 24, así que solo quedan 4 días para la salida de Lobos a Amazon.

¿Cómo de emocionado andas?

Yo, muchísimo.

Así que antes de que se acabe el tiempo, te voy a dejar un nuevo relato para que lo disfrutes mientras pasa el tiempo.

¡Disfrútalo!


Colby esperó a que Jon se durmiera para escabullirse de la cama. Lo miró con pena, dándole un suave beso antes de volver a vestirse y salir de la habitación.

La casa estaba en silencio y a oscuras. Hacia un buen rato que la fiesta había acabado y todo el mundo se había marchado.

Solo quedaban ellos dos y sus padres. Joseph estaba con Gale.

Mientras retiraba el cuadro tras el que su padre ocultaba la caja fuerte en su despacho e introducía la clave, pensaba en las amenazas de La Orden y en lo mucho que iba a extrañar a su familia.

La Orden había sido clara. Si no traía esos documentos, matarían a Jon y a su madre. Eran los blancos más fáciles, ya que su padre y Joe al ser Alfas tenían mucha más seguridad y, por lo tanto, más complicados de atentar.

Su corazón se rompió un poquito al ver la carpeta marrón. Había considerado muchas veces decirle la verdad a su padre y que este buscara alguna solución a su problema pero… ¿y si mientras buscaban esa solución La Orden mataba a su madre?

¿O, peor aún, a Jon?

Colby no podría vivir si Jon muriera. Lo amaba demasiado para ello. Prefería mil veces que le considerara un traidor a que muriera por su culpa.

No, Jon debía ser protegido a toda costa.

Cogió la carpeta y se la guardó dentro de la cazadora. Hora de irse.

– ¿Col, qué estás haciendo?

Colby se congeló, cerrando los ojos y maldiciendo interiormente. ¿Cómo lo había descubierto Jon?

– ¿Qué haces con esos papeles? – volvió a preguntar el mayor, mirándole extrañado.

– Lo siento…

– ¿A qué te refieres? ¿Qué pasa? – Colby no le dejó hacer más preguntas.

Aprovechando que era más rápido que su hermano y que este todavía no sospechaba nada, saltó sobre él, dándole un puñetazo en el estómago que lo dejó momentáneamente sin aire y pasó a toda velocidad por su lado. Salió de la casa lo más rápido que pudo, aunque aún le dio tiempo de escuchar a su madre dar un grito y llamarle.

Sin mirar atrás cogió su vieja moto, la cual había sacado del garaje antes de dirigirse al despacho a por los documentos, y se dirigió al punto de encuentro. No tardó en llegar ya que estaba a solo cinco kilómetros de su casa, en un campo abierto que su contacto había usado como pista de aterrizaje para su helicóptero.

Colby rodó los ojos. Muy sutil el helicóptero. Sería porque no encontraron algo más grande y ruidoso.

– ¿Tienes los documentos? – le preguntó su contacto sin ni siquiera saludar. Era un humano, como los demás cazadores.

– Si, pero tienes que llevarme con vosotros. Me han descubierto. – exigió.

Lo había pensado mientras observaba a Jon dormir. Ya estaba condenado pero podría hacer algo para purgar un poco sus pecados. Si se introducía en el seno de La Orden tendría más probabilidades de interferir. Tal vez, en un futuro, pudiera volver a casa con algo que les hiciera perdonarle.

– Eso ha sido muy descuidado por tu parte.

– Después de tres años haciéndoos recaditos, no creo que haya sido tan descuidado.

– Además, te han seguido. – le informó el cazador, señalando a su espalda.

Colby maldijo al comprobar, que Jon estaba ahí, mirándole horrorizado. Y justo detrás de él, Joe llegaba también.

Perfecto, ironizó. ¿No venían también sus padres para acabar de destrozarle?

Detrás de sus hermanos aparecieron cuatro cazadores, armados con palos que los golpearon hasta dejarlos en el suelo casi inconscientes. Colby se asustó y se dirigió corriendo hacia ellos para evitar que los cazadores los mataran.

Los disperso a base de gruñidos. Sin querer acercarse demasiado, comprobó aliviado que sus hermanos seguían con vida, si bien estaban muy golpeados.

– Si quieres venir con nosotros, más te vale alejarte de ellos ya. – le ordenó el cazador. Colby le dirigió una mirada envenenada.

– No voy a dejar que los mates. Todo lo que he hecho era para mantenerlos vivos. – su contacto bufó, molesto.

– Está bien. – gruñó, alejándose y haciendo un gesto al resto para que se fueran. Estos obedecieron. – Pero solo porque has demostrado ser un elemento valioso y vamos a usarte más.

Colby dirigió una última mirada a sus hermanos antes de subir al helicóptero y marcharse.

Mientras, unos muy magullados Joe y Jon eran encontrados media hora después por su padre y un par de lobos más.

Fue dos días después cuando Jon por fin se encontró con fuerzas para levantarse. Todavía tenía moratones y heridas en buena parte de su cuerpo, sobre todo la espalda donde había recibido más golpes.

Sin embargo, era su corazón el que estaba más herido. Casi de muerte.

¿Cómo había sido tan estúpido? ¿Cómo no había visto lo que estaba haciendo Colby?

¿Cómo?

Después de lo ocurrido, su padre revisó varias cosas y llegó a la conclusión de que había sido el pequeño el causante de varios robos y chivatazos a La Orden que habían puesto a la manada y el Consejo en peligro en los últimos dos años.

Y durante todo ese tiempo había seguido con él como si nada pasara.

¿Había sido todo fingido?

Recordó la noche del ataque, como había insistido en pasar un rato a solas a pesar de estar en la fiesta, como habían hecho el amor esa noche.

Nunca se le ocurrió pensar que esa sería la última vez que le besaría.

– ¿Cómo te encuentras, tesoro?

Jon observó a su madre. Tenía aspecto cansado y muy triste. Para ella había sido un duro golpe enterarse de la traición de Colby.

– Como si me hubieran dado una paliza. Pero ya estoy mejor. – su madre sonrió con tristeza.

– Me alegro mucho. Estaba muy preocupada por ti.

– Estoy bien. Hace falta mucho más que eso para pararme. – su madre asintió. – Mamá…

– ¿Si?

– ¿Crees que…? ¿Crees…? – no era capaz de formular la pregunta.

Sin embargo, no fue necesario. Su madre, con esa intuición y esa costumbre de leerle la mente, supo enseguida que le preguntaba. Su mano se posó suavemente en el su brazo y se lo apretó con cuidado.

– Colby te quiere de verdad, Jon. No tengo ninguna duda al respecto. No sé porque ha hecho lo que ha hecho, pero no existe duda en mi corazón de que su amor era y es verdadero.

Jon asintió en silencio. Su corazón, aunque dolorido, pensaba lo mismo que su madre. Colby no había fingido su relación. Pero su cabeza no podía estar tranquila hasta que averiguara porque había traicionado a su manada y a él.

Necesitaba saberlo.

– ¿Vas a ir a buscarlo? – siempre había sido transparente para ella. – La manada lo ha declarado traidor. No van a permitirte ir a buscarle.

– No voy a permitir que me detengan.

– Entonces deberás marcharte antes de que puedan notar tu ausencia. ¿Sabes por dónde empezar a buscar?

– No… no tengo idea, la verdad.

Ahí se sentía perdido. No tenía la más mínima pista de hacia donde se había dirigido el pequeño ni donde se escondía La Orden. Podía estar en cualquier parte del mundo, de hecho.

– Existe un lugar en Alaska. Destruction Bay. Es un pueblo perdido en mitad del Yukón y un refugio para gente de nuestra comunidad, sobre todo para los proscritos. – le informó su madre. – Allí puede que encuentres ayuda para buscar a La Orden. Todos los de ahí han tenido sus más y sus menos en algún momento con la organización.

– Gracias, mamá.

– No me las des. Recuerda que solo por irte a buscarlo, romperás las normas y te convertirás en proscrito tú también. Ten cuidado de que no te encuentren.

Esa noche, Jon se escabulló de todos y cogió lo imprescindible, dirigiéndose al aeropuerto. Había comprado un billete para White Horse, Alaska. Era el aeropuerto más cercano a su verdadero destino.

Al pasar el arco de seguridad, se llevó una sorpresa al ver a su hermano Joe esperándote con una diminuta sonrisa en el rostro.

Mil preguntas rondaban en su cabeza al verlo, pero, sobre todo, una inmensa felicidad al descubrir que no iba a estar solo en esa búsqueda.


 

¡Recuerda!

Lobos sale a la venta el 28 de febrero en Amazon.

¡No te la pierdas!

 

El Cuqui-Porno: ¿Qué es y por qué me lo inventé?

El cuqui-porno: ¿Qué es y por qué me lo he inventado?

cuqui-porno

En una de esas chorra conversaciones que tenemos David y yo (de las miles que solemos tener. No creo que hayamos tenido una sola seria) salió el tema. Habíamos estado quejándonos, como de costumbre, sobre lo complicado que es el marketing en nuestro mundo.

El mundo de los escritores puede ser muy jodido para destacar. Necesitas mucho trabajo, más empeño, mucha más suerte y, a veces, estar en el momento y en el sitio adecuados.

Por supuesto, recalco lo de mucho trabajo, porque sin eso, no puedes hacer nada. Pero en lo que respecta a que puede hacer click con la gente… muchísimas veces es simple cuestión de suerte.

Pues estábamos los dos hablando de eso y de ahí nos fuimos a unos relatos que había estado pasando a David para que les echara un ojo. Son relatos sobre personajes de mis novelas en modo muy ñoños.

Algunos de un ñoño que empalaga, pero oye, quedan bonitos y andaba falta de escribir algo dulce para variar.

Ahí es cuando empezamos a usar de cachondeo el termino Escritora Cuquista.

Pero como algunos relatos, si no todos, tenían cierto tono erótico, acabamos inventando el termino cuqui-porno.

Porno ñoño, vamos. XD

No hay nada como una buena escena dulce y subidita de tono, ¿a qué si?

Pues de ahí a la idea de recopilar unos pocos para ofrecerlos en el Ko-Fi solo había un paso y lo di.

Así que, por el modico precio de 3 € puedes conseguir un recopilatorio de 6 relatos cortos y a una escritora muy feliz por ello.

¡Dos en uno!

Pero si no te ha quedado muy claro que se supone que es el Cuqui-Porno, te voy a dejar aquí un relatito corto del tema, a ver que te parece.

Y si te gusta, pues me echas una mano y me invitas a un Ko-Fi.

¡Disfruta!


Cuando Max salió del baño, recién duchado, con solo los pantalones viejos de chándal que usaba para dormir, el cabello aun mojado y el pecho brillante de la ducha, Kenny tenía un plan para conseguir su regalo. Plan que, al ver al otro, se le olvidó bastante.

Max se dio cuenta del escrutinio del otro y sonrió, yendo hacia su mochila para coger una camiseta y el peine para desenredarse el cabello.

— ¿Dónde está Nicky?

— Ha salido a comprar la cena. – Max frunció el ceño. Le iba a pedir a su hermano que le ayudara a desenredarse la melena. Ahora tendría que hacerlo solo y era complicado con el cabello tan largo.

— Vaya.

— ¿Ocurre algo?

— Nada. Le iba a decir que me ayudara con el pelo. Me cuesta desenredármelo bien, sobre todo por atrás.

— Yo puedo hacerlo. – se ofreció Kenny, con un hilo de voz.

Max se volvió a mirar a Kenny y sintió su corazón saltarse un par de latidos. ¿Cómo podía ser tan adorable? Cada día le costaba más y más cumplir su promesa de ir despacio. Kenny era demasiado algunas veces.

Demasiado dulce, demasiado adorable, demasiado atento. Si realmente era su pareja, Max podía considerarse más que afortunado.

Así que le ofreció el peine y se sentó en la cama, dándole la espalda para que le ayudara a peinarse.

Kenny empezó a peinarle despacio, cogiendo los mechones para desenredarlos sin darle demasiados tirones al otro. Los dos estuvieron un rato en silencio, mientras Kenny se dedicaba a peinar, mechón a mechón y Max trataba de no estremecerse cada vez que le rozaba la nuca con los dedos.

Kenny disfrutó de la suavidad del cabello del moreno, que era como había imaginado. Para cuando acabó, ambos estaban muertos de ganas de que pasara algo.

— Esto ya está. – consiguió mascullar Kenny, devolviéndole el peine.

— ¿Te importaría trenzármelo? Es muy tarde para secarlo y si lo dejo así, mañana va a amanecer enredadísimo. – pidió y Kenny tragó en seco, asintiendo.

Con las manos temblando, separó la espesa melena en tres partes y comenzó a trenzarla con cuidado y esmero, sintiéndose especial.

Max era un alfa y uno poderoso, Kenny podía decirlo sin ninguna duda. Más que su hermano. Entre los de su raza no era habitual que un alfa diera la espalda a otro. Bajo ningún concepto. Los egos eran demasiado grandes para considerar la opción.

Sin embargo, ahí estaba este precioso alfa, no solo dándole la espalda a propósito, si no pidiendo y aceptando su ayuda.

Eso era un regalo que sabía valorar. Y lo valoraba mucho.

Cuando terminó, a su pesar, se inclinó y dio un beso en la nuca al otro. Max se giró, la trenza cayendo sobre su hombro derecho y le dio una sonrisa llena de afecto.

Kenny no pudo resistirse y le cogió de la trenza para acercarle y robarle un beso largo.

Nicky apareció al segundo de separarse los dos, con lo que les pilló mirándose embobados y a Kenny aun sujetando la trenza de Max.

Sonrió por la dulce escena.


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¡Es muy sencillo! Solo debes pinchar el botón y tener una cuenta de Paypal.

¡Y son solo 3€!

Recopilatorio de relatos cortos sobre la novela Lobos

Recopilatorio de relatos cortos sobre la novela Lobos.

relatos

Si, el título es muy clarito. Es un post de relatos ambientados e inspirados y protagonizados por los personajes de mi próxima novela, Lobos.

Así que disfrútalos. Pronto subiré alguno más.

Dos lobos y un bebe

Conversaciones

Espectador involuntario

Lobos de Davenport

Pronto prometo subir alguno más para que puedas ver mejor como son los personajes en esta novela.

Recuerda también que tienes otras novelas para leer, si no lo has hecho antes y que puedes participar echándome una manita con mi Patreon, donde tienes contenido exclusivo e invitándome a un Ko-Fi.

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Recopilatorio de posts sobre la nueva novela, Lobos.

Recopilatorio de post sobre la nueva novela, Lobos.

lobos

Primero, ¡Feliz año nuevo! Espero que hayas tenido una buena salida y entrada de año y lo hayas pasado bien.

Segundo, avisarte de que, tras pensarlo detenidamente, mi próxima novela pasará de llamarse Lobos de Davenport a Lobos. No sé, me suena mejor de esta manera.

También avisarte de que ya tiene fecha de salida fijada.

El 28 de febrero.

¿Por qué ese día?

Por nada en particular y por todo. Me daba buenas sensaciones la fecha.

Y dicho todo esto, avisarte también de que los próximos dos meses serán solo de promoción de la novela en el blog. Habrá un sorteo para conseguir la versión digital y enseñaré la portada y todo lo demás. Espero que me de tiempo a todo.

Ahora, el post.

He aquí el recopilatorio de post sobre la novela y sobre el proceso de crearla durante estos meses. Espero que te gusten.

Empezamos con las notas

Creando personajes

Creando mundos

Personajes rebeldes

Fanfiction y la inspiración

Reescribir el borrador

Necesito un malo

Construyendo al malo

Personajes secundarios

Personajes con alma

El pasado nos persigue: Colby

Joe, el corazón del lobo

Y vuelta a cambiar el borrador

¿A la tercera va la vencida?

Por qué he descartado otros borradores

Progreso de la nueva novela

Lobos de Davenport

Esto es todo lo que necesitas para ponerte al día con el progreso de la novela, que está a puntito de salir.

¡Estoy deseando enseñártela!

Recuerda también que tengo otras que puedes leer si no lo has hecho ya y que puedes participar echándome una manita con mi Patreon, donde tienes contenido exclusivo e invitándome a un Ko-Fi.

Y nos vamos de vacaciones navideñas.

Y nos vamos de vacaciones navideñas.

navidad

Si, me voy de vacaciones navideñas. O, bueno, el blog se va de vacaciones navideñas, en realidad.

Necesito un descansito de blog y de post y de todo y tiempo para pensar nuevos temas y nuevas publicaciones mientras termino de preparar Lobos de Davenport, que ya mismo tendréis a mano.

Por eso, la semana que viene no habrá post, no habrá podcast, no habrá nada.

Espero que paséis todos unas buenas navidades, una feliz salida y entrada de año y unas felices fiestas.

¡Disfrútalas todo lo que puedas!

Mientras, te dejo aquí un relatito. Sobre unos personajes que saldrá en la siguiente a los lobos. Espero que te gusten.


Cuando Max era pequeño y escuchaba las historias de su padre le parecían lo más emocionante y fascinante del mundo.

Sus viajes, sus aventuras… estaba deseando ser mayor de edad y poder tener sus propias historias que contar cuando creara su manada, su familia.

Cuando tenía cinco años ya lo tenía todo pensado. Se marcharía con su hermano Nicky y juntos viajarían y encontrarían pareja con la que formar una familia propia.

Porque tenía que irse con Nicky.

Juntos. Siempre juntos.

Tuvo suerte de que su padre le permitiera quedarse en la manada los cuatro años extras que le separaban de la mayoría de edad de Nicky. Fue lo suficientemente comprensivo para entender que su primogénito no iba a ninguna parte sin su hermano. Y, supuso Max, su padre tampoco deseaba que estuvieran solos. No era un viaje fácil, a fin de cuentas.

Lo que ninguno de los dos imaginó nunca era que esos viajes no iban a resultar tan idílicos como su padre contaba. Descubrieron muy pronto que estaban más adornados de la cuenta, fruto del paso del tiempo.

Obviamente, a su progenitor se le olvidó mencionar que el dinero se acabaría en un futuro demasiado próximo y que tendrían que buscarse la vida para comer y dormir, sin contar que en más de una ocasión iban a pasar la noche en la calle o en el coche.

La tradición de su raza consistía en que los cachorros machos debían abandonar la familia al cumplir la mayoría de edad. Se les asignaba una pequeña cantidad de dinero para apañarse al principio y luego debían arreglárselas como pudieran.

La idea era que aprendieran a crear su familia y su legado desde cero y lejos de la protección paternal.

Así era siempre entre los leones.

Eso eran Max y su hermano. Leones. O, más bien, cambia formas leones.

Para quien no sepa que son, se podía explicar de una manera muy simple. Eran muy parecidos a los lobos o, como los llamaban equivocadamente los humanos, hombres lobo.

Vivian en manadas, podían pasar de forma humana a león a voluntad y se regían por un estricto orden, siempre impuesto por el alfa del grupo. La diferencia más grande radicaba en que en los leones solo podía haber un macho en la familia. Era la tradición.

Los jóvenes debían volar del nido y buscar su lugar en el mundo.

Pero nadie les explicaba nunca lo difícil que resultaba todo eso y en cuantos líos podían meterse por el camino.

Su padre, desde luego, olvidó comentar también que se encontrarían con gente que intentaría hacerles daño sin venir a cuento.

Como esa noche.

Ya hacia varios meses desde que dejaron su casa y el dinero se había agotado. Para poder comer, Max había encontrado un trabajillo temporal lavando platos en un bar de carretera en donde solo paraban camioneros y moteros.

Habitualmente, trabajarían los dos pero Nicky llevaba un par de días con un catarro bastante fuerte, con fiebre y no podía ayudarle en esa ocasión. Aun así, quedaba en una esquina del bar, esperándole para regresar juntos al motelito donde tenían una habitación cogida. No quería dejarlo solo.

Llevaban ya un par de días en la zona y trabajando en el bar. Esa noche, en particular, había llegado un grupo de motociclistas muy escandalosos. Nada fuera de lo normal. Pero, tras dos horas seguidas bebiendo, uno de ellos descubrió a Nicky y empezó a molestarle.

Otra de las costumbres de su raza era la de dejarse el cabello largo. Max y Nicky portaban una melena hasta media espalda. El mayor castaña oscura y algo revuelta, más clara y lisa la del pequeño. Normalmente, para salir solían recogerse el cabello en una cola baja o un moño mal hecho.

Nicky llevaba esa noche una cola baja y una bandana negra.

Y esa fue la excusa que usó aquel motero para molestar a Nicky. Su pelo.

Empezó con lo de siempre. Ya estaban acostumbrados, lamentablemente. En los meses que llevaban fuera de su casa esos ataques habían sido algo común, sobre todo en ciertos ambientes.

El tipo casi doblaba a Nicky en peso y le sacaba una cuarta en estatura, a pesar de que su hermano media metro ochenta y no era nada ligero.

Pero, a pesar de que su hermano no era alguien a quien tomar a la ligera, incluso estando enfermo, el tipo pensó que debía hacerlo. Era su obligación molestar a alguien solo por ser diferente. Lo cogió del cabello y lo levantó, arrastrándolo por medio bar ante las risas de sus compañeros.

El ruido fue lo que alertó a Max, pero para cuando llegó en su ayuda, su hermano tenia encima a aquella mole y no era capaz de quitárselo. Sin dudarlo un segundo, se lanzó hacia ellos, apartando violentamente a ese tipo y tirándolo al suelo, a los pies de su grupo.

Estos no tardaron en rodearlos, algunos sacando cuchillos y cadenas. Las perspectivas no pintaban nada bien para ambos.

Y entonces apareció él.

O, más que aparecer, en realidad intervino ya que llevaba un buen rato sentado en una mesa apartada del jaleo.

Al principio, Max pensó que era otro de esos motoristas. Vestía parecido, de negro, chaqueta de cuero, botas, vaqueros rotos y gafas de sol sobre unos rizos rubios.

Pero no había ningún casco en su mesa ni nada que indicara que estaba con ellos. Su chaqueta no llevaba el logo del grupo, que era una serpiente.

No, este tenía unas alas dibujadas en la espalda de su chaqueta. Unas alas de ángel.

No dijo palabra. Se acercó despacio, interponiéndose entre el grupo y ellos y les dirigió una mirada a los hermanos. Acto seguido atacó al grupo, repartiendo puñetazos y patadas sin parar. Max y Nicky no tardaron en unirse y ayudarle.

Media hora más tarde, los tres estaban en la calle, huyendo de la policía a la que había llamado el dueño del bar, doloridos pero felices.

El hombre (aun no sabían su nombre) los acompañó hasta el motel y Max le invitó a entrar. Era lo menos que podía hacer para agradecerle la ayuda.

Además, era uno de los suyos. Otro león.

Se llamaba Kenny Smith, les informó algo más tarde, procedía de una manada en Winnipeg, Canadá y era un año mayor que Max, aunque aparentaba más.

No quiso hablar mucho del tiempo pasado desde que dejó su grupo. Ocultaba algo que nunca llegó a confesar. Algo que le avergonzaba. Fingía que buscaba lo mismo que ellos pero, en realidad, solo quería su compañía. Por eso se unió a su viaje.

Y los hermanos se lo permitieron porque podían sentir su soledad. Y porque confiaban en él. Algo le decía a Max que podía confiar en aquel chico.

Aquella primera noche la pasaron los tres acurrucados juntos en una cama (el dinero no les dio para más que una habitación con cama de matrimonio). A pesar del poco espacio, se sintieron cómodos y completos por primera vez en meses.

Max no estaba seguro ya de si conseguirían su objetivo de crear su propio grupo. Pero si sabía que ya tenía una familia con Nicky y Kenny.

E iba a protegerla a toda costa.


Esto es parte del universo Comunidad Mágica vs La Orden y pronto los tendremos con nosotros. Primero van los lobos. Luego vendrán estos, para el año que viene, puede que para el verano. Ya veremos. Espero que te gusten.

Recuerda, mientras estoy fuera, que puedes conseguir mis novelas en Amazon y aquí en el blog, que puedes convertirte en mecenas del blog, en Patreon. Y, ahora, también puedes invitarme a un café con Ko-fi.

Esas ayuditas son las que hacen posibles los relatos y las novelas.

¿A qué esperas?

Resumen semanal: última semana de noviembre

Resumen semanal: del 25 al 29 de noviembre.

resumen

 

Lunes.

Empezamos la semana con un Recopilatorio de post de fantasía del blog. Unas cuantas entradas, que no todas, sobre fantasía y otras cositas similares.

 

Miércoles.

En el podcast hablo de mi última semana en el Nanowrimo y los avances que he hecho con la historia. Cortito pero con sentimiento.

 

Jueves.

Y último post sobre mi aventura en el Nanowrimo de este año, coincidiendo con la llegada a la meta de las cincuenta mil palabras. ¡Reto conseguido!

 

Viernes.

¡Y por fin es viernes! Y solo queda un mes para las fiestas. Feliz viernes y buen finde a todos.

 

Nanowrimo 2019: último día.

Nanowrimo 2019. Último día.

nanowrimo

Pues este día acabo el Nanowrimo. He escrito las palabras que harán las numero cincuenta mil y, aunque no he terminado la historia, si puedo dar por terminado el reto.

He acabado muy satisfecha y feliz de haberlo acabado y mucho más de haber escrito esta historia. No puedo dejar de decir lo mucho que me gusta y lo muchísimo que adoro a los personajes.

Estoy deseando que conozcas a Kenny, un león que ha sido desterrado de su grupo y anda por el país buscando al humano que causó su desgracia.

Y durante esa búsqueda se tropezará con otros dos leones algo más jóvenes que están de «excursión»

La excursión es una tradición de los leones. Cuando los cachorros tienen dieciocho años, deben abandonar la familia para buscar a su pareja y crear su propia familia. Pueden tardar días, meses o años y no tiene permitido regresar a su antigua casa.

Kenny se encuentra con Max y Nicky, dos hermanos que están en su excursión y que deciden unirse para ayudarse mutuamente. Kenny les cuida y ellos le acompañan en su búsqueda de venganza.

Lo que no esperan es tropezarse también con otro personaje más que les hará cambiar sus planes.

Y, como decían en el Un, dos, tres, hasta aquí puedo leer. Porque si te digo más, me cargo el final de Lobos de Davenport, que va justo antes de esta.

Pero te van a encantar. Y Lobos de Davenport también te va a encantar. Son un dulce.

También estoy deseando enseñarte los relatos cortos que he ido haciendo para presentarlos.

Todo eso será prontito, pero no aun.

Ahora se acaba este reto y ya estoy escribiendo cosas nuevas para seguir, gracias a la rutina tan buena que me he creado por el reto.

Pronto habrá cositas nuevas para leer en el blog y en el Patreon.

El año que viene repito, sin duda.

Resumen semanal: tercera semana de noviembre

Resumen semanal: tercera semana de noviembre

resumen

Lunes.

Esta semana te dejo un cortito sobre mi próxima novela, Lobos de Davenport.

¡El año que viene en Amazon y el blog!

 

Jueves.

¡Y entramos en la recta final del Nanowrimo!

Ya solo quedan diez días, mal contados y vamos muy muy bien.

¿Acabaré?

Lo averiguaremos la próxima semana.

 

Viernes.

¡Y por fin es viernes!

Se acaba la semana, así que toca descansar, los que podáis.

¡Feliz viernes y buen finde a todos!

 

Nanowrimo 2019: tercera semana.

Nanowrimo 2019: tercera semana.

nanowrimo

Pues aquí estamos una semana más y sigue la cuenta atrás para acabar el Nanowrimo de este año.

¡Y casi está!

Con las palabras de hoy ya hemos superado las treinta y siete mil y aun quedan diez días más de reto.

¡Esto está ya finiquitado!

Tengo muchas esperanzas de acabarlo este año.

Y estoy muy contenta, porque entre el borrador primero y este que está saliendo ahora va a quedar una historia muy entretenida y, sobre todo, larga.

Muy larga para mis estándares. Y estoy muy orgullosa de ver que, por primera vez, voy a hacer una historia que sobrepase las treinta mil palabras.

Si ya llego a las cincuenta mil, mejor que mejor.

No habría sido esto posible sin la ayuda de todo el grupo de Telegram en el que estoy y que gracias a sus conversaciones y ánimos, no hubiera podido seguir, porque yo me distraigo sola.

Es maravilloso ver como va avanzando y creciendo la historia.

Y adoro a sus protas. Lo he dicho ya mil veces, pero es que son adorables.

En fin, la semana que viene, por estas fechas, ya te estaré contando que lo habré acabado.

Espero.

PD. el proyecto ahora tiene portada… ¿qué te parece?

Lobos de Davenport

Lobos de Davenport.

lobos

En unos pocos meses, espero que para principios de año, estaré publicando mi próxima novela, Lobos de Davenport, una parte más de la saga Comunidad Mágica vs La Orden que se podrá leer tanto sola como en conjunto.

La novela seguirá la trama de la saga, buscando y tratando de detener el plan de La Orden, pero también contará la historia de redención de Colby y el intento de salvarle de si mismo de Jon, los lobos que protagonizaron el relato 3 Hermanos, disponible en Patreon y en Dagas de venganza.

Cuando hice ese relato acabé tan enamorada de esos dos que no podía no hacerles protagonistas de la siguiente novela.

Ahora mismo el borrador está en manos de mi queridísimo David Orell, que le está sacando fallos hasta a las comas (XD) y al que tendré que corregir cuando me lo devuelva.

Eso será, claro está, después de que pase el Nanowrimo, que no estamos ninguno para otra cosa.

Con suerte la novela saldrá para finales de enero o febrero.

Mientras, ya te he puesto algunos relatos, pero te voy a poner otro más porque si y porque me apetece.

¡Disfrútalo!


El sol de la mañana le despertó, cuando sus rayos le dieron directamente en la cara. Notó el peso y el calor de otro cuerpo junto al suyo y abrió los ojos para encontrarse con el cabello oscuro y alborotado de Colby.

El sueño les sorprendió la noche anterior mientras veían una película juntos sentados en la cama de Jon. El pequeño quería ver una de terror, Jon una de acción y acabaron con una comedia antigua que habían visto mil veces y se durmieron antes de la mitad.

Ambos estaban abrazados, el pequeño aun dormido, con la cabeza apoyada en su pecho. Jon sonrió sin darse cuenta, acariciando la cabeza del otro y pensando que su hermano necesitaba un corte de cabello pronto. O eso o haría como Joe, que ya tenía la melena a media espalda. Empezaba a parecer más un león que un lobo.

Pero Colby tenía el cabello por los hombros, ligeramente rizado y le hizo cosquillas en el pecho cuando se removió en sueños.

Colby hizo un ruidito, dormido, y el mayor sonrió más ampliamente. Con cuidado se apartó lo suficiente como para poder mirarle con más atención. Eran pocos los momentos que podía disfrutar con calma del otro. Cada vez más escasos y cortos.

Le acarició el rostro con las yemas de los dedos, disfrutando del momento. A la luz del día y con Colby despierto jamás intentaría algo así. No era su estilo demostrar afecto en público. Su pareja lo sabía y se lo permitía sin protestar pero Jon no era ciego. Sabía que le hería al comportarse así. Pero no podía evitarlo.

No era capaz de cambiar tan radicalmente. No todavía, al menos.

Ya puestos, tampoco iba a reconocer que estar ahí y así con el pequeño le hacía sentir seguro y feliz como nunca en su vida.

Verle así, dormido, relajado, tan confiado en sus brazos.

Sentir su cuerpo junto a él, su cálida piel bajo sus dedos.

Oír su respiración profunda, los suspiros cuando le acariciaba.

Todo en su pareja le llenaba de calidez y amor, sobre todo en esos momentos robados.

La casa empezó a cobrar vida, los sonidos de su otro hermano levantándose, su madre bajando las escaleras con sus tacones marcando sus pasos en el parqué… era hora de despertar al otro e ir a desayunar. Pronto sería hora de ir a clase. Colby empezaba su primer año en la universidad y Jon su segundo.

Con un suspiro resignado, volvió a centrar su atención en el rostro dormido del pequeño. Colby y él solo se llevaban seis meses pero era verdad que parecía más joven en comparación. Aun así, Jon pensaba que era adorable en muchos sentidos.

Colby abrió los ojos, despacio y sonrió adormilado al verle. Jon correspondió a su sonrisa, volviendo a acariciarle la mejilla e inclinándose hacia él, pegando sus narices sin dejar de mirarle a los ojos. Podía notar el sonrojo del pequeño y el calor que emanaba la piel bajo su mano.

Era como un imán, pensó Jon rozando su nariz con la del pequeño. No podía evitar sentirse atraído hacia él. Sus labios se rozaron imperceptiblemente, sacando un jadeo de Colby y Jon sintió un impulso casi irresistible de eliminar del todo la distancia que aún les separaba.

Casi irresistible…

La voz de su madre llamándoles para desayunar rompió la burbuja de intimidad en la que habían pasado la noche. Ambos intercambiaron una mirada y una sonrisa cómplice y salieron de la cama despacio y sin ganas.

Colby cogió su ropa para escabullirse a su habitación y así poder vestirse pero Jon le agarró del brazo en el ultimo minuto, tirando de él y haciéndole caer de vuelta a la cama.

El pequeño soltó una risita, sorprendido y Jon le silenció con un largo beso que les dejó a ambos temblando de ganas.

Jon rompió el beso y empujó a Colby fuera de la cama, riendo.

– ¡Venga, largo! ¡Nos van a pillar! – el pequeño le dirigió una mirada de fingido odio mientras tiraba de su camiseta para intentar ocultar su entrepierna.

– ¡Cabrón! ¡Ahora tendré que darme una ducha fría! ¡Esta me la pagas!

– Lo espero impaciente.