Wattpad: ¿sirve de algo?

Wattpad: ¿sirve de algo?

wattpad

Y con servir de algo me refiero como marketing para un escritor que pretenda vender.

Y no estoy muy segura.

¿Es un buen escaparate para darte a conocer a lectores nuevos?

Si, sin duda. Hay un mundo nuevo de lectores que no encontraras en otras redes. Los lectores de fanfiction y similares leen mucho más, obvio. Leen y mucho. Pero tienen preferencia por cierta clase de género que solo encuentran en su mundo y es ahí dónde más recurren.

Además, sus autores de novelas preferidos no suelen darles lo que quieren, como una pareja en específica o un final en especial. Así que buscan eso (y lo consiguen) en los fanfics.

Si, tienes una cantidad ingente de lectores por descubrir en Wattpad. El problema es llamar su atención y que eso se traduzca en beneficios para ti.

Verás, voy a decir algo que todo el mundo piensa y nadie dice y es una realidad como un piano. Una de esas opiniones impopulares que tanto gusta a la gente criticar.

A la gente le gusta leer. Mucho. Hay millones de personas que leen cada años montones de libros y novelas.

Cuando te digan que la gente no lee o lee menos, es mentira.

El problema radica en que la gente no compra. Así de claro.

He puesto mis novelas a la venta durante todos estos años. Las he bajado de precio, a niveles ridículos. Novelas en digital de cerca de doscientas paginas a un euro. Y no conseguía vender ni una.

Ahora, si las pongo gratis… vuelan.

Gente que no es capaz de gastar un euro por una novela, si acepta llevársela gratis.

¿Ves el problema?

Y los lectores en Wattpad están acostumbrados a contenido gratuito.

¿Para que voy a comprar tu novela si hay cientos o miles de fanfics iguales y gratis en la red?

¿Cómo llamas la atención de esos lectores para que piensen que es buena idea gastar su dinero en tus novelas?

Tras cerca de ocho años liada con el mismo tema, una y otra vez, ya paso de lo que digan los expertos. Será porque soy muy torpe pero a mi no me funciona casi nada. Así que ando ingeniándomelas sola a ver que funciona o no.

Uso Wattpad y mal hace tiempo y estoy intentando encontrar una manera de usarlo más correctamente. Para mí. Obvio.

¿Lo conseguiré?

Buena pregunta. El tiempo lo dirá. Porque esto, aunque no queramos, cuesta tiempo. Bastante tiempo.

Mientras, puedes visitar mi perfil en Wattpad, donde podrás encontrar Jack T.R. gratis o algunos de mis relatos.

¿No tienes que leer? ¿Llegas a casa y todo está cerrado y no sabes qué leer?

¡No te preocupes!

Tengo la fantasía que necesitas. Fantasía urbana de la buena con una buena dosis de thriller sobrenatural y una pizquita de romance paranormal.

¡Perfecto!

Entra en la tienda o búscame en Amazon y encontrarás todo lo que estabas buscando para tú entretenimiento.

¡No te arrepentirás!

Tienes toda una saga para leer. Jack T.R., Kamelot 2.0, El juego de Schrödinger, El Guardián, Dagas de venganza y, la última por el momento, Lobos.

¿Qué más puedes pedir?

¿Precio?

¡Están tiradas! Tanto en digital como en físico.

¡Corre a por ellas!

 

Relato: Descubriendo el pasado. Capítulo 3.

Capítulo 3.

 

descubriendo el pasado

– ¿Tengo algo en la cara?

Arthur maldijo internamente. Ya era la tercera vez que Gawain le pillaba mirándole descaradamente, pero no podía evitarlo.

Después de dos noches seguidas de sueños con el pelirrojo le era imposible no mirarle. Estaba peligrosamente cerca de obsesionarse con el asunto y lo sabía, pero… ¿Cómo no iba a hacerlo con esos sueños?

Ya estaba seguro de que eran recuerdos, no simples juegos de su mente. Pero eso no hacía más que empeorarlo todo. Ahora quería saber cómo habían llegado a tener esa relación en el pasado. ¿Por qué? ¿Cuándo?

Nunca antes había oído hablar de que el rey Arturo tuviera ningún amante. No era raro, la verdad y tampoco resultaba extraño que tuviera uno de su mismo sexo. Esos viajes largos a solas con su ejército debían dejar a más de uno con ganas de dormir en una cama caliente y acompañado.

Pero del rey Arturo solo había escuchado la historia de Ginebra y se acabó. Y, por lo que había podido comprobar, esa no fue cierta del todo, ya que sabía por Joss que él y Lance habían estado juntos también en el pasado y que Lance nunca estuvo involucrado con ella.

Gawain le seguía mirando interrogante mientras comía su hamburguesa y Arthur suspiró, pensando una excusa.

– No, perdona. Estaba pensando. – el otro arqueó una ceja pero no le replicó.

Estaban a las afueras de Billings, haciendo una parada para comer antes de dirigirse hacia la ciudad a buscar un motel donde dormir y descansar. Había sido un día muy largo de conducir y conducir para evitar que les pudieran localizar. Arthur no creía que les estuvieran siguiendo todavía, pero no podían fiarse.

Así que decidió hacer caso a Gawain, que era lo más inteligente en ese momento.

– ¿Has vuelto a hablar con Lance? – Gawain asintió.

– Si, esta mañana temprano. Ha enviado coordenadas para un motel donde podemos quedarnos sin correr peligro. Pasaremos la noche allí y seguiremos hasta la siguiente ciudad. En esa nos quedaremos algo más. – Arthur parpadeó, sorprendido. Pensaba que tenían prisa por llegar a Filadelfia.

– ¿Por qué?

– Necesito cambiar el coche para estar seguros. Y nos vendrá bien descansar un poco de carretera. Dos días, tres máximo.

La idea de no tener que pasar un par de días en el coche le parecía genial. Empezaba a sentirse enfermo de tanta carretera. El estrés de la fuga y tantas horas en el coche estaban pasándole factura. Necesitaban descansar apropiadamente.

Pero, luego, había un problema con esos planes.

¿Iba a ser capaz de pasar esos dos días en el motel con Gawain sin que el asunto de los sueños le diera problemas?

Esa mañana ya había sido muy vergonzoso. Gawain estuvo burlándose de él durante horas, porque, al parecer, había sido muy vocal durante el sueño. Incluso llegó a despertar al pelirrojo. Arthur deseó desaparecer en ese momento.

¿Y si esa noche volvía a repetirse?

Suspiró y rezó para que esa noche no hubiera sueños.

Una hora después, ambos estaban acomodándose en la habitación de motel. Muy parecida a la del día anterior, con dos camas y un baño. Chiquitita y deprimente. Arthur se tomó el primer turno en la ducha y luego se sentó en su cama para ver la televisión, en un vano intento de distraerse de su problema.

Como la noche anterior, Gawain salió del baño sin camiseta, aunque esa vez llevaba unos pantalones de pijama que le quedaban por la cadera. Arthur no pudo evitar fijar sus ojos en los huesos de la cadera de Gawain, en la fina línea de vello dorado bajando desde su ombligo hasta desaparecer bajo la cintura de dichos pantalones, en el bulto que escondía bajo la tela.

Un carraspeo le hizo desviar la mirada a la cara de Gawain, quien estaba intentando por todos los medios no reírse y Arthur notó como le ardían las mejillas. Le había pillado comiéndoselo con los ojos.

– ¿Ves algo que te guste? – le preguntó el pelirrojo con la voz impregnada de risa.

– ¡No! – se apresuró Arthur en contestar. Gawain le arqueó una ceja. – Pensaba que esos pantalones eran míos. – mintió. El otro se mordió el labio, intentando no reírse.

– ¿Estos? – preguntó, tirando de la cintura. – Si son tuyos, puedo quitármelos. – e hizo el amago de bajárselos. Arthur se apresuró en detenerle, agarrándole de la muñeca.

– ¡No, no! – los dos estaban de pie, cara a cara y con Arthur sujetándole del brazo. La mirada de Gawain pasó de divertida a algo más oscuro y el chico sintió que se le doblaban las rodillas por el calor de esa mirada.

Gawain cogió su mano, liberando su muñeca y atrajo a Arthur hasta hacerle chocar con su pecho. El mas joven cerró los ojos al sentir el aliento del otro prácticamente en su cara. Gawain le rozó la mejilla con las yemas de los dedos, sintiéndose muy tentado de romper su propia regla por esa noche.

Sin embargo, no lo hizo. Tenía un trabajo que hacer y debía proteger al chico, antes que nada.

– Es hora de dormir, Arthur. – le susurró a escasos centímetros de su boca, deseando probarla y negándose ese deseo.

Se separó, finalmente y Arthur se dejó caer sentado en su cama, casi temblando mientras el otro se metía en la suya, dispuesto a dormir. Unos minutos después, Arthur le imitaba, cuando por fin consiguió recuperar el control de su cuerpo.

Cuando volvió a ser consciente de algo, estaba de nuevo en el castillo. Y de nuevo en su habitación, por lo que podía ver. Era el mismo escenario del primer sueño y Arthur temía que fuera una repetición.

Sin embargo, había algo diferente. En esa ocasión había una mesa grande, llena de comida con un par de velas en el centro y dos asientos. Una jarra con vino y dos copas junto a la mesa. La chimenea estaba encendida y daba una luz acogedora a la habitación, con una piel de oso enorme en el suelo junto a ella.

Arthur parpadeó. ¿Eran imaginaciones suyas o parecía estar todo preparado para una cena romántica?

Alguien llamó a la puerta antes de entrar y Arthur vio a Gawain sonreírle, sus ojos iluminándose al ver todas las cosas que había preparadas.

– ¿Majestad?

– Feliz cumpleaños, Alex. – se escuchó decir y la sonrisa que le dedicó el otro era lo más bonito que había visto en mucho tiempo.

Arthur notó que era así como se sentía el viejo Arturo. Pero que él mismo pensaba igual. Comprendía que hubiera montado todo eso solo por ver esa sonrisa.

Gawain se acercó a paso ligero y le cogió del rostro para darle un largo y apasionado beso, sin dejar de sonreír.

Cenaron y charlaron durante horas, hasta que la luna estuvo alta y el fuego de la chimenea amenazaba con apagarse.

Arthur le llevó hasta su cama, cubierta con pieles de varios animales que prefería no ver en ese momento, y se tumbaron juntos, solo besándose.

Cuando Gawain quiso mover las cosas algo más allá, Arthur le detuvo, ganándose una mirada extrañada del otro.

– Esta noche no. – le dijo. – Esta noche solo quiero disfrutar de tu compañía.

– Pensaba que disfrutaba también de lo demás. – Arthur rio.

– Por supuesto. Pero hoy quiero solo estar contigo. Quiero besarte hasta que nos gane el sueño. Mirarte hasta memorizar todo de ti. Acariciarte hasta que mis dedos sepan tu forma de memoria. Hoy no necesito sexo. Solo te necesito a ti.

Los ojos de Gawain se llenaron de lágrimas y le volvió a besar, largo y profundo, casi dejándole sin aliento. Arthur podía notar como su excitación iba creciendo pero la ignoró por completo. No le importaba, ya estaba saciado con sentir al otro a su lado.

Aun así, no pudo evitar que se le escapara algún que otro gemido al notar el muslo de Gawain rozándole la entrepierna.

Despertó, abriendo los ojos y encontrándose de nuevo con la mirada divertida de Gawain, el Gawain del presente. Arthur maldijo por lo bajo, empezando a cansarse de semejante situación. Ya estaba harto de pasar tanta vergüenza gratuita, la verdad.

– ¿Qué se supone que no debía hacer? – le preguntó Gawain, pillándole por sorpresa.

– ¿Qué?

– Has dicho mientras soñabas «¡No, Gawain!». Así que me preguntaba qué era lo que no debía hacer. – Arthur se sonrojó. ¿Había hablado en sueños? ¿Podía la situación volverse todavía más vergonzosa? Al parecer, sí.

– Oh… tú… tú estabas… estabas rompiendo una camiseta mía. – mintió. Gawain soltó una carcajada. Estaba claro que no le había creído ni media palabra.

– ¿Ah, sí? ¿Y siempre que tratas de que no te rompan una camiseta lo pides gimiendo?

¡Oh, dios! Pensó Arthur, tapándose la cara con las manos. ¿Cómo iba a arreglar eso? No tuvo que hacerlo, ya que al parecer Gawain tuvo piedad de él y cambió de tema.

– De todas maneras, ha venido bien que te hayas despertado. Tenemos que irnos ya. Si salimos ahora, llegaremos a la siguiente ciudad al medio día. Aprovecharemos para comer bien, buscar un buen sitio donde descansar y hacer la colada, que la ropa limpia empieza a escasear.

– Está bien. Voy a ducharme. – Gawain volvió a sonreír, pícaro.

– Puede que quieras ocuparte de ese problemita, ya que estas en la ducha. – rio. Arthur gruñó algo y salió corriendo al baño. – O, si quieres, puedo echarte una mano.

El portazo que dio el chico al encerrarse en el baño fue toda la respuesta que recibió y el pelirrojo soltó una carcajada, realmente divertido con la situación.

Al principio le había parecido raro e incómodo, pero ahora le hacía mucha gracia las reacciones de Arthur a su obvia atracción hacia él. Cuando llegaran a casa, iba a hacer un movimiento hacia el chico. Le gustaba bastante y, estaba claro, que Arthur sentía algo por él.

Pero eso sería en la seguridad y tranquilidad de su casa. Ahí, aun siendo perseguidos y con la vida del chico dependiendo de sus habilidades para protegerlo, no iba a hacer nada.

Tenía otras cosas más importantes en las que centrarse. Como llevarlos sanos y salvos a casa.

Llamó a Lance, para dar su informe y así mantenerlo informado de todo lo que hacían, como le habían pedido.

– ¿Cómo lo lleva Arthur? – le preguntó Lance, en un momento de la conversación. Gawain consideró no contar lo que estaba pasando pero sabía que Lance se enteraría más tarde o temprano. Siempre lo hacía.

– Bien, bien. Está haciéndome caso, lo cual es estupendo. Y no ha protestado mucho, pero…

– ¿Pero?

– Está actuando un poco raro.

– ¿Raro como qué? – preguntó Lance, carraspeando.

– Está teniendo sueños… sueños eróticos.

– Oh. – casi podía escuchar la sonrisa en la voz del otro y Gawain sonrió a su vez, divertido.

– Ya, dímelo a mí. Tengo que escucharlo. – Lance soltó una risita.

– ¿Y cómo lo llevas tú?

– Regular. – bufó. – Esta mañana ha gemido mi nombre.

– Vaya, eso sí es una novedad.

– Sinceramente, nunca pensé… ni se me pasó por la cabeza, la verdad. – Lance soltó un sonido despectivo.

– Bueno, tendría que estar ciego para no interesarse. – eso hizo reír al pelirrojo.

– Gracias. No se lo diré a Joss.

– Mejor. Igualmente, ándate con pies de plomo. – le advirtió. – Es el jefe, es mucho más joven que tú y no estáis en la mejor situación para tonterías.

– Lo sé, lo sé. No pienso hacer nada. – aseguró y Lance murmuró su acuerdo. – Solo me ha resultado curioso. Ni siquiera sabía que le gustaban los chicos. – el otro soltó una carcajada.

– ¿En qué mundo vives? ¡Te ha mirado el culo más veces de las que puedo contar! Y por lo que Joss dice, siempre le ha ido las dos bandas.

– Bueno es saberlo. – rio Gawain. – Nos vemos en unos días.

– Procura que no sean más de los necesarios.

Gawain cortó la llamada y se quedó mirando hacia la puerta del baño, en donde seguía Arthur duchándose.

– Y ahora… ¿Qué hago yo con esta información?

 


 

¿No tienes que leer? ¿Llegas a casa y todo está cerrado y no sabes qué leer?

¡No te preocupes!

Tengo la fantasía que necesitas. Fantasía urbana de la buena con una buena dosis de thriller sobrenatural y una pizquita de romance paranormal.

¡Perfecto!

Entra en la tienda o búscame en Amazon y encontrarás todo lo que estabas buscando para tú entretenimiento.

¡No te arrepentirás!

Tienes toda una saga para leer. Jack T.R., Kamelot 2.0, El juego de Schrödinger, El Guardián, Dagas de venganza y, la última por el momento, Lobos.

¿Qué más puedes pedir?

¿Precio?

¡Están tiradas! Tanto en digital como en físico.

¡Corre a por ellas!

 

 

 

Entrevista a… Alec Patterson de Dagas de venganza

Entrevista a Alec Patterson:

entrevista a

Di tu nombre completo:

Alexander Paul Patterson

¿Edad?

Veintiséis años.

¿A qué te dedicas?

Soy… era agente de policía en Nueva Orleans. Ahora ando un poco en el limbo laboral.

¿Y qué es lo que realmente te gustaría hacer?

Siempre he querido ser policía. Quería ayudar a la gente. Ahora estoy ayudando gente, pero de otra manera. No es mi ideal lo de estar fuera de la ley, pero sigue siendo lo que quería hacer.

Cuéntame… ¿Qué hobbies tienes?

Soy muy fan de los documentales sobre asesinos. Si, es raro, pero siempre me han parecido fascinantes. Mejor que las chorradas de pelis que ve Astrid.

¿Tienes a alguien especial en tu vida ahora mismo? ¿Familia?

No. Mi padre murió trabajando. Mi madre cayó enferma y murió no mucho después. Soy hijo único y mis abuelos también están muertos. Ahora solo tengo a Astrid y su extraña gente. Y estoy bien con eso.

¿Qué es lo que pasa en tu vida en este momento?

Demasiado, si te soy sincero. Todo esto es demasiado para procesar y aun ando llevándome sorpresa tras sorpresa… desearía un descanso de tanta rareza.

Y para terminar… ¿Qué planes tienes para el futuro?

No tengo ni idea. Pero no podemos permitir que esa gente aniquile a medio planeta porque son diferentes. No puedo permitirlo.

 

¿No tienes que leer? ¿Llegas a casa y todo está cerrado y no sabes qué leer?

¡No te preocupes!

Tengo la fantasía que necesitas. Fantasía urbana de la buena con una buena dosis de thriller sobrenatural y una pizquita de romance paranormal.

¡Perfecto!

Entra en la tienda o búscame en Amazon y encontrarás todo lo que estabas buscando para tú entretenimiento.

¡No te arrepentirás!

Tienes toda una saga para leer. Jack T.R., Kamelot 2.0, El juego de Schrödinger, El Guardián, Dagas de venganza y, la última por el momento, Lobos.

¿Qué más puedes pedir?

¿Precio?

¡Están tiradas! Tanto en digital como en físico.

¡Corre a por ellas!

Mi aventura de escribir. Podcast: Destruction Bay.

Mi aventura de escribir. Podcast. Destruction Bay.

podcast

¡Hola! ¿Qué tal, queridos aventureros? Bienvenidos una vez más al podcast de Mi aventura de escribir, el podcast de los lugares extravagantes.

Y es que de eso vamos a hablar hoy, de un lugar especial que existe y no existe a la vez.

Hoy te voy a hablar de Destruction Bay.

Que tú dirás… ¿y qué carajo es Destruction Bay?

Si lees mis novelas el nombre te sonara bastante. Si no, pues no.

Empecemos por el principio. Destruction Bay es una ciudad que aparece en mis novelas como un refugio secreto de la Comunidad Mágica. Allí van a esconderse de La Orden muchos y sus habitantes van rotando dependiendo de si necesitan o no esa protección.

En realidad, Destruction Bay existe. Es una pequeña ciudad en el Yukon, Alaska, con menos de veinte habitantes y a la que solo se puede llegar en coche. Perteneció a esas ciudades que se crearon en la época de la fiebre del oro y que lo único destacable que tiene hoy en día son sus paisajes. Esos son de los que quitan el hipo, sin duda alguna.

Yo cogí prestado su nombre y su localización para crear este refugio al que hice referencia en El Guardian. Es ahí a donde se dirigen Paul y Alger, guiados por Charles, para huir de La Orden y su persecución.

En esta pequeña ciudad hay unos habitantes fijos, como su sheriff, Ronald, su alcalde, Edgar o Jerome, el enterrador local.

También estaría Rose, única humana en el pueblo.

Esos serían los habituales y fijos, pero por el pueblo han pasado (y pasaran) varios personajes de la saga ya sea buscando protección o información.

Han pasado por ahí Paul y Alger, de El Guardián, como he dicho. Pero también pasó en su momento Charles, buscando información y luego se hizo un recurrente como vimos en El Guardián y veremos en otra futura novela.

Jon y Joseph, los hermanos lobo, han estado allí viviendo y llevando una tiendecita mientras esperaban el momento adecuado para seguir en su búsqueda de Colby. Y sabremos más de su estancia allí cuando publique la siguiente novela, en la que también saldrá otro personaje que ha vivido allí, escondido.

Para la Comunidad, es un lugar muy especial. Está protegido por un hechizo que la hace invisible para los que no saben donde buscarla. Solo se puede llegar si te invitan o te llevan.

¡Ah! Olvidaba a otro los personajes que han pasado por ahí y salen en otras historias, como es Jerrad, el dragón. Aparece en El Guardián, Dagas de venganza y Lobos.

Jerrad es un personaje que me encanta. Un día tengo que hacerle una historia para él solito.

Volviendo a Destruction Bay, la cual me encantó reformar para ser ese refugio secreto de la Comunidad, no es la única ciudad del mundo con esos fines. Obviamente, seria ridículo.

Hay más. Tenía una historia en la cabeza con otra parecida que encontré pero la historia no ha salido, así que se queda en pausa por ahora y ya la mencionaré en su momento.

Creo que es imprescindible para mi universo que existan esas ciudades.

Si tienes más curiosidad por Destruction Bay y su historia, tengo un post en el blog sobre ella. Y también puedes leer todo sobre ella en El Guardián, donde te la describo a ella y sus habitantes.

Espero que cuando salga la nueva novela, descubras más cositas interesantes del lugar.

Y hasta aquí hemos llegado, aventureros. Recuerda que puedes echar un ojo a mi blog, miaventuradeescribir.com, que mis novelas están en Amazon buscando por mi nombre, Eva Tejedor y que puedes echarme una manita invitándome a un Ko-fi.

¡Nos vemos en dos semanas!


¿No tienes que leer? ¿Llegas a casa y todo está cerrado y no sabes qué leer?

¡No te preocupes!

Tengo la fantasía que necesitas. Fantasía urbana de la buena con una buena dosis de thriller sobrenatural y una pizquita de romance paranormal.

¡Perfecto!

Entra en la tienda o búscame en Amazon y encontrarás todo lo que estabas buscando para tú entretenimiento.

¡No te arrepentirás!

Tienes toda una saga para leer. Jack T.R., Kamelot 2.0, El juego de Schrödinger, El Guardián, Dagas de venganza y, la última por el momento, Lobos.

¿Qué más puedes pedir?

¿Precio?

¡Están tiradas! Tanto en digital como en físico.

¡Corre a por ellas!

Mis libros favoritos: Los tres mosqueteros

Mis libros favoritos: Los tres mosqueteros.

mosqueteros

Por culpa de los chicos de Nakatomi Radio he vuelto a releerme Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas. Han hecho un podcast sobre una de mis versiones cinematográficas favoritas y, claro, he tenido que volver a leer el libro. Era imposible no hacerlo.

Volver a leer las aventuras de D’Artagnan, Athos, Porthos y Aramis ha sido un regreso a la infancia. Athos fue de mis primeros amores literarios y siempre lo será.

No soy muy aficionada a las novelas de aventuras. Me gustan más las de fantasía o las que tratan temas sobrenaturales y, sobre todo, los thrillers. Pero esta ya me tenia enganchada mucho antes de poder leerla.

Como la mayoría de la gente de mi edad, crecí viendo en la tele a los mosqueteros en versión perruna. Si, era una serie muy infantil (esa era la idea) pero mantenía muchas cosas de la novela. El espíritu era el mismo.

Amistad, camarería, lealtad y valor.

Uno para todos y todos para uno.

Esa serie es perfecta para animar a los más pequeños a leer. Acercarles con versiones más simples pero acertadas de los personajes les hará desear saber más.

Conmigo funcionó, desde luego. Cuando tuve edad para leer algo más complicado, me busqué una versión juvenil y la devoré. El problema es que esas versiones no abarcan ni un tercio de la original, claro. Pero fue suficiente para mi yo adolescente.

Ya vendría después la versión íntegra, con su lenguaje más antiguo y recargado y sus personajes más realistas y duros. Una delicia.

Tengo una versión muy bonita que compré en la feria del libro hace siglos, con un cuadro de Richelieu en la portada. Adoro ese libro. Es uno de mis refugios favoritos y lo ha sido también en esta cuarentena que hemos tenido que pasar.

No es una novela que recomiende a cualquiera, eso sí. El lenguaje usado es antiguo y puede resultar complicado. Es una novela dura, también. No es como en las películas o series, que lo suavizan bastante.

Por ejemplo, en mi versión favorita, que es la de Disney del 93, dejan demasiado bien a Milady de Winter, que acaba arrepintiéndose de sus crímenes y suicidándose después de perdonar también a su ex marido, Athos. En la versión real, Milady moría ajusticiada por sus crímenes, renegando y blasfemando e insultando a todo el sequito. Y se iba al otro mundo con el odio y el desprecio de los cuatro protagonistas, sobre todo el de D’Artagnan, ya que la mujer había matado a su Constanza.

Pero esa versión no se saca nunca en las películas o series porque nos gusta pensar que Athos dejará de estar triste en algún momento y que recuperará ese amor que perdió.

Todos queremos mucho a Athos.

Pero si te gustan las aventuras te recomiendo que la leas. Ni se te hará larga, ni se te hará complicada. La vas a disfrutar, si o sí.


¿No tienes que leer? ¿Llegas a casa y todo está cerrado y no sabes qué leer?

¡No te preocupes!

Tengo la fantasía que necesitas. Fantasía urbana de la buena con una buena dosis de thriller sobrenatural y una pizquita de romance paranormal.

¡Perfecto!

Entra en la tienda o búscame en Amazon y encontrarás todo lo que estabas buscando para tú entretenimiento.

¡No te arrepentirás!

Tienes toda una saga para leer. Jack T.R., Kamelot 2.0, El juego de Schrödinger, El Guardián, Dagas de venganza y, la última por el momento, Lobos.

¿Qué más puedes pedir?

¿Precio?

¡Están tiradas! Tanto en digital como en físico.

¡Corre a por ellas!

Relato: Descubriendo el pasado. Capítulo 2.

Capítulo 2.

descubriendo el pasado

 

Para sorpresa y alivio de Arthur, Gawain sí que sabía hacia donde iban.

Tras casi una hora andando por el bosque, acabaron llegando a la carretera, muy cerca del límite de la ciudad de la que iban a salir. El guardaespaldas usó su propia tarjeta de crédito para conseguir dinero y le empujó hacia un Walmart. Su traje y el del pelirrojo estaban rotos y manchados de sangre y tierra. Llamaban demasiado la atención.

Allí compraron ropa más normal, vaqueros y camisetas para un par de días. Nada de trajes. Con todo eso preparado, Gawain consiguió un coche de segunda mano en una tienda y condujo hasta la siguiente ciudad sin parar ni para comer.

Arthur quería protestar y mucho.

Tenía hambre, estaba cansado y asustado. Algo normal dadas las circunstancias. Pero sabía que ponerse a protestar como un niño no iba a servirle de nada y que Gawain estaba haciendo lo mejor que podía para protegerle.

Cuando por fin se detuvieron, casi a la noche, a las puertas de un motel mugriento, Arthur no estaba seguro de si debía alegrarse o llorar. El sitio era deprimente.

Gawain le dejó en su habitación y volvió a salir, prometiendo traer comida a su regreso.

Arthur observó la habitación y gimió. Era minúscula, con dos pequeñas camas en las que casi no iban a entrar y un diminuto baño.

Entendía el porqué. Resultaba más sencillo proteger un espacio pequeño y allí no les buscaría nadie, eso era seguro. No iban a imaginar que un multimillonario se estaba escondiendo en semejante cuchitril.

Pero lo único que podía pensar Arthur era que allí no tenía manera de huir de su sueño. No con el protagonista durmiendo en la cama de al lado o paseándose por la habitación ligero de ropa.

¿Cómo iba a sobrevivir a eso?

Una hora después, Gawain aparecía con una bolsa de comida rápida y una expresión nada feliz.

– ¿Has conseguido hablar con Lance? – le preguntó, sabiendo que ese era el motivo de su seria expresión.

Gawain suspiró, sacando paquetes de comida china de la bolsa y ofreciéndole un par de ellos a Arthur. Cuando este los abrió se sorprendió al ver sus favoritos. Arqueó una ceja ante eso. ¿Cuándo había aprendido Gawain lo que le gustaba comer del chino?

El pelirrojo se sentó en la otra cama, frente a él con su propia comida.

– No está nada contento, obviamente. – eso debía ser la subestimación del siglo, conociendo a Lance. – Pero nos ha dicho que sigamos así. Que lo más seguro es ir por carretera, como teníamos planeado y mantener un perfil bajo hasta que podamos llegar a un lugar más seguro.

– ¿Dónde? – preguntó Arthur, dando un bocado a sus tallarines. Estaba muerto de hambre y esos tallarines estaban deliciosos.

– En Filadelfia hay una sede de Kamelot. – el chico la recordaba. Había acompañado a sus padres allí cuando era pequeño. – No es ni la mitad de grande pero es lo más seguro que podremos estar hasta que vengan a recogernos. Mientras, no es recomendable pasar mucho tiempo en el mismo sitio. Hoy dormiremos aquí y nos iremos a primera hora hasta la siguiente parada.

– Uhm.

– ¿Hay algún problema?

¿Algún problema? Pensó Arthur, frustrado.

Si, sí que lo había.

El problema era que había soñado con ese hombre y fue el mejor sueño erótico de su vida. El problema era que eso podía ser un antiguo recuerdo y ahora no sabía como mirar al otro a los ojos.

El problema era que Gawain ya no llevaba el traje negro y la camisa blanca que eran su uniforme como personal de seguridad. Llevaba unos vaqueros rotos estrechos, una camiseta negra que se le ajustaba como un guante y una sudadera que llevaba abierta en ese momento y Arthur no podía dejar de mirarle el pecho.

¿Qué iba a hacer si volvía a soñar con Gawain? En tan diminuto espacio era imposible que el otro no lo notara. Arthur estaba muy seguro de que no había sido nada silencioso esa mañana.

¿Y si volvía a tener un sueño de esa clase y Gawain le escuchaba?

No pensaba que pudiera haber algo más vergonzoso.

– No, ninguno. – mintió y siguió comiendo sus rollitos de primavera.

¿Qué iba a decir?

¡Ah, Gawain, adivina! Estoy teniendo sueños con nuestro pasado y por lo visto, estábamos liados.

Gawain era el único del grupo que no sabía que era un renacido.

Cuando Merlin hizo su pacto con la Dama del Lago, Lydia, para usar Excalibur y resucitarlos a todos en un futuro no contó con si debían o no saber sobre ese pacto o su vida anterior.

La mayoría lo fueron averiguando poco a poco, unos por sueños o visiones y otros, como en el caso de Lance, porque el propio Merlin se lo contó.

Pero Gawain jamás tuvo ningún sueño o visión sobre su antigua vida y se asumió que nunca recordaría nada. Y eso estaba bien para todos.

Tener recuerdos de tu vida pasada a veces hacia la actual más complicada.

Como el caso presente, por ejemplo.

Terminaron de cenar, en silencio, cada uno metido en sus propios pensamientos. Arthur con sus preocupaciones ridículas y Gawain considerando si podía permitirse el lujo de dormir o si debía hacer guardia toda la noche.

Finalmente optó por dormir. Al día siguiente debía conducir unas cuantas horas hasta el siguiente motel, donde Lance les había reservado una habitación y no podría si estaba agotado. Ahí estaban a salvo por esa noche.

Fue al baño a darse una corta ducha y, cuando regresó, se encontró con que Arthur se estaba desvistiendo. Tenía los vaqueros abiertos, mostrando sus bóxer azules y sin camiseta.

El chico no estaba tan fuerte o marcado como él o el resto de los guardias. Y era lógico. Gawain le había llevado al gimnasio con ellos durante sus primeras semanas trabajando juntos para poder establecer un lazo con el chico y que este dejara de desconfiar de él. Necesitaba su confianza si quería poder protegerlo como era debido.

Consiguió esa confianza, su amistad y un compañero de gimnasio diario. Pero, obviamente, no estaba tan fuerte como el resto.

Sin embargo, seguía teniendo un buen cuerpo. Delgado pero muy atractivo.

Y Arthur era muy guapo, además, con ese pelo oscuro y unos ojos verdes de película. Gawain no estaba ciego. Pero era su jefe y con el trabajo no se tonteaba. Esa era su norma.

Eso no prohibía que pudiera disfrutar de la vista.

Carraspeó, llamando la atención del otro quien se sonrojó al ser sorprendido de semejante guisa, haciéndole reír.

Y ahí fue cuando la cosa se puso algo rara, en opinión de Gawain, ya que, como acababa de salir de la ducha, él solo llevaba la toalla en la cintura y poco más. Se había olvidado la ropa allí y pensaba vestirse sentado en su cama. Nada que no hubiera hecho mil veces también en el vestuario delante de todo el mundo, Arthur incluido.

Pero el chico le observaba como si no le hubiera visto nunca, con los ojos clavados en su pecho y Gawain arqueó una ceja, intrigado.

¿Sería posible que Arthur le encontrara atractivo?

No pensaba hacer nada con esa información, porque no se mezclaban el trabajo y el placer, pero…

Decidió hacer una prueba.

Cogió unos pantalones de chándal que había comprado antes y se quitó la toalla, para ponérselos. Casi se carcajeó al ver la reacción de Arthur, que fue la de sonrojarse como un tomate maduro y ser incapaz de apartar la mirada. Una mirada que se volvía más y más ardiente por segundos.

Interesante, pensó mientras se ponía una camiseta, decidiendo dejar de molestar al otro.

– Deberíamos dormir ya. – le dijo, sonriendo sin poder evitarlo al ver que el otro seguía en shock. – Mañana va a ser un día muy largo.

– Si, claro.

Y el peor miedo de Arthur se hizo realidad. O sueño.

Cuando volvió a ser consciente de algo se vio en un lugar muy diferente al que se había ido a dormir. No estaba en la habitación del motel, estaba sentado al pie de un árbol.

Al mirar a su alrededor, vio que estaba en lo más profundo de un bosque. Veía y escuchaba a otros hombres, hablando, riendo. Los caballos relinchaban, no muy lejos. Escuchaba agua correr y chapotear muy cerca de donde estaba.

Se había sentado apartado de los demás. No recordaba que momento era ese, pero si sentía que deseaba estar solo y tranquilo.

Pero, claro, su sombra siempre estaba ahí, aunque él no lo deseara.

Gawain estaba delante de él, vestido con ropas más gruesas y ásperas que las de su anterior sueño. Algo en su cerebro le dijo que era la que solía llevar bajo la armadura, tela fuerte para mantenerlo caliente y protegido bajo el metal.

El pelirrojo le sonrió, una sonrisa cansada pero afectuosa y se arrodilló frente a él, para poder besarle de la misma tierna manera que lo había hecho en el otro sueño.

Arthur no pudo evitar un gemido, tanto había deseado repetir ese beso.

Alargó las manos y cogió del rostro al otro hombre, obligándole a sentarse sobre su regazo en el suelo.

– Cualquiera diría que me ha echado de menos, majestad. – rio Gawain, volviendo a besarle. Arthur le abrazó por la cintura, tratando de acercarlo aún más.

Jadeó al sentir la dureza del otro frotándose contra la suya. Los ojos azules de Gawain se oscurecieron un tono cuando le volvió a mirar.

– ¿Quieres hacerlo delante de todos esos soldados? – le susurró Gawain al oído, moviendo las caderas para buscar más fricción. Arthur volvió a jadear, casi sin aire. – Estoy seguro de que puedo hacerlo sin que ellos se den cuenta. Pero debes estar en silencio. ¿Crees que puedes guardar silencio por mí?

– Si. Si.

– Bien.

Gawain se incorporó lo justo para poder acceder a la ropa de Arthur y abrirle y bajarle los pantalones que llevaba, liberando su ya hinchado miembro. Le acarició un par de veces antes de dedicarse a quitarse sus propios pantalones.

Echó un rápido vistazo por encima del hombro, para comprobar que los demás estuvieran en sus propios asuntos y volvió a sentarse sobre Arthur, frotando su trasero contra su miembro, sacándole un tembloroso gemido que se apresuró a acallar con un beso.

Al separarse, le sonrió y le hizo un gesto para que guardara silencio. Arthur asintió y se mordió el labio mientras veía como Gawain se preparaba a sí mismo, sin dejar de mirarle a los ojos, con las mejillas enrojecidas y la respiración agitada.

Una eternidad después, si le preguntabas a Arthur, Gawain se empaló a si mismo con el miembro de Arthur y comenzó a moverse rítmicamente.

Cuando los jadeos de Arthur empezaron a subir el volumen, le tapó la boca con la mano, casi riendo al ver su expresión de enfado.

Para vengarse, Arthur comenzó a acariciarle haciéndole perder el poco control que le quedaba. No tardaron en acabar. Demasiado para los dos.

Arthur abrazó a Gawain, quien escondió el rostro en su cuello, y cerró los ojos.

Al volver a abrirlos volvía a estar en la habitación del motel y Gawain le observaba con una expresión de diversión que debería ser ilegal en cualquier situación.

– ¿Qué? ¿Hemos soñado algo interesante?

Arthur sabía que no iba a salir vivo de ese viaje. Ya empezaba a arrepentirse de que no le hubieran matado el día anterior.


¿Te ha gustado?

Pues dentro de dos semanas, más.

Y, recuerda, si llegas a casa, después de un largo día y quieres desconectar y no hay nada interesante en la tele y es demasiado tarde para buscar ningun libro en las librerías…relato

¿Qué puedes hacer?

¡Fácil!

Encontrarás montones de relatos y novelas de fantasía urbana con las que evadirte y disfrutar de una buena lectura en este blog o en mi página de Amazon.

¿A qué esperas?

Series que inspiran: Anne, con una E.

Series que inspiran: Anne, con una E.

anne

Creo que no existe una historia más tierna, más inspiradora y que más veces se ha adaptado que Ana de las Tejas Verdes.

Bueno, seguro que hay otras que si se han adaptado más veces, pero esta es de mis favoritas siempre.

Si no has visto alguna de las versiones para series o anime o leído alguno de sus libros, no has tenido infancia, en serio. Digo lo mismo con Mujercitas. Hay cosas que se deben leer al menos una vez en la vida. Y Ana de las Tejas Verdes es una de ellas.

Netflix ha hecho una versión deliciosa de las aventuras de Anne Shirley-Cuthbert, la pequeña huérfana que llega por error a casa de los Cuthbert, dos hermanos solteros y ya mayores que habían solicitado un chico para que les ayudara en la granja.

En vez de eso les llega la dulce y creativa Anne, una chica con una enorme imaginación que la mete en mil líos.

Lo siento, tengo debilidad por las historias de chicas con exceso de imaginación y que desean ser más de lo que los demás esperan de ellas.  De la época hay muchos ejemplos, como Mujercitas, Papa piernas largas y Ana de las Tejas Verdes.

Pero volviendo a la versión de Netflix, que es de la que voy a hablar hoy…

Es una versión muy buena, agridulce y visualmente preciosa, con unos paisajes hermosos. Es, también, una historia perfectamente contada y que toda niña (y niños también) deberían ver para aprender el valor de la imaginación, la amistad, los libros y la familia.

En esta versión han tratado de incluir personajes con problemas y ambiciones en los que puedan verse reflejados más público, lo que me parece muy acertado.

Es, además, una bonita manera de ver y enseñar que cosas que hoy en día damos por hecho antes no lo eran tanto. La enseñanza, el acceso para todos a una educación completa, la igualdad, los derechos de los que hoy disfrutamos y que, en esa época, no eran para todos.

Y para ver que algunas cosas no cambian. Como los matones de clase que se ríen de los diferentes, el dinero dando poder a todo el que lo posee y el desprecio de los que se creen superiores.

Por suerte, siempre tendremos el ingenio y la imaginación para hacer frente a esos inconvenientes.

Si te gustan los clásicos, ve esta serie. Si te gustan los paisajes bonitos y las buenas actuaciones, ve esta serie. Si te gustan los personajes nada comunes y brillantes, ve esta serie. Si te gusta y vives la imaginación y la fantasía, ve esta serie. Si tienes hijos pequeños o más jovencitos, ve con ellos esta serie. La van a adorar y van a comprender a Anne como lo hacíamos (y hacemos) nosotros en su momento.

Anne tenia un lugar preferido, lleno de cerezos en flor por el que le encantaba pasar. Era su lugar mágico, lleno de hadas e historias. Yo tuve un lugar así de pequeña y cada día lo echo de menos (el sitio ya no existe, han edificado encima) pero lo recuerdo como si fuera ayer y me refugio en él cada vez que me siento triste.

Voy a tener que releer las novelas…

Mientras, recuerda:

¿No tienes que leer? ¿Llegas a casa y todo está cerrado y no sabes qué leer?

¡No te preocupes!

Tengo la fantasía que necesitas. Fantasía urbana de la buena con una buena dosis de thriller sobrenatural y una pizquita de romance paranormal.

¡Perfecto!

Entra en la tienda del blog o búscame en Amazon, y encontrarás todo lo que estabas buscando para tú entretenimiento.

¡No te arrepentirás!

Tienes toda una saga para leer. Jack T.R., Kamelot 2.0, El juego de Schrödinger, El Guardián, Dagas de venganza y, la última por el momento, Lobos.

¿Qué más puedes pedir?

¿Precio?

¡Están tiradas! Tanto en digital como en físico.

¡Corre a por ellas!

Mi aventura de escribir: Podcast: Reescribir

Mi aventura de escribir. Podcast. Reescribir.

podcast

¡Hola! ¿Qué tal, queridos aventureros? Bienvenidos un día más al podcast de Mi aventura de escribir, el podcast donde se reescribe todo.

Reescribir es agotador. Y no se acaba nunca, eso lo tengo claro.

Aprovechando el confinamiento y el exceso de tiempo libre decidí dar un repaso a las novelas que tengo ya publicadas, en especial las primeras. Esas siempre van a tener fallos, ¿a qué si?

Pues empecé con Jack T.R., que ya debe ir por su cuarta o así y decidí también meter ciertas cosas que en un principio no tenía pensamiento de meter.

Escenas y capítulos enteros que antes eran cortos para conocer a los personajes. Un primer capítulo que luego quité y he vuelto a poner.

He escrito también escenas extras para meter más al lector en la historia y empatizar o explicarle mejor ciertas cosas que, al principio no conté porque creí que si lo hacía, desvelaba demasiado. Luego vi que no era así. O eso espero.

He metido a personajes que mencionaba de pasada pero no salían y ahora pienso que deberían haber hecho acto de presencia.

He desvelado datos de los personajes que yo sabía pero no los contaba porque no me parecían relevantes. Y ahora creo que si lo son.

Cosas así. Vamos, que le he dado un señor repaso.

Y con la tontería Jack T.R. ha crecido un buen numero de páginas, lo cual me ha hecho muy feliz.

También le he añadido el relato de El diario de Charles, que era una especie de continuación y spin off al mismo tiempo, sobre lo que hacia Charles, su prota, justo al acabar la novela.

Pero la versión que puse en el blog, años atrás, era muy corta y resumida y… no, no quedaba bien ahí. Así que también la reescribí, dándole más contenido y metido más trama.

Todo eso servirá también para cuando veamos a Charles en las otras novelas, poder entender porque está como está y hace lo que hace. Ahí se va a desvelar bastante de eso.

Total, que con la tontería pasé tres semanas y pico sin parar y ha sido muy divertido.

Ahora la tienes nuevamente en Amazon, con todo el contenido extra y también en Wattpad, dónde la he ido publicando a dos capítulos por semana.

Espero que la disfrutes mucho, si la lees.

Y tras Jack T.R. ha seguido Kamelot 2.0 y luego irán las demás. Kamelot ya lleva un buen repaso y dos nuevos relatos que ya he empezado a compartir también en el blog. ¡No te los pierdas!

La pregunta del millón para cualquier escritor es… ¿se acaba alguna vez de reescribir o repasar tus novelas?

La respuesta corta es: No.

No se acaba nunca, porque siempre encontraras algún fallo o errata o cosa que en ese momento te parecía genial y, meses después, te parece una birria.

Siempre.

Es algo que ocurre mientras escribes, también. El no saber cuando dar por finalizada tu novela. Y ese es el truco, saber que nunca va a estar terminada del todo y que tienes la oportunidad de volver a revisarla en un futuro.

Tengo fics antiguos, de cuando empezaba a escribir, que ahora leo y me dan vergüenza ajena. Muchos no puedo ni leerlos por ese motivo. He cambiado y evolucionado en mi manera de escribir, de expresarme y de crear y ahora no soporto lo que escribía diez o más años antes.

Y la mayoría son insalvables, por absurdos. Tenían menos trama que un anuncio de contactos. Pero si es cierto que me gustaría poder rescatar algunos, porque significaron mucho en su momento y me encantaría reescribirlos.

Pero, en esos, la reescritura sí que está complicada. Bastante.

Todo se andará. O ya ando, que he cogido la idea base de uno de los últimos que hice para hacerla relato corto o novelita. Espero que funcione.

Mientras tanto, espero que leas las novelas nuevamente, descubras cosas nuevas y las disfrutes porque en algunas quedaron cosas que contar y que podrían interesarte.

Ya sabes que puedes encontrarlas todas en Amazon, buscando por mi nombre, Eva Tejedor, y que puedes echar una manita invitándome a un Kofi, en Ko-fi.es/evatejedorescritora

También recordarte que visites mi blog, miaventuradeescribir.com y disfrutes de los post y relatos que allí encontrarás.

Un salud, aventureros y nos vemos en dos semanas.

 

 

Series que inspiran a escribir: Riverdale

Series que inspiran a escribir: Riverdale

riverdale

Hace poquito me puse a ver Riverdale. Si, ya se que lleva tiempo dando vueltas pero no había tenido ni tiempo ni ganas de ponerme y con el encierro pues…

La cosa es que me puse a ver las dos primeras temporadas y pase de «No está mal» a «No estoy segura de que carajo estoy viendo».

Riverdale está inspirada en los personajes del comic de Archie, creado en los años cuarenta. Sus personajes se hicieron tan populares, al igual que sus historias, que crearon varios spin off con ellos como Betty y Verónica, Jossie y las Pussycats o Sabrina la bruja adolescente.

Pero Riverdale le da una nueva vuelta de tuerca a los personajes e historias, convirtiéndolas en algo más actual.

Mientras que en el comic todos son personajes modelos, típico de la época en que se crearon, en la serie se les intenta dar más personalidad y capas.

Archie pasa de ser estudiante modelo e hijo perfecto a ser hijo de padres divorciados, que se aprovecha un poco de sus amigos y es egoísta cuando se trata de decidir entre Verónica y Betty.

Betty misma deja de ser miss perfecta para tener un lado oscuro que viene de familia.

Verónica pasa de ser hija de un magnate a ser hija de un mafioso.

Jughead también se convierte en escritor, redactor y narrador en ocasiones de la serie, dándole más interés del que tenia en el comic.

Todo eso es genial y muy lógico. Las cosas, si quieres que funcionen, deben adaptarse y evolucionar.

Pero hay una cosa de esta serie que no me gusta. Claro que solo he visto las dos primeras temporadas, así que puede que el fallo que veo lo arreglen más adelante y no lo sepa. Ya lo averiguaré.

Pero viendo estas dos temporadas he comprobado que han forzado un montón de cambios en los personajes. Muchos de esos cambios, muy exagerados.

La serie empieza normal, enseñándote los personajes y, salvo un par de cosas que se han adaptado para hacerla más actual, la mayoría permanecen como en el comic. Más serios, eso sí. Pero luego comienzan a meter cosas que no encajan ni con calzador, como el componente oscuro en Betty y su familia, que resulta muy forzado. Lo del padre de Verónica no chirrió tanto como el hecho de que su madre pasó de madre protectora que huía de su marido a co-mafiosa a la que solo le importa el dinero. La misma Verónica pasa por algo parecido.

Y todo eso en unos pocos episodios.

Jughead también tiene un giro exageradamente brusco, pasando de odiar a su padre y su banda a formar parte activa en ella.

Habría que decirle a los guionistas que la gente puede cambiar de opinión y gustos, pero no en tan poco tiempo y no tan exageradamente.

Pero, bueno, a fin de cuenta es una serie y la ves para divertirte no para encontrarle la lógica.

¿Verdad?

Pues ahí es cuando las historias empiezan a chirriar hasta el punto de acabar soltando un «¡Anda ya!»

Porque en una ciudad diminuta con un sheriff al que no se le conocen ayudantes aparece un porrón de gente muerta, asesinos en serie, conspiraciones, capos de la droga, bandas de motoristas… y todo lo arreglan cuatro niños.

Y, si, lo recuerdo. Es solo una serie para divertirse. Es la escritora en mi la que ve esas cosas y se pone de mal humor.

Aun así, Riverdale es una serie entretenida, divertida de ver si quieres algo no demasiado complicado. Hay pocos personajes importantes y fácil seguirles la pista. A veces.

Eso sí, no esperes mucha lógica. Aunque, a fin de cuentas, es un comic y está ahí para entretenerte, no para darte lógica.

y recuerda…

¿No tienes que leer? ¿Llegas a casa y todo está cerrado y no sabes qué leer?

¡No te preocupes!

Tengo la fantasía que necesitas. Fantasía urbana de la buena con una buena dosis de thriller sobrenatural y una pizquita de romance paranormal.

¡Perfecto!

Entra en mi página de Amazon y encontrarás todo lo que estabas buscando para tú entretenimiento.

¡No te arrepentirás!

Tienes toda una saga para leer. Jack T.R., Kamelot 2.0, El juego de Schrödinger, El Guardián, Dagas de venganza y, la última por el momento, Lobos.

¿Qué más puedes pedir?

¿Precio?

¡Están tiradas! Tanto en digital como en físico.

¡Corre a por ellas!

Relato: Descubriendo el pasado

Pues tengo un par de relatos nuevos y alguna cosa por ahí perdida, así que los miércoles que no haya podcast, iré poniendo capítulos de relatos para no aburrirnos. ¿Qué te parece?

Este está inspirado en el universo de Kamelot 2.0, donde Arthur, el prota, descubre algo muy intresante de su vida pasada como rey de Camelot.

¡Disfrútalo!


descubriendo el pasado

Capítulo 1.

 

Arthur estaba soñando.

Y lo sabía porque estaba en lo que parecía una habitación extraña con paredes de piedra, fría y desagradable a pesar de los adornos de pieles, terciopelo y la enorme cama. Todo lucía muy antiguo.

Estaba ahí en vez de en su habitación del hotel a la que fue a dormir la noche anterior, cuando acabó la junta de accionistas celebrada en San Francisco, a la que había sido obligado a asistir junto con Gawain.

Había un enorme espejo de cuerpo entero con el marco dorado y Arthur contempló su reflejo con una expresión de sorpresa.

Vestía una túnica morada de lana y una especie de capa que llegaba hasta sus rodillas, sujeta en sus hombros por dos broches gemelos de zafiros. Su cabello parecía distinto, cortado de una manera muy extraña.

Y llevaba una espada colgada en su cintura. Al sacarla de su vaina vio que era Excalibur, luciendo nueva y brillante.

Toda la situación se sentía un poco como un déjà vu. Le recordó a aquella vez que soñó con su última batalla antes de que su padre muriera.

Todavía intentando procesar que hacia allí y si era o no un sueño, escuchó un par de golpes suaves en la gruesa puerta de madera y un casi irreconocible Gawain entró en la habitación.

Arthur le vio hacer una reverencia antes de cuadrarse y observarle con ese brillo travieso que siempre iluminaba sus ojos azules.

Estaba tan diferente al que conocía… el cabello más rebelde y largo, varias cicatrices visibles en su rostro y brazos, más fuerte y rudo. Había algo fiero y duro en su mirada.

Pero la misma sonrisa pícara en ese rostro conocido.

– Majestad, vengo a daros el informe de la zona norte. – incluso su voz era ligeramente distinta, más ronca.

Arthur se quedó un segundo en blanco. Al parecer le iba a tocar escuchar más informes. Incluso en sueños tenía que trabajar.

– Adelante.

Para sorpresa del chico, la postura y la actitud de Gawain cambió radicalmente. Pasó de estar serio y envarado a relajado y con una sonrisa socarrona. Gawain comenzó a quitarse los guantes, dejándolos sobre una mesa. Luego le tocó el turno a la espada, la capa… todo eso sin dejar de hablar sobre ganado, fronteras, aldeanos que no querían pagar impuestos, otros que solo se quejaban de los lobos y cosas así a las que Arthur no estaba prestando mucha atención porque el otro estaba frente a él, quedándose solo con una túnica y sus zapatos.

Había algo en esa situación que se le escapaba y no tenía idea de que podía ser.

Entonces, Gawain se acercó a él, despacio hasta quedar a solo un paso. Su mirada se suavizó, su expresión varió a la de alguien que estaba mirando algo que le gustaba mucho y notó la áspera mano del otro en su mejilla, alzándole levemente la barbilla para poder besarle, lento y dulce. Arthur no entendía nada pero no pudo evitar que se le escapara un gemido porque hacía años que nadie le besaba de esa manera.

No. Estaba seguro de que jamás le habían besado de esa manera.

Cuando se separaron, Gawain le cogió el rostro con ambas manos, sus pulgares acariciándole suavemente y Arthur se sintió derretir por la ternura y el calor de la mirada del otro.

– ¿Ocurre algo, majestad? ¿Es mal momento? – el chico negó con la cabeza, enérgicamente. Le daba igual que estuviera pasando ahí. Era un sueño, ¿verdad? Pues quería más de ese sueño.

Así que puso sus manos en la cintura del otro y lo acercó, ganándose una sonrisa divertida.

– No, nada. No pasa nada. – Arthur le dio un leve apretón en la cintura. – ¿No vas a besarme otra vez?

– Si es lo que su majestad quiere… – y el tono de Gawain es todo burla.

– Una orden, vamos.

Gawain, sin dejar de sonreír, le besó de nuevo y Arthur volvió a derretirse, necesitando sujetarse con más fuerza al otro para no caer.

Tanto era lo que le hacía sentir.

¿Por qué? No lo entendía, realmente. En el tiempo que llevaba de vuelta en Kamelot y con Gawain como su guardaespaldas particular, nunca sintió ninguna necesidad de besarle. Ni de tocarle de más.

Si, eran amigos. Habían hecho amistad en esos meses. Era complicado no sentir algo por el pelirrojo, cuando era siempre tan divertido, tan atento, siempre cuidando de él incluso cuando no debía.

Claro que eran amigos. Buenos amigos, le gustaba pensar a Arthur. Gawain era siempre al primero que recurría si necesitaba hablar de lo que fuera.

Pero nunca sintió esa necesidad. ¿Por qué soñar con esto, entonces?

Porque era un sueño, ¿verdad?

Se sentía tan real que casi parecía más un recuerdo que un sueño. Pero no podía ser. Alguien le habría dicho algo al respecto.

Joss le habría avisado, más sabiendo que había soñado con su pasado antes.

Las manos de Gawain dejaron su rostro para deslizarse por su espalda, tirando de su túnica para levantarla y colar las manos bajo ella, tocando piel por fin.

Arthur jadeó, sorprendido al sentir las manos callosas y desnudas del otro en su piel, calientes y exigentes, apretando y acariciando, encendiéndole en segundos.

La sonrisa de Gawain se amplió al escucharle, volviéndose lobuna y le besó con más pasión aun, dejándole sin aliento.

– ¿Qué le parece la idea de le ponga contra esa mesa y le haga mío? ¿Me permitiría eso, majestad? – le preguntó en un susurro sugerente.

Para ese momento, Gawain ya estaba acariciando su excitación con dolorosa parsimonia y Arthur no podría negarse a nada que le pidiera aunque quisiera, que no era el caso.

Quería. Él quería.

Vaya si quería.

No contestó. No podía, no le salían las palabras. Aún seguía tan sorprendido con su propio cuerpo y como respondía al toque del otro que era incapaz de pensar algo coherente. Además, estaba tan excitado que sería capaz de llorar si lo dejaba así.

Retrocedió un par de pasos, arrastrando a Gawain con él hasta chocar con la mencionada mesa.

Y el pelirrojo no necesitó más respuesta que esa.

Con movimientos rápidos y bruscos, Gawain le liberó de su espada, la capa y la túnica, dejándole completamente desnudo y a su merced. Le dirigió una mirada de tal adoración que Arthur se sonrojó violentamente.

Un nuevo beso, corto pero profundo y Gawain le obligó a darse la vuelta, quedando de espaldas al pelirrojo. Sus manos pronto estuvieron sobre Arthur, acariciándole por todas partes hasta centrarse en su excitación y en su entrada.

Le preparó con extremo cuidado, sacándole gemidos que debían escucharse en todo el castillo pero a Arthur no le podía importar menos quien le escuchara.

Era su sueño, ¿verdad?

Nada importaba.

Notó algo más grande y duro introducirse despacio en su cuerpo y se tensó, sintiendo un gran dolor. Gawain, enseguida trató de relajarlo, volviendo a acariciarle y besándole en los hombros, susurrando palabras de cariño en su oído que le excitaron más que cualquier otro toque.

¿Por qué? ¿Por qué las promesas de amor de un tipo por el que se suponía no sentía nada tenían ese poder en él?

Gawain comenzó a moverse de nuevo cuando notó que se relajaba al fin y no tardó en acelerar el ritmo, haciendo que Arthur chocara contra la recia madera de la mesa con cada embestida, dándole una mezcla de dolor y placer que le estaba volviendo loco.

Clavó las uñas en la superficie de la mesa, arañándola, gritando el nombre del otro hombre cuando llegó, cayendo agotado sobre la mesa mientras notaba a Gawain embestir más rápido y descoordinado varias veces antes de acabar él también.

Arthur sintió como Gawain le cogía, obligándole a girarse para mirarle y vio tal amor en sus ojos que se quedó sin habla.

Y se despertó.

El chico parpadeó, desconcertado. Estaba de vuelta en la habitación del hotel, el último en el que se habían alojado la noche anterior y estaba solo.

Solo y empapado, notó con cierta incomodidad.

Maldiciendo, salió de su cama y se metió en la ducha. Eran poco más de las siete de la mañana y Gawain estaría pronto por ahí para recordarle que debían salir en una hora o así.

En la ducha, todo el sueño volvió a su cabeza como si fuera una película.  Se notó de nuevo duro y cambio la temperatura del agua de templada a fría.

No podía permitirse volver a pensar en ese sueño. En minutos iba a tener que tratar con el protagonista de semejante fantasía y no estaba seguro de que pudiera mirarle a los ojos.

¿Cómo iba a hacerlo después de lo que había soñado?

Porque era un sueño, ¿verdad?

Preocupado por eso, cogió su móvil y llamó al único que podía responder a ciertas preguntas, sobre todo a las que se referían a su vida pasada.

Joss Merlin.

Joss no tardó ni dos tonos en contestarle.

– ¿Arthur? ¿Ocurre algo?

– No, no… solo… – de repente se sintió estúpido. ¿Cómo iba a contarle que había tenido un sueño erótico con su guardaespaldas? – Nada, déjalo. Es una tontería.

– No creo que lo sea. ¿Qué ocurre? – insistió el otro. De fondo se escuchaba el ruido inconfundible de la cafetera.

– En mi vida anterior… Gawain… o sea… – tartamudeó. – Él y yo… o sea… él y yo… ¿éramos?

– ¿Erais, qué? – preguntó Joss y se notaba que estaba aguantando las ganas de reír.

– ¿Algo más que amigos? – y ahora, sí. Joss soltó una carcajada larga y divertida.

– Gawain y tú erais algo más que amigos en esa época, sí. Erais la comidilla del castillo. – le confirmó. Arthur se sorprendió. ¿Por qué no había recordado eso antes? ¿Y por qué nadie le dijo nada? – Todo el mundo lo sabía, obvio, porque no erais lo más discreto del mundo cuando estabais en tu habitación. Pero al menos lo manteníais ahí.

– Oh…

– ¿Por qué preguntas eso? ¿Ha pasado algo?

– Solo he soñado… algo.

– Oh, espero que fuera divertido.

– Estúpido. – Joss volvió a reír. – Debiste avisarme.

– ¿Para qué?Mira, Arthur, aquello fue tu vida anterior. No tiene que repetirse nada de lo ocurrido ahí. Ahora eres otro y tienes otra vida distinta. Nada está escrito en piedra. Puedes elegir con quien quieres o no estar. Es tú decisión. Además, Gawain no recuerda nada de su vida pasada.

– Lo sé. – recordaba que Lance y Joss mencionaron eso un par de veces. Era algo muy curioso.

– ¿Eso va a ser un problema?

– No, no. Es que me ha sorprendido. Nunca he tenido ningún sueño con él… no de este calibre.

– Pues disfrútalos y no les des más vueltas. Son solo recuerdos que se quedan ahí por puro capricho. Olvida el asunto.

– Lo intentaré. – aunque sabía que estaba mintiendo. No iba a poder olvidar el sueño y lo que había sentido en él.

Era imposible.

Se despidió de Joss y procedió a vestirse. Gawain no tardaría en estar allí y prefería que no le pillara sin ropa. Ya iba a resultarle incomodo sin añadir más cosas.

Para cuando Gawain tocó en la puerta y entró, Arthur ya estaba preparado y con su maleta lista para salir de nuevo hacia el aeropuerto, donde les esperaba un avión de la compañía. Arthur iba inusualmente silencioso, lo que fue notado por su acompañante.

– Oye, ¿estás bien? – le preguntó y la preocupación que reflejaron sus ojos azules le hizo estremecerse al recordar el sueño.

– Si, sí. No he dormido bien.

– Bueno, podrás dormir en el avión. Yo tampoco duermo bien en los hoteles. Prefiero mi cama.

– No hay nada como la cama de uno. – bromeó Arthur, sin saber que decir. Gawain rio, dedicándole después una sonrisa pícara. La misma clase de sonrisa que le dedicó en su sueño.

– Pues sí. Para todo, ¿verdad?

Arthur tragó en seco, con la mirada enganchada a la del otro, que se fue poniendo serio poco a poco, luciendo algo confuso.

El momento se rompió cuando algo, presumiblemente un coche, golpeó brutalmente el suyo, sacándoles de la carretera y haciéndoles estrellarse en un lado donde todo era tierra y campo.

Arthur estaba dolorido y aturdido. No sabía que había ocurrido. ¿Habían tenido un accidente?

Pero la mano de Gawain tirando de él e instándole a salir del coche y seguirle, llevando su pistola en la otra, le indicaba lo contrario.

Más por inercia e instinto de supervivencia que otra cosa, corrió tras su guardaespaldas, quien se detenía cada pocos pasos para volverse y disparar su arma, empujándole hacia el bosque que se encontraba unos metros más allá.

Corrió todo lo que le dieron sus piernas, con el guardaespaldas pegado a él, vigilando. No le dejó detenerse hasta un buen rato después, ya bien dentro del bosque.

Y perdidos, presumiblemente. Al menos él no tenía idea de donde estaban.

– ¿Qué ha pasado? – Gawain guardó su pistola y se acercó para comprobar que no estaba herido. Él mismo tenía un golpe en la mejilla que sangraba un poco y que corría peligro de ponerse morado pronto.

– No estoy seguro. Pero nos han atacado, eso es indiscutible. – gruñó, tocándole la ceja. Arthur siseó de dolor. – Parece que te has hecho un corte aquí. Esperemos que no deje marca.

– ¿Y qué hacemos ahora?

– Ahora aplicamos el protocolo para estos casos, que es escondernos y pasar desapercibidos mientras intentamos ponernos en contacto con Lance y volvemos a casa.

Arthur miró a su alrededor. Estaban en mitad de ninguna parte, rodeados de bosque, árboles y nada que pareciera civilización. Pero no podían volver a su coche, donde estaban sus cosas, por si habían enviado más asesinos a buscarlos.

– ¿Cómo?

– Empezamos a andar hacia allí – dijo, señalando a una dirección. Arthur imaginó que había escogido esa dirección como podría haber escogido la contraria. – y nos escondemos bien en la siguiente ciudad. Buscaremos un motel barato. No nos buscaran por ahí. Y luego llamamos a Lance. No te preocupes. Estas a salvo conmigo.


¿Te ha gustado?

Pues dentro de dos semanas, más.

Y recuerda, si llegas a casa, después de un largo día y quiere desconectar y no hay nada interesante en la televisión y es tarde para buscar ningún libro en las librerías y bibliotecas.

¿Qué puedes hacer?

¡Fácil!

Encontrarás montones de relatos y novelas de fantasía urbana con los que evadirte y disfrutar de una buena lectura de textos originales en este blog.

Solo necesitas tu ordenador y entrar en Mi aventura de escribir para vivir un montón de aventuras.

¡No te lo pienses! También tienes las novelas disponibles en Amazon.