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Dagas de venganza: personajes: Alec, el último poli bueno.

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Alec: el último poli bueno y prota de Dagas de venganza.

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Alec Patterson es uno de los últimos polis buenos en su comisaria de Nueva Orleans.

Es policía por vocación. Su padre lo fue también y fue de él de dónde sacó Alec la idea de convertirse en policía.

El padre de Alec era un simple policía de tráfico que participó en las labores de rescate tras el Katrina y murió ayudando a sacar a una familia atrapada en un coche.

Su muerte afectó mucho a un joven Alec, aun un adolescente, que decidió honrar a su padre preparándose para seguir sus pasos aunque con algo más de ambición, ya que Alec aspiraba a ser detective en un futuro no muy lejano.

Sin embargo, la comisaria a la que es destinado no es la mejor para progresar. La mayoría de los que trabajan allí son antiguos y no ven con buenos ojos la sangre nueva. Son como una hermandad cerrada a cal y canto y no aceptan novatos, a los que tratan fatal, dándoles todo el trabajo sucio que ellos no quieren hacer.

Alec sabe esto y debe aguantarlo aunque no le guste nada. En algún momento podrá presentarse a los exámenes y saldrá de esa comisaria rumbo a un nuevo destino bien lejos de ahí. Mientras, tiene que aguantarse a pesar de saber que ese ambiente no es bueno ni legal.

Muchas veces, ve cosas que no deberían verse en una comisaría.

Así es como lo encuentra Astrid, debatiéndose entre hacer lo que él sabe que es correcto o lo que le mandan hacer.

¿Quieres saber más? ¡Pronto en Amazon y en este blog!

¡Dagas de venganza!

 

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¡Nuevo capítulo! Dioses y demonios. : Relato: Dioses y demonios. Capítulo 7.

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Relato: Dioses y demonios. Capítulo 7.

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–  ¿Cómo se te ocurre no decirme que el chico es el recipiente de un demonio?

Dioniso resopló, frustrado.

–  ¡Pero si no me hablabas! ¿Cómo iba a decirte nada así? — Zeus le dirigió una mirada torcida. — Mira, padre… sinceramente, no pensé que te importaría.

–  Me importa cuando dicho demonio intenta matarme. A mí y a todos alrededor. Tu amigo puede que pida explicaciones por el destrozo de su local.

–  Ya me he hecho cargo de hacer desaparecer todo eso… recuerdos del personal incluidos. — cómo su padre no parecía muy convencido, añadió. — Es la primera vez que se manifiesta el demonio. Su familia lleva siendo su recipiente desde hace milenios y nunca los ha usado antes.

Zeus suspiró, cansado.

Tras desmayarse Finn, tuvo que cargar con el chico hasta el local de su hijo y sufrir un interrogatorio por parte de los amigos de Finn, en el que tuvo que inventarse una historia sobre un exceso de cansancio del chico para justificar que llegara inconsciente.

Sus amigos no le creyeron demasiado pero como Finn estaba bien y no recordaba nada desde el postre pues acabaron por aceptar la historia.

–  ¿Cómo es posible que no sepa nada del asunto?

–  Su familia lo habrá olvidado, supongo. ¿Quién va a creer algo así? Seguramente, la historia se convirtió en cuento y la dejaron en el olvido.

–  ¿Y no has pensado decírselo?

–  No es asunto mío. — respondió Dioniso, encogiéndose de hombros. — Y no tengo ganas de enfrentarme a ese demonio. Tiene pinta de ser muy antiguo.

–  Eso parece.

–  ¿Qué vas a hacer?

He ahí la pregunta del millón.

¿Qué iba a hacer con todo eso?

La respuesta era bastante simple. O fingía que había perdido interés en el chico y dejaba de verlo para evitar al demonio o…

–  Supongo que tendré que acostumbrarme a la amenaza del demonio.

–  ¿Vas a seguir viéndolo?

–  ¡Por supuesto! ¿Cuándo algo así me ha impedido ver a alguien? — Dioniso rio.

–  Te recuerdo que no tienes poderes. No le provoques innecesariamente.

Mientras, en otra parte del edificio, un todavía aturdido Finn se miraba en el espejo, inseguro de lo que veía.

Había despertado en su habitación, en su cama, vestido y solo. Eso le asustó porque no recordaba cómo había llegado ahí ni que ocurrió después de cenar.

¿Le había drogado Zeus? ¿Y por qué estaba vestido?

Su amigo Kevin apareció un minuto después y le contó lo que había ocurrido, versión Zeus. Que perdió el conocimiento por cansancio. Como llevaba más de veinticuatro horas sin dormir, no era una idea absurda, la verdad. Pero no le había pasado nunca.

Después de marcharse Kevin, Finn decidió tomar una ducha y relajarse. Fue ahí, al cerrar los ojos bajo el agua, cuando le vinieron imágenes de sí mismo en el restaurante. Como si fuera una película, se vio destrozar el local, intentar atacar a Zeus mientras sus ojos se volvían rojos y una especie de aura oscura le rodeaba.

Fue muy extraño. Pero no más que la voz que resonó perfectamente clara en su cabeza.

«¡Nadie volverá a encerrarme jamás!»

El chico se estremeció. Había oído esa voz antes. Mucho tiempo atrás, cuando era un niño. Era una voz que le hablaba y contaba historias y a la que él respondía como si fuera un amigo imaginario.

La olvidó al crecer, pensando que no era más que una fantasía infantil.

Asustado, cerró los ojos.

–  No eres real… no eres real… no eres real… — murmuró, estremeciéndose. Pero al abrir los ojos y mirar a su reflejo, se vio con los ojos rojo sangre.

«¡Oh! ¡Si que lo soy!»

 

Ir al capítulo anterior. 

 

 

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Criaturas mitológicas: Los lobos en la fantasía moderna

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Los lobos en la fantasía moderna.

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Siempre que se ha escrito una historia de fantasía o terror, se han usado cierto número de criaturas básicas.

Dragones, hadas, vampiros y lobos.

En la fantasía y terror más actuales usamos más variedad, pero ese cuarteto se repite más veces de las que nos damos cuenta.

¿Cuántas novelas sobre vampiros existen?

Vale, dragones y hadas han quedado algo más atrás. Estamos trabajando para que recuperarlos XD

Pero los lobos siguen ahí también. Aunque, en un plano más secundario, lamentablemente.

Gracias a autoras como Sherrilyn Kenyon, los were vuelven a estar de moda. No son los principales, pero si los protagonistas de algunas de sus novelas de la saga Dark Hunter.

Me encantan los lobos.

Los reales y los de fantasía.

En mi saga estoy intentando que esos lobos sean parte importante de la historia. Espero estar consiguiéndolo, porque deben compartir escenario con más criaturas y, a veces, no hay espacio suficiente para todas.

Pero son unas criaturas tan fascinantes y útiles si las usas bien y decides bien sus normas y limites.

Por ejemplo, antiguamente se creía que solo podía aparecer el lobo en luna llena, que era una maldición o enfermedad contagiosa y que no tenían control en su forma animal.

Bien, eso era antes. Ahora la leyenda ha mutado en algo más manejable para el escritor.

Eso es lo bueno de las leyendas, que pueden cambiarse y modificarse a algo más conveniente. Ya no están influenciados por la luna (no del todo), no se convierten por contagio, nacen así y controlan lo que hacen en su forma animal.

Los lobos son muy divertidos de escribir.

Y de leer. ¿Quieres leer algo con ellos?

Puedes leer el relato 3 hermanos o algunas de mis novelas.

¿A qué esperas?

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Resumen semanal: del 8 al 12 de octubre. : Resumen semanal: segunda semana de octubre

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Resumen semanal: del 8 al 12 de octubre.

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Lunes.

El post de esta semana está dedicado a DC comics y su éxito en la cadena CW con sus series. Adoro Arrow, Flash, Supergirl y todas las demás. ¿Y tú?

 

Martes.

Un día encontraré que poner los martes…

 

Miércoles.

¡Nuevo capítulo de Dioses y demonios! Hoy Zeus y Finn tienen su primera cita. ¿Cómo les irá? ¡Ven a averiguarlo!

 

Jueves.

En este post semanal para promocionar mi nueva novela Dagas de venganza te cuento sobre Astrid, su protagonista. ¡Ven a conocerla!

 

Viernes.

¡Por fin llega el finde! ¡Disfrutad de la fiesta, quien no curre!

 

 

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Dagas de venganza: personajes: Astrid: descendiente de Medusa y prota de Dagas de venganza

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Astrid: descendiente de Medusa y protagonista de Dagas de venganza.

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Astrid Samaras es la protagonista de mi siguiente novela, Dagas de venganza.

Como ya te conté Astrid es una Gorgona, descendiente directa de Medusa, la gorgona castigada por Atenea y asesinada por Perseo.

Pero Astrid también es medio humana. Su padre era un humano, irlandés con una preciosa casa en mitad de ninguna parte, donde se criaron Astrid y sus hermanas.

Ese hombre se casó con una gorgona sabiéndolo y amándola hasta el final de sus días, con todas sus consecuencias y que educó a sus hijas conociendo el peligro que corrían por ser hijas de su madre. Él les enseñó a defenderse, a usar cualquier arma y a pelear cuerpo a cuerpo para que no tuvieran que vivir con miedo.

La infancia de Astrid no fue nada común, eso está claro. Y ella misma no iba a resultar alguien común.

Cuando la dejaban ser ella y no tenía que entrenar o esconder su apariencia y poderes, Astrid resultaba ser muy friki. Fan de comics, series y películas de ciencia ficción. Tan fan que suelta frases o citas de sus personajes favoritos sin venir a cuento en cualquier situación que le parezca bien.

Pero Astrid es alguien a quien han arrebatado a su familia. La Orden, usando a un asesino de la Legión de Iscariote, ha atacado su hogar y asesinado a sus padres y hermanas. Suceso que ha roto algo en la gorgona. Obviamente, un trauma así no pasa sin dejar huella y en mi protagonista ha dejado una muy marcada.

Hasta que llega a Nueva Orleans, persiguiendo al asesino, y se tropieza con Alec y su caso de desapariciones, Astrid solo vive y respira para matar a Dolph. No hace nada más en el día que seguir su pista y prepararse para su venganza.

Es lo que la mantiene con vida y, más o menos, cuerda. Que no es mucho decir, ya que esa actitud no es muy sana que digamos. Su estado mental no es el ideal, lo que hace que su carácter, ya de por si peculiar, sea más extravagante.

Cuando Alec y Astrid se encuentran ella esta centrada solo en eliminar a todo el que se interponga en su camino hacia Dolph.

Pero sus planes van a cambiar… ¿Para peor o mejor?

Tendrás que averiguarlo el 20 de diciembre en Dagas de venganza.

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¡Nuevo capítulo! Dioses y demonios. : Relato: Dioses y demonios. Capítulo 6.

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Relato: Dioses y demonios. Capítulo 6.

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–  Bueno… de todas las situaciones que podía imaginar para acabar esta noche, esta no se me pasó por la cabeza, la verdad. — murmuró Zeus, escondido bajo la mesa del restaurante.

La mañana había empezado tan bien…

Recogió a Finn cuando acabó su turno y lo llevó a dar un paseo por Central Park, viendo amanecer desde el parque.

Luego se dirigieron a un restaurante propiedad de un amigo de Dioniso. Su hijo se encargó de que el local estuviera abierto y a su disposición para que Zeus pudiera agasajar a su cita como debía ser.

¡Y la cena/desayuno fue deliciosa!

Todo iba perfecto.

Hasta que intentó besar al chico. En ese punto todo se fue a la mierda.

A su hijo no se le ocurrió comentarle que el chico era el recipiente de un demonio, el cual, al creerse amenazado por la presencia excesivamente cercana de un dios, había decidido salir, tomar el control de su recipiente e intentar destruir todo a su alrededor.

Por eso, en ese instante, se encontraba escondido debajo de una mesa del restaurante mientras su cita, cuyos ojos habían pasado de azul cielo a rojo sangre, hacia volar los muebles del local.

–  ¡Ningún dios o humano va a volver a controlarme jamás! — gritaba el chico/demonio.

–  Esto es ridículo. — gruñó Zeus, esquivando por poco una botella. — ¡Ey! — el dios salió con cautela de su escondite, levantando las manos en son de paz. — ¿Podemos hablar un segundo?

Sorprendentemente, el demonio se detuvo, mirándole fijamente con sus ojos rojos y una silla a medio romper en sus manos. Zeus pudo comprobar que solo había tomado control del cuerpo del chico. No se había transformado en nada monstruoso aunque la ropa del muchacho estaba rota por los movimientos bruscos que había realizado mientras destrozaba el local.

–  ¿Con cual nombre debo llamarte, demonio?

–  Los nombres son poder. No voy a darte ese poder sobre mí. — rugió el demonio. — Y menos a un dios. — añadió con desprecio.

Zeus arqueó una ceja, intrigado y sorprendido. No escuchaba sobre el poder de los nombres desde la antigüedad. Era una creencia milenaria, mucho más vieja que cualquier religión humana existente, de cuando se creía en que si poseías el nombre escrito de alguien podías controlar su alma.

Eso significaba que ese demonio era muy antiguo. Probablemente.

–  Esta bien. Comprendo. Nada de nombres. — concedió, acercándose un paso. — Pero estaba pasando un rato muy divertido con Finn y me gustaría que regresara para que siguiéramos nuestra cita. Él no sabe de tu existencia, ¿verdad? — el demonio ladeó la cabeza, el movimiento y la mirada en sus ojos dándole un aire animal y salvaje al chico.

–  Yo tampoco sabía de ti, demonio. Y, sinceramente, no me importa. Solo me interesa Finn. — el demonio rio.

–  No voy a dejar que me encierres, dios. Conozco tu historia. Ya encerraste a otros como yo en el pasado. — eso era, en parte, cierto. Zeus encerró a varios demonios y titanes en su juventud. Entre otros que le molestaban para tomar el poder, en aquel momento.

Pero hacía ya mucho tiempo que el poder y todo lo que conllevaba había dejado de interesarle. Cierto que aun pensaba en los días dorados como dios de dioses pero… su hija tenia razón. Los humanos hacía mucho que dejaron de necesitarles y creer en ellos.

Era hora de vivir y punto.

–  Como has dicho, eso fue en el pasado. Ya no tengo ese poder. No desde hace siglos. Y no me interesas. Me interesa el chico.

Su declaración sacó una carcajada seca del demonio.

–  También conozco tu fama en ese tema… Zeus.

«¡Como no!» pensó amargo el dios. Su pasado le había traído siempre más problemas y sinsabores que satisfacciones y se arrepentía de muchas cosas que hizo por un calentón.

–  Eso también hace siglos que deje de hacerlo. No sale muy a cuenta ser infiel. Demasiados problemas. Y Hera hace mil años que me mandó a paseo por mis estupideces. Te puedo asegurar que no pretendo hacer daño al chico. Solo quiero conocerlo. Y con eso no te digo que vaya a salir bien, porque no lo sé pero me gustaría intentarlo.

El demonio le miró con sorna pero bajó la silla que aun tenia en sus manos.

–  Si le haces daño, volveré. Si le dices la verdad sobre esto, volveré. Si tratas de deshacerte de mí, volveré y acabaré contigo. Sé que ya no tienes poderes, dios.

Y con esas palabras finales, los ojos de Finn volvieron a ser azules y toda presencia del demonio desapareció del lugar. El chico miró a su alrededor, confundido y desorientado un segundo antes de caer al suelo inconsciente.

–  Bueno… para ser una primera cita no ha ido tan mal. — ironizó Zeus.

Ir a capítulo anterior. 

 

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Todo está conectado: DC y las series de la CW

DC

DC y las series de la CW: todo está conectado.

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Si eres fan de los comics, da igual si son DC o Marvel, habrás comprobado el auge de series y películas de superhéroes que llevan años poniéndonos en cines y televisión.

Hace 10 años, Marvel empezó a triunfar con Iron Man y las demás que vinieron detrás, conectando una por una hasta llegar a Infinity War, donde acabarán la mayoría de los actores de grabar. Robert Downey Jr y Chris Evans ya han avisado que no volverán a representar los roles que les hicieron más famosos después de la segunda parte de Infinity War, en 2019.

Algo lógico y normal ya que llevan años y sus personajes deben dejar paso a otros nuevos. Aunque yo voy a echarlos un montón de menos.

También en la televisión, hemos vivido los comics de Marvel, con Shield, Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage, Iron Fist, The punisher, por ejemplo y su conexión con el resto de las películas.

Pero no solo Marvel ha estado ocupado con ese tema. También lo ha estado DC.

Aunque DC no ha tenido mucho éxito ni suerte con sus películas, ya que los cambios de directores y guiones a medio rodaje no suelen traer nada bueno. Batman V Superman fue un fiasco enorme. La película estaba mal montada y mal cortada y el final era ridículo. Además, la elección de Jesse Eisenberg como Lex Luthor me pareció poco acertada. Es un buen actor, pero no entiende (ni le gustaba) el personaje. Así no hay manera.

Suicide Squad fue otro desastre que sufrió cambios de guion y directores a medio camino. Intentaron hacer algo serio y luego divertido, tipo Marvel, y acabó siendo un sin sentido mal montado.

La liga de la justicia tiene partes salvables. Y, la única para mi que se salva prácticamente entera, es Wonder Woman. Veremos que pasa con las siguientes en un futuro.

Donde si triunfa DC y bastante, es en televisión.

En la cadena CW es donde se producen y ruedan la mayoría. Arrow, Supergirl, Flash, The legends of tomorrow, Black Lightning son algunos de los ejemplos más actuales.

Lo divertido de esas series es que están todas conectadas. Personajes de Arrow aparecen en Flash o en TLOT o viceversa. E, incluso, compartieron episodios completos en tres o cuatro al mismo tiempo, por lo que para ver que ocurría en una final de temporada de Arrow, tenias que tragarte Flash y Supergirl porque terminaba ahí.

Todo muy a propósito para obligarte a ver las series, aunque no te llamaran mucho la atención.

Lo cual es una idea genial y puede que encuentres tu próxima serie favorita dándole una oportunidad a una que podrías no haber visto si no estuviera conectada a otra que te gustaba.

Por ejemplo, yo le di una oportunidad a TLOT porque parte de sus personajes salieron en Arrow y Flash y me pareció bastante divertida. No tan buena como las otras dos, pero un divertido placer culpable, como se diría.

Pero esa conexión es lo mejor que tienen esas series. Muchos de esos personajes, por no decir todos, llegan a estar juntos en algún momento en La liga de la justicia, versión comic, así que verlos trabajar juntos en las series es genial, como ver un comic en acción real.

¿Te gustan los comics? Debes ver esas series. Aunque no salga Batman, que es el mejor. XD

¡Uy, olvidé Gotham!

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Resumen semanal: del 1 al 5 de octubre. : Resumen semanal: primera semana de octubre

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Resumen semanal: del 1 al 5 de octubre.

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Lunes.

En el post de esta semana te cuento sobre La Orden. ¿Son realmente los salvadores de la humanidad, como proclaman? ¿O son, simplemente, asesinos implacables?

También te explico algo de su historia (inventada, obviamente) y su sitio en mi universo.

¡Disfruta!

 

Martes.

En serio que tengo que encontrar algo para este día…

 

Miércoles.

¡Nuevo capitulo del relato Dioses y demonios!

En este nos enteramos de algo muy interesante sobre Finn que Zeus no sabe. Y otras cositas.

 

Jueves.

Esta semana te enseño un mini relato que iba a ser prólogo de mi nueva novela, Dagas de venganza, pero al final se quedó fuera. No recuerdo por qué, la verdad XD

¡Espero que te guste!

 

Viernes.

¡Por fin es viernes!

¡Feliz finde a todos!

 

 

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Dagas de venganza: ¿De qué va mi novela? : Dagas de venganza: Mini relato para ponernos en situación

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Dagas de venganza: mini relato.

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Tendría que haber hecho caso a su mama.

Siempre le repetía que no llegara tarde, que no se entretuviera por el camino… que regresara directamente a casa cuando fuera a casa de sus tíos, unas calles más arriba.

Pero, no.

Haciendo caso omiso a su mama, decidió salir, porque era muy importante ver primero el nuevo video juego que se había comprado su primo Charlie.

Y ahora no sabía si la volvería a ver, porque ese monstruo que le perseguía no iba a dejarle escapar.

¿Qué podía querer de él?

¿Sería uno de esos tipos que secuestraban niños para venderlos, como los que salían en las noticias?

Cuando le habló, André notó el acento raro que tenía. No era como el de su madre, suave francés. No, este era más tosco, marcando mucho las erres.

Un acento feo.

El tipo había aparecido de la nada, justo al doblar la esquina de la casa de Charlie, cuando salía rumbo al barrio francés, donde vivía.

No sabía que quería, ni por qué razón le perseguía…

Tuvo mucha suerte que no le pillara en el primer intento, pero el tipo parecía estar disfrutando de la persecución. Llevaba corriendo los últimos quince minutos y ya empezaba a cansarse, pero el tipo no había dejado de sonreír en todo momento.

Lamentablemente, su perseguidor le había forzado a alejarse de su barrio, haciéndole ir por sitios abandonados y poco transitados.

No había a quien pedir ayuda.

Temblando de miedo y estrés, consiguió darle esquinazo, entrando a un callejón y escondiéndose tras un contenedor de basuras, rezando para que ese tipo pasara de largo.

No tuvo tanta suerte.

Pocos segundos después, le oyó entrar caminando despacio al callejón.

–  ¡Sé que estas aquí, pajarito! – gritó con tono cantarín el tipo.

El chico se tapó la boca con la mano para amortiguar el sonido de su respiración. Resonaba en sus oídos, junto al latido desbocado de su corazón, tan fuerte que estaba seguro de que el tipo lo escuchaba perfectamente.

–  ¡Sal, pequeño! ¡No voy a hacerte daño!

André podía tener solo seis años, pero sabía perfectamente que ese tipo le estaba mintiendo descaradamente.

El tipo soltó un bufido de molestia y pareció desistir, dando media vuelta y saliendo del callejón. André se limpió los ojos de lágrimas y esperó un minuto, antes de abandonar su escondite tras el contenedor.

¡Quería estar con su mama!

Se asomó con cuidado y suspiró aliviado al comprobar que el tipo había desaparecido de la vista. Miró a su alrededor e intentó orientarse.

Nunca se había alejado tanto de casa. Asustado, buscó alguna referencia, algo conocido que le llevara de vuelta a su hogar, alguien a quien pedir ayuda.

Unos pocos metros más allá, había tres hombres hablando y tomando café. Parecían obreros de construcción, con sus cascos amarillos, cinturones llenos de herramientas y botas de trabajo. Podía pedirles ayuda para volver a casa, explicarles que había ocurrido y que llamaran a la policía.

¡Como en las películas!

Empezó a andar hacia ellos.

Tres pasos después, apareció en mitad del camino el tipo de antes, con esa expresión que daba miedo y la sonrisa de malo de película.

–  ¡Se acabó el juego, pajarito!

–  ¡Quiero ir con mi mama! – lloró André. El tipo no parecía nada conmovido, más bien fastidiado por su lloriqueo.

–  Si, ya… Me temo que eso no es una opción, niño.

Antes de que pudiera gritar, pidiendo ayuda a los obreros que había visto antes y que se encontraban a pocos pasos de ellos, el tipo le cogió de la cintura, levantándolo del suelo sin ningún esfuerzo y le tapo la boca con la mano, ahogando sus gritos.

Inmediatamente, un coche paró, quemando neumático, a su lado y el tipo y él entraron en los asientos de atrás, antes de que el coche arrancara de nuevo, derrapando a toda velocidad.

–  Eres afortunado de que te necesitamos vivo para lo que te queremos… si no habrías muerto un segundo después de haber empezado a correr.

¡Recuerda que Dagas de venganza saldrá a la venta el 20 de diciembre!

¡Espero que te haya gustado este mini relato para ir poniendo en situación!

 

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¡Nuevo capítulo! Dioses y demonios. : Relato: Dioses y demonios. Capítulo 5

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Relato: Dioses y demonios. Capítulo 5.

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–  ¿Has puesto a un demonio a cuidar de papa? ¿Estás loco?

Dioniso se encogió a causa de los gritos de Atenea. No entendía por qué su hermana armaba semejante escándalo.

–  No es un demonio… exactamente…

–  ¡Eso no lo mejora, D!

–  El chico es el recipiente de un demonio… toda su familia lo ha sido y será, ya que fueron creados para ello. Pero es un humano normal. No tiene ningún poder.

–  Hasta que le posea ese demonio.

–  ¡Eso no va a ocurrir! Ese demonio lleva siglos atrapado y sellado.

Atenea se frotó las sienes, frustrada. ¿Por qué su familia tenía esa mala costumbre de hacer chapuzas y sin consultarlas con ella?

¿Es que era la única inteligente de esa familia o qué?

– Más te vale que así sea. ¿Sabe papa lo que es?

–  Papa no me ha dirigido la palabra desde que llegó, así que no… no lo sabe. Y el chico tampoco. No tiene ni idea de su herencia y no es mi lugar comunicárselo.

–  ¿Y en qué pensabas cuando se te ocurrió contratarlo? ¡Es una bomba de relojería!

–  Es mono y atrae muchos clientes…

–  De verdad, D… estoy segura de que te diste un golpe en la cabeza al nacer y nadie te lo dijo. ¡Lo tuyo no es normal!

Dioniso gruñó, molesto. ¡Hasta ahí podíamos llegar! ¡Insultos, no!

–  Mira, no fue mi brillante idea la de sacar a papa del Olimpo y lanzarlo aquí prácticamente sin poderes.

–  ¡Tú no lo escuchaste! ¡Estaba planeando volver a dominar la Tierra!

–  ¡No tiene poder para eso!

–  ¡Eso no lo sabes seguro! Mira, no podía arriesgarme, ¿vale? Esta aburrido. Tu idea de ponerle una niñera no era mala, pero ¿tenía que ser un demonio?

–  Es un tío confiable. Y muy majo. Si le conocieras no hablarías tan mal de él.

–  Mientras no la líe…

Mientras, Zeus tenía planes… no para dominar el mundo. No en esta ocasión, pero si para poder pasar un rato más interesante y agradable con cierto camarero.

Lo había estado pensando durante los últimos días.

Mucho.

Y sus hijos tenían razón. Si debía estar ahí atrapado, ¿por qué no disfrutar de lo que le ofrecían?

Tras el paseo por Nueva York, acompañado por el chico empezó a considerar la idea de disfrutar un poco más de su compañía.

¿Por qué no?

Su antiguo yo le habría secuestrado desde el primer momento en que le vio.

Ahora no podía hacer eso. Principalmente, porque no tenía sus poderes.

Pero podía invitarle a tomar algo.

¿Qué era lo peor que podía pasar?

Decidido, bajó al bar para buscar al objeto de su deseo. No tardó en encontrarlo, ya que estaba reponiendo el bar con dos de sus compañeros.

Uno de ellos era un chico pelirrojo, con barba. Un canadiense que vibraba de energía mal contenida y no paraba de hablar. El otro, un tipo algo más bajo y corpulento que ellos, era castaño y con barba también, pero su aura era la de alguien que no malgastaba las palabras. Dos tipos muy interesantes, pero no quien él venía a buscar.

–  ¡Ey, Finn! – el chico le sonrió ampliamente. Eso era una buena señal.

–  ¡Ey!

–  Me preguntaba si… ¿estás muy ocupado? Puedo volver después.

–  No… no… solo estamos reponiendo esto. Ya casi hemos acabado. Dime.

Zeus se vio observado por tres pares de ojos expectantes. Eso era más presión y atención de la que había esperado en un principio…

–  Me preguntaba si… o sea… si tal vez… ¿quisieras ir a tomar algo? ¿Conmigo?

–  ¡Claro! ¿Por qué no iba a querer? ¡Como el otro día! – sus amigos rieron, el moreno dándole un manotazo en la nuca.

–  ¡Está pidiéndote una cita, memo!

–  Uh… ¿Sí?

–  ¿Sí? – la sonrisa de Finn se hizo más tímida.

–  Estaría muy bien, sí. Pero hoy trabajo toda la noche.

–  ¿Te apetecería desayunar, cuando acabes?

–  Sería estupendo.

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